1.1 CONOCIMIENTO DE LAS CIENCIAS SOCIALES


1.1.1 TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO

a) La Ciencia
Aunque la sociedad ha sido objeto de estudio desde la Antigüedad, es en el siglo XIX cuando se produce una áspera disputa en torno a la cientificidad de las disciplinas sociales (Sociología, Política, Derecho, Historia, Economía y Antropología). El debate está aún lejos de resolverse. Hubo autores en contra y en favor del carácter científico de estas disciplinas que se abocaron al estudio del hombre cuando su mundo social se hizo problemático.

Si las nuevas disciplinas eran ciencias o no, la respuesta dependería del concepto de ciencia que se utilizara como medida. Entonces surge la pregunta: ¿qué es ciencia?.

Acerca de lo que deba entenderse por ciencia existen dos grandes tradiciones: la que entiende la ciencia como la explicación que da razón de los fenómenos y la que la concibe como la explicación causal de los hechos. La primera encuentra su origen en la actividad filosófica de los griegos, especialmente en Aristóteles, y la segunda, en la posición empirista de la ciencia del Renacimiento, que tiene como representante a Galileo.

Por tanto, frente a la necesidad de explicar lo social, algunos autores del siglo XIX tuvieron que desarrollar estas nuevas ciencias que se construyeron con el modelo de las ciencias naturales, particularmente el de la Física, que había alcanzado un grado espectacular de desarrollo y precisión; otros pensadores defendían la autonomía de las nuevas ciencias.

El mundo social del hombre del siglo XIX se volvió altamente problemático. Urgía establecer el papel del individuo en la sociedad, su relación con el Estado, el papel del Estado en la economía, los límites del poder público, las relaciones entre las clase sociales, etc.; y para hacerlo no se contaba con ningún conocimiento confiable. Había, efectivamente, tratados de política, economía, derecho, etc., pero carentes de método, de conocimiento apropiado y no resolvían los problemas que se presentaban al hombre.

La desarticulación del sistema feudal en Europa, el surgimiento del capitalismo con sus nuevas clases sociales (burguesía y proletariado), que desplazaron del poder político y económico a la antigua nobleza y el clero, los efectos económicos de la Revolución Industrial y la Revolución Francesa* , fueron el marco dentro del que se inició el desarrollo de las disciplinas sociales y en el que avanzaron hacia su carácter científico.

Frente a esta necesidad urgente de explicar la sociedad y ordenarla, los investigadores encontraron que existía carencia de conocimientos acerca de lo social, que sólo podría resolverse mediante el conocimiento de la sociedad, es decir, mediante el desarrollo de las ciencias sociales.

Era incuestionable la necesidad de contar con una ciencia que explicara a la sociedad y diera cuenta de los fenómenos que se establecen en la interrelación de los hombres que la conforman.
Sin embargo, lo trascendental fue y sigue siendo si las nuevas ciencias debían construirse siguiendo el modelo de las ciencias naturales, o si se podría construir el conocimiento de la sociedad siguiendo caminos diferentes a los que se habían utilizado.
Para dar respuesta a esto, algunos estudiosos siguen el camino que señala la “tradición aristotélica” de la ciencia y otros se inscriben dentro de la “tradición galileana”.

Dentro de la tradición aristotélica de la ciencia, se considera que, para ser científica, una explicación debe dar razón de su fin, debe hablarnos del por qué y para qué de los hechos (concepción teleológica).

La explicación o concepción teleológica de la ciencia fue ampliamente criticada desde el siglo XIII, así surgió la explicación galileana que atendía el estudio de las causas del fenómeno (concepción causalista), pero no es sino hasta el siglo XVII, en pleno Renacimiento, cuando se dan las condiciones sociales y culturales necesarias para que se produzca lo que Kant llamó la revolución copernicana.

La nueva concepción causalista se basó en la formulación de hipótesis sujetas al análisis experimental. La comparación de la hipótesis con las observaciones hechas durante la experimentación, fue la que fundamentó la explicación de los hechos. Son las cosas las que giran en torno al entendimiento, y no el entendimiento en torno de las cosas. Es precisamente este cambio en el enfoque del estudio de la realidad lo que se conoce como la revolución copernicana.

De esta manera quedó establecido, a partir del siglo XVI, que el conocimiento científico, para entenderse como tal, debe partir de la experiencia y contar con un método cuyos pasos fundamentales sean la hipótesis, la observación, la experimentación y la comprobación.

La ciencia del Renacimiento ya no dio explicación de las causas finales de los hechos, no se interesó por el por qué y para qué de los fenómenos, pretendió descubrir cómo se producen y qué causas los preceden, para tener control sobre ellos; recogió el interés pragmático por dominar la naturaleza, interés propiciado por las condiciones socioeconómicas surgidas del naciente capitalismo mercantilista. Se consideró como explicación científica de un hecho aquella que se formulara como una ley casual y en términos matemáticos:

si x, entonces y

Es decir, que a toda acción corresponde una causa.

Podemos mencionar que el debate en torno a la cientificidad del conocimiento de la sociedad se encuentra marcado por la polémica entre quienes entienden la ciencia como la explicación causal de los hechos, expresado en leyes, con objeto de dominar la naturaleza; y quienes piensan que la ciencia debe no sólo explicar los hechos sino atender a sus fines y significado.

Tradición aristotélica
Tradición galileana
Concepción teleológica
Concepción causalista
Aristóteles
Galileo
Da explicación de los fenómenos atendiendo a su fin último
Da explicación de los hechos atendiendo a las
causas que los producen
Método racionalista
Método empirista
Se pregunta el por qué y para qué de los hechos
Se interesa por el cómo de los hechos, para predecirlos y controlarlos

Analizando la polémica entre ambas posturas, observamos que cada una nos conduce a diferentes resultados, ya que persiguen distintos fines e interpretan la realidad con enfoques particulares.

Ya vimos qué es la ciencia, ¿qué es entonces el conocimiento?, ¿podemos pensar qué produce diversos tipos de conocimiento?.

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* Estos temas los puedes revisar en:
ASHTON, T.S. La Revolución Industrial. FCE Breviarios No. 25, México, 1981.
LEFEBRE, George. La Revolución Francesa y el Imperio (1777-1815). FCE Breviarios No. 151, México, 1981.

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