INTRODUCCIÓN 7 CAPÍTULO 1. EL PAPEL DEL ESTADO MEXICANO EN 9 LA ECONOMÍA PROPÓSITO 11


1.1 ANTECEDENTES 13

1.1.1 Proceso de Institucionalización y Crecimiento 13 Económico

1.2 EL PAPEL DEL ESTADO EN LA ECONOMÍA 14

1.2.1 ¿Estado Intervencionista o Estado Liberal? 14

1.2.2 Antecedentes Históricos del Debate sobre el Papel 16 del Estado en la Economía

1.3 LA PARTICIPACIÓN DEL ESTADO 20 MEXICANO EN EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y EN LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL PAÍS

 

1.3.1 El Cambio en la Estructura Económica 23

1.4 LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y SU 29 IMPACTO EN EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN DE MÉXICO

1.4.1 Las Relaciones Mexicano–Estadounidenses 29

1.4.2 El modelo de Desarrollo Posbélico 33

1.5 EL MERCADO INTERNO, CLAVE EN EL 38 DESARROLLO ECONÓMICO DEL PAÍS

1.5.1 El Mercado Interno Durante el Período 1940–1970 39

1.6 EL PROBLEMA DEL CAMPO 42

1.6.1 La Ciudad 46

RECAPITULACIÓN 5152

ACTIVIDADES INTEGRALES AUTOEVALUCIÓN 55

CAPÍTULO 2. EL DESARROLLISMO 57 PROPÓSITO 59

2.1 ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES 63 UNIDAS (ONU)

2.1.1 Antecedentes 64

2.1.2 ONU 65

2.1.3 Otros Organismos Multinacionales 67

2.2 LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL 73 DESARROLLISMO

2.2.1 Su Significado en América Latina 73

2.2.2 El Caso de México 75

2.3 LA INVERSIÓN EXTRANJERA 78

2.3.1 La Inversión Extranjera en América Latina 79

2.3.2 La Inversión Extranjera Directa en México 80

2.3.3 La Inversión Extranjera Indirecta en México 83

2.4 LOS FACTORES DEL PODER 88

2.4.1 Los Caudillos y Caciques Regionales y Locales 88

 

2.4.2 El Ejército 90

2.4.3 El Clero 90

2.4.4 Los Latifundistas y los Empresarios Nacionales92 y Extranjeros

RECAPITULACIÓN 9495

ACTIVIDADES INTEGRALES AUTOEVALUCIÓN 97

CAPÍTULO 3. AGOTAMIENTO DEL MODELO 99 DESARROLLISTA

PROPÓSITO 101

3.1 LA CONTINUIDAD DEL DESARROLLISMO 103 EN LOS AÑOS SESENTA

 

3.1.1 Generalidades 104

3.1.2 Desarrollo Estabilizador 105

3.2 EL AGOTAMIENTO DEL MODELO 108 DESARROLLISTA

 

 

3.2.1 Panorama Económico de la Crisis 108

3.3 CRÍSIS DEL SISTEMA POLÍTICO 126

3.4 ESTRUCTURA POBLACIONAL Y 132 BIENESTAR SOCIAL

3.5 LAS RESPUESTAS SOCIALES A LA CRÍSIS 138

RECAPITULACIÓN 145146

ACTIVIDADES INTEGRALES AUTOEVALUCIÓN 148

RECAPITULACIÓN GENERAL 149

ACTIVIDADES DE CONSOLIDACIÓN 150

AUTOEVALUCIÓN 151

ACTIVIDADES DE GENERALIZACIÓN 152 154

GLOSARIO BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA 156

En el capítulo anterior estudiaste cómo nuestro país pasó de crisis a una situación de estabilidad y crecimiento durante el sexenio de Lázaro Cárdenas. En éste verás cómo en el periodo que algunos autores llaman “el milagro mexicano” (1935-1970), fue decisivo el papel del Estado como promotor del desarrollo.

Con este capítulo podrás explicarte por qué algunos momentos del desenvolvimiento de la estructura económica y social de México, el Estado actúa en forma diferente y, al mismo tiempo, va sufriendo modificaciones en su papel y función, tal como aconteció al proponerse, como la tarea principal, la industrialización del país en el periodo 1940-1970.

Así, en la primera parte conocerás algunos antecedentes que te permitirán ubicarte en el debate sobre la participación del Estado en la economía.

El papel del Estado en la industrialización del país, desde el periodo de Ávila Camacho (1940-1946) hasta el de Díaz Ordaz (1964-1970), y la transformación conducida en la estructura económica del país, serán vistos en un segundo y tercer capítulos. En el cuarto capítulo analizaremos el conflicto de la Segunda Guerra Mundial y sus implicaciones en la economía mexicana.

Posteriormente revisaremos la política de desarrollo seguida del periodo posbélico inmediato hasta el año de 1970 -en sus objetivos, instrumentos y resultados-, conocida como política de sustitución de importaciones.

El quinto problema al que prestaremos atención se refiere al desarrollo del mercado interno y los factores que inciden en él, como por ejemplo: el gasto del sector público, el reparto agrario, el crecimiento de las capas medias de la sociedad y del proletariado industrial. Así como el modo en que surge el mercado interno en nuestro país como el elemento central de las primeras políticas de industrialización.

En el último capítulo encontrarás lo correspondiente al reparto agrario y los efectos de éste. En seguida, valorarás el proceso de urbanización en México, y cómo el Estado descuidó otros sectores claves de la economía al centrar su atención en el proceso de industrialización, y la manera en que dejó de lado medidas globalizadoras prospectivas que previeran y evitarán concentraciones demográficas arbitrarias que, como consecuencia, condujeron a serios problemas (como la contaminación, entre otros).

EL PAPEL DEL ESTADO MEXICANO EN LA ECONOMÍA

1.1 ANTECEDENTES

 

1.1.1 Proceso de Institucionalización y Crecimiento Económico

1.2 EL PAPEL DEL ESTADO EN LA ECONOMÍA

 

1.2.1 ¿Estado Intervencionista o Estado Liberal?

1.2.2 Antecedentes Históricos del Debate sobre el Papel del Estado en la Economía

1.3 LA PARTICIPACIÓN DEL ESTADO MEXICANO EN EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y EN LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL PAÍS

 

1.3.1 El Cambio en la Estructura Económica

1.4 LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y SU IMPACTO DE INDUSTRIALIZACIÓN EN MÉXICO

 

1.4.1 Las Relaciones Mexicano − Estadounidenses

1.4.2 El modelo de Desarrollo Posbélico

1.5 EL MERCADO INTERNO, CLAVE EN EL DESARROLLO ECONÓMICO DEL PAÍS

 

1.5.1 El Mercado Interno Durante el Período 1940–1970

1.6 EL PROBLEMA DEL CAMPO

 

1.6.1 La Ciudad

Al concluir la lectura del presente capitulo conocerás el papel y las funciones del Estado mexicano en la economía durante el periodo comprendido entre 1940 y 1970, lapso en el que se propuso hacer del país una economía industrializada.

Los objetivos anteriores los podrás cumplir identificando la actividad del Estado en la economía con el apoyo de las lecturas y conocimientos ya adquiridos en Historia y Ciencias Sociales, al realizar las tareas y actividades que aquí se presentan, y al revisar la bibliografía recomendada.

Al conocer lo anterior, poseerás las herramientas teóricas que te permitirán llegar al análisis del papel y función del Estado mexicano contemporáneo a través de la comparación con el pasado. Asimismo comprenderás el modelo de desarrollo urbano−industrial propiciado por el Estado, así como la problemática de la industria, del campo y del mercado interno contemporáneos.

CAPÍTULO 1.

EL PAPEL DEL ESTADO MEXICANO EN LA ECONOMÍA

1.1 ANTECEDENTES

1.1.1 Proceso de Institucionalización y Crecimiento Económico

Durante el periodo cardenista, se consolidó la institucionalización del proceso revolucionario que se había venido gestionando principalmente, desde el maximato callista. Entre otros hechos, la institucionalización implicó la formación del partido oficial, a través del cual se habrían de resolver las desavenencias entre los distintos jefes revolucionarios.

La creación de instituciones y el control que se logró ejercer paulatinamente sobre caciques, caudillos y militares -a través de la cooptación y la fuerza-, permitió que en al interior del país se generara un clima de tranquilidad política.

Por otra parte, durante el cardenismo se logró la alianza entre el Estado y los trabajadores. Esta alianza, trajo consigo el control de obreros y campesinos por medio de la manipulación de sus demandas. Las cuales asimismo, se llevaron a cabo a través de las organizaciones corporativas que los representaban, como la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Nacional Campesina (CNC), que se convirtieron en pilares del partido oficial (Partido de la Revolución Mexicana).

Esta alianza Estado-trabajadores tuvo resultados bidireccionales, como; El reparto de tierras que creció vertiginosamente, y el apoyo incondicional de los campesinos al Estado a través de la CNC; el apoyo del Estado a las demandas de los obreros –como el derecho de huelga, la existencia de un salario mínimo etc.-, y el apoyo y respeto a la decisión gubernamental que logro el Estado al llevar a cabo la expropiación petrolera.

Una tercera alianza que logro el Estado, fue la denominada popular, que encauzó las demandas de los sectores medios y de los grupos urbanos, quienes carecían derepresentatividad por la vía laboral. Ésta llegó a ser una parte importante de la clientela política, del entonces denominado Partido de la Revolución Mexicana.

Los empresarios también se agruparon en confederaciones, las cuales no solamente mantenían diálogos con el gobierno, sino que ejercían presión sobre él.

La integración de corporaciones al Estado –ligadas directa o indirectamente-, a la vez que permitían el control por parte del gobierno sobre la sociedad, contribuían a lograr lapacificación del país. Éste fue uno de los prerrequisitos para las buenas expectativas, y por tanto de atraer inversionistas que apostaran sus capitales en el país.

La estabilidad política, el control de los trabajadores y los múltiples estímulos de carácter económico-jurídico que los empresarios recibieron por parte del Estado, fueron elementos sustanciales del proceso de crecimiento económico que se dio a partir de la década de los treinta y que continuó hasta los sesenta.

De esa forma los años posteriores a la institucionalización, hasta la década de los sesenta, se caracterizaron, entre otras cosas, por un crecimiento de la producción interna bruta, una ampliación y consolidación del marcado interno, etcétera. Y a través de ésta mayor producción, una transformación en la estructura productiva, debido al apoyo e impulso de la industrialización.

Se pudo observar igualmente, que la transferencia de los recursos del sector agropecuario al sector industrial (de manera directa, por vía de la utilización de recursos derivados de las exportaciones agropecuarias para estimular el desarrollo industrial; e indirecta, a través de los bajos precios de los productos y de la mano de obra del campo), fue una de las causas que explican la caída de la producción agrícola en los años sesenta, el proceso continuo de migración rural-urbana, y que condujo finalmente a un explosivo y desordenado crecimiento urbano.

Es de tomar en cuenta finalmente, que fue durante este periodo, cuando da inicio gran parte de la problemática por la que hoy día atraviesa el campo y la ciudad.

1.2 EL PAPEL DEL ESTADO EN LA ECONOMÍA

1.2.1 ¿Estado Intervencionista o Estado Liberal?

El proceso de institucionalización que se impulsó, conforme se señaló en la explicación anterior, se dejo ver la participación activa del Estado. Pero ese fue el caso para los problemas políticos, ya que en estos años, el Estado también empezó a intervenir de forma más dinámica en los aspectos económicos.

No obstante, la participación económica del Estado que se dio por estos años, ha sido fuente de debates, hasta la fecha actual. La razón es que al ayudar a los aspectos económicos, se descuidan otros como los sociales, o bien, se afecta otras variables de ese entorno económico.

Tal debate permite mantener la interrogante sobre si es necesaria la participación o no, del Estado en la economía.

Para que puedas reconocer la importancia de la participación o no del Estado en la economía, es necesario que consideres lo siguiente: En la vida diaria te enfrentas a una serie de problemas prácticos y concretos como: deficiencia en transporte público y de servicios médicos, carencia de recursos para la labor educativa, escasez de vivienda, de seguridad pública y otros servicios, así como insuficiencia de empleo y fuentes de trabajo, etc. Te habrás preguntado ¿qué papel juega el Estado frente a estos problemas?, ¿ es correcto que éste intervenga en la solución de todos ellos o sólo en los no propiamente económicos?

Si se considera correcta la intervención del Estado en todos los problemas que le aquejan a la sociedad–incluyendo los económicos- ¿en qué medida, y cómo participa en la solución?, ¿cómo se explica que, entre 1940-1970, el Estado haya jugado el papel de gran intervencionista y que en la actualidad se dé un fenómeno a la inversa, es decir, de no intervenir que se manifiesta a través de la fusión, venta y cierre de empresas del Estado (llamadas paraestatales), ¿es que operaban con ineficiencia?

Para que tus respuestas no se queden en el nivel de mera suposición y opinión, es necesario que accedas a información e ideas más amplias. Esto lo podrás lograr con el apoyo del presente material y con una lectura detallada de la bibliografía que aquí te recomendamos.

Para contestar las preguntas arriba expuestas, encontramos que, en el plano de la teoría, existe el debate en torno al papel que el Estado desempeña en la actividad económica. En ella se discute si el Estado de un país capitalista, debe participar o no en la economía del mismo, es decir, si debemos encontrarlo como:

a) Un agente intervencionista actuante en el mercado1 cuya función se expresa en dos sentidos: primero, como productor y comercializador de su propia producción y,

1 Mercado: Es la esfera en que tienen lugar las relaciones sociales de intercambio monetario-mercantil, es decir, la esfera económica donde opera la circulación de mercancías (dinero, servicios y bienes materiales)

segundo, como propulsor de políticas económicas que afectan a los productores privados, comerciantes y a los mismos consumidores.

b) Un Estado liberal, agente externo al mercado y a toda la economía, cuya función se restringe a vigilar el buen funcionamiento del orden social interno y a salvaguardar la defensa del país; por ejemplo:

Un caso a), en que el Estado desempeña el papel de agente actuante en materia económica, es el Estado mexicano durante los años de 1940-1970, donde se dio una profunda intervención de éste en la economía, situación que incidió, de manera directa e indirecta, en los procesos productivos y transformaciones sociales. Un caso b), de un Estado liberal o tendente a él, es la economía mexicana de 1985 hasta 1992, periodo en el que se da un adelgazamiento en la participación del Estado en la economía; mientras en 1985 el sector paraestatal estaba constituido por 1,005 empresas, en 1987 lo estaba por 788, y de éstas 161 estaban en proceso de desincorporación mediante la venta, liquidación, fusión, extinción y transferencia; tendencia que continuó hasta 1992.

1.2.2 Antecedentes Históricos del Debate sobre el Papel del Estado en la Economía

Hagamos un poco de historia. El debate sobre el papel del Estado en la economía, data de ciertos acontecimientos dados en el transcurso del siglo XVIII, y perdura hasta nuestros días.

En lo que se podría caracterizar como la etapa final de la época feudal, se encuentra un franco enfrentamiento entre las fuerzas de la aristocracia. Por un lado, aquéllas que defendían un feudalismo en agonía, sostenían la necesidad de un Estado intervencionista (grande, fuerte y participativo), es decir, como un agente actuante en el marcado.

Por otro lado, existían las fuerzas que, sustentadas en las tesis de economistas como Adam Smith y David Ricardo, defendían la autorregulación del mercado. Se proclamaba el laissez-faire (dejar hacer) del sujeto económico, es decir, auspiciaban el libre tránsito de bienes entre productores, vendedores y compradores, por un dejar hacer a través de la no intervención estatal. Tales medidas respondían a las necesidades de un capitalismo naciente que, en sus primeras etapas de desarrollo, vivía una libre competencia.

En el correr del siglo XIX el debate sobre el papel del Estado en la economía, se inclinó a favor de los liberales, es decir, hacia la no intervención del Estado en asuntos económicos. En tales tiempos se sostenía teóricamente que el mercado era capaz de regularse a sí mismo, afirmando que toda producción genera su propia demanda, es decir, que todo lo que se llega a producir se consume.

No obstante, al inicio del siglo XX la posición de los liberales se vio fuertemente golpeada, debido a las crisis que afectaron al capitalismo a nivel mundial. El hecho provocó que el debate –nivel teórico-, y las decisiones económicas de los países capitalistas, –nivel práctico-, se dieran a favor de la intervención del Estado en la economía.

Dicha intervención no a la manera feudal como se expresó en el siglo XVIII, sino con marcadas diferencias, sobre todo, por que se busca restarle fuerza y poder al sistema de mercado, que se había transformado de libre a monopólico.

Es a raíz de la crisis de 1929, y su consecuente depresión en los años treinta, que algunos economistas comenzaron a explicarse el fenómeno como superable. No desde una postura que concibe las crisis económicas como inmanejables, y que conllevarían al fin del sistema capitalista, sino tratando de ofrecer soluciones a éstas para dar durabilidad al capitalismo. El iniciador de esta nueva postura fue el economista Maynard Keynes, quien planteó como imprescindible la participación del Estado en la economía. Las políticas económicas dirigidas por el Estado, que atacaran el desempleo, subconsumo y la baja inversión privada, permitirían aminorar los efectos de la crisis. Postura que predominó desde 1930 hasta la década de los setenta en los principales países capitalistas.

Pero, ¿qué pasa ahora a finales del siglo XX?, ¿hacia a dónde se inclina el debate en los años ochenta y noventa de este siglo? Actualmente continúa entre los intelectuales el debate sobre la intervención del Estado en la economía, el cual trasciende del plano teórico al práctico, dándose la pugna entre los empresarios y las esferas de decisión gubernamental.

Los que se inclinan a favor del Estado intervencionista, argumentan que éste es necesario para realizar los ajustes a nivel global, como un agente capaz de gestar y desarrollar iniciativas a largo plazo entre los diferentes actores sociales y económicos.

Se busca expandir o contraer la demanda del país, fomentar el desarrollo y crecimiento económico, redefinir la distribución del ingreso nacional, las relaciones de eficacia gubernamental y de democratización.

También consideran necesario al Estado, como productor y comercializador para generar fuentes de empleo, redefinir la redistribución del ingreso, e invertir en los renglones que no son atractivos para la empresa privada. Tal es el caso de la infraestructura, y de la generación de producción de energéticos, entre otros, los cuales no obstante, les beneficia a estos señores empresarios privados.

Los que se van por la línea de la no intervención gubernamental en la economía, argumentan que ni con la política económica ni con su participación directa, puede impulsar la estabilidad y crecimiento económico de un país. Consideran que sólo las fuerzas del marcado son las que logran la autorregulación y, por lo tanto, los otros objetivos.

Más aun, los defensores de esta línea, sostienen que la intervención estatal conduce a consecuencias adversas como son la inflación y el endeudamiento –interno y externo-, por mantener gastos no financiados con suficientes ingresos.

Igualmente señalan, que la industria paraestatal, en algunos casos, compite con la iniciativa privada, generando inversiones innecesarias.

¿En cuál de estas dos posiciones crees que se encuentra el actual Estado mexicano? ¿Por qué?

Sobre el tamaño adecuado del Estado en la Economía

 

Conforme al debate que ha existido en torno al papel del Estado en la economía, y que se ha comentado previamente, se pueden resumir en dos posturas:

Los que se inclinan porque el Estado solo actué como agente externo en el mercado, es decir, como agente extraeconómico. Y en donde la función que se desprende de tal actuación, se remiten a las de ser un ente vigilador y controlador del orden social.

En tanto que los otros se inclinan por un Estado interventor en el mercado, como un agente económico. La función que se desprende, es participar en la vida económica de un país, a través de dos formas:

Directa, como agente productor y comercializador de las mercancías de sus empresas.

Indirecta, como agente generador de políticas económicas que delinean y afectan al mercado, al influir en el consumo, ingreso, ahorro y empleo nacionales, por medio de políticas salariales, impositivas, monetarias, comerciales etc.

No obstante, reconocer esta pugna es identificar que son las condiciones históricosociales, las que van a determinar la aplicación de una u otra.

Y que en el caso donde se busque la participación del Estado, se tendrá que analizar las condiciones particulares y singulares de cada sociedad, que serán las que determinen su amplitud. Por lo que a partir de tales condiciones, se permite desprender que no existe una medida universal, que diga cuál debe ser el tamaño adecuado del Estado y cuáles sus fijaciones reales.

De esa forma el papel del Estado mexicano en la economía, en los años de 1940-70, se delineo sin duda, a partir de las condiciones histórico-sociales existentes, específicas del país. Condiciones que ya has analizado en los capítulos anteriores, y que aquí continuaremos presentándote.

De acuerdo con la información anterior:

  1. Explica porqué en el periodo de 1930 a 1970 (en términos generales) los países capitalistas inclinaban la balanza del debate a favor de un Estado actuante como agente económico.
  2. Enumera por lo menos cinco actividades que desempeña el Estado mexicano.

1.3 LA PARTICIPACIÓN DEL ESTADO MEXICANO EN EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y EN LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL PAÍS

La controversia de la participación o no del Estado en la economía, para el caso de México, significó en la práctica una inclinación muy importante para participar, desde los años treinta y hasta el inicio de los ochenta.

En el periodo de la reconstrucción nacional, hacia los años posteriores a la lucha armada (1910-1917), aparece la conformación del nuevo Estado mexicano.

No obstante, es hasta la crisis de 1929 cuando el Estado a través de su gasto público2 , empieza a jugar un papel importante en la política económica-social. No obstante, será a partir de los años cuarenta y hasta los sesenta (periodo que algunos han llamado “el milagro mexicano”), donde se observe un Estado, que jugó un papel ampliamente participativo en el proceso industrializador.

Es de considerar las condiciones histórico-sociales internas, y del contexto externo, que le afectaron en ese actuar del Estado. La necesidad de industrializarse en lo interno, y el la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial, fueron sin duda condiciones importantes en ese sentido.

En el siguiente cuadro, se presenta en forma desglosada, la manera en que el Estado mexicano interviene hasta la actualidad, en la sociedad a través del gasto público. No sólo se muestra por las grandes áreas económica, social y administrativa, en las que participa, sino también en cada una de las actividades en las que tiene injerencia de manera específica.

Cuadro 1. México: Clasificación de los gastos del gobierno.

Gastos económicos Gastos sociales Gastos administrativos Gastos generales
Industria y comercio Comunicaciones y obras públicas Agricultura, ganadería y silvicultura Crédito agrícola Departamento agrario Agua e irrigación Turismo Inversiones en acciones, bonos, ferrocarriles, electricidad, petróleo, acero, etcétera. Transferencias a industria y comercio, apoyo a precios (Conasupo), subsidios a instituciones descentralizadas (Puertos Libres Mexicanos, Comisión Nacional de Valores, Ferrocarriles) Educación y deporte Cuestiones indígenas Bienestar y salud públicos Agua potable y alcantarillado Trabajo Transferencia al Instituto Nacional para la Vivienda y al Instituto Mexicano del Seguro Social Ayuda social y cultural (incluye seguro agrícola, Banco Nacional Hipotecario y de Obras Públicas) Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital. Pagos de atención médica para empleados estatales Programa de seguridad para militares y civiles. Deuda pública (intereses y amortizaciones) Ramas militar, legislativa, ejecutiva y judicial Relaciones exteriores Procuraduría de justicia Todas las secretarias Transferencias (subsidios a los gobiernos estatales y municipales) y pensiones para los trabajadores del gobierno.

Fuente: Wilkie: La revolución mexicana: la expansión gubernamental y los cambios sociales desde 1910 FCE, México, 1978,

p. 46

No obstante la participación del gasto público en las necesidades de la sociedad, según la clasificación del cuadro antes expuesta, el peso en cada una de las funciones en forma agregada, varió a lo largo de los distintos periodos de gobierno de 1940-70.

Cuadro 2. Asignación promedio del gasto gubernamental, clasificado según las funciones en que participa (porcentajes).

Periodo Total Económico Social Administrativo
1935-1940 Cárdenas 1941-1946 Ávila Camacho 1947-1952 Miguel Alemán 1953-1958 Ruiz Cortínez 1959-1963 López Mateos 1964-1970 Díaz Ordaz + 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 37.6 39.2 51.9 52.7 39.0 50.3 18.3 16.5 13.3 14.4 19.2 21.9 44.1 44.3 34.8 32.9 41.8 27.6

Fuente: Wilkie, op. cit. P. 116.

+ Dato nuestro, obtenido a través de cifras de Wilkie, Idem, p. 66.

21

Como se puede observar del cuadro, los gastos del gobierno al desarrollo económico tienen una tendencia a crecer desde el gobierno de Ávila Camacho. Aún cuando cae en el gobierno de López Mateos, su participación siguió siendo muy importante, por lo que se podría decir que en todo este periodo, los distintos gobiernos privilegiaron apoyar el desarrollo económico.

No obstante, de tal tendencia hacia el apoyo económico, se observaron marcadas diferencias al interior de esta área económica.

De 1940 a 1953 el gobierno orientó la mayor parte de su inversión a comunicaciones y transportes y la agricultura, muestra que la industria se dejó a tercer termino en importancia. En tanto que de 1954 a 1970 el comportamiento del gasto dio un giro a favor de la industria, en contraste con la agricultura, (se favoreció la formación de capital, es decir, la ampliación de instalaciones, infraestructura, inversiones, etc.; la industria se llevó el 36.4% del total de sus inversiones, mientras que tan solo el 11% lo presentó el sector agrícola para 1969)

Tal información viene a corroborar que la agricultura conoció su mayor dinámica aproximadamente de 1940-55, en tanto que la industria de 1956-70. Esto se puede desprender mejor a través de cifras, observa el siguiente cuadro.

Cuadro 3. Destino de la Inversión Pública: 1940-1969 (porcentajes).

Años Total Agricultura Industria Transportes y comunicacion es Bienestar Social Administració n y defensa
1941 100 17.5 8.3 56.1 16.0 2.1
1946 100 19.4 15.3 52.7 10.6 2.0
1955 100 13.8 39.6 32.1 13.5 1.0
1969 100 11.0 36.4 22.2 28.0 2.4
Fuente: Nacional Financiera: La economía mexicana en cifras, pp.321-323

De acuerdo con la información del cuadro, se puede observar que hacia 1941, el mayor porcentaje de inversión del Estado, se dirigió hacia el sector de Comunicaciones y Transportes con un 56.1% del total. En segundo orden para ese mismo año, lo fue la agricultura y la industria. En el curso de los años de 1940-70, tal porcentaje cambio, prevaleciendo hacia estos últimos años la industria, bienestar social, comunicaciones y transportes, y casi al último la agricultura.

Ese cambio que se dio en la inversión del Estado, viene a confirmar lo que se ha expuesto, de que no obstante la atención hacia los aspectos económicos, hubo grandes diferencias al interior de ésta. La atención a la industria en contraste con la agricultura, reflejó esa gran diferencia.

Es de comentar igualmente, que los gastos económicos crecientes, proporcionaron al mismo tiempo la desatención de otros sectores como la agricultura, que ya se comentó, pero también los gastos destinados al bienestar social.

La atención al bienestar social aumentó como se observa en la inversión que pasa de 16% en 1941 a 28% en 1969. Sin embargo, una gran cantidad de esta inversión se canalizó a lugares de gran concentración de población, que fueron –en calidad y cantidad- las zonas económicas industriales. Las consecuencias fueron los problemas de desequilibrio y desigualdad económico-social, a lo largo de todo el país.

1.3.1 El Cambio en la Estructura Económica

La tendencia del Estado a participar más activamente en la economía, y en general en todo el entorno de la vida social, a través de nuevos planes y proyectos a lo largo de estos años, propició un desenvolvimiento diferente en las actividades económicas. Es así que este análisis parte de la interrogante, ¿de manera específica qué ocurrió de la relación entre el Estado mexicano y la economía, en este periodo de 1940-70?

Pues bien, como se ha comentado antes apareció un Estado que, a través de políticas económicas y de su participación directa en la economía, tomó como eje de su programa de gobierno la industrialización del país. Esta acción incidió y afecto al mercado interno, ya que provocó el crecimiento de la demanda y la producción nacional (6% promedio anual, de 1940-1969 aproximadamente), que resultó estar por encima del crecimiento de la población (2% promedio anual)

Gráfica 1. Evolución del producto interno bruto y de la industria manufacturera (1950-1969)

Miles de millones de pesos

300 250

(1)

200 150 100 50

(2) 0

1950 1955 1960 1965 1969

Es así que durante esos años, la economía mexicana logró una transformación radical en su estructura productiva, la cual tuvo como punto central el desplazamiento de los sectores productivos tradicionales por otros. Es decir, sectores como el agrícola y minero fueron desplazados por los de la industria y servicios; en los renglones manufacturero, de la construcción, energía eléctrica, otros energéticos en el primero, y comercio y servicios financieros en el segundo. Observa el cuadro.

Cuadro 4. Producto interno bruto por sectores (1950-1969).

Tasa de crecimiento anual 1950-1960 Tasa de crecimiento anual 1960-1969
PIB Total Agropecuario Manufactura Comercio 5.7 4.5 6.1 6.1 7.1 3.6 9.1 7.5

Fuente: Nafinsa, op, cit., pp. 75-76

En tanto que la tasa de crecimiento anual del sector agropecuario lo hizo de 4.5% en los años de 1950-60, para 1960-69 lo hizo de 3.6. Caso contrario ocurrió al manufacturero que paso de 6.1% a 9.1 y el de comercio de 6.1% a 7.5, para esos mismos años respectivamente.

El mencionado desplazamiento condujo a un cambio en la distribución de la población económicamente activa por sectores (primario, secundario y terciario), así como en el producto generado por cada uno de éstos. Observa la siguiente gráfica

Cuadro 5. Población económicamente activa por sectores 1950-1970 (Porcentual)

Sectores 1950 1960 1970
Primario 59.5 55.3 40.9
Secundario 14.8 17.8 23.3
Terciario 21.4 26.2 30.0
No especificadas 4.3 0.7 5.8
Total 100.0 100.0 100.0

Fuente: Instituto de Investigaciones Económicas: Aspectos del desarrollo social. UNAM, México, p. 239.

Mientras en 1950 la población económicamente activa del sector primario, abarcaba el 59.5% del total, para 1970, sólo cubría el 40.9. En tanto que los otros sectores ocurrió lo contrario, el secundario pasó de un 14.8% a 23.3, y el de servicios de 21.4% a 30.0

Estos nuevos sectores que pasaron a ser los rectores de la economía mexicana, el manufacturero y servicios, durante los años cuarenta hasta los sesenta, lograron alcanzar y mantener un acelerado crecimiento dentro del Producto Interno Bruto (PIB)3. Se colocaron por arriba del 6% promedio anual, lo que dejó entrever un intenso cambio en el curso que siguió la economía respecto al curso de desarrollo anterior a 1940.

Pero ¿qué fue lo que llevo a una transformación tan radical en la estructura productiva del país? ¿Qué fue lo que impulso a tal cambio y, por ende, a sus consecuencias en la producción y comercialización de la producción nacional? Si se hace una reflexión cuidadosa sobre estas preguntas, se puede llegar al siguiente resultado:

3 PIB: Es la suma en términos monetarios, de los bienes y servicios producidos por un país en un año.

    1. El proyecto de llegar a ser un país desarrollado vía la industrialización.
  • La situación favorable que nos había dejado la Segunda Guerra Mundial.
  • La importante incidencia del Estado en la economía de 1940 a 1970.

Se parte entonces de considerar que el proceso de transformación que se observó en la estructura productiva, tuvo en estos elementos, los argumentos para considerar su explicación.

No obstante, de esos tres elementos considerados como factores que empujaron a la transformación productiva, el que mayor trascendencia tuvo sin duda, fue el de la importante incidencia del Estado en la economía. Y es que se convirtió en el eje guía y rector de esa transformación, y que finalmente se logro en el país durante ese periodo.

Para observar la trascendencia del Estado en la economía, se pudo observar su incidencia en dos ámbitos:

  1. En el ejercicio de una política económica que dictó la dirección y las formas específicas del desarrollo, es decir, a través de una política que impulsara a la industrialización del país.
  2. En la participación directa del estado a través del sector paraestatal y sector público.4

En el primer rubro, se observó la gestión e impulso de un elevado proteccionismo a favor de la incipiente industria; a nivel de mercado y su relación con el exterior. Se erradicó la competencia de las importaciones a través de impuestos a estas últimas y elevando los aranceles; a nivel de mercado interno para fomentar mayores inversiones, se exentó de impuestos (en renta, importaciones, exportaciones y en ingresos comerciales), tanto a la industria naciente como a la estratégica.

De igual modo, se llevaron a cabo políticas que alentaron la inversión privada por medio del gasto público, orientando este al fomento económico y al gasto social. La expansión del gasto público financió programas y obras de infraestructura, en los renglones de riegos, crédito agrícola, comunicaciones, turismo y obras públicas. Propiciando de esa forma, una mayor conexión entre uno y otro centro productivo y de comercialización.

Igualmente gestó cambios en el sector agropecuario, al dar mayor apoyo a la agricultura de exportación y de propiedad privada que a la ejidal (recordando que la propiedad ejidal no era de autoconsumo sino un sostén de equilibrio junto con la propiedad privada, no solo por la cantidad que exportaba, sino porque abastecía grandes requerimientos nacionales de consumo e industriales)

Se alentó la demanda interna por medio del gasto para el bienestar social, como es la educación, salud pública, vivienda, el bienestar y la asistencia.

4 Sector Paraestatal: Todas las empresas que tienen participación de capital público o gubernamental y capital privado. Sector Público: Todos los organismos y empresas que son exclusivamente administradas por el gobierno. 17

En este periodo 1940-1970, la política fiscal jugó un papel importante para alentar el crecimiento y la inversión privada, ya que el Estado decidió no aumentar los impuestos al capital durante este tiempo. En torno a esto, el primer paso concreto se dio al constituir la Ley de Industrias de Transformación (1941), que permitió la creación de una multiplicidad de empresas que se beneficiaron con la omisión del pago de impuestos.

Otro paso concreto se dio a partir de 1945 al establecerse una serie de impuestos a los artículos de importación, que buscaba disminuir o evitar definitivamente, la competencia desigual entre los productos manufacturados en el exterior y los nacionales.

El Estado dio origen a la centralización del crédito industrial, al reformar las leyes orgánicas Nacional Financiera (NAFINSA, organismo creado en 1934 para canalizar una serie de créditos a las empresas industriales), en el año de 1940.

Dichas medidas permitieron que en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, la naciente industria privada del país creciera. Las cuales no obstante, protegieron a la industria del país y ocasionaron un desequilibrio financiero público cada vez mayor (constante déficit gubernamentales). Es decir, el Estado le dio dinámica al mercado interno, a partir de gastos públicos, lo que sin contar con una contraparte suficiente de ingresos, le ocasionó severos déficit al paso de los años.

Así mismo, estas políticas del Estado para el desarrollo económico, tuvieron un impacto decisivo en la redistribución y concentración del ingreso, lo cual trajo como efecto inmediato la configuración de una clase media en constante expansión y una mayor marginación económica y social a los trabajadores del campo. Este se reflejó en la concentración de servicios en las zonas de crecimiento industrial, en el acelerado proceso de migración – del campo a la ciudad- y el anárquico crecimiento urbano.

Por otra parte, estas políticas económicas que tendieron a privilegiar al modelo de desarrollo, llamémosle “urbano-industrial”, tuvieron como otra de sus consecuencias, el abandono paulatino al campo y su consecuente descenso en los niveles de producción.

En el segundo rubro, la participación directa del Estado a través del sector público paraestatal y público, se observa que se logra establecer una preeminente presencia en la estructura productiva, volviéndose un factor clave y protagónico en la expansión industrial.

Ese conjunto de empresas que se crearon en forma estratégica, fueron los organismos descentralizados en los renglones de energía eléctrica, comunicaciones, equipo ferroviario y material de transporte, en refinación de petróleo y sus derivados, en petroquímica básica. Así como, de aquellas empresas industriales, en las que el gobierno participaba como socio, como fueron las de acero, fierro y fertilizantes.

A partir de tal conjunto de empresas el Estado se permitió, a partir del presidente Ávila Camacho, dotar una serie de apoyos a la empresa privada, para asumir el papel de promotor al crearle expectativas favorables.

Para dar cuenta del fomento a tales empresas se puede observar como a partir de la década de los cuarenta, el grueso de la inversión pública se destina al sector de transporte y comunicaciones. Y en la que los transportes ferroviarios realizadas por cinco empresas, el Estado tenía una participación mayoritaria, pero que el tráfico lo realizaba, casi en su totalidad, Ferrocarriles Nacionales de México.

En los años cincuenta, la inversión en el sector directamente productivo se incrementó, sobre todo en energéticos. La mayor parte de ella hecha por organismos y empresas del Estado.

En la década de los sesenta, para disminuir costos, se da un congelamiento de precios en insumos básicos producidos por el Estado (como el hierro, acero, fertilizantes y petroquímica)

Lo anterior permite afirmar que, al menos durante estos treinta años de 1940-70, la inversión paraestatal coadyuvó al desarrollo de un gran número de actividades que no se hubieran cubierto por el sector privado. Por lo que fue un factor decisivo para la transformación de la economía nacional.

Cuadro 6. Participación porcentual de las empresas paraestatales, en el total de la producción de las ramas en que se ubica.

1965 1970
Azúcar Envasados de pescado y mariscos Refinación de petróleo y derivados Petroquímica básica Fertilizantes Industria Básica del hierro y acero Vehículos automóviles Equipo y material de transporte 17.5 3.4 100.0 100.0 44.0 41.2 9.1 92.4 34.8 42.0 100.0 100.0 61.3 36.2 21.2 51.0

Fuente: Pérez Wilson: Economía Mexicana. CIDE, núm.4, México, 1982.

En resumen, el proceso de industrialización en nuestro país, se impulsó a partir de los años cuarenta y tomo ese mismo curso hasta 1970. Y que para llevarse a cabo, el Estado tuvo una función predominante, participativa y fomentadora. Jugó un papel de impulsor industrial, a través de políticas económicas que estimularon a la empresa privada, así como en la creación de empresas públicas, que produjeron bienes y servicios no atractivos para el inversionista privado.

El gasto destinado a obras de infraestructura, sobre todo a través de comunicaciones y transportes, así como la creación de empresas públicas para la creación de energéticos, fueron pilares para el auge de la empresa privada en la industria. Pero al mismo tiempo, los que le marcarían el paso a este proceso industrializador, como se vera más adelante.

  1. Elabora en forma de lista las políticas que el Estado llevó a cabo para fomentar del desarrollo de la industria.
  2. Explica en qué consistió el cambio en la estructura de México, en el periodo de 1940 a 1950.
  3. Menciona tres subsidios del gobierno que existan en la actualidad.

1.4 LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y SU IMPACTO EN EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN DE MÉXICO

 

1.4.1 Las Relaciones MexicanoEstadounidenses

En el capítulo anterior se mencionó que uno de los factores (externo), que también influyo en el impulso al proceso industrializador, fue la Segunda Guerra Mundial (19391945). Pero, ¿cómo impactó este conflicto armado en la transformación de nuestra estructura productiva?

El gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946), así como la parte final del sexenio de Lázaro Cárdenas (1934-1940), se vio afectado directamente por este acontecimiento mundial. México tomó posición a favor de los países aliados (Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética) y, por lo tanto, en contra de las naciones totalitarias del eje (Alemania, Japón e Italia)

Tal posición por parte de nuestro país en el conflicto bélico, originó que las relaciones comerciales con Estados Unidos se hicieran más flexibles. Los gobiernos de ambas naciones buscaron un acercamiento a partir de este conflicto mundial, pues la situación bélica los obligaba a una colaboración mayor.

Es así que frente a la amenaza de guerra al continente, México y su vecino del norte, no tuvieron mas que limar asperezas que durante el sexenio de Cárdenas habían surgido, debido a la política económica delineada por su gobierno, y las medidas tomadas como la expropiación petrolera,

Es de recordar que a raíz de la expropiación petrolera, las relaciones entre nuestro país y Estados Unidos, se vieron deterioradas, aunque no de manera abierta. El gobierno de los Estados Unidos se había sumado al boicot, que sus compañías hacían a las exportaciones mexicanas de petróleo, desalentando la compra del producto por parte de los países latinoamericanos y europeos. E igualmente ordenó la suspensión de créditos de Exinbank y de las negociaciones para la firma de un tratado de comercio entre los dos países…”5

Cuando el gobierno estadounidense presiente la amenaza nazi, a partir de sus constantes triunfos en Europa, su actuar hacia México y América Latina lo hizo con prudencia. Su nueva política hacia México se “tradujo en favor de Cárdenas”, puesto que eliminó las cuotas restrictivas sobre petróleo mexicano aplicadas desde 1939

Por su parte, el gobierno mexicano en su alianza con los países democráticos (aliados), redefinió sus relaciones con la administración de Roosevelt, empezando por cortar vínculos comerciales, a través de la cancelación de contratos de compra de petróleo concertados con Alemania e Italia.

5 Torres, Blanca: “La guerra y la posguerra en las relaciones de México y Estados Unidos”, en Entre la guerra y la estabilidad política. Loyola, R., coord. Grijalbo pp. 66.

De esa manera ”La política comercial de la buena vecindad, en medio de estas condiciones internacionales, cristalizó en un convenio, firmado en julio de 1941. Tuvo por objeto evitar que México proporcionara productos estratégicos a los países fascistas, y garantizar al mismo tiempo, la absorción de tales bienes por el mercado norteamericano”6

Impacto de la Guerra en el Desarrollo Económico de México.

Conforme a las ideas de la explicación anterior, se permite desprender que el acercamiento entre México y Estados Unidos en el periodo de la guerra, no se debió a una intención planeada y deliberada. Más bien, se debió a las circunstancias de esos momentos de la guerra, y por tanto de la búsqueda de alianzas.

Se puede observar entonces, que las intenciones e intereses para el reacercamiento económico y comercial de ambos países, resultaran ser unilaterales, esto es, que cada uno perseguía distintos propósitos. Estados Unidos buscó un medio que le garantizara el suministro de materias primas, para solventar su economía de guerra (como el caso de henequén, fibra que se utilizaba en la industria bélica). Además, previno que nuestro país no tomara una actitud favorable hacia los países del eje, ni se constituyera en una puerta de entrada fácil a su territorio.

México por su parte, tuvo una opción de mercado para sus artículos, que, debido al conflicto mundial, no podía mandar a sus compradores europeos. De este modo, las mercancías mexicanas se encontrarían abasteciendo el gran mercado estadounidense. Así también, vería la posibilidad de impulsar la agricultura de exportación, que permitiera el camino para obtener fuertes cantidades de divisas, y destinarlas a las nuevas actividades industriales.

En la política interna, el gobierno de Ávila Camacho, aprovechó la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial, como el marco propicio para conciliar descontentos. Busco llevar a cabo una estrategia de “unidad nacional”, en la cual se proponía lograr una concertación entre los diversos intereses sociales -de los grupos descontentos con las reformas Cardenistas-, en torno al nuevo proyecto económico (el modelo de desarrollo urbano-industrial).

La guerra se presentó de esa forma, como un suceso que curo viejas heridas en las relaciones México estadounidenses. Ambos países crearon una comisión de defensa conjunta; se firmo un convenio económico en el que México se comprometía a pagar cuarenta millones de dólares por reclamaciones agrarias, y surtir de mano de obra y materias primas a Estados Unidos. Este país, por su parte, ofreció asistencia técnica y apoyo financiero para obras de infraestructura, así como el otorgamiento de un préstamo de treinta millones de dólares, para que México mantuviera una estabilidad económica.

6 Rivera, Martha: “La política económica durante la guerra”, en Entre la guerra y la estabilidad política. Loyola R, coord. Grijalbo, pp. 23.

Igualmente se firmo un convenio comercial, en el cual se estipuló la cláusula de “nación favorecida”7. Mediante este convenio los estadounidenses entrarían al mercado mexicano con mercancías como; alimentos, materias primas y artículos de consumo intermedio; por su parte los mexicanos entrarían al mercado estadounidense con: alimentos, petróleo y sus derivados, así como de algunas manufacturas. Dichos convenios tendrían una vigencia de tres años a partir de su firma en 1943.

A partir de ese acercamiento y de los convenios realizados, se pudo observar en México su impacto favorable y desfavorable. En el aspecto desfavorable, se manifestó una gran vulnerabilidad de la economía nacional ante el mercado estadounidense, por el hecho de haber concentrado casi todas las exportaciones en un solo mercado (el norteamericano), y no haber vuelto a diversificarlas como lo estaban antes del conflicto bélico. Y es que se observó una notable disminución comercial realizada con el viejo continente, cuyo tráfico se vio gravemente obstaculizado.

La situación bélica obligó de esa manera, a que México orientara la mayor parte de su comercio exterior hacia su vecino del norte, que paso de poco más de la mitad en 1939, a más de 80 % en 1945”.8

En el cuadro 7 se puede apreciar el grado que alcanzaron las relaciones comerciales del país con Estados Unidos, antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Se puede apreciar como la economía estadounidense desde 1937, fue absorbiendo la producción nacional por medio de las exportaciones; mientras en 1937 se exporta hacia ese país el 56%, para 1940, ya alcanza el 90%. Algo similar ocurre con las importaciones al pasar de un 58% a un 81% para esos mismos años.

Cuadro 7. Exportaciones e importaciones de México, antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Exportaciones Importaciones
1937 1940 1937 1940
Estados Unidos 56% Europa 34% Resto del mundo 10% Estados Unidos 90% Europa 5.5% Resto del mundo 4.5% Estados Unidos 58% Europa 38% Resto del mundo 4% Estados Unidos 81% Europa 13.6% Resto del mundo5.4%

Fuente: Datos del Anuario Estadístico del Comercio Exterior de México. 1941, p.566.

Igualmente se desprende del cuadro, la disminución del comercio nacional con Europa. En tanto en 1937 se exportaba un 34%, para 1940 se había reducido a 5.5%, lo mismo que las importaciones que pasaron de 38% a 13.6 Ambas reducciones fueron absorbidos sin duda, por el mercado de los Estados Unidos.

Por otro lado, la guerra también trajo impactos de carácter favorable a la economía mexicana. Las exportaciones crecieron en abundancia llevando al país a obtener

7 Esta cláusula consiste en dar preferencia a las mercancías del país con que se establece el acuerdo comercial, así como eximirlas de todo impuesto de exportación.

8 Rivero, Martha: op..cit.,p.23.

balanzas comerciales favorables9 y, como consecuencia una fuerte entrada de divisas. El incremento a las exportaciones se dio primordialmente en productos agrícolas, ganaderos, y artículos manufacturados (textiles, calzado y cerveza).

La tendencia creciente de las exportaciones manufactureras, fue muestra del impacto favorable que los tiempos de guerra dieron al proceso industrializador de México. Se le permitió un mayor dinamismo, tanto como por la necesidad de cubrir demandas externas, como por la necesidad de generar por nuestra propia industria, mercancías que antes comprábamos en el exterior. Esta situación condujo a diversificar y ampliar, la planta industrial mexicana, del mismo modo que permitió modificar toda la estructura productiva de México, en los años que siguieron a la guerra.

El impacto directo e inmediato de la Segunda Guerra Mundial en la política y la economía, no sólo se presentó durante el tiempo del conflicto, perduro el periodo que va de 1946 a 1958. Es decir, el impacto de este factor externo llegó hasta los gobiernos de Miguel Alemán y Adolfo Ruiz Cortines.

Por lo tanto, la década de los cuarenta quedo marcada por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, políticas y económicas con Estados Unidos. Ya en la década de los cincuenta y sesenta, se delineo y puso en práctica la llamada “Política de Sustitución de Importaciones”, que influyó en el desarrollo industrial, al consolidar y expander el mercado interno.

De esa forma el impacto en México del conflicto mundial, se dejó sentir a través de la relación que se estableció con Estados Unidos, al final del sexenio de Lázaro Cárdenas ydurante todo el de Ávila Camacho. México al entrar al conflicto bélico mundial e inclinarse a favor de los aliados, le generó un cambio en su relación con los Estados Unidos. De tener un carácter conflictivo –debido a las fricciones provocadas por las políticas de expropiación del gobierno cardenista (1934-1940)-, se transformó en una relación de colaboración, o sea, una relación de “buena vecindad”.

Relación comercial que fungió como estrategia de interés unilateral. Mientras que los Estado Unidos obtenían el suministro de materias primas para favorecer a los aliados, evitaba asimismo, incursiones del eje en su territorio. México por su parte, beneficiaba su economía, al asegurar un mercado para sus mercancías y la obtención de divisas con la firma de la cláusula “nación favorecida”.

Pese a que el intercambio comercial le favoreció al país, se incrementó la producción, las exportaciones y se obtuvo una balanza comercial favorable, en él convenio no se contempló la adquisición de maquinaría pesada, hecho que en los años subsecuentes limitó la producción y crecimiento industrial de México. E igualmente, otra característica de vulnerabilidad a causa de esa relación comercial convenida, fue la dependencia de nuestra economía con el mercado estadounidense al término de la guerra.

9 La balanza comercial favorable presenta la situación en que las exportaciones de bienes y servicios de un país, superan las importaciones de bienes y servicios.

    1. En 1940 el intercambio comercial de México con Estados Unidos era del 81 % en importaciones y del 90% en exportaciones. Investiga en el INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática) ¿cuáles son actualmente los porcentajes de las exportaciones e importaciones que México tiene con Estados Unidos?
  • Enlista los impactos positivos y negativos de la Segunda Guerra Mundial en la industrialización del país.
1.4.2 El modelo de Desarrollo Posbélico

Política de Sustitución de Importaciones

La Segunda Guerra Mundial dejo influencia en el posterior desarrollo industrial, a través de la llamada “Política de Sustitución de Importaciones” (1945-1958). Pero, ¿qué fue y en que consistió la política de sustitución de importaciones? ¿Qué significo esta política para México? ¿Por qué se opto por una estrategia de desarrollo industrial de tal tipo y no de otro? ¿Qué objetivos fueron planteados en aquel periodo con esta política?

La “política de sustitución de importaciones” no fue una política exclusiva para el desarrollo de la economía mexicana, pues esta se impuso en todos los países latinoamericanos, después de terminada la Segunda Guerra Mundial.

Debido a las dificultades para importar ciertos productos manufacturados,10 necesarios para el país al término de la guerra, el Estado busco implementar estrategias para producirlas internamente. Se empezó de esa manera a sustituir mercancías del exterior por mercancías nacionales.

Dentro de las dificultades que se presentaron en la incapacidad de importar, lo fueron la reducción de la exportaciones, y los precios de los bienes agrícolas y materias primas que empezaron a descender. Ambos dieron lugar a la caída en la cantidad de divisas que ingresaban al país, ocasionando la reducción en la capacidad para importar.

Tal política de Sustitución de Importaciones, cambió radicalmente el modelo de desarrollo que México seguía antes de la guerra. De ser México una economía que basaba y sostenía su crecimiento en un desarrollo hacia fuera, es decir, dirigido primordialmente al mercado y demanda externa, paso a ser una economía abocada a crecer hacia adentro, es decir, satisfacer su demanda interna al apoyar y consolidar su mercado interno.

Ahora bien, todo proceso de sustitución de importaciones, ha de pasar por dos fases:

1ª. “Sustitución fácil” Cuando las manufacturas sustituidas requieren de tecnología simple y de fácil instrumentación, por lo que requieren baja inversión de capital.
2ª. “Sustitución difícil” Cuando los bienes sustituidos requieren de tecnología compleja, por lo que en su inició requiere fuertes inversiones de capital.

En la primera fase, los bienes que se sustituyen son aquellos de consumo inmediato o tradicional: “…alimentos, bebidas tabaco, textiles, calzado, muebles, productos de papel, jabones, detergentes, perfumes y cosméticos”11. En la segunda fase, los bienes que se sustituyen son bienes de consumo duraderos: “…televisores, automóviles, refrigeradores, otros aparatos del hogar, equipos deportivos y fotográficos”.12

México concluyó sin grandes dificultades la sustitución fácil o de industrias tradicionales, pero en la sustitución difícil, dirigida básicamente a producir bienes de consumo duradero (que son los pesados o de capital), le sorteo una serie de conflictos. Por ejemplo: el precio de estos bienes resultó relativamente alto (dado el nivel de ingreso en el país por persona), lo cual significaba que estos productos sólo podían adquirirlos las familias de ingresos altos y con acceso al sistema crediticio.

10 En su mayoría bienes de consumo no duradero y bienes intermedios. 11 Lusting, Nora: Distribución del ingreso y Crecimiento en México. Colegio de México, México, 1981, p.9. 12 Ibid., p. 10.

Se puede agregar igualmente, que la producción de ese tipo de bienes de capital, se encontraba en manos de compañías extranjeras, y como eran las que tenían la tecnología más avanzada, requerían de menor mano de obra en sus procesos, a diferencia de las industrias tradicionales. De tal forma, que la expansión que pudo conocer este sector, estuvo asociada a una generación de menores empleos, y a una creciente concentración de los ingresos.

Para el caso de la Política de Sustitución de Importaciones aplicado en el país, no se contempló la sustitución gradual de los bienes de capital, por lo que se le llamó de sustitución ligera. Sólo los bienes de la industria tradicional, fueron los que internamente se empezaron a fomentar y fabricar.

La industria moderna y la de bienes intermedios (donde tuvo mayor injerencia el gobierno), por ser industrias claves o estratégicas para impulsar cadenas de fomento a las demás ramas productivas, fue poco contemplada en la sustitución de bienes. Esta incapacidad de sustitución en los bienes modernos y de capital, dio paso a la dependencia tecnológica, y a profundizar ese proceso de subdesarrollo que caracterizaba al país.

Se puede señalar de esa forma, que la sustitución de productos metal mecánicos o de capital, resultó menos intensa que la de bienes tradicionales, modernos e intermedios. Y que la razón derivó de las imposiciones realizadas en los contratos que realizó México con los Estado Unidos, sobre todo en la guerra y al término de ésta. E incluso, de la escasa atención del Estado en la investigación científica, para poder fomentar la producción de éstas.

En síntesis, el modelo de sustitución de importaciones, empezó con el desplazamiento de compras del exterior de bienes de consumo de manufactura simple o sustitución fácil. Continuó con el de los bienes intermedios como el papel y sus productos, químicos, derivados del petróleo y del carbón, productos de hule, productos minerales no metálicos y metálicos básicos. Y por último, emprender la fabricación, con un retraso considerable, de precarios bienes de capital.

Las manufacturas que mayor obstáculo presentaron para sustituirse, fueron las que tenían elevada participación gubernamental. Es decir, los bienes intermedios básicos, siderurgia, derivados del petróleo, y la petroquímica.

El modelo de sustitución de importaciones condujo a una expansión del sector manufacturero, de forma predominantemente horizontal. Esto es, se abarcó los procesos productivos sin una verdadera especialización y profundización, lo que condujo a una nueva estructura productiva, pero sin lograr integrar las cadenas de producción. La causa se debió principalmente, a la carencia de sustitución de bienes de capital y tecnologías, que permitieran establecer cadenas entre ramas y sectores con bienes nacionales.

Las políticas del Estado para impulsar la sustitución, se adoptó en forma institucional en el país, a partir de 1946 (fecha en que concluyeron los convenios con Estados Unidos). El objetivo, aparte de tratar de sanear a los problemas de ingresos del país por la caída de las exportaciones, fue lograr ser un país industrializado, a través de esta política económica, que fungió como eje rector.

El resultado de la estrategia dio lugar a que el periodo (1940-1950) se caracterizara por un crecimiento del PIB, de un 6% real (mayor que el incremento de la población que fue del 2.8%) pero con una alza constante y generalizada de los precios, que dio lugar a devaluar la moneda en 1947-48. Así también, se observó un desequilibrio externo (déficit de cuenta corriente), debido a la caída de los ingresos por exportación, y los pagos que se realizaron por las importaciones necesarias.

Para el periodo que va de 1956 a 1970, se registró un crecimiento en la economía mexicana de 6.7% promedio anual, pero ahora con una mayor estabilidad de precios y sin modificaciones en el tipo de cambio.13 No obstante, continuaron los desequilibrios del sector externo, no sólo en cuenta corriente14, sino también de capital15.

La razón de ese crecimiento en la cuenta de capital, fue que si bien el gobierno financió sus gastos en el periodo anterior a través de la emisión monetaria, que sobra decir sin la correspondiente producción, a partir de estos años, lo hizo a través del incremento de créditos (deudas) con los bancos privados estadounidenses. De esa forma hacia 1970, se alcanzó una cantidad por alrededor de 4,264 millones de dólares, considerada deuda externa del sector público.

A pesar del impulso que dio el conflicto mundial a la economía e industria, la “política de sustitución de importaciones” no fue sino una estrategia económica que consistió en reducir las mercancías compradas en el exterior. Debido sobre todo, al descenso de divisas provocado por la caída de las exportaciones y de la baja de los precios de nuestros productos, al fin de la guerra, que hizo disminuir la capacidad de importar.

Así, la política de sustitución de importaciones que se adopto en forma institucional en nuestro país al fin de la guerra, cambió el modelo de desarrollo de la economía mexicana. Permitió convertir a una economía que basaba y sostenía su crecimiento conforme el mercado y demanda externa, a una economía que se apoyaría en el desarrollo y empuje de su mercado interno.

  1. La política de sustitución de importaciones en cierta medida prohibía la compra de ciertos bienes extranjeros, con el objetivo de que éstos empezaran a producirse internamente y no se exportaran. De acuerdo con esto, ¿Crees que actualmente se de dicha política en el país? Justifica tu respuesta.
  2. Sea cualquiera de las dos respuestas que hayas dado a la pregunta anterior, investiga si actualmente hay una actividad de apertura comercial en las políticas económicas del país y por qué.

1.5 EL MERCADO INTERNO, CLAVE EN EL DESARROLLO ECONÓMICO DEL PAÍS.

¿Qué es un mercado interno? y ¿Cuál es la relación de éste con el desarrollo del país? Estas interrogantes serán las que guíen este análisis y además su relación con los acontecimientos del periodo de 1940-70.

El mercado interno comprende todas las transacciones que se realizan para comprar y vender, tanto de mercancías y valores, al interior de una economía. Entendiendo por compradores y vendedores aquellos considerados privados y públicos.

Pero el mercado interno no se reduce al mero concepto formal, en el que se expresan nada mas las relaciones de intercambio. Es necesario, tener en cuenta también, las relaciones que se realizan en torno a la producción, como parte medular de la existencia del mercado, compuesto de una compleja red de correlaciones productivas y comerciales, que conducen a problemas de redistribución de los ingresos que se generan en el país.

El mercado interno tiene como plataforma a la economía nacional. Puede crecer y desarrollarse con la ayuda del Estado, a través de su gasto, y de las reglamentaciones comerciales. Tales reglamentaciones tanto internas como externas (proteccionismo), le permiten al Estado legislar a favor de los intereses del país, y no conforme a los extranjeros.

En palabras del presidente Alemán, el comentario anterior se puede leer de la siguiente forma:

“Una gran nación debe, por consiguiente, esforzarse por construir un todo completo que mantenga relaciones con otras unidades de la misma especie, en los limites que marquen sus intereses particulares como sociedad; por otra parte, se reconoce que estos intereses sociales, difieren mucho de los intereses privados de todos los individuos de la nación si se considera cada individuo aisladamente.”16

¿Qué factores intervienen en su creación y desarrollo?. El mercado interno se fundamenta en su producción, sobre todo de la agrícola. Y es que esta promueve y estimula directa e indirectamente, la expansión del mercado. Es decir, provee de insumos a su mismo sector, y a la vez otorga materias primas y mano de obra a los sectores industrial y de servicios, y al mismo sector externo. De esa forma satisface la demanda de alimentos de la población rural y urbana, y genera al mismo tiempo, divisas al cubrir y promover la demanda externa existente.

Pero, ¿será que en la creación y desarrollo de este mercado solamente es importante el sector agrícola? Si no es así, ¿quiénes más lo hacen?

En la creación del mercado interno, el sector agrícola, es el más importante, pero en su conformación y expansión, también dependen la participación del sector industrial y de los servicios, así como de la participación estatal, por medio de su gasto.

16 Lis, Friedrich. Sistema Nacional de Economía Política Aguilar, Madrid, 1944.

Igualmente para su conformación y expansión que se da en estos años 1940-70, juegan un papel importante los trabajadores del campo y los obreros. No por su capacidad de compra, si no más bien por que abastecen de mano de obra a las nacientes zonas industriales -en el caso del campesinado-, y por que vienen a formar la nueva estructura de trabajadores industriales.

Es de destacar finalmente en esta parte, que en el desarrollo del marcado interno para el caso de México, el crecimiento de las capas medias de la sociedad que proliferaban conforme crecían los centros urbano-industriales, mantuvieron un papel igualmente clave.

1.5.1 El Mercado Interno Durante el Periodo 19401970

 

En los años de aplicación de la política de sustitución de importaciones, la economía creció o se impulso, principalmente a través del desarrollo del mercado interno.

Desde los años de la Segunda Guerra Mundial, la economía mexicana se vio en la necesidad de expander su producción interna en renglones antes no explorados. Tal argumento incitó y dio lugar al impulso del desarrollo industrial, para satisfacer la demanda interna de los productos que el exterior en esos momentos no le surtía.

A partir de que se le puso atención y se expandió la industria, comenzaron nuevos y grandes problemas en el sector primario: primero, abastecer las materias primas que requería la industria y la demanda interna para consumo, con el objeto de satisfacer a la población campesina y urbana – la cual manifestaba un crecimiento acelerado y cada vez más demandante de mayores bienes y servicios.

Segundo, nuevas formas de integrarse al mercado interno, ya que debía ayudar a financiar la compra de bienes de capital que exigía la política de industrialización sustitutiva de importaciones, a través de mantener un ritmo aceptable de exportaciones.

Para solucionar tal problemática de este sector primario, que abarca otras áreas parecidas del sector agrícola, se opto por una política basada en apoyar la estructura existente, sin alterar el tipo de propiedad. Esto es, se buscó en esencia no alterar el tipo de propiedad llamada ejidal, la de los campesinos, y la de tipo privado, aquella de la pequeña y alta burguesía rural.

El no cambiar la estructura de propiedad existente, y tratar de impulsar su producción con la participación del Estado, a fin de cuentas, benefició a los empresarios rurales privados. Ellos recibieron los mejores apoyos en infraestructura y crédito –tanto de la banca nacional como privada-, que generó la mayor parte del producto lanzado al mercado, mientras que la agricultura de los campesinos pobres y ejidatarios, al mantenerlos sin ese tipo de apoyos, no contribuyeron en forma significativa al fomento del mercado interno.

De esa forma los pequeños y grandes capitalista rurales, fueron los que actuaron como factores dinámicos que influyeron sobre el mercado interno. Lo fortalecieron por medio de la oferta y demanda de bienes, de la demanda de servicios, inversión, ahorro, transferencia de excedentes, etc. Aunque ese carácter desigual en el desarrollo de la agricultura, la pequeña parcela ejidal y la privada, dio lugar a que se agudizaron disparidades entre viejas zonas agrícolas a la zaga, y nuevos centros agrícolas productivos.

Otro factor que contribuyó al rápido crecimiento del mercado interno al elevar la demanda de los nuevos bienes industriales, generados por esta política, fue la expansión de la clase alta y la clase media. Esta última, creciendo a la par del aparato burocrático estatal y del desarrollo industrial-urbano.

El poder de compra de esas fracciones de la sociedad se fortaleció con el modelo de desarrollo industrial, favoreciendo la concentración de los ingresos. Y es que se favoreció a las políticas, que estimularon y protegieron las zonas urbanas por medio de gastos de bienestar social, y por la política económica de apoyo a las industrias modernas.

Por otro lado, la participación que realizó el mismo Estado para el fortalecimiento del mercado interno, en este periodo, dio lugar a la aparición de problemas de incremento de precios. La razón se debió a que los ingresos del gobierno provenían de emisiones monetarias sin respaldo productivo, y de la ampliación de la deuda externa, factores que contribuyeron a generar presiones inflacionarias.

Las empresas del Estado a través de sus compras y ventas –subsidiadas-, contribuyeron también a la formación del mercado interno. El Estado, para apoyar fuertemente a este mercado, ubicó sus empresas estratégicamente en la producción de insumos intermedios, que permitiera generar cadenas de arrastre a las demás ramas productivas.

El proceso se pudo lograr de la siguiente forma: con los ingresos del Estado se financiaron obras de infraestructura básica, y al mismo tiempo se llevaron a cabo políticas de subsidios y créditos tendentes a estimular la inversión privada y el mercado interno, pero por no compensar sus gastos con sus ingresos, igualmente le causaron problemas de inflación.

Para concluir este apartado, se puede señalar que el Estado durante el periodo de 19401970, tomó como base para el impulso industrial, al mercado interno, a través de la política llamada “sustitución de importaciones”. Se le concedió mayor peso al mercado interno que al externo, en la industrialización y desarrollo del país. Por lo que sus políticas económicas, se dirigieron en apoyar al inversionista nacional y extranjero, al asegurarle un mercado cautivo para su producción.

Conforme a los resultados que se observaron en la aplicación de esta política de sustitución de importaciones, se podría decir que se cumplió con el objetivo planteado. Lograr un crecimiento agrícola, que sin ser el sector de mayor dinamismo, de 1940 a 1955, mantuvo ritmos satisfactorios para las nuevas necesidades del mercado interno y de contribuir a la expansión de los demás sectores.

Pero, que para 1960 y hasta fines de esta década, este sector y su desarrollo empezaron a declinar y manifestar caídas en su producción, debido a su falta de atención. Y es que en estos años, como se ha comentado, se privilegió el desarrollo industrial, al que se le destinaron todos los apoyos gubernamentales y privados.

Políticas que igualmente trajo otras consecuencias. Permitir por un lado, mayores importaciones, y por el otro, mayor penetración del capital extranjero, asociado a una menor creación de empleos, comparado con otras industrias (como las llamadas tradicionales)

Se garantizó el crecimiento del mercado interno, pero con un amplio margen de dificultades sociales, al no promover un crecimiento más equitativo, no aumentar la creación de empleos, ni satisfacer las necesidades básicas de la población

  1. Explica por que desde la Segunda Guerra Mundial, México tuvo que desarrollar políticas de crecimiento y consolidación del mercado interno.
  2. Compara, a través de notas periodísticas actuales, el apoyo que se brinda a este mercado interno, respecto al que recibió en los años cuarenta, cincuenta y sesenta.

1.6 EL PROBLEMA DEL CAMPO

Para iniciar el tema, es útil que reflexiones acerca de las siguientes cuestiones: ¿Qué importancia tiene la actividad de la agricultura en la economía nacional?, ¿cuál es el nivel de productividad que se presenta en el campo?, ¿sabias que el país alcanzó la autosuficiencia en este renglón?, ¿cuáles son las razones por las que el país paso de agroexportador a uno que importa gran parte de los productos agrícolas que consume?, ¿conoces el papel que desempeñó el campo en el desarrollo industrial?

Se puede decir inicialmente, que el panorama del campo con sus características y problemáticas, estuvieron ligadas al desarrollo industrial, a la conformación del mercado interno y al proceso de urbanización como se tratará de señalar en las siguientes líneas.

De acuerdo al tema anterior, el sector agrario entre 1940-1956 fue el que mayor importancia absoluta tuvo dentro del producto interno bruto (PIB), de ahí que jugara un papel predominante en este periodo, en la economía del país. No obstante, a partir de ese último año y hasta 1970, el sector observó una caída considerable en su producción, que afectó igualmente a la economía.

A principios de siglo XX, la economía del país, observó que se sostenía básicamente a través de los productos del campo. En los primeros años del movimiento armado, se observó una caída en el volumen de la producción agrícola derivado, entre otras cosas, del mismo proceso revolucionario. Gran parte de la población campesina se incorpora a la lucha armada, y los campos mismos se convierten en escenarios de batalla, lo cual conduce en muchos casos al abandono en la producción del campo.

Terminado el movimiento armado, otro factor que incidió en la reducción de la producción en el campo, lo fue la misma reforma agraria, estipulada en la Constitución de 1917. El proceso de reforma agraria que en principio se realiza informalmente, se lleva a cabo a través de la transferencia y la redistribución de la tierra. Pero se realiza con la carencia de documentos que avalen la propiedad individual o colectiva sobre la tierra, lo que propicia incertidumbre entre los productores, hecho que constituye uno de los factores que explican el bajo nivel de productividad en el sector observada a mediados de la década de los treinta.

Con la reforma agraria toma cuerpo jurídico la figura del ejido, el cual se otorga mas al pueblo que a los individuos, por lo que quedan prácticamente fuera del mercado. El hecho de que en este caso los campesinos formalmente no sean dueños individuales de la tierra de cultivo, y de que en consecuencia, no la pueden vender, dificulta el acceso al crédito.

Igualmente se observó como parte de esa problemática en el campo, el hecho de cómo los grupos políticos que, al finalizar el conflicto armado, acceden al poder, y retoman la reivindicación agrarista del movimiento campesino como medida para contener la lucha armada y poder gobernar. El sistema de apoyos entre caudillos y campesinos que permite al nuevo gobierno legitimarse, se convirtió en un yugo que inmovilizó a las capas campesinas.

De esa manera, en la medida que el nuevo régimen se institucionalizó, se permitió formalizar igualmente, una política de alianza entre el sector agrario y quienes detentaron el poder, en base al otorgamiento y la regulación de la tenencia de la tierra. Esta política le permitió al Estado, mantener el control sobre el campo, que perduro, por lo menos hasta 1970.

“El control del Estado sobre el proceso agrario le otorga un poder directo patronal sobre miles de poseedores, que lo son de hecho, y que se conciben a sí mismos como arrendatarios o peones del gobierno. También le permite controlar a miles de campesinos sin tierra, que esperan obtenerla. Los propietarios también están sujetos a control, más frecuentemente los minifundistas que los latifundistas. Este poder se ejerce con criterios eminentemente políticos”.17

La Reforma Agraria durante la época del “Milagro” 1935-1970

El reparto de la tierra se lleva a cabo de manera lenta, a pesar de que la reforma agraria se acelera con algunos presidentes (Cárdenas es el ejemplo más elocuente al respecto).

La reforma agraria vino a constituir un mecanismo que mantuvo la fe y la esperanza entre los campesinos, para obtener un pedazo de tierra que los sustrajera de la miseria y pobreza. Estas expectativas, en la medida en que fueron alimentadas por las políticas de reparto de tierras a campesinos organizados, contribuyeron en elevar la producción y a mantener la estabilidad política en el campo.

Otro hecho que ayuda al incrementó de la producción ejidal, lo fue la seguridad jurídica que otorgó el reparto de títulos de propiedad. Se paso de una producción de autoconsumo, a otra que comenzó a lograr abastecer al mercado interno, y de los requerimientos del exterior.

Todo ese cambio alcanza su plenitud a partir del gobierno de Cárdenas, quien además procuró mantener el control sobre los campesinos a través de centrales tales como la Confederación Nacional Campesina, ligada directa o indirectamente al partido oficial y al gobierno. Su experiencia le demostró la necesidad de controlar a un sector de la sociedad que había sido brutalmente explotado, y que constituía una fuente potencial de conflictos para los regímenes posrevolucionarios.

Es a partir de los gobiernos de Ávila Camacho y de Miguel Alemán, que entra en reflujo el proceso de reparto de tierras. De tal forma, que se observa una disminución gradual en la cantidad de tierras asignadas o legalizadas entre minifundistas y ejidatarios. Estos nuevos gobiernos contrario a ello, impulsan una política de mayor apoyo al capital industrial y agrícola privado exportador, lo cual se desprende en la asignación de créditos e infraestructura preferentemente destinados a fortalecer estos sectores.

17 González Casanova, Pablo y Enrique Flores Cano: México hoy. Siglo XX1 editores, México 1980, p. 116

La nueva política de modernización en el campo, impulsa la creación de obras de infraestructura (canales, presas, etc.), y otorga créditos principalmente a las zonas agrícolas capitalistas, orientadas hacia la producción de cultivos de exportación. La agricultura capitalista de esa forma dispone en sus manos, tierras de riego en las que el cultivo mecanizado aumenta notablemente su rendimiento.

En cambio, el campesino minifundista y ejidal, queda al margen de estas acciones. Los terrenos que poseen son básicamente de temporal, y lo que producen es fundamentalmente para el consumo local.18

La tendencia que se observa en el campesino hacia finales de los sesenta es hacia la atomización del minifundio y del ejido. Es decir, la dotación que originalmente recibe un campesino se tiene que subdividir entre los descendientes, de tal forma que la cantidad de tierra disponible para el cultivo es cada vez menor.

Un balance sobre la reforma agraria hacia los años sesenta, indica la presencia de un “número creciente de trabajadores del sector agrícola que carece de tierra”.19

Aún de los esfuerzos realizados de algunos presidentes a la reforma agraria, especialmente de Cárdenas, la concentración de la tierra se mantuvo. Hacia 1960 “, se observa que entre el 75% y 94% de los terrenos privados, pertenecían a menos del 1.5% de los propietarios privados”.20 En tanto que en el otro extremo, se encuentra el 77% de todos los propietarios privados, que tan solo controlan 11% de las tenencias particulares.21

En esas circunstancias, los campesinos fueron prácticamente expulsados de sus lugares de origen hacia los ámbitos donde pudieran encontrar trabajo (un ejemplo de lo anterior son los campesinos que recorren el país, las más veces junto a su familia, siguiendo los ciclos agrícolas estacionales). En tales empleos que son temporales, se carece de los servicios elementales y se reciben ingresos ínfimos.

No obstante ese flujo de campesinos, dio lugar a las migraciones campo-ciudad, generando polos de desarrollo, que se aceleraron a partir de esas políticas instrumentadas por el Estado industrializador.

Las nuevas funciones del campo en la naciente industrialización

Conforme se fue desenvolviendo la modernización del país, vía la industrialización, se le asignó al sector agrícola las siguientes funciones:

18 Autores como Roger D. Hansen consideran que es la cantidad de la tierra y no el tipo de propiedad lo que ha condicionado la formación de los dos tipos de agricultura: la comercial y la de subsistencia. 19 I bid., p. 108 20 Tello, Carlos.: “Agricultural Development and Land Tenure in México”, citado por Roger D. Hansen en La política del Desarrollo Mexicano, Siglo XX1 Editores México, 1980 p. 106. 21 Roger D., Hansen: ob. cit, p. 106

a) Una mayor producción de comestibles para una población urbana en rápida

expansión. b) Una mayor producción de materias primas. c) La producción de exportaciones, para poder financiar la importación de insumos

industriales. d) Una creciente oferta de mano de obra, para hacer frente a las demandas de los

sectores urbanos industrial y de servicios. e) Ahorros para ser usados en inversiones industriales y de infraestructura. f) Un mercado para los productos del sector industrial.22

Gran parte de estas funciones las logra cumplir el campo cabalmente, en los años de 1935-56. Ya que partir de la década de los cincuenta el panorama del campo cambia.

El fin de la Segunda Guerra Mundial permite que los países desarrollados reactiven su planta productiva del campo, por lo que muchos productos exportables del país comenzaron a ser sustituidos por productos manufacturados. Se produjo de esa forma un descenso en las exportaciones locales de productos agrícolas.

Otro factor que incidió en el descuido y descenso de la productividad en el campo, y con ello no cumplir las funciones señaladas, fue la marginación por las estrategias seguidas por el Estado. Gran parte de la riqueza que se pudo generar en el campo, ya no regresó a éste, sino, que se transfirió a la ciudad donde se alimentó al proceso de sustitución de importaciones auspiciado por el Estado.

De esa forma, en la medida en que el campo es abandonado en aras del modelo del desarrollo industrial modernizador, y de que la coyuntura internacional cambia, la producción desciende y paulatinamente se deja de cumplir las funciones asignadas al sector para el desarrollo del país. Pero al mismo tiempo, el país se convierte en agroimportador.

En resumen, el proceso de reforma agraria permite:

  • Mantener el control político sobre el campo.
  • Mantener la estabilidad.
  • Cubrir la producción de bienes del mercado interno, y la entrada de divisas al cubrir gran parte de la externa.

Los tipos de agricultura son: capitalista, minifundista, y ejidal.

Las causas del descenso de la actividad agrícola son:

  1. La sustitución de productos del campo por productos manufacturados.
  2. La descapitalización del campo.
  3. La reestructuración de la planta productiva agraria de los países desarrollados.

22 Roger D. Hansen: ob. Cit., p 80

    1. Investiga en el periódico los nombres de algunas de las organizaciones campesinas y la función que desempeñan; y los principales problemas a los que se enfrentan actualmente el sector agropecuario.
  • Realiza una comparación entre los principales problemas a los que se enfrenta la agricultura de subsistencia del periodo 1940-1970 y los que actualmente tiene.
1.6.1 La Ciudad

 

Las grandes ciudades de todo el país, enfrentan una gran cantidad de problemas ¿podrías determinar cuales son los principales problemas que tiene la ciudad en que vives?, ¿sabes cuál es el origen de esos problemas?, ¿conoces algo acerca del surgimiento de la ciudad en la que actualmente resides?, ¿podrías señalar algunas medidas para atacar los problemas que señalaste?

Antecedentes del proceso de organización actual

 

El movimiento armado de 1910, trajo consigo un conjunto de cambios en la estructura económico-social del país. Dentro de tales cambios, se observó la extensión de los ferrocarriles y de las carreteras, la explotación intensiva de nuevos recursos materiales como el petróleo y el gas, el comercio creciente con Estados Unidos, entre otros, que permitieron dar impulso al desarrollo del país.

Destaca a partir de tales cambios, la intensificación de las corrientes migratorias campociudad, que vino a culminar la transformación de un país eminentemente rural a otro, de tipo urbano.

Las cifras sobre el crecimiento urbano son sumamente elocuentes: en 1940 el 20% de la población total del país era urbana (3.9 millones de habitantes). Para 1960 la población urbana asciende a 12.7 millones de habitantes, el 36.5 % de la población total. El ritmo de urbanización en este periodo, es considerado por los especialistas de la materia como uno de los más rápidos del mundo.

En el proceso del crecimiento urbano “destaca el caso de la ciudad de México, por su invariable posición como el lugar preeminente del país a través de la historia”. Esta ciudad ha ejercido a lo largo del tiempo, un “tremendo poder de atracción derivado de su gran tamaño, su elevada primacía nacional, y también, de su desarrollo económico y social”.

Aparte del Distrito Federal y las ciudades fronterizas, las entidades que registraron un alto nivel de urbanización en el México postrevolucionario, fueron los estados de Nuevo León, Jalisco, México y Morelos.

La reestructuración del Espacio Urbano a partir de 1940

 

El crecimiento económico del país a partir de 1940 incide en el proceso de urbanización. La atención puesta en la formación de un mercado interno, a partir de la política de sustitución de importaciones, dio lugar al mismo tiempo, a la concentración de la actividad industrial y de los servicios en algunas regiones del país, y con ello el impulso al crecimiento de las ciudades.

Tal proceso se acentúa en zonas como la ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, que reciben los mayores beneficios del proceso industrializador, y donde se concentran los mayores servicios médicos y educativos. La concentración de este tipo de servicios, constituyeron parte de los factores que atrajeron a la población del campo hacia la ciudad.

El desbordamiento que se presentó en estos lugares, por ese proceso de atracción poblacional, permitió la subdivisión de la ciudad de acuerdo a la distribución del ingreso. De esa forma se observa por un lado, el surgimiento y consolidación de fraccionamientos para privilegiados, y otras donde se crearon unidades habitacionales de clase media. En tanto que por otro, aquellas colonias proletarias y de zonas marginadas carentes de todo tipo de servicios.

Otros aspectos que caracterizan el proceso de urbanización, es la aparición de zonas industriales y de exclusivas zonas comerciales, destinadas a los estratos medio y alto de la población.

Los aspectos anteriores descritos, son un punto de referencia obligado, cuando se habla de la modernización del país, a partir de 1940. Modernización que dejo ver al mismo tiempo, el descuido de su impacto ecológico, en todo momento de su aplicación, muchas de ellas dirigidas y avaladas por el Estado.

El modelo asimismo, resultó incapaz de incorporar al trabajo productivo a toda la población demandante de empleo. En efecto, el flujo de la población migrante y el crecimiento natural de la población en la ciudad, repercutió directamente en el incremento de la demanda de empleo. En contrapartida el ritmo de crecimiento industrial y de apertura de fuentes de trabajo, resultó inferior a la cantidad de empleos que se requirieron, situación que dio lugar, al desempleo y a los bajos salarios que se presentan durante casi todo el periodo de 1940-70.

Un factor que incidió de manera definitiva en la atracción poblacional a los grandes centros urbanos –sobre todo durante la década de los sesenta-, fue el descenso de la actividad agrícola. Destaca el hecho de la poca atención que el Estado realizó en estos años, a este sector del campo.

Como resultado de lo anterior tenemos un explosivo crecimiento urbano que se manifiesta de manera anárquica. Los efectos del modelo urbano-industrializador no se hicieron esperar.

De manera inmediata se presentaron déficit severos de vivienda, que fueron aprovechados por los especuladores del suelo urbano, y los casatenientes. Otro aspecto que ilustra este punto, es la falta de servicios elementales en zonas proletarias y marginadas, tales como agua, luz eléctrica, drenaje, pavimentación.

En este punto de la falta de servicios, destaca el papel del reparto de la tierra en las ciudades, a través de las invasiones y las consecuentes acciones gubernamentales de expropiación y regularización. Lo realizó sin una planeación previa, por lo que no resultó fácil allegarle servicios. No obstante, esa repartición le permitió al partido oficial, consolidarse al asumir el papel de mediador o gestor de las demandas de espacio y de vivienda, que fueron parte de su clientela política en las ciudades.

Se observó que la insuficiencia e intolerancia del transporte urbano, estimuló el uso de vehículos particulares, sobre todo, por los sectores de la sociedad con el poder de compra suficiente para adquirirlos. El parque vehicular circulante vino a constituir a mediano y largo plazo, el principal emisor de contaminantes hacía la atmósfera. Durante este periodo no se cuenta con la publicación de normas que moderen la emisión de contaminante. No hay exigencias precisas de carácter ecológico hacía las industrias ni hacía los automovilistas.

En términos generales, se carece de una cultura ecológica a nivel social, que permita vislumbrar las consecuencias de la agresión continua al ambiente. El crecimiento urbano se realiza a costa del sacrificio de las áreas verdes, las cuales paulatinamente se reducen. Estas circunstancias, contribuyeron en hacer más grave el problema de la contaminación.

De esa forma se podría señalar en forma puntual, aquellos aspectos que incidieron en el crecimiento urbano:

  • El desarrollo industrial y comercial.
  • El desarrollo de las vías de comunicación.
  • La concentración de servicios.
  • La migración campo-ciudad.

Los problemas derivados del crecimiento urbano son:

  • El impacto ecológico.
  • El desempleo.
  • El déficit de vivienda.
  • El déficit de servicios.

Contesta lo siguiente:

  1. ¿Cuál es el porcentaje de crecimiento poblacional urbano que se observa de 1940 a 1960?
  2. ¿Cuál es el crecimiento poblacional urbano que se presenta de 1970 al 2000?
  3. ¿Cuáles son las causas del crecimiento poblacional-urbano que se presenta en los últimos años?
  4. ¿Cuál es la situación y las perspectivas de la ciudad en años recientes?

A continuación te ofrecemos una visión panorámica del contenido de este capitulo. La intención de esto es que relaciones los diferentes elementos que lo conforman y que expliques las partes que integran el esquema que se te presentan. En caso de duda te sugerimos que acudas nuevamente a la lectura del apartado correspondiente, o bien, a la que se encuentra al final.

Condiciones sociales políticas económicas internas

Impacto externo de la Segunda Guerra Mundial

Desarrollo del mercado interno

Funcionamiento del sector agropecuario respecto al desarrollo del mercado interno y a la política de industrialización. Efectos del mercado interno y la política de industrialización en el crecimiento urbano.

    1. Explica por qué en el periodo de 1970 (en términos generales) los países capitalistas inclinaban la balanza del debate a favor de un Estado actuante como agente económico.
  • ¿Cómo, de forma concreta, apoyó el estado mexicano al proceso de industrialización?
  • ¿A qué nos referimos con que a partir de los años cuarenta, México sufrió la transformación de su estructura productiva?
  • ¿Qué efectos y consecuencias ocasionó el conflicto de la Segunda Guerra Mundial en la economía e industrialización de México?
  • ¿Qué es la política de sustitución de importaciones?
  • ¿Cuáles son las dos fases de la política de sustitución de importaciones?
  • ¿Por qué México optó por tal política?
  • ¿Qué relación existe entre la política de sustitución de importaciones y mercado interno?

9. Señala las causas de la política de alianzas entre el Estado y los campesinos.

  1. Cuáles son los tipos de agricultura que se desarrollan durante el periodo posrevolucionario?
  2. Explica qué papel le asigna el Estado industrializador al sector agropecuario.
  3. ¿Cuáles son las causas que permiten entender el proceso de crecimiento urbano durante el presente siglo?
  4. ¿De qué manera la carencia de una ecología incide en la contaminación ambiental?

Para dar respuesta a los cuestionamientos que se te presentan, debiste haber considerado a nivel general lo siguiente:

Las crisis a las que se enfrenta el sistema capitalista obligan a reordenar el papel del Estado en la economía. De un Estado liberal se pasa a un Estado cuya intervención es cada vez mayor en los diferentes ámbitos que conforman la actividad económica. En el caso de México, se observa durante el periodo del “milagro”, que va de 1936 a 1970, la intervención de un Estado que toma como eje de su política la industrialización del país, la cual se lleva al cabo a través del impulso al proceso de sustitución de importaciones.

El modelo de desarrollo adoptado afecta el sector agropecuario, al mercado interno e incide en los procesos de urbanización. De manera particular, para dar respuesta a las preguntas relativas a la problemática del campo y la ciudad, es menester que contemples en tus repuestas los siguientes aspectos:

  1. La crisis de 1929 y su subsecuente depresión llevo a una política de mayor intervención del Estado en las economías para ayudarlas a salir de los problemas que trajo ésta.
  2. A través de subsidios, eximir de impuestos al capital, proteccionismo, con empresas paraestatales, en renglones estratégicos.
  3. México cambió el dinamismo de producción de su sector agrícola para dar mayor impulso a los sectores secundario y terciario.
  4. Ocasionó un cambio de política económica de crecimiento hacia adentro (política de sustitución de importaciones) y contribuyó en la industrialización del país.
  5. Es una política económica que tiene como objetivo el que un país empiece a crecer a través de la producción de bienes que su demanda interna requiere (y que si tiene posibilidades de producir con mayores ventajas para el mismo país), sin tener ya que comprarlos del exterior.
  6. La sustitución fácil y la sustitución difícil.
  7. EL conflicto mundial orillo al país a tomar tal política, de la cuál se pensaba que con la intervención estatal de México, en un tiempo breve llegaría a ser un país industrializado.
  8. La política de sustitución de importaciones tiene como fundamente el consolidar y desarrollar un mercado interior; que los países crezcan haciendo crecer su producción y demanda interna.
  9. La necesidad que existe por parte del Estado posrevolucionario, para poder consolidarse, y aliarse con los trabajadores.
  10. Las características de la agricultura capitalista y de la agricultura de subsistencia.
  11. Las funciones que le son asignadas al campo, de conformidad con las políticas de industrialización.
  12. La concentración de empleos y servicios en las grandes ciudades, así como el proceso de migración campo-ciudad.
  13. La inexistencia de normas rígidas que obligan a las empresas y a los particulares a proteger el ambiente.

EL DESARROLLISMO

2.1 ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU)

2.1.1 Antecedentes

2.1.2 ONU

2.1.3 Otros Organismos Multinacionales

2.2 LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL DESARROLLISMO

2.2.1 Su Significado en América Latina

2.2.2 El Caso de México

2.3 LA INVERSIÓN EXTRANJERA

2.3.1 La Inversión Extranjera en América Latina

2.3.2 La Inversión Extranjera Directa en México

2.3.3 La Inversión Extranjera Indirecta en México

2.4 LOS FACTORES DEL PODER

2.4.1 Los Caudillos y Caciques Regionales y Locales

2.4.2 El Ejército

2.4.3 El Clero

2.4.4 Los Latifundistas y los Empresarios Nacionales y Extranjeros

¿Qué vas a estudiar? La importancia que tienen tanto los organismos como las instituciones que fueron creadas para desempeñar actividades industriales, comerciales, inversiones extranjeras, etc., en la sociedad donde te desenvuelves

¿Cómo lo lograrás?

Detectando los elementos esenciales que explican los fenómenos económicos, político y social que se dieron durante el Desarrollismo y elabores tu propia explicación de cada uno.

Lo cual te va a servir para

Que ubiques una etapa del desarrollo económico de México (El Desarrollismo) y comprendas situaciones actuales similares a las que tuvieron lugar en esa época.

CAPÍTULO 2.

EL DESARROLLISMO

El Sistema de Transporte Colectivo, Metro, de la ciudad de México es el más eficiente, no sólo de nuestro país, sino de todo el mundo. En él se traslada diariamente a millones y millones de usuarios, y en poco tiempo recorre grandes distancias. Para su construcción, México tuvo que asociarse con otros países como Francia y Alemania; pero ¿qué tipo de relación existe entre México y Francia?, ¿qué tanto se conoce a Francia?, ¿de su política? Aparte de Francia, ¿con qué países tiene relación México?, ¿qué conexión existe entre México y Francia en cuanto a la concepción del desarrollo? Estas interrogantes se podrán contestar al leer cuidadosamente este capítulo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, resurgen con más fuerza económica los países europeos: Inglaterra y Francia, apoyados y avalados por Estados Unidos, debido a sus actividades de industrialización, control monetario y comercio internacional. Pero sobre todo, por la extensión de su control económico hacia los países que se denominan subdesarrollados, control que se extiende hasta nuestros días.

A raíz de la creación de la ONU, en la década de los cuarenta, al término de la Guerra, se impulsaron diversos organismos internacionales, con el propósito de atender problemas de tipo político y económico que presentaban los distintos países. Ya en los años cincuenta, se implantaron programas, que permitiera alcanzar tales propósitos. Por la forma en que se buscó realizar a través de esos programas, y por los resultados observados, se les dio en llamar Desarrollistas.

Se recomendó que los países en especial los más pobres, dejaran de ser sólo exportadores de materia prima y se dieran a la tarea de industrializarse. De esa manera evitar importaciones de los países más avanzados, que les vendían a alto precio productos derivados, muchas veces, de la materia prima que adquirían de ésos países a precios inferiores. Tal era el caso de los países de América Latina.

Entre los países pobres beneficiados para atender su problemática económica y social, llamados subdesarrollados, a través de esos organismos creados, sólo unos cuantos, entre ellos México, logró obtener algunos beneficios. Los demás, por problemas políticos y abuso de poder de sus gobernantes, al implantar modelos de producción industrial con maquinaria obsoleta comprada en países que tiempo después volvieron a producir lo mismo, pero con equipo moderno, no alcanzaron las metas deseadas.

Se puede afirmar que el propósito de aumentar la productividad industrial y mejorar la producción agrícola en los países que aceptaron tal ayuda, no se logró. Y que tales países, entre los que se incluyen los de América Latina, vieron frustrados sus anhelos de progreso.

Los proyectos para transformar la situación de estos países subdesarrollados, que se les denominó Desarrollistas, por no transformar realmente a toda la estructura de la sociedad y sólo a alguna de sus partes, formó parte, sin duda, de la visión e influencia de los países hegemónicos y dominantes en esos momentos. Es decir, tales países buscaron implantar tal proyecto bajo sus intereses de expansión y dominio, a través del comercio de bienes y de la transferencia de capitales.

De esa forma el Desarrollismo resultó ser un modelo económico implantado en América Latina, estrategia de la política de desarrollo seguida por los países capitalistas europeos, que fincaron su poder después de a Segunda Guerra Mundial, en el impulso de su actividad industrial.

La ayuda económica de los organismos internacionales se definió con recomendaciones y cuadros de requisitos, que debían cumplir y cubrir los países subdesarrollados. Ello significó también un obstáculo para que estos países vieran cumplidas sus aspiraciones de desarrollo.

En lo que respecta a México, en el periodo del presidente Gustavo Díaz Ordaz, se negoció con Francia la importación del Metro para la ciudad de México a cambio de petróleo. En esta negociación, Francia condicionó la venta en la que no sólo proporcionaría la tecnología, sino también la infraestructura, aunque México no tuviera necesidad de ello, pues en nuestro país ya se fabricaban los carros de tren que se comenzaban a exportar a Canadá y algunos países de América Latina.

A través de La CEPAL y el proyecto Alianza para el Progreso, Estados Unidos en la década de los sesenta, ofreció apoyar con financiamiento, el impulso de las economías de América Latina. La ayuda proporcionada, nunca fue completa, dejando a la deriva los proyectos de crecimiento para estos países.

El apoyo que brindo Estados Unidos, a estos países de América Latina, sólo vino a encauzar a algunos en su industrialización, y a otros como México, a profundizar más en ese impulso. Debido a que no se continuó, y que el objetivo era la industrialización y no el desarrollo de toda la sociedad en su conjunto, se le pudo considerar estrategias de desarrollismo.

En los siguientes temas se puede apreciar mejor los propósitos de los países subdesarrollados, en su afán de conseguir mejores niveles de vida y atender sus problemas económicos, a través del apoyo que les brindo la aparición de diversos organismos internacionales.

Concluyendo: El Desarrollismo constituye a grandes rasgos, un esfuerzo por lograr el desarrollo económico de los países subdesarrollados, en este caso para América Latina. Industrialización era lo que se deseaba, apoyándose en la agricultura. La política económica descansó en el modelo de sustitución de importaciones y en el proteccionismo a las empresas.

1. ¿Crees que México pueda llegar a ser un país industrialmente avanzado? Argumenta tu respuesta.

2.1 ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU)

En el tema anterior se expuso a grandes líneas en que consiste el desarrollismo, que deja ver la relación entre países desarrollados y subdesarrollados. Toca ahora analizar lo diversos organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que aparece a mediados de la década de los cuarenta, a fin de apoyar el progreso y modernización de los países, entre ellos los de América Latina, y que se tradujo en profundizar en el desarrollismo.

¿Sabías que la ONU ha impedido muchos conflictos bélicos, cuyas consecuencias pudieron ser desatrozas para la humanidad?; pero, ¿quiénes crearon la ONU?, ¿para qué?, ¿qué importancia tiene para México? La siguiente información será útil para contestar éstas y otras preguntas.

2.1.1 Antecedentes

 

La Primera Guerra Mundial se llevó a cabo de 1914 a 1918, y fue resultado del expansionismo territorial y la ambición sin límite de Alemania. A raíz de esta guerra, un grupo de países consideraron necesario firmar el llamado pacto de la Sociedad de Naciones como premisa básica para evitar que se repitieran los desastres experimentados durante este primer enfrentamiento armado, en el que también participaron Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

El propósito de crear un organismo internacional que tuviera como objetivo velar por la paz mundial, surgió de la inquietud de países de Europa y de Estados Unidos; este último representado por el presidente Wilson, quien, durante la Primera Guerra Mundial, en diferentes discursos, se pronunció por la creación de una “Asociación General ante las naciones en virtud de concesiones formales, para procurar garantías tanto para los pequeños como para los grandes Estados”.23

La elaboración del pacto de la Sociedad de Naciones se llevó a cabo finalmente, tomando como base las siguientes recomendaciones de la Conferencia de Paz:

  1. La Sociedad de Naciones sería un órgano de cooperación internacional, y de garantía contra la guerra.
  2. En su constitución se incluirían los tratados de paz y quedaría abierto, en principio, para aceptar a todas las naciones.
  3. Integrarían una organización permanente con una Secretaría, y celebrarían reuniones permanentes.

Este pacto constituyó la primera parte de los tratados de paz de Versalles. Cuarenta y dos países integraron originalmente la Sociedad de Naciones, México ingresó el 8 de noviembre de 1931; el 14 de diciembre de 1931 se retiró y el 5 de mayo de 1934 nuevamente se reincorporó a dicha sociedad. En esta época, México inició su propósito de planeación económica y dio pasos firmes para su estabilidad social.

23 Seara Vázquez, Modesto: Tratado general de la Organización Internacional, FCE, pág. 22.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la Sociedad de Naciones se extinguía con la última reunión de su asamblea el 8 de abril de 1946, para dar nacimiento a un nuevo organismo multinacional que alcanzara las metas que la anterior no había logrado.

2.1.2 ONU

 

De acuerdo a las ideas anteriores en donde la Sociedad de Naciones declinaba al inicio de los años cuarenta, en 1945 se crea en San Francisco, Estados Unidos, la Organización de las Naciones Unidas, con 43 naciones que todavía formaban parte de la organización anterior.

La Carta del Atlántico, emitida el 14 de agosto de 1941 por el presidente de Estados Unidos, Roosevelt, y el primer ministro de la Gran Bretaña, Churchill, acordada en el buque inglés “Prince of Wales” en el Atlántico, dio las pautas reglamentarias que la Organización de las Naciones Unidas habría de considerar, entre las que destacan las siguientes:

I. Respeto a la integridad territorial con la sola excepción de los cambios consentidos por las respectivas poblaciones.

II. Respeto al derecho de los pueblos a elegir su régimen de gobierno, lo cual puede significar, o la defensa del principio de no intervención (libertad de elección frente a los demás pueblos) o el de democracia (libertad de elección absoluta, y condena de los regímenes totalitarios).

III. Igualdad de los Estados en materia comercial.

IV.
Cooperación económica internacional.
V.
Libertad de los mares.

VI. Organización de la paz con base en los principios de: 1. Independencia política de los Estados; 2. Independencia económica; 3. Condena de la agresión, amenaza o uso de la fuerza; 4. Desarme; 5. Seguridad colectiva.

Cabe destacar que hubo otras declaraciones importantes con la participación de países como la Unión Soviética, Inglaterra y Estados Unidos, que se sumaron a los principales puntos reglamentarios para lograr la paz mundial.

Dentro de la estructura de la ONU, se crearon diversas comisiones para ayudar al cumplimiento de sus fines, y a través de ellas, difundir la realidad social, política, económica y cultural de los países, a partir de estudios y datos que revelen dicha realidad y la relación que existe entre ellos.

El presupuesto de la ONU se compone de la asistencia de los países miembros, y en el caso de Estados Unidos, se afirma que proporciona más del 30% del total del presupuesto. En 1973 México aportó el 0.86% del total que fue de 225.3 millones de dólares.

Para la admisión de un país en la ONU, es condicionante que sea una nación independiente; y se lleva a cabo con el propósito de afiliar al total de la humanidad. La decisión de admisión la aprueba la Asamblea.

La suspensión de derechos y privilegios de los afiliados se produce cuando violan la reglamentación y fines de la ONU, cuando actúan en perjuicio de los demás países, sobre todo si ponen en peligro la paz mundial. Esto último debe ser recomendado con las debidas pruebas por parte del Consejo de Seguridad.

Desde su fundación, la ONU realiza importantes estudios en beneficio de la comunidad mundial, propone lineamientos, recomendaciones, e intervienen en la problemática mundial en el ámbito político.

Esta organización, se opone a países que instrumentan sistemas gubernamentales autoritarios en perjuicio y abuso de su sociedad. La forma de presionar a tales países, es a través de recomendaciones de los aliados para que limiten su intercambio económico y comercial con aquellos; no otorgando ayuda económica y/o tecnológica, o bien, bloqueando la actividad comercial internacional de estos países.

México está representado ante este organismo, y participa con personal especializado en comisiones con atención primordial en asuntos de interés para nuestro país. En el caso del Consejo de Seguridad, México no participa en su totalidad, debido a que dicho Consejo lo integran países desarrollados como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, etc.

México siempre ha recibido el apoyo de la ONU debido a su estabilidad política, a excepción del periodo 1940 a 1970 en el que internamente se suscitaron movimientos sociales, que sirvieron, algunas veces, para concientizar el pensamiento político de los gobernantes. La ONU observó estos movimientos a través de las comisiones propias para tales asuntos.

Conclusiones: La ONU desde su creación, se ha constituido en un organismo importante de consulta, que vela por el interés de las naciones que buscan la paz social en sus territorios. Su nacimiento obedece precisamente a la necesidad de lograr pacificar a las naciones una vez concluida la Segunda Guerra Mundial.

1. Investiga cuántos y cuáles son los países que actualmente integran la ONU, ¿por qué algunos no están? Argumenta tu respuesta.

2.1.3 Otros Organismos Multinacionales

 

 

UNESCO

La ONU ha creado diversos organismos para atender mejor la problemática mundial. En este caso, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) fue creada para ayudar, por una parte, a conocer la realidad social de los países y, por otra, para ayudar al desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

La participación de la UNESCO tiene gran influencia en el desarrollo educativo, científico y cultural de las naciones, y lo lleva a cabo implantando programas de ayuda económica, técnica, de asesoría y proporcionando información sobre los lineamientos que se deben seguir en la instrumentación política, planes y programas de desarrollo para los países.

Todos los países de la ONU pueden formar parte de la UNESCO y los que no son miembros también pueden lograrlo. Se deja de ser miembro si el país lo solicita, o por sanción derivada de una falta al estatuto y fines de la UNESCO debidamente comprobada (expulsión); se da la suspensión en caso de que a petición de la ONU, se haya probado la causa que amerite dicha resolución.

A través de la UNESCO, el Instituto Nacional Indigenista (INI) recibe apoyo para los grupos étnicos mexicanos, con el propósito de llevarles mejores formas de vida, y una mejor explotación de sus artesanías y de educación.

FMI

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo creado en el seno de la ONU, ha resultado de gran importancia para el desarrollo económico de los países.

El FMI fue creado el 27 de diciembre de 1945 en Savannah, Georgia, Estados Unidos, y su sede se encuentra en Washington. Inició funciones el 17 de septiembre de 1947 y está vinculado a la ONU.

Los fines del organismo son: el fomento de la cooperación monetaria internacional; el desarrollo del comercio internacional, con impulso para la economía interna de cada país miembro; la estabilidad de los tipos de cambio; el establecimiento de un sistema multilateral de cambios y la reducción o rectificación de los desequilibrios en las balanzas de pagos de los países.

El FMI cuenta con apoyo económico de sus afiliados para impulsar el desarrollo. Los intereses que se cobran son bajos, en comparación a los establecidos por los bancos privados de los países capitalistas. Los préstamos se otorgan conforme a las políticas del Fondo, entre las cuales se toma en cuenta que deben utilizarse para impulsar las economías nacionales.

La forma de operar del Fondo se inicia cuando un país solicita ayuda financiera, compra al FMI divisas necesarias, las paga en su propia moneda y al tipo de cambio que se acuerde; el compromiso debe liquidarse de tres a cinco años, periodo en el que el asociado deberá recomprar su moneda, pagarla en oro o en otra moneda y se le carga una comisión base de 0.75% que puede subir o disminuir según el caso que se trate.

A mediados de la década de los años cincuenta y sesenta, el Fondo aumenta su política de apoyo económico, proponiendo condiciones a los países, a través sus préstamos. Por ese medio logró sujetarlos, e implantar aquello que desde el punto de vista del FMI, puede ser necesario para ellos.

Tal política del FMI, no siempre es bien vista, y en ocasiones limita sus solicitudes. México ha sido un cliente permanente del Fondo, y a través de los créditos conseguidos ha apoyado e impulsado servicios públicos en favor de la sociedad mexicana, como la construcción de escuelas, hospitales, carreteras, presas de agua para riego y otras obras de infraestructura.

BIRF

 

El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), es otro organismo internacional creado para apoyar la economía de los países. Su participación ha sido decisiva en el desarrollo de infraestructura en esos países.

El BIRF se crea el 27 de diciembre de 1945. Para su ejercicio se vincula el 15 de noviembre de 1947 como organismo especializado, con el fin de contribuir a la reconstrucción y desarrollo económico de los países miembros.

La tarea del organismo, ha sido recomendar un mejor uso en sus recursos, con los que cuenta cada país. Así como promover inversiones de capital privado a través de medios monetarios propios, o con el uso de los que pudiera proporcionar el BIRF.

También recomienda el BIRF, el mejor uso de la capacidad monetaria, para equilibrar la balanza de pagos de cada nación; su política está orientada a favorecer a países necesitados e impulsar sus economías y mejorar el nivel de vida de sus habitantes.

Este organismo asesora técnicamente al país que lo solicita, además, otorga créditos con bajos intereses.

Al igual que el BID, establece las mismas condiciones para la membresía y su categorización, en la que hay miembros fundadores y los que se van agregando.

Resulta finalmente, que en la práctica, la política de apoyo es igual para todos, tomando en cuenta que los países más necesitados, son los que pueden llegar a recibir ayudas monetarias y técnicas correspondientes.

FAO, OIT y OMS

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y la Organización Mundial de la Salud (OMS), son organismos que han sido creados, para dar respuesta a las múltiples necesidades de los países del mundo y que resultan trascendentales para la supervivencia humana.

Se podrá advertir que la ONU participa activamente creando organismos como la FAO, la OIT y la OMS, entre otros, para ayudar con actividades específicas a luchar contra aquello que daña, lesiona o extingue a la especie humana.

México participa en los programas de estos organismos mediante diversas actividades con ellos, a través de los órganos de gobierno que han impulsado el desarrollo del país. De esa forma se permite coadyuvar, a la sociedad para su mejor nivel de vida, a la supervivencia, equilibrio social y bienestar personal.

Cabe destacar los aspectos especiales que atienden estos organismos, debido a que son aspectos base, para que las sociedades pulsen sus realidades sociales y luchen por mejorar sus situaciones de vida personal y social.

A continuación se ofrece información más detallada, sobre cada organismo para que la analices y formes un criterio, que te ayude a entender su participación en el desenvolvimiento de los países de América Latina, entre ellos México.

La FAO se creó en la reunión del 18 de mayo al 3 de junio de 1943, con el propósito de estudiar los problemas de alimentación que se presentaría en la posguerra, y señala, medidas de ayuda internacional para su solución. De esta forma, la FAO se incluyó en la Asamblea de la ONU reunida del 16 de octubre al 1 de noviembre de 1945 en Québec, Canadá.

La FAO, es un organismo especializado, cuyo objetivo es mejorar el rendimiento de la producción y la eficacia de la distribución de productos alimenticios y agrícolas, así como elevar los niveles de nutrición y vida de los países miembros. Se ayuda a la expansión de la economía mundial y a mejorar la vida rural de los Estados.

El organismo también recaba, analiza y divulga información sobre nutrición, alimentación y agricultura (en esta última queda implícita la pesca, productos del mar, bosques y productos forestales); tiene el organismo a su cargo, realizar investigaciones, mejorar la formación de recursos humanos para atender la problemática de la alimentación; brinda asesoramiento o lo busca para mejorar los métodos de elaboración, comercialización y distribución de productos alimenticios y agrícolas; fomenta el apoyo para facilitar el crédito con este fin, y recomienda acuerdos nacionales e internacionales para la asistencia técnica.

Los antecedentes de la OIT se remontan a fines del siglo XIX, y en 1946 en Montreal Canadá, fija su creación para entrar en vigor el 20 de abril de 1948, como un organismo especializado de la ONU.

Adopta los siguientes principios:

  1. Afirman que el trabajo no es una mercancía, es una libertad de expresión y de asociaciones esencial para el progreso; la prosperidad debe ser general para todos los sectores; en la necesidad de actuación conjunta con igualdad de los representantes laborales, patronales y gubernamentales.
  2. Proyectar internacionalmente las cuestiones laborales: las políticas nacional e internacional de los países deben subordinarse al logro de la justicia social.
  3. En política laboral la OIT promueve la adopción nacional de medidas tendientes a lograr el pleno empleo; la formación profesional; salario mínimo; el reconocimiento al derecho de negociación colectiva de los contratos de trabajo y, a la ampliación de la seguridad social.
  4. El cumplimiento efectivo de la OIT depende del desarrollo económico de los países, por lo que debe ayudar a impulsar el desarrollo económico.
  5. Los principios son válidos para todos los pueblos, pero las modalidades pueden ser diferentes en diversos países.

En México, a través de varios artículos constitucionales, se da cumplimiento a los preceptos de la OIT, de los cuales se incorporan otros temas como los del salario mínimo, establecido como derecho de los trabajadores en los años cuarentas. En este renglón nuestro país ofrece, inclusive, una de las legislaciones laborales más avanzadas a nivel mundial.

La OMS se crea el 7 de abril de 1948 y entra en vigor el 10 de julio del mismo año con sede en Ginebra, Suiza. Es un organismo especializado de la ONU, que tiene como principio alcanzar para los pueblos el grado más alto posible de salud.

Su estructura está compuesta por la Asamblea Mundial de la Salud, el Consejo Ejecutivo y la Secretaría. Incluye comités y programas en diversos temas relacionados con la problemática mundial, respecto a la preservación de la salud.

En México, se han erradicado en gran medida las enfermedades causantes de incapacidades físicas y muerte; por ejemplo, la viruela que se afirma llegó de Europa y significó miles de muertes durante la conquista de México, y el sarampión, entre otras enfermedades. Con ayuda de ese organismo se han desarrollado programas en favor de la humanidad, y se combaten diversas enfermedades. Actualmente lucha contra males como el cáncer y el sida, que cobran muchas vidas humanas.

En este campo, México, a partir de los años treinta, cuarenta y cincuenta, implanta instituciones básicas para atender la salud, como es el caso de los servicios hospitalarios de la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), haciéndose extensivo tales servicios a toda la sociedad mexicana.

El Estado igualmente ha regulado los servicios médicos del sector privado, impulsando algunos de ellos con apoyo financiero y concesiones para facilitar la importancia de equipo para la salud. La formación de recursos humanos, a través de las escuelas y facultades de medicina del país contribuyen en esta tarea junto con otras disciplinas del área de la salud como son los de estomatología, odontología, enfermerías, químicos farmacéuticos, biólogos, etc.

En está área hay gran desarrollo en nuestro país, aunque, desde luego, también resulta insuficiente frente al crecimiento poblacional y la concentración de los servicios hospitalarios en las ciudades más pobladas, como el Distrito Federal, Guadalajara, Puebla, Monterrey, Xalapa, etc.

OEA, CEPAL Y ALPRO

 

La Organización de Estados Americanos (OEA), la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) y la Alianza para el Progreso (ALPRO) aparecieron también, como organismos internacionales incorporados a la ONU. Se crearon para atender aspectos del desarrollo social, político, económico y cultural, mediante actividades de planeación e integración en favor de los países más pobres de América Latina.

La OEA se crea a raíz de la Nueva Conferencia Internacional Americana, celebrada del 30 de marzo al 2 de mayo de 1948, por medio de la llamada Carta de Bogotá. La membresía se integró con los países asistentes y todos aquellos países americanos que ratificaron su constitución. Se le considera un organismo regional de la ONU.

Incluye la igualdad de los Estados y respeto a los derechos de que gozan los demás conforme al derecho internacional. Los órganos de gobierno son la Asamblea General que es la autoridad máxima; la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores; los Consejos; el Comité Jurídico Internacional; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; la Secretaría General; las conferencias de los organismos especializados.

Son muchas las actuaciones que ha tenido la OEA, en su propósito de ayudar al cumplimiento de sus fines y principios. México ha tenido gran representación en favor de este organismo y de los países miembros principalmente del Centro y Sudamérica. La ayuda ha sido a través de convenios con apoyo técnico, estudio de los problemas políticos, sociales, económicos y culturales. Las desviaciones que se han suscitado como en los demás organismos, no han sido motivo para su desintegración, y siguen predominando la buena fe y fortaleza de la unidad latinoamericana, en la que México es digno representante.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL), está incorporada a los fines y principios de la ONU. Celebra reuniones cada dos años en forma ordinaria, y algunas veces se reúne durante el año de forma extraordinaria, sobre todo cuando es urgente trabajar para el cumplimiento de sus propósitos.

La CEPAL crea a su vez comités de recuperación económica y de ayuda técnica, según la necesidad de sus afiliados y, aunque algunos autores critican a este organismo, es importante señalar que sus fines son notables y, en todo caso, si hay desviaciones se debe a quienes participan en él.

Los componentes principales de la CEPAL, creada desde 1948 bajo la dirección de Raúl Prebish, enfatiza la llamada estructura externa del subdesarrollo regional en el que se plantean problemas de América Latina, como una derivación del carácter periférico de su economía, y de su sometimiento a un deterioro en los términos de intercambio comercial con los países capitalistas. La CEPAL recomienda para estos países:

  1. La industrialización sustitutiva de importaciones;
  2. La elevación de los coeficientes de capitalización mediante una más alta participación de la inversión externa y desaliento a los consumos infructuosos.

A fines de 1950, la CEPAL puntualiza acciones para fortalecer a los países mediante fórmulas de planificación e integración económica y, en la década de los sesenta, lleva a cabo la ejecución de estas recomendaciones.

Este organismo logró sus propósitos en algunos países de América Latina, como es el caso de México, al celebrar convenios con otras naciones, para proporcionar ayuda técnica en materia de exportación de petróleo, energía eléctrica, desarrollo de transportes, etc. Otros países lograron en forma delimitada su desarrollo, debido a su estrecha dependencia económica hacia países capitalistas desarrollados o, por notables errores en su baja calidad de industrialización.

La ALPRO es otro organismo creado en beneficio de América Latina, que Estados Unidos hizo suyo a raíz de la revolución de Cuba (1959)

En esas fechas, Brasil encabezó reuniones y declaraciones para que diversos países se integraran y brindaran ayuda mutua, revisando sus situaciones económicas frente al poderío económico de Estados Unidos. Hubitscheck (economista brasileño), en 1958, propuso la creación de la llamada Operación Panamericana con la que se pretendía atraer inversión de capitales externos para reactivar la economía latinoamericana; idea que retomó John F. Kennedy y dio lugar a la creación de la ALPRO, para la cual se señalaron los siguientes fines:

  1. Incrementar no menos del 2.5% al año el ingreso por habitante.
  2. Lograr una distribución equitativa del ingreso nacional en beneficio de los sectores de menos ingresos y elevador el coeficiente de inversión.
  3. Diversificar la economía nacional y reducir la dependencia respecto al comercio exterior.
  4. Impulsar la industrialización y aumentar el nivel de empleo.
  5. Aumentar la productividad y principalmente la producción agrícola.
  6. Mantener niveles de precios estables, evitando de inflación y la deflación.

Para el éxito de tales fines, era necesario que los países impulsaran nuevas estructuras económicas, reformar sus sistemas agrícolas, fiscal, administrativo, educacional, y promover aumentos y mejoras en los servicios habitacionales, sanitarios y otros.

Resumiendo: ante la necesidad de resolver conflictos en el mundo capitalista, después de la Segunda Guerra Mundial, proliferó la creación de organismos. No obstante, los problemas de las naciones subdesarrolladas, como México, que en gran medida dependen de factores externos, tales organismos profundizaron la dependencia económica, política y cultural.

Una vez que realizaste la lectura de este apartado, corrobora que la creación de estos organismos se ha dado en las naciones económicamente poderosas, y no en una nación subdesarrollada como la nuestra, pero, ¿crees que alguno de estos organismos beneficie a nuestro país? Si es así, ¿cómo lo está haciendo? Y si no, ¿por qué razón? Argumenta tu respuesta.

2.2 LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL DESARROLLISMO

A partir de las ideas del Desarrollismo, y del surgimiento de los organismos internacionales, se busca entender el actuar de los gobiernos, especialmente los de América Latina en los años cincuenta y sesenta, en su estrategia para el desarrollo de sus países.

¿Sabes cómo actúan los gobiernos para sacar adelante los problemas del país, a través de la política económica?, ¿a qué razones obedece la aplicación de tal o cual política?Éstas y otras interrogantes podrás contestar al leer esta unidad del capítulo.

2.2.1 Su Significado en América Latina.

“En la década de los cincuenta prosperaron en América Latina las distintas corrientes llamadas desarrollistas. Suponían que los problemas económicos y sociales que aquejaban a Latinoamérica se debían a una insuficiencia en su desarrollo capitalista, y que la aceleración de ésta bastaría para hacerlos desaparecer”24. La base de tales ideas, estaba fundada en la necesidad de dejar de ser meros exportadores, y producir internamente los productos manufacturados que se importaba de los países industrializados.

El panorama parecía muy halagador, pues se pensaba que la brecha que separaba los países desarrollados de los subdesarrollados, se cerraría. O por lo menos, se reduciría en gran medida.

Si se toma en cuenta la idea que Pierre Salama manifiesta en su libro “El proceso de subdesarrollo” (Era, México,1979), el subdesarrollo no puede ser estudiado en tanto Estado, sino como un proceso que se inscribe en la realidad económica internacional, realidad que está muy lejos de ser la simple suma de las diversas actividades económicas internacionales.

Las ideas anteriores permiten señalar que los factores decisivos que determinaron ese proceso desarrollista en América Latina, fueron externos. Fue ese deseo ferviente del capital internacional, principalmente estadounidense, para depositar en este suelo latinoamericano, el capital y la tecnología excedente que estaba produciendo con sus condiciones, para de este modo, cubrir el gran objetivo de seguir acumulando capital.

Bajo ese panorama, el futuro económico de los países de América Latina, se presentó inducida desde fuera. Lo único que deberían realizar estos países, sería incorporar esa tecnología en sus economías (se trataba de una tecnología obsoleta que ya no tenía cabida en los países desarrollados que son quienes la generaban, caso concreto de Estados Unidos). Ahora, para incorporar la tecnología en los procesos productivos de nuestro país era necesario orientar dichos procesos, pero ¿cómo? Veamos.

24 Marini Ruy, Mauro: Dialéctica de la dependencia. Era (Serie Popular), México, p. 57.

Una de las organizaciones que aglutina a los países latinoamericanos, como se apuntó anteriormente, es la Organización de las Naciones Unidas. Una vez que se presenta el fenómeno de alta concentración de capital, y de exceso de tecnología en los países hegemónicos como los Estados Unidos, la ONU y otros organismos internacionales, implantan el proyecto económico para estos países, basado en el impulso al desarrollo del sector industrial.

Se busca a través de tales préstamos y de esa tecnología, se realice un proceso de sustitución de importaciones para su modernización.

Bajo tales planteamientos aparece la CEPAL, uno de los organismos que más influyó intelectual y técnicamente en los gobiernos progresistas, nacionalistas y reformistas de toda la región latinoamericana.

La CEPAL, conocida también como escuela cepalina, lleva a cabo su análisis a partir de una postura estructuralista, reformista y desarrollista. Su propuesta fue lograr un crecimiento industrial por vía de la sustitución de importaciones, así como de la necesaria participación del Estado en la economía y de la inversión extranjera, para alcanzar el desarrollo latinoamericano.

De esa forma la idea que emanaba de los distintos gobiernos de América Latina, resultó parecida a la que provenía de Estados Unidos: industrialización, modernización agrícola, infraestructura, servicios sociales, etc. Los gobiernos de estos países de América Latina, se inclinaron de acuerdo a tales planteamientos, llevar a cabo políticas que favorecieran la industrialización del país. Entre las medidas que se pusieron en práctica, se encuentran la creación de infraestructura, subsidios, precios bajos de sus bienes y servicios, exenciones fiscales, entre otros. Igualmente se indujo al sector agropecuario, para que apoyara a ese sector industrial, a través de sus políticas de reformas e incentivos.

A manera de conclusión, se puede decir que el significado del Desarrollismo en los países de América Latina generó la gran ilusión de alcanzar un desarrollo económico similar al de los países capitalistas. El modelo sólo tuvo vigencia de los años cincuenta hasta mediados de los sesenta, después entró en crisis.

En este sentido, el grado de desarrollo de un país subdesarrollado está en función de condiciones históricas, de un pasado y un presente que prácticamente lo condenan. Como lo señala Marx, “el país industrialmente más desarrollado, no hace sino mostrar al menos desarrollado, la imagen de su propio futuro”

2.2.2 El Caso de México

El proceso de desarrollo que vive México en el periodo de 1940 a 1970, con sus objetivos y resultados, fue un claro ejemplo del Desarrolismo. Se le conoce al periodo, como de crecimiento económico sin desarrollo, o bien, crecimiento sin distribución del ingreso.

El crecimiento promedio anual de la economía durante esos 30 años fue de 6.3%. Los sexenios de mayor crecimiento, que por cierto coinciden con los del modelo de desarrollo estabilizador, son los de López Mateos (6.7% anual) y Díaz Ordaz (6.8% anual). El menor crecimiento se registró con Miguel Alemán (5.7% anual).

En este periodo (1940-1970) aparece una fuerte concentración del ingreso, lo cual explica que los beneficios del crecimiento económico sólo fueron para “unos cuantos”, mientras que la mayoría de la población sufrió el deterioro de bajos niveles de vida.

Tal periodo puede analizarse en dos fases.

a) crecimiento con inflación, de 1940 a 1956, y

b) crecimiento con estabilidad y desempleo, de 1957 a 1970.

Crecimiento Con Inflación

Esta fase evidencia que si bien el crecimiento de los precios era considerable, el de la economía fue en promedio de 5.8% anual, sensiblemente superior al de la población, que a su vez era del orden de 3.5% anual. En el caso de la agricultura, que proveía los elementos suficientes para atender el crecimiento demográfico y exportar, evolucionó 5.9% al año. En tanto que la producción industrial, fue menos dinámica que la economía en su conjunto.

Las importaciones absorbían las divisas que generaban las escasas exportaciones por lo que éstas mostraban rezago frente a las necesidades del desarrollo.

La inversión extranjera sólo fluyó a razón de 42 millones de dólares anuales. En este periodo se acumuló un total de 719 millones de dólares provenientes del exterior.

El desempleo, otro renglón importante, fue reducido en comparación con el crecimiento del producto interno bruto (PIB). En tanto que los salarios crecieron en correspondencia con los precios.

Crecimiento con Estabilidad y Desempleo

 

Esta fase se caracteriza por la “estrategia del desarrollo estabilizador”, pero no se logró ni el desarrollo ni la estabilidad.

En este periodo el impulso industrializado fortaleció los vínculos dependientes de la economía mexicana, porque el estilo de crecimiento se sujetó a los lineamientos de la internacionalización del capital. Y si a esto se le agrega el abandono del sector agropecuario, más el déficit del sector público, el resultado lógico fue el distanciamiento entre los sectores tradicionales y modernos.

Pero quizá no todo fue tan “malo”. En este periodo destacó el deducido ritmo de incremento a los precios. El salario mejoró en relación a los precios, tal vez por única ocasión durante un lapso considerable; aumentó el PIB y repuntaron las exportaciones.

También el capital extranjero registró un gran aumento, y se señala que su afluencia anual se sextuplicó.

A tono con la política económica, el empleo se vio reducido; el salario mínimo perdió velocidad y la economía mexicana se impregnó de varios problemas, como la urgencia de financiar el gasto público con deuda externa. Sin embargo, como se trataba de implantar la industrialización a través de la inversión privada, en esos años cobró carta de naturalización la combinación de:

a) Reducción de impuestos al capital. Este privilegio de las empresas es claramente manifiesto desde entonces.

b) Creciente deuda externa. Como los ingresos por impuestos y los que podían generar las empresas estatales resultaban insuficientes para financiar el gasto público, en particular las grandes inversiones de infraestructura requeridas por el capital para invertir, fue necesario acudir al extranjero para obtener recursos que el Estado decidió no cobrar a diversos grupos de mexicanos.

c) Salarios controlados. Aunado a lo anterior, el Estado hizo su parte, como quien dice “yo me hago responsable de mantener el nivel real de los salarios dentro de márgenes estrechos”.

Lo que se buscaba, entonces, era reducir al mínimo, el costo a las empresas: ni impuestos “inconvenientes” ni salarios excesivos. El paso consistía en que los empresarios no elevarían en demasía los precios de sus productos.

En resumen, las dos fases de la economía mexicana de 1940 a 1970, revelan un crecimiento económico importante, pero en ambas a costa de sacrificar los beneficios sociales. En la fase de 1940-1955 el crecimiento económico estuvo acompañado de un aumento de precios; de 1956 a 1970 se registra un gran índice de desempleo. En conjunto, las dos fases manifiestan una fuerte concentración del ingreso. Este es el resultado de la política económica del periodo en 1940-1970.

  1. Explica los elementos que permitieron el crecimiento económico del país de 1940 a 1970 y cuáles fueron sus consecuencias.
  2. En qué consiste la política económica que lleva a cabo el actual gobierno. Argumenta tu respuesta.

2.3 LA INVERSIÓN EXTRANJERA

El tema en cuestión es algo que se comenta mucho en nuestro país, por ejemplo, en cuanto a la existencia de diferentes marcas extranjeras de aparatos eléctricos, ropa, calzado, etc. ¿Sabías que en nuestro país existen múltiples inversiones de diferentes países?, pero ¿qué tanto sabes de inversión extranjera?

A partir de 1945, la época de la posguerra, surge el debate en torno a la asistencia económica de las naciones desarrolladas hacia las subdesarrolladas, y que inician los intentos por aplicar un sistema generalizado de preferencias en favor de estos países. El esquema tradicional de las relaciones económicas internacionales se ve alterado al darse una acelerada expansión de las naciones industrializadas y una proliferación de empresas transnacionales que llegaron a operar en los mercados de varios países.

En este sentido, la inversión extranjera directa (IED) privada, y el surgimiento de la gran corporación multinacional son factores importantes que han afectado al sistema económico internacional. La empresa transnacional se constituye en el instrumento más importante de la inversión extranjera, pues representa un nuevo factor de poder en las relaciones internacionales y su actividad produce una gama de efectos económicos y políticos tanto en el país anfitrión como en el de origen.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se consolidó como primera potencia económica y política en el mercado. En efecto, para 1968 el total de inversión privada proveniente de Estados Unidos ascendió a 63%. Por ejemplo, en 1950, la IED de ese país se estimaba en 11,500 millones de dólares, y para 1968 pasó a 64,800 millones de dólares. Por regiones, el capital estadounidense se destinó principalmente a la Europa; por sectores, se centró en industria manufacturera.25

Los países latinoamericanos que más concentraron capital estadounidense en industria manufacturera fueron Argentina, México y Brasil con un 64, 68 y 69%, respectivamente. La explicación de que así haya sucedido se debe, en principio, al tamaño del mercado. En los años 1950 y 1968, la inversión directa de origen estadounidense se localizaba de la siguiente manera:

1950 1968

Europa 14% 30% América Latina 39% 29%

En Europa se observa un incremento para los años de 1950-1968, mientras que en América disminuye. En cuanto a la distribución por sectores, es importante mencionar que creció fuertemente la inversión en el sector manufacturero, tanto en Europa como en América Latina. En Europa se concentró un 55.6% de la inversión estadounidense manufacturera, mientras que en América Latina colocó un 30.8%.

25 Sepúlveda, Bernardo y Antonio Chumacero: La inversión extranjera en México. FCE, México, p. 9.

2.3.1 la Inversión Extranjera en América Latina

En América Latina, tradicionalmente se ha atribuido a la inversión extranjera la función de llevar capital mediante la exportación de fondos, que realizan los países desarrollados, hacia los que están en vías de desarrollo.

Sin embargo, observando de cerca esa situación, la aportación de capital de la IED es mínima, pues las subsidiarias se financian en porcentajes elevadísimos de los recursos locales y los pagos al exterior representan una transferencia neta de recursos que, por lo mismo resulta superior al original26.

Si bien es cierto que los flujos de capital que acompañan a la IED son importantes, y en la generalidad de los casos lo son, éstos no son constantes, se dan únicamente en la etapa inicial de la instalación de una empresa en un país determinado.

Las cifras que presentamos a continuación hablan por sí mismas. En años recientes, los países de la región han aportado mayor volumen de capital del que reciben por conceptos de IED:

    1. Entre 1950 y 1969, las utilidades obtenidas y enviadas por la filiales a su casa matriz fueron superiores a 11,500 millones de pesos con respecto a los nuevos a portes de capital27; cantidad considerada tres y media veces superior a la recepción de capital nuevo.
  • En el periodo 1960 a 1968, el porcentaje de utilidades que remitió Estados Unidos a través de filiales fue de 94% en minería, 94% en petróleo y 48% en manufacturas.

Es evidente que en América Latina la aportación de capital nuevo por concepto de IED ha sido mínima durante el periodo 1960 a 1968. El financiamiento de las filiales estadounidenses establecidas en la región descansa básicamente en la captación de recursos locales y en otros generados por la propia filial.

En el caso de México, entre 1965 y 1970 se advierte una reducción en el financiamiento externo de las empresas, que decrece de 48 a 36%; en cambio, el empleo de recursos internos aumenta de 52 a 64%.

Este tipo de consideraciones hacen suponer que son los países subdesarrollados en realidad los que están financiando, con recursos que les son escasos, las operaciones de las empresas transnacionales. Ante tal situación, resulta fundamental advertir que para 1970 las dos terceras partes de los recursos de esas empresas, se originaban en fuentes internas de financiamiento, esto es, en los propios países receptores de la inversión extranjera.

26 Sunkel, Osvaldo: Capitalismo transnacional y desintegración nacional en América Latina, El Trimestre Económico, vol XXXVIII, núm. 150, FCE, México, abril-junio de 1971, p. 619. 27 Sepúlveda, Bernardo y Antonio Chumacero: op. cit., p. 25.

En otro orden, existe una inquietud por parte de los gobiernos en cuanto a la dependencia tecnológica; y es que, aunque los países necesitan y desean los beneficios de la tecnología avanzada que generalmente acompaña a la inversión extranjera, el hecho es que la decisión sobre la forma en que se negocia la transferencia y las características de que la tecnología sea de la casa matriz, no resulta muy conveniente.

Esta transferencia de tecnología como fenómeno interno de la empresa multinacional o bien de créditos atados a los países clientes,28 no hace suponer necesariamente que se integrará al contexto local sin dificultad alguna. Es más, en la mayoría de los países desarrollados, la tecnología adquirida no se adapta a la proporción de los factores de producción, al tamaño del mercado o al aprovechamiento de insumos nacionales.

Es necesario señalar que la inversión extranjera indirecta (IEI), la cual son los créditos concedidos a través del gobierno de los Estados Unidos, o de algún organismo internacional, implica una serie de ataduras que fijan al hacerlos.

Tales ataduras no sólo aumenta la dependencia financiera sino también tecnológica, en el sentido de que se obliga adquirir maquinaria y tecnología, incluyendo mantenimiento, de ese país Estados Unidos.

De esa forma el desarrollo científico y tecnológico, provoca un efecto nocivo en las naciones subdesarrolladas, desde el momento en que hace descansar la responsabilidad por este desarrollo en el exterior.

Además, dicha dependencia tecnológica significaría prácticamente un transplante de las tecnologías extranjeras, sin intentos serios de adaptación a las condiciones locales. Limitan de esa forma, la labor de investigación nacional y provocan la llamada “fuga de cerebros”.

Conclusión: El capital extranjero de inversión directa e indirecta en América Latina, antes que impulsar el desarrollo económico, se convirtió en un instrumento muy eficaz para enriquecer cada vez más a sus dueños extranjeros.

Las ganancias que se obtuvieron, superaron ampliamente la inversión de recursos provenientes del exterior. El capital internacional, a través de créditos, y empresa multinacionales, hace recordar la etapa de la colonia y, de alguna manera, hace vivirla en el presente.

2.3.2 La Inversión Extranjera Directa en México

 

La inversión extranjera en la economía mexicana fue, para el periodo que se analiza 1940-70, especialmente inversión extranjera directa (IED) Esto es, inversión a través de empresas transnacionales que operaron directamente en suelo mexicano.

28 Sunkel, Osvaldo: op. cit., p. 619.

Es importante diferenciar entre lo que es y significa la IED de la IEI (inversión extranjera indirecta), pues la IEI se refiere al endeudamiento externo, o forma de financiamiento de las actividades económicas por medio de préstamos de capital. Para el caso, sólo interesa analizar la IED, que “es la participación de personas o sociedades con residencia en el extranjero, en la propiedad total o parcial de empresas instaladas en el territorio nacional”.29

Es de considerar que el grueso de la IED es realizada por empresas transnacionales que poseen cuantiosos recursos financieros, administrativos, etc., y que durante mucho tiempo han estado entre las más grandes del mundo. Por ejemplo: Ford, Chrysler, Nissan y Volkswagen, entre las automotrices; General Food, Nestlé, Purina, como productoras de alimentos y agroindustriales; Bacardí, Coca-cola, Pepsi-Cola, Domecq, de diversos tipos de bebidas; Celanese, Dupont, Levi-Strauss, entre los fabricantes de fibras, telas y vestido; por citar sólo algunas que operan en México y en otros países; todas ellas con inversiones en ramas industriales y asociadas con diversas empresas con inversión extranjera o nacional, grandes o pequeñas, o con el propio Estado.

Precisamente, estas características de las empresas transnacionales les permite dominar la producción de la actividad en que operan: agrícola, industrial, comercial o de servicios o en combinación con ellas. El dominio de los mercados les brinda una capacidad única para fijar los precios que más convienen a sus fines, obtener altas tasas de utilidades y absorber y subordinar pequeñas y medianas empresas cuando éstas quedan fuera de la competencia.

Además, si se toma en cuenta la tecnología con que cuentan tales empresas trasnacionales, la facilidad de financiamiento que disponen, las técnicas de promoción y ventas, las intensivas campañas de publicidad y el cuerpo de vendedores especializados que tienen, son ventajas muy difíciles de alcanzar por competidores menores.

Al principio, cuando las empresas transnacionales buscan penetrar en un país o en nuevos mercados, fijan precios relativamente bajos en comparación con los fabricantes locales de un producto. Una vez que los hace perder y aún desaparecer de la competencia, por absorción o quiebra, los precios son elevados de inmediato, sin posibilidad de oposición del consumidor, puesto que la oferta de dicho producto ya está dominada por uno o unos cuantos productores, por lo que la tasa de inflación general aumenta.

Pero, de donde proviene la IED y donde se ubica. En 1970 se calculó que la IED llegada a México, ascendía a 2,822 millones de dólares, de los cuales 80% era propiedad de personas o firmas estadounidenses. La inversión proveniente de Inglaterra, Suiza y Alemania representaba, cada una 3%; Japón sólo tenía invertidos 32 millones de dólares (menos del 1% del total de la IED en México). Asimismo, se desprendió que el 74% de la IED estaba concentrada en la industria; el 15% en el comercio y el 6% en la minería. En el cuadro 8 se observa en cifras la presencia del capital estadounidense.

29 Aguilar Monteverde, Alonso: La inflación en México. Cap. 3, Nuestro tiempo, México.

Cuadro 8. Destino de la IED y proporción de ésta, propiedad de estadounidenses, 1960 y 1970 (%)

Actividades económicas Destino* Propiedad de Estadounidenses
%
1960 1970 1960 1970
Minería 16 6 83 79
Comercio 18 15 86 77
Industria manufacturera 56 74 81 79
Productos químicos 35 30 84 73
Construcción de maquinaria 3 5 81 82
Maquinaria eléctrica 9 10 81 77
Equipo de transporte 6 10 91 71
Hule 9 4 86 100
Productos metálicos 4 6 98 84
Productos alimenticios 7 7 86 94
Total 100 100 83 79

Fuente: Gerencia de Investigaciones Económicas del Banco de México. *Los porcentajes de las ramas industriales están calculados respecto al total de la industria.

El 80% de la IED dedicada a la industria y al comercio es estadounidense, al igual que el 91% de la inversión extranjera en minería. Por ramas manufactureras, el dominio del capital estadounidense es de 70 a 100%.

El cuadro revela asimismo, que la IED en la industria manufacturera se destina a las actividades más dinámicas, esto es, a la industria química, de maquinaria, de equipo de transporte, de productos metálicos y de hule, es decir, aquellos que se caracterizan por producir, fundamentalmente, bienes de consumo duradero, intermedios y de capital que el desarrollo del país demanda de manera creciente.

Se desprende que casi toda la IED que existía en México en ese entonces, provenía de los Estados Unidos, y que se ubica, principalmente, en la manufactura y el comercio.

Cabe destacar que la inversión extranjera tendió a crecer, a medida que aumentó el tamaño de las empresas: “en 1970, por ejemplo… de las 497 empresas (manufactureras existentes en México) más grandes, medidas de acuerdo con su capital social, un 31% (o sea 154) tenía participación extranjera; el porcentaje es mayor si se consideran las 200 más grandes; y aún más alto y se consideran sólo las 100 más grandes”.30

Finalmente es de considerar que los inversionistas extranjeros, como empresarios que son, no buscan precisamente el desarrollo económico del país, sino la obtención de mayor cantidad de ganancias posibles. El capital internacional ¡no tiene patria!, se coloca donde es más rentable, en el suelo de cualquier país.

30 “La reglamentación de inversión extranjera”, en Comercio Exterior, México, octubre, 1972, p. 894.

En general, la rentabilidad de la inversión estadounidense resultó ser un poco mayor que la del conjunto de la IED en México, pues de 1960 han 1970 aumentó en 7.8 a 10.4%. Y que asimismo, de las tres actividades en que se concentró la IED, la minería resultó la que proporcionó la más alta utilidad, alrededor del 17%; el comercio el 8% y la industria 11%.

El panorama no muy halagador que ofreció la IED, se complementa con lo siguiente: La aportación de las empresas extranjeras al empleo total, fue insignificante, solamente se ocupó el 3% de la fuerza de trabajo utilizada en el país, cifra que, comparada con el valor de su producción, que es de 12.8%, resultó muy desfavorable.

Además, la mayor productividad de las empresas extranjeras, superior a la de las nacionales, se explica por el uso de una tecnología más avanzada, altamente calificada, que requiere de relativamente poca mano de obra. Si se excluye la agricultura, la participación de la IED en el empleo total asciende a 4.5%.

En resumen, la IED colocada en México permitió a las empresas extranjeras, dominar un gran sector de la economía. Provino en los años de 1940-70, principalmente de Estados Unidos, y se concentró en un 80% en la industria manufacturera y el comercio. Y que generó poco empleo, por contar con la tecnología más avanzada.

2.3.3 La Inversión Extranjera Indirecta en México

 

El tema anterior trató sobre la influencia de la inversión extranjera directa en el país, en los años cincuenta y sesenta. Toca ahora analizar la influencia de los créditos concedidos al país en el mismo periodo, y que se le conoce como inversión extranjera indirecta (IEI)

Dichos préstamos, mantuvieron un papel muy importante en la dirección que tomó el país en su desarrollo, hacia esos años. ¿Crees que los créditos otorgados por el gobierno de los Estados Unidos a través de sus agencias, o de los organismos internacionales, no tienen otro fin que el puramente económico, y de apoyo a quien se lo concede?

Pues bien, tratar de encontrar el significado verdadero de la deuda exterior con sus consecuencias en el país, permitirá reconocer tal cuestionamiento. Sobre todo porque mantuvo gran influencia con la soberanía nacional, y en la orientación general a la que dio lugar en el desenvolvimiento de la economía.

Para iniciar se puede decir que las agencias directas del gobierno norteamericano, como el Eximbank y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), si bien es cierto que no persiguen precisamente obtener utilidades, aunque también las logran, tienen objetivos muy claros, de apoyar y fortalecer las operaciones de los grandes empresarios estadounidenses.

En el caso de las operaciones del Export Import Bank, consisten en estimular las exportaciones de los empresarios norteamericanos, a través del otorgamiento de créditos a los gobiernos y hombres de negocios de los países clientes.

A través de esa forma de conceder créditos se observa, que el gobierno de los Estados Unidos busca como objetivo favorecer a sus propios empresarios. Veamos como.

Los créditos que otorga el Eximbank manifiestan el carácter típico de préstamos “atados”, es decir, que se conceden con una serie de condiciones que van más allá de las puramente financieras, estos es, de asegurar la recuperación de los mismos con sus respectivos intereses.

Las ataduras que se observan son de muy diversa índole; van desde las que se establecen por escrito en los contratos respectivos, consistentes principalmente en que el importe debe gastarse en compras precisamente en los Estados Unidos, hasta las no escritas, que tienen un carácter general que se relaciona con la política general y la orientación del desarrollo de los países prestatarios.

Las ataduras escritas tienen una serie de consecuencias para los países deudores:

™ En primer lugar, la compra obligada en los Estados Unidos significa generalmente mayores costos, ya que los exportadores norteamericanos aprovechan la oportunidad para fijar precios más elevados, sin que el cliente tenga la opción de abastecerse en mercados de precios menores.

™ En segundo lugar, los receptores de los créditos se ven obligados a adquirir algunos productos que se fabrican en el propio país o que se podrían producir fácilmente, con lo que se frena la producción nacional.

En ese sentido, el caso de México es muy ilustrativo. Los fuertes financiamientos que otorgó el Eximbank para ferrocarriles (355 millones de dólares hasta el 30 de junio de 1969) obligaron a nuestro país a adquirir no solamente locomotoras, sino hasta rieles y durmientes que no había necesidad de comprar en el exterior.

™ En tercer lugar, a través de los créditos atados se aumenta la dependencia no sólo financiera, sino también tecnológica, ya que la maquinaria y equipo adquiridos en el país prestamista, traen incorporada la técnica de dicho país, que no siempre puede ser la más adecuada para la realidad mexicana.

Con la obligación de comprar esos bienes en los Estados Unidos, no se tiene la opción de utilizar (con los créditos obtenidos), tecnologías de otros países. Además, la dependencia se prolonga, por la necesidad de adquirir en el mismo mercado, las partes de repuesto necesarias para mantener en operación la maquinaria que se compró.

™ Una última consecuencia de los financiamientos procedentes de agencias directas del gobierno norteamericano, es que las operaciones de dichas instituciones tienen un marcado carácter político, que precisamente es lo que las caracteriza.

Como lo señala Ceseña, la razón de ser de las agencias gubernamentales norteamericanas para el financiamiento exterior -o para otorgar “ayuda”, como suelen decir- no es otra que la de extender por el mundo el “American Way of Life”, es decir, el sistema capitalista, de empresa privada y de lucro, y claro, en la forma de un capitalismo subordinado a los intereses de los Estados Unidos.

Los anteriores comentarios se pudieron corroborar a través de los hechos y las reiteradas declaraciones de los altos funcionarios norteamericanos, incluyendo al propio presidente de ese país.

Ahora bien, parecería que los inconvenientes señalados desaparecen cuando los créditos no provienen directamente de las agencias gubernamentales de los Estados Unidos, sino de los organismos internacionales previamente analizados, como la ONU y sus filiales, o el FMI; BIRD etc., de los que México es socio.

Se podría decir, sin embargo, que sólo en apariencia es diferente los créditos que conceden tales organismos. En la realidad, la diferencia que existe entre los créditos que conceden estos organismos, es de poca significación. En esencia tienen el mismo carácter, debido a que tales organismos están fuertemente dominados por el gobierno de los Estados Unidos, por lo que orientan sus operaciones en el sentido de sus intereses.

El Banco Mundial (BIRF), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), están organizados de manera muy semejante a una sociedad anónima, en donde los socios tienen un número de votos en relación con sus aportaciones al capital.

De esa forma, los Estados Unidos, que tienen la mayor aportación en tales instituciones, disponen de una fuerte proporción de votos, lo que les asegura el control de la administración y de la orientación de las actividades de dichas instituciones. En el Banco Mundial, los Estados Unidos controlan cerca del 40% del capital, en el Fondo Monetario Internacional es algo parecido, y en el Banco Interamericano de Desarrollo la proporción se eleva todavía más, a alrededor de dos terceras partes del capital.

El poder disponer el curso que deban seguir los créditos, le permite a los Estados Unidos guiarlos a sus objetivos. Que se realicen, sobre todo a los gobiernos de los países clientes, y se destinen a actividades de infraestructura (ferrocarriles, caminos, energía eléctrica, riego, agua potable y alcantarillado etc.)

El guiar el financiamiento hacia los gobiernos y que éstos lo realicen en infraestructura permite observar el claro apoyo a sus inversionistas: las actividades de infraestructura, que indudablemente son útiles y necesarias para acelerar el crecimiento económico, contribuyen enormemente a elevar las utilidades del sector privado, porque crean condiciones favorables para el establecimiento y ampliación de sus empresas, reducen los costos de producción y facilitan la distribución de los productos ampliando el mercado.

Además, las inversiones gubernamentales en actividades de infraestructura, aumentan la capacidad de compra de los consumidores por la derrama de ingresos que realizan. Y, finalmente, no representan en general, negocios que hagan la competencia al sector privado, sino por el contrario constituyen importantes contribuciones del gobierno en favor de la iniciativa privada por la política de precios bajos, con frecuencia menores al costo real, que generalmente aplica a estos servicios.

El gobierno a través de las obras y actividades de infraestructura de esa forma, se dedica a subsidiar los negocios privados con cargo al público en general, que es el que en última instancia absorbe las pérdidas que en algunos casos alcanzan enormes proporciones.

Sólo los ferrocarriles reportan pérdidas de más de 700 millones de pesos cada año, debido, entre otros factores, al sistema de tarifas que favorece a los grandes inversionistas privados.

A través de ese panorama se puede observar como el sector privado y gobierno establecen una división de funciones: el primero pone la mesa, a cargo del público, y los hombres de empresa se sientan al banquete. ¡El mejor de los mundos!

Pero todavía hay una consecuencia más. Las relativas facilidades que el gobierno mexicano tuvo para obtener créditos exteriores, que le ayudaron a paliar los desequilibrios del comercio exterior, contribuyeron al mantenimiento del actual sistema impositivo. Este los protegió de manera privilegiada, sobre los sectores de la población de ingresos fijos y de bajo nivel, y al mismo tiempo, contra una reforma fiscal que tendría que elevar los impuestos sobre las utilidades.

Es de hacer notar que la división internacional del trabajo que se estableció desde años atrás, entre los países metropolitanos y los que gravitan en su esfera de influencia, que daba lugar a la transferencia de los excedentes, fue el factor de donde partía el atraso y los desajustes en su estructura económica de estos países subdesarrollados.

Tal situación derivó en serios desequilibrios para éstas economías, de tipo no circunstancial, sino de carácter básico, estructural, que se manifestaban en una diversidad de formas: fluctuaciones frecuentes en la actividad económica, derivadas de las condiciones de la demanda exterior; desajustes crónicos de la Balanza Comercial y de Pagos; deformaciones de la estructura económica resultantes de las fuerzas externas que son determinantes, escasez de capitales para incrementar el desarrollo, etcétera.

En tales circunstancias, se puede comentar que mientras se logro mantener la subordinación al exterior, el desarrollo económico de los países dependientes se hizó muy difícil, especialmente el de tipo industrial.

La necesidad de obtener créditos exteriores se incrementa cuando el país de que se trate intenta acelerar su desarrollo, sobre todo dentro del marco de un capitalismo subordinado. Y es que el capitalismo internacional imperante, impone serias limitaciones tanto para cambiar la situación de dependencia comercial y financiera, respecto al exterior, como para realizar una verdadera movilización de los recursos internos para los fines de acelerar el desarrollo.

En ese sentido, el endeudamiento exterior vino a ser una “puerta falsa” que no resuelve los problemas básicos, y que más bien aumenta la dependencia exterior, en vez de contribuir a eliminarla o al menos a reducirla en la medida necesaria.

México fue un ejemplo muy claro de este tipo de situación, ya que los gobiernos en la década de los cincuenta y sesenta, al querer acelerar el desarrollo dieron lugar, a la dependencia comercial, financiera y tecnológica respecto a los Estados Unidos. Por ese camino, México recurrió al endeudamiento externo en proporciones cada vez mayores. Y esto sin resolver los desajustes estructurales de nuestra economía, que no solamente persisten, sino que se tornaron más serios cada día.

  1. ¿Crees que la IED es necesaria en México? ¿Por qué?
  2. Investiga lo siguiente y argumenta tus respuestas. a) ¿Cuál es el país con mayor inversión en México?

b) ¿Cuáles son otros países con inversión en el nuestro?

c) ¿Qué otros países, aparte del nuestro, se encuentran en iguales o en adversas circunstancias?

2.4. LOS FACTORES DEL PODER

El poder que mantienen los gobiernos en sus distintos países, hace tener la idea que es un poder absoluto, y que parece no tener límites. Sin embargo, sólo el análisis de los verdaderos factores del poder incluyendo el de la estructura internacional, permite observar que tal poder es relativamente delimitado.

El modelo de desarrollo aplicado en los países de América Latina, llamado Desarrollista, favorecido e impulsado por los créditos e inversión extranjera, propició un ajuste en los factores del poder. De esa forma, en el análisis se busca encontrar los grupos o factores del poder desplazados en este periodo, e igualmente los que se consolidaron. Propiamente es para el caso de México, lo que no quiere decir que no sea parecido a todos los que se conocieron en América latina.

Los verdaderos factores del poder en México -como en muchos países hispanoamericanos – fueron y en ocasiones siguen siendo: a) los caudillos y caciques regionales y locales; b) el ejército; c) el clero; d) los latifundistas y los empresarios nacionales y extranjeros. Se trata en todos los casos, de instituciones que han influido o influyen directamente en la decisión gubernamental.

El comportamiento de estos factores de poder en México es como sigue, en sus lineamientos más generales:

2.4.1 Los Caudillos y Caciques Regionales y Locales

 

Los caciques de los pueblos y regiones, que lograron su mayor esplendor en la colonia y la época prehispánica, en el porfirismo nuevamente alcanzaron representatividad en las formas de dominio y poder.

Después de terminado el movimiento armado, hacia los años veinte y treinta, el cacique parece desaparecer. No obstante, las funciones que realizaban tales caciques, son retomadas por los hombres surgidos del movimiento, los caudillos, dominando casi todo el panorama nacional.

Aún cuando esa transformación se observó en los años treinta, el poderío del caciquismo era todavía enorme: Rodríguez Triana en Coahuila; Rodrigo M. Quevedo en Chihuahua; Carlos Real en Durando; Melchor Ortega en Guanajuato; Saturnino Osornio en Querétaro; Rodolfo Elías Calles en Sonora; Tomás Garrido en Tabasco; Galván Aguilar y Tejeda en Veracruz; Matías Romero en Zacatecas.

La transformación del cacique a caudillo en el poder regional, no impidió que igualmente en la década de los años treinta, fueran desapareciendo o, por lo menos, perdiendo influencia decisiva en la política de los estados y en la de todo el país.

Un factor decisivo que vino a afectar la red política del cacique y caudillo, fue sin duda el proceso electoral emanado de las leyes constitucionales. A través de la cual cada vez más entraron personas que no resultaron ser parientes, allegados o compadres de éstos líderes políticos.

En general puede decirse que todos los procesos de concentración del poder presidencial, incluyendo la creación del partido, tuvieron desde sus inicios, como una de sus funciones, el control de los caciques y caudillos.

En efecto, si el gobierno central trató de controlar al cacique o caudillo, al mismo tiempo tuvo que establecer una especie de “contrato político” de la más diversa índole; les quitó el mando de la fuerza, pero les otorgó otros poderes, honores o prestaciones.

De entre los caudillos surgen así políticos que trabajan al lado del presidente, nace un tipo de cacique-revolucionario, con los que se mantiene durante un largo periodo. El hecho es que, tal relación se presentaba de manera parecida a la que aplicaba Porfirio Díaz a sus caciques.

Este caudillo que se convierte en un cacique revolucionario, es anticlerical y agrarista, y mantiene formas de gobierno y relaciones personales de mando, iguales a las de sus predecesores. Pero al hacer la reforma agraria y colaborar en el desarrollo del país, él mismo se transforma. De caudillo y agrarista pasa a ser dueño de ranchos y propiedades, y hasta de fábricas y comercios. Sigue siendo cacique, llamándose revolucionario, y ya pertenece a lo que podría llamarse la alta burguesía rural.

Esta transformación del cacique es paralela al debilitamiento del cacicazgo. En efecto, las plazas fuertes de los caudillos-caciques son sometidas por el poder presidencial; pero su verdadera destrucción depende sobre todo del desarrollo del país: la expansión de los caminos, la economía de mercado, la industria y el capital acaban con ese dominio total y cerrado que el cacique ejerce en su territorio.

La gente puede salir, comprar en otra parte, vender su fuerza de trabajo a otros patronos. Los caminos, los comercios, las fábricas, la creciente burguesía urbana y rural, destruyen el poder del cacique.

Tan es así la destrucción, que no resulta extraño en el proceso de desarrollo nacional ver cómo hay caciques-caudillos, que se oponen a la construcción de caminos y a la instalación de fábricas, y que mueven sus influencias y ejercen hasta la violencia para que no se construyan, ni los unos ni las otras. Pero ya sea que el cacique-caudillo se oponga al desarrollo, ya que él mismo lo promueva, el desarrollo acaba destruyendo su poder personal.

Las ideas anteriores no quieren decir, que las relaciones personales y características de la política dominada por los caciques-caudillos, no sigan existiendo en forma notable en el panorama.

Aún cuando se empujó a la desaparición del caciquismo como sistema nacional de gobierno, deja una cultura de las relaciones personales, del parentesco y de compadrazgos, que sobrevive en una estructura distinta. Que se mezcla, como estilo, cortesía o forma de conocimiento político, con las nuevas costumbres y agrupaciones en un México moderno.

2.4.2 El Ejército

 

Otro sector tradicional de poder, lo había logrado ser el ejército. “De los 137 años que abarca nuestra existencia como nación independiente – escribía José E. Iturriaga en 1953 -, 93 años ejercieron el poder, los militares”.

No obstante, en el periodo posterior a la lucha armada, la presencia e influencia de los militares en la política nacional fue disminuyendo, como lo prueban una serie de hechos:

“Mientras en la etapa que va de 1821 a 1917, de los cuarenta y cuatro gobernantes individuales que hubo en ella, treinta fueron militares y catorce civiles”, en el periodo de 1917-66 seis fueron militares y siete civiles. Los últimos cuatro presidentes hasta 1970, que tuvo el país, fueron civiles.

Que México pudo controlar y superar la etapa del militarismo fue un hecho innegable. El militarismo ya no representó en la política mexicana esa amenaza permanente y organizada, que actuó en forma de cuerpo político en otros tiempos. Siempre imponiendo sus condiciones con la fuerza y amenazando con romper la paz si no recibía prestaciones especiales, fueros y privilegios, como grupo escogido y poderoso dentro de la nación.

La profesionalización de los caudillos y jefes militares empieza con Calles, su ingreso obligado al partido, como uno de los sectores que la integran, incrementa el control y su disciplina política; la desaparición del sector militar del partido y su fusión con el llamado “sector popular” es un paso más del control, que tiende a impedir los distingos entre civiles y militares dentro de la política.

La organización de campesinos a los que se les entrega no sólo tierras, sino armas, en la época de Cárdenas, es seguramente otro de los pasos importantes, para el control del militarismo.

Otras medidas como la reforma agraria y en general el desarrollo económico, se presentaron igualmente como factores en la desaparición del militar como principal personaje de la política mexicana.

Que tal desaparición no resultó definitiva, y que pueda renacer de alguna forma el antiguo militarismo, es otro problema. Por lo pronto se puede señalar, en este caso, como en de los caciques, de una tendencia secular a su salida del foro político.

2.4.3 El Clero

 

La iglesia que en el siglo XIX, se presentó como el más grande prestamista y terrateniente, después de haber perdido su inmenso poderío en la Reforma, y de haber recuperado parte de su fuerza en la etapa porfirista, se sintió amenazada por la el movimiento armado de 1910, por lo que entró en grandes conflictos con el Estado.

Tales conflictos alcanzaron características de inusitada violencia con la rebelión de los cristeros, en la década de los años veinte, cuando el Estado a través del gobierno Callista, fue menos revolucionario.

Hacia los años treinta, bajo el gobierno de Portes Gil, y sobre todo con el General Lázaro Cárdenas, se permitió tener una relación entre el Estado y el clero menos tensa; cesó la persecución, cambió la política de uno y otro, e incluso hubo momentos de franca alianza y hasta apoyo del clero a la política revolucionaria, como fue el caso de la expropiación petrolera, en que el Arzobispo de México exhortó a la grey mexicana a unirse con el gobierno.

Hacia los años cuarenta en la época de Avila Camacho, quien pasa a la historia por ser el primer presidente al declarase católico, la iglesia recupera cierta influencia en la educación y en el propio gobierno; grupos numerosos de católicos se organizan en partidos y movimientos con ideologías conservadoras e incluso fascistas. En sus discursos y proclamas manejan deliberadamente los símbolos y creencias religiosas. Posteriormente aumenta la actividad política del clero y de los grupos confesionales, que realizan peregrinaciones, manifestaciones y actos públicos, cada vez más frecuentes y decididos.

Un hecho que puede observar la recuperación de la iglesia por los años cincuenta, se puede observar cuando desde octubre de 1951 el Arzobispo de México pidió a las organizaciones católicas del país que participaran en una Campaña Nacional Moralizadora. Se permitió una vigorosa campaña que culminó en enero de 1953 en la más grande asamblea nacional de jefes católicos desde el principio de la revolución.

Es de comentar que de todos los sectores tradicionales de poder que se habían conocido en el país, la Iglesia fue el único que sobrevivió a las grandes transformaciones sociales del México contemporáneo, y que incluso fue recuperando aunque parcialmente, su fuerza.

Para comprender el papel político que puede jugar la iglesia en el actual contexto social, es necesario, sin embargo, considerar varios fenómenos que ameritan estudios de fondo, indispensables para una verdadera sociología de la religión en México.

El hecho de no realizar tales estudios, no impiden ver que hoy el clero tradicionalista represente una de las fuerzas más vivas y actuantes en la política mexicana. Y que represente uno de los grupos de presión más poderosos y diversificados, al que los gobernantes deben tomar en cuenta en sus decisiones, unas veces como aliado frente a las demandas populares que hacen peligrar su fuerza o sus intereses, otras como enemigo que intenta derrocarlos y sustituirlos.

2.4.4 Los Latifundistas y Los Empresarios Nacionales y Extranjeros

 

El reparto de tierras es lo que permite se transforme la estructura agraria: entre 1915 y 1965; los distintos presidentes de México reparten alrededor de 53,3 millones de hectáreas entre 2.2 millones de jefes de familia.

Tal reparto permitió pasar de un país de hacendados en que poseían casi el 60% del territorio nacional en 1910, a uno de pequeños propietarios, ejidatarios y de grandes empresas agrícolas de tipo capitalista.

Poco queda del antiguo latifundio con sus aparceros y peones acasillados, ni de las plantaciones con trabajadores semi-esclavos.

Al aparecer los pequeños propietarios, los ejidatarios, y las empresas agrícolas, igualmente aparecen los trabajadores asalariados del campo; se desarrollan los comerciantes independientes, y las clases medias rurales; surgen más tarde los empresarios campesinos, también llamados neolatifundistas, cuyo papel y relaciones con el resto de la comunidad, con la economía, y con el Estado se vuelven muy diferentes a los de sus predecesores porfirianos, y más parecidos a los de una alta burguesía rural.

Al fenómeno anterior se añade otro no menos importante: la industrialización del país. Con el aumento del mercado interno y con las nacionalizaciones – de ferrocarriles y en particular del petróleo, el Estado adquiere nuevas funciones de empresario. Esta función permitió fomentar nuevos grupos de empresarios, con lo que hace aparecer industriales, grandes comerciantes, banqueros.

Es así como el personaje político que viene a sustituir al latifundista es el empresario, que junto con el apoyo del Estado empresario, permea el ambiente económico de las zonas más desarrolladas, en relaciones sociales capitalistas.

Además ese conjunto empresarial se organiza en confederaciones, cámaras, asociaciones, clubes, lo que pasa a constituir el más novedoso y vigoroso grupo de presión. A la que el gobierno se ve obligado a tomar en cuenta, en sus decisiones económicas y políticas.

Las organizaciones de los empresarios, que tuvieron el carácter de oficial y obligatorio, se convirtieron en un poderoso instrumento de los propios empresarios. La Confederación nacional de Cámaras Industriales (CONCAMIN) agrupa 51 cámaras; la Confederación Nacional de Cámaras Nacionales de Comercio (CONCANACO) agrupa 254 cámaras; la Confederación Patronal de la República Mexicana tienen 7,000 miembros distribuidos en 21 centros patronales. A tales organizaciones se añaden muchas otras, no menos poderosas, como la Asociación de Banqueros de México y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.

Otras formas de coordinación de este grupo empresarial, lo realizaba a través de las convenciones y asambleas anuales, o entre los empresarios de distintas ramas que tienen actividades de interés común en un territorio determinado.

Junto a todo lo anterior, es de tomar en cuenta la fuerza de las empresas extranjeras ubicadas en el país. Estás, apoyadas directa o indirectamente por la política económica y el poder estatal del gobierno norteamericano, pasaban a enfilar igualmente el poder y dominio del mundo empresarial.

Las distintas formas en que el mundo empresarial paso a englobar su dominio, dio lugar finalmente a reducir de manera notable el poder del Estado mexicano, de su régimen presidencialista, e igualmente de su aparato productivo y financiero.

Poderosas en el terreno económico, organizadas y coordinadas en el terreno político, así como del respaldo implícito del gobierno de los Estados Unidos a los empresarios extranjeros, este grupo empresarial se presentó como órgano de consulta del Estado, para la satisfacción de las necesidades del comercio y la industria nacionales. Y en la realidad política, funcionaron como una especie de congresos de patronos, que mantuvieron influencia decisiva en la legislación y en la administración.

Es así como se encuentra en el México de fines de los sesenta, un sector empresarial con un amplio dominio y poder. Es tal la fuerza que le permite influir en el curso que debió seguir el país, en los años del periodo desarrollista. Por tal motivo se le pudo considerar como el grupo de presión que se consolidó en el periodo, después que algunos dejaron de serlo.

Para tal efecto, fue necesario analizar objetivamente el dominio que logro establecer este grupo de presión empresarial, para tratar de restarle fuerza en los años que le siguieron al modelo desarrolista, los setenta.

1. Actualmente ¿cómo crees que interviene el Estado en los asuntos de las Cámaras? Argumenta tu respuesta.

En este capítulo te presentamos un análisis de los aspectos relevantes que han caracterizado la sociedad capitalista en el terreno económico, político y social. Desde luego, por ser el aspecto más importante para los mexicanos, hemos hecho énfasis en la evolución socioeconómica del país. Este estudio se ubica en el periodo llamado Desarrollista, que va de los años cincuentas a mitad de los años sesenta. Ahora, con el objeto de alcanzar una mejor comprensión de este capítulo, explica el siguiente esquema.

  1. ¿Por qué con del Desarrollismo los países de América Latina lograron superar su economía?
  2. ¿Cómo interviene la ONU en situaciones de conflicto entre países?
  3. Siendo la UNESCO una situación de apoyo a la educación, la ciencia y la cultura, ¿en qué casos concretos ha proporcionado apoyo a los mexicanos? ¿Puedes mostrar la investigación de un caso?
  4. La OIT es una institución que “vela” por los intereses laborales a nivel internacional. En uno de sus principios dice que “el trabajo no es una mercancía”, ¿qué opinas al respecto?
  5. Actualmente, nuestro medio ambiente es afectado por la contaminación. ¿Qué hace la OMS para resolver este problema que afecta nuestra salud?
  6. La política económica implantada en México en la etapa del desarrollismo presenta diferencias y/o semejanzas con la política económica del actual gobierno mexicano. Menciona alguna.
  7. ¿En qué se diferencia la IED de la IEI?
  8. Con la privatización de las empresas del Estado en el actual sexenio, ¿aumenta disminuye la IED? ¿Por qué? ¿Qué pasa con del empleo?
  9. Desde el punto de vista de la CANACINTRA, ¿cuál era la situación que prevalecía en las ramas industriales de la electricidad y los combustibles?
  10. Desde el punto de vista de la relación obrero-patronal, ¿hay alguna diferencia y/o semejanza entre la CANACINTRA, la CONCAMIN y la CONCANACO?

Al contestar las actividades de consolidación debiste considerar lo siguiente:

  1. Se debe señalar qué tipo de problemas se dieron, si la tecnología era buena o mala, y qué papel desempeñó el comercio internacional.
  2. Un ejemplo de cómo interviene la ONU lo puedes deducir del conflicto en el Golfo Pérsico, donde este organismo se desempeñó como intermediario.
  3. Además de leer este capítulo el apartado correspondiente a la UNESCO, debes saber que en México existen instituciones como la Secretaría de Educación Pública (SEP), Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), las cuales pueden tener algún vínculo con la UNESCO. Sería interesante saber qué beneficios se obtienen de este organismo.
  4. Lee en este capítulo el tema sobre la OIT, y reflexiona con tus compañeros de grupo sobre si el trabajo es una mercancía o no. Consulta a tu maestro.
  5. ¿Cuál es el principio de la OMS? Reflexiona e investiga qué instituciones en México se vinculan con ella para resolver el problema de contaminación.
  6. Lee en este capítulo “La política económica del Desarrollismo” y consulta información (libros, revistas, periódicos) sobre la política económica del actual gobierno.
  7. Para saber la diferencia entre la IED y la IEI, lee en este capítulo “La inversión extranjera en México”. Los ejemplos se pueden obtener al saber en dónde invierte la IED y la IEI.
  8. El presidente Salinas de Gortari privatizó las empresas estatales para mejorar la economía aumentando la IED y por consecuencia, el empleo. Confírmalo y apóyate con cifras.
  9. Lee en el capítulo en el apartado referente a la CANACINTRA, recordemos que trabaja las materias primas, la petroquímica y en sí toda la cuestión energética.
  10. Te recomendamos leer el capítulo 6 del capítulo para que elabores un cuadro en el que establezcas las diferencias y semejanzas entre estos tres organismos empresariales.

AGOTAMIENTO DEL MODELO DESARROLLISTA

3.1 LA CONTINUIDAD DEL DESARROLLISMO EN LOS AÑOS SESENTA

 

3.1.1 Generalidades

3.1.2 Desarrollo Estabilizador

3.2 EL AGOTAMIENTO DEL MODELO DESARROLLISTA

 

3.2.1 Panorama Económico de la Crisis

3.3 CRISIS DEL SISTEMA POLÍTICO

3.4 ESTRUCTURA POBLACIONAL Y BIENESTAR SOCIAL

3.5 LAS RESPUESTAS SOCIALES A LA CRISIS

Al terminar el estudio de este capítulo, comprenderás las transformaciones que sufrió la sociedad mexicana, en el período de 1956 hasta fines de la década de los sesenta. Con este análisis termina el programa de la asignatura Estructura Socioeconómica de México.

Para que comprendas mejor el análisis es necesario que hayas leído los capítulos anteriores, ya que este se enlaza estrechamente a períodos, conceptos y algunos razonamientos mencionados en ellos. De esta manera, las contradicciones que existieron en la sociedad mexicana, y desembocaron fuertes movimientos sociales en el período, te quedarán mejor entendidas.

Se cubre parte importante de los cambios que ha sufrido la sociedad mexicana en los años contemporáneos que, por su continuidad y evolución histórica, influye en la sociedad actual. El comprenderlos permitirá readaptarte a esta sociedad en la que vives, así como saber cuál es el papel que juegas en ella.

CAPÍTULO 3.

AGOTAMIENTO DEL MODELO DESARROLLISTA

3.1 LA CONTINUIDAD DEL DESARROLLISMO EN LOS AÑOS SESENTA

Para tu incursión en este capítulo, debes tener las herramientas necesarias para la comprensión del mismo, ya que se analizan los cambios del país a fines de los cincuenta y sesenta, como los conceptos de desarrollo, subdesarrollo, modernidad, estructura, entre otros. Estos conceptos analizados en algunos casos de manera general y en otros, con referencia a los años cuarenta. Pero, ¿crees que estos conceptos tuvieron el mismo matiz para la década de los años cincuenta y sesenta? ¿Se puede considerar que hubo cambios?

Pues bien, como se advierte en los capítulos anteriores, el Estado implantó un modelo de desarrollo a partir de los años cuarenta, para buscar la modernización del país. El presente capítulo pretende encontrar que tal modelo, se convirtió igualmente hacia fines de los años cincuenta y sesenta, en el instrumento guía para los cambios que se buscaban en el país. Y asimismo, explicar que resultó incapaz de transformar las verdaderas bases, para un desarrollo más armonioso en toda la sociedad, ya que dio lugar sólo a la modernización de algunas partes de ella.

A continuación se plantea de forma general, en qué consistió tal modelo de desarrollo implantado desde esos años, y algunas de las razones de porqué se le denominó desarrollismo.

3.1.1 Generalidades

 

Al inicio de los cuarenta y sobre todo, al término de la segunda guerra mundial, todos los países del mundo, pasaron por un periodo de reacomodo en sus distintas estructuras, a fin de buscar nuevamente su adaptación al nuevo orden internacional que surgía. La importancia radicó en que los países capitalistas más fuertes, al readaptarse, tratarían de envolver nuevamente con su dominio, a los países que como México, se encontraban en mayor atraso.

La idea anterior implicó para México, tener que contemplar tales consideraciones al momento de planear su estrategia de desarrollo. El hecho fue que el Estado, al asumir el papel de diseñador de los designios del país, pareció no contemplar la profundidad de esas nuevas condiciones que se tejían a nivel internacional, y en las que al frente se encontraban los Estados Unidos. Por lo que realizó una serie de medidas de tipo político, económico y social, que finalmente desfavorecieron al país.

El Estado se inclinó preferentemente a llevar a cabo políticas que favorecieran la industrialización del país. Se mantuvo la idea de que el desarrollo que tuviera este sector, por efecto, incidiría en el crecimiento de los otros, el agropecuario y servicios, y de la sociedad en general.

Entre las medidas más importantes que el Estado puso en práctica, se encuentran la creación de infraestructura, subsidios, precios bajos de sus bienes y servicios, exenciones fiscales, entre otros. No menos importante, resultó también el papel que jugó frente al sector agropecuario, induciéndolo al apoyo de ese sector industrial, a través de sus políticas de reformas e incentivos, principalmente hasta la década de los cincuenta.

La forma de intervenir el Estado pareció dejar en segundo término, las necesidades que se tenían y que surgían en el ámbito social, con la aplicación de este nuevo modelo de desarrollo. Sector que al paso de los años, reflejaría de forma latente, los desequilibrios que se conocieron, en la implantación de ese nuevo modelo.

Ahora bien, el planteamiento que realizó el Estado para lograr la modernización del país, al parecer, lo hizo sin atender dos aspectos muy ligados en esos momentos:

El primero se relaciona con los acontecimientos internacionales, que como se comentó emergían para éstos años con nuevos bríos. Desconoció así, la existencia de una relación básica de explotación entre capital y trabajo, tanto en el país, como a nivel internacional, y cómo esta última lo condicionó internamente.

El segundo se relaciona con la actitud tomada por el Estado, al postularse como el único capaz de darle la dirección al país que de otro modo no podía alcanzar. Bajo su responsabilidad, entonces, se tuvieron que consolidar y expandir las relaciones sociales capitalistas, sin premeditar las características específicas que asumirían tales relaciones al interior del país, así como frente al sistema capitalista mundial.

La modernización que requería México, hacia los años cuarenta y después de la segunda guerra mundial, resultaba obvia dado el atraso y pobreza en que se encontraba, como se desprendía al compararse con otros países. Sin embargo, la forma como el Estado trató de llevarla a cabo, principalmente vía la industrialización, no fue sin duda la más apropiada, pues no contempló aspectos que estaban estrechamente relacionados con el proceso, como se puede inferir a través de los dos aspectos antes señalados.

Se puede observar que la forma de actuar por parte del Estado, dejaría notar las bases ideológicas que se encuentran dentro de sí, y que no le permiten actuar de otra manera. Y que por tal razón, sus medidas implementadas, se tradujeron en la modernización de unos cuantos sectores y regiones del país, contrastando con una inmensa pobreza y estancamiento de otros.

Los anteriores cuestionamientos al Estado, son necesarios a tomar en cuenta, en el modelo desarrollista. Sobre todo por el curso que siguió, y por los resultados que se obtuvieron.

A continuación te señalaremos brevemente las características específicas que tomó ese desarrollismo, hacia fines de los años cincuenta y en la década de los sesenta, que se le conoció con el nombre de desarrollo estabilizador.

Señala cuales fueron las características que no completó el modelo de desarrollo implantado desde la década de los cuarenta, por lo que se le llamó desarrollista.

3.1.2 Desarrollo Estabilizador

De acuerdo al análisis anterior, hacia fines de los años cincuenta y en toda la década de los sesenta, se continuó aplicando el modelo instaurado (desarrollismo) desde los años cuarenta. Los resultados que mostró este período, no obstante, fueron diferentes a los de los años previos, por lo que se le dio en llamar Desarrollo Estabilizador. Veamos un poco esas diferencias, que lo caracterizaron de esa manera, en comparación con los anteriores.

El primer periodo, aproximadamente de 1940-55, se caracterizó por la existencia de un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor de un 6,0% anual, así como de un incremento de precios y devaluaciones en 1947-49 y en 1954.

En este periodo cabe destacar la trascendencia de la guerra para motivar la incipiente industria nacional, y cómo al término de ésta, el Estado buscó protegerla y darle prioridad para que a través de su impulso, generar el desarrollo al país. A tal protección se le conoció con el nombre de sustitución de importaciones fase uno, pues se buscó impulsar a dicha industria naciente, de aquellos bienes de consumo ordinario que se importaban.

Se puede observar igualmente en este período, una estabilidad política y social, que se logra llevar a cabo a través de las organizaciones corporativas, consolidadas en el periodo cardenista.

El segundo periodo de 1956-70, se caracterizó al igual que el primero, por un rápido crecimiento del PIB de alrededor del 6,7% anual, sólo que con una estabilidad del tipo de cambio y menor alza de precios.

En este segundo período, la medida que tomó el Estado fue continuar estimulando a la industria privada nacional y extranjera. De esa forma, el sector industrial vino a reflejar su mayor dinamismo, al registrar el mayor crecimiento dentro de todos los sectores económicos.

Tal característica de mayor crecimiento industrial en comparación con los otros sectores económicos, fue una de las grandes diferencias que se conocieron entre los dos períodos. Mientras que en el primero, el sector agropecuario conoció el de mayor dinamismo, en el segundo lo fue el industrial, observa el cuadro 1.

Este segundo período continuó igualmente, con el proceso de sustitución de importaciones, llamada fase dos, que desplazó al paso de los años, los bienes de consumo por bienes manufacturados y hasta por algunos bienes de capital.

Finalmente en este segundo período se puede decir igualmente, que se logró una estabilidad política y social, a través de los mecanismos de control del Estado, que fueron diferentes a los del período pasado. Más adelante, se comentara de tales mecanismos, sin embargo, baste señalar el uso del poder autoritario, con sus instrumentos de represión, para lograr la tranquilidad social.

El cuadro 9 te ayudará a comprender mejor las diferencias. Cuadro 9. Comparación

Tasa Precios* Tasa de Tipos de
PIB De (costo de la Crecimiento cambios
(Millones de Crecimiento alimentación) (peso-dólar)
pesos) Índice 1970 = 100
1960
1945 62,608 26,9 4,85
1955 111,671 6,0 62,4 8,8 12,50
1956 119,306 65,0 12,50
1970 296,600 6,7 100 3,1 12,50

* Precios en la ciudad de México. Fuente: Nafinsa: La economía mexicana en cifras. pp. 21,22, 227,229 y 230.

Aún con las cifras de ese crecimiento en la producción nacional, el proceso que se gestó en ambos períodos, al apoyar la industrialización, a fin de cuentas, no propició los beneficios que se esperaban.

En lo económico, se soportó un desajuste en las finanzas del Estado que tuvieron que saldarse con créditos externos e internos. Al paso del tiempo, tales créditos se transformaron en deuda pública, lo que complicaba por el pago de intereses. A esos desajustes, se sumó el de la balanza comercial, que conocía mayores importaciones que exportaciones, obligando a mayores créditos externos, así como a estabilizar el tipo de cambio que llevó a profundizar en los desequilibrios.

También es de considerar en el aspecto económico, las limitaciones al interior del aparato productivo, dado que los diferentes sectores no se encontraban en armonía para el logro de la producción en su conjunto.

Un aspecto que tuvo mucha influencia en lo económico y al mismo tiempo incidió en la estructura política, fue el papel que jugó la inversión extranjera directa e indirecta, en este período desarrollista, en especial en el desarrollo estabilizador. En lo económico, significó apoyo a la inversión nacional, sólo que al paso del tiempo salían mayores remesas por utilidades de lo que había ingresado por esa inversión, lo que originó mayores presiones en la demanda de divisas, y que el Estado recurriera a préstamos para conseguirlas.

En lo político, los inversionistas extranjeros junto con los nacionales, obtuvieron grandes beneficios con reducidos riesgos, lo que originó que creciera su dominio en la economía, pero además tener poder para influir en las decisiones de las políticas del Estado. Este hecho dio lugar a que el Estado tuviera que contemplar las decisiones de los inversionistas, perdiendo espacio en su autonomía y capacidad para darle dirección al país, de un desarrollo más justo y equilibrado.

Por último, el auge industrial que concentró la atención de los inversionistas y del Estado, provocó en los aspectos sociales grandes inconformidades. La escasez de empleos, la regionalización y la marginación fueron los resultados más latentes del proceso. Éstos, que tuvieron su mayor expresión en el desarrollo estabilizador, propiciaron fuertes movimientos sociales que fueron trascendentes en este período.

  1. Elabora en tu cuaderno un esquema con las características más específicas de los dos periodos desarrollistas.
  2. Señala de manera general las principales carencias y consecuencias del desarrollo estabilizador.

3.2 EL AGOTAMIENTO DEL MODELO DESARROLLISTA

Este capítulo tiene como finalidad mostrarte las contradicciones que se generaron al interior del período del desarrollo estabilizador. El conocer tales contradicciones a través de los aspectos económico, político y social, te ayudará a comprender por qué el período vino a señalar los límites al funcionamiento y aplicación del modelo desarrollista.

3.2.1 Panorama Económico de la Crisis

El Proceso Económico

Para comprender mejor el tema debes tener presente que México obtuvo un considerable crecimiento económico en el periodo del desarrollo estabilizador, como se muestra en el análisis el capítulo anterior. No obstante, en esos años también se presentaron fuertes movimientos sociales que contrastaron con ese avance económico. Cabe preguntar entonces, ¿cómo fue que se generó tal crecimiento en la economía que propició inconformidades en diversos sectores de la población, e incitó a movimientos en respuesta a sus demandas? Se puede comentar inicialmente, que el curso económico que México conoció a fines de los cincuenta y en los años sesenta, se ensanchaba al proceso de modernización que el Estado había auspiciado desde los años cuarenta. Esto es, el Estado con su forma de intervenir en la economía, realizó a partir de entonces, una serie de medidas cuya finalidad era la modernización del país.

De forma general, tales medidas aplicadas por el Estado, buscaron que el país afirmara su economía y fortaleciera su independencia del exterior. Fue necesario permitir ciertas condiciones favorables a la inversión privada nacional y extranjera, así como de permitir un mayor flujo de importaciones como fuentes de apoyo al cambio. Poco a poco tales condiciones las creó el Estado, a través de su política fiscal, cambiaría, de precios, con la creación de infraestructura (caminos y puentes, obras hidráulicas, educación, telecomunicaciones, etc.) y otros.

No obstante, las condiciones que ofreció el Estado originaron efectos negativos que no se esperaban, tal fue el caso del crecimiento de la deuda y el descuido social. Además propició, un aparato productivo dependiente del exterior y controlado por un pequeño grupo de inversionistas nacionales y extranjeros, que lograron influir en las decisiones de las políticas del Estado.

Ambos factores, le marcaron límites a la intervención económica expansionista del Estado, hacia los años sesenta.

Para una mejor comprensión de cómo se generó el proceso económico en este periodo del desarrollo estabilizador, se planteó analizarlo mediante el orden siguiente: política fiscal, deuda pública interna y externa, inversión extranjera, balanza comercial, política cambiaría, precios y Producto Interno Bruto. Este orden aunque pueden existir otros, permitirá darle continuidad al tema.

Igualmente a través de la explicación económica, en ese orden, se pretende reafirmar que el Estado, al asumir el cargo rector para los cambios del país, no planeó acertadamente su intervención, o no pudo hacerlo por su posición que guarda en la conducción y orden del país. Lo que propició un serio desequilibrio en sus finanzas, que afectó a las demás partes de la economía.

Política Fiscal

 

La política fiscal es la forma en que obtienen ingresos el Estado a través de impuestos, ingresos por derechos, productos, aprovechamientos, etc. Los impuestos resultan ser su principal fuente de recursos, y el conjunto de ingresos del Estado, unidos a los gastos que realiza, forman lo que se conoce como finanzas públicas.

El objetivo de la política fiscal es proveer recursos al sector público, aunque en los años cincuenta y sesenta no cumplió cabalmente ese cometido. Se caracterizó por un rezago a medida que pasaron esos años, dado el dinamismo creciente de los gastos realizados. Los impuestos dentro del total de ingresos del sector público disminuyeron del 80.2% en 1950 a 32.9% en 196931. Si a ellos añadimos una política de precios bajos subsidiados de los bienes y servicios que produce el Estado, era obvia una reducción importante de los ingresos del Estado.

Hubo contradicción en las finanzas estatales, ya que por un lado realizó gastos para la creación de infraestructura, por otro, cobró mínimas cuotas, bajos precios en los productos y servicios, así como reducidos impuestos.

Y aunque se resalta que esa infraestructura se diseñó para impactar en la elevación del nivel de vida de la población, en general los que resultaron beneficiados en mayor medida, fueron los grandes inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, que acumularon rápidamente riqueza gracias a esos subsidios.

Los datos que reflejan el mayor gasto que ingreso del Estado, son elocuentes al respecto. El déficit alcanzó los 18 millones de pesos en 1950, 7,153 millones en 1960 y 13,208 en 1969,32 Según esta información el desequilibrio en las finanzas del Estado aumentó considerablemente al paso del periodo.

Deuda Pública Externa E Interna

 

El Estado incurrió en un déficit cada vez más pronunciado, según lo anterior, por lo que tuvo necesidad de buscar fuentes de financiamiento. De esa manera, trató de conseguir créditos internos y externos que se tradujeron en la deuda del sector público. El proceso no era nuevo, sino en que se incurría cada vez más en los créditos, por lo que, dio como resultado depender de ellos.

31Nacional Financiera: La economía mexicana en cifras, pp.306, 308 y 309. 32Nacional Financiera: op. Cit., pp. 305,308 y 309

Los créditos externos que se negociaron con el gobierno de los Estados Unidos, bancos comerciales de este país o de otros, o algún organismo financiero internacional -Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF), entre otros-, en esos momentos fueron favorables y ayudaron a financiar el creciente déficit público. No obstante, el ritmo de pago con sus respectivos intereses que realizó el Estado por tales créditos, resultó inferior a la necesidad de otros créditos, por lo que se tradujeron en la creciente deuda externa del sector público.

La deuda externa alcanzó 393,2 millones de dólares en 1956, en tanto que a principios de la década de los sesenta alcanzó los 1 328 millones, y para 1970 ya sumaba los 4 200 millones33, es decir, se multiplicó cerca de 9,7 veces de 1956 a 1970.

Otra manera de conseguir créditos por parte del Estado, fue a través del mercado financiero nacional, principalmente por medio de los bancos. El proceso consistió en que siendo las funciones principales de los bancos captar el ahorro de las personas y empresas, y después prestarlo a otras personas o empresas, el Estado influyó para que gran parte de ese ahorro se canalizara en forma de préstamos a sus necesidades, y no esas otras personas o empresas.

La mediación del Estado en el financiamiento de los bancos, propició igualmente y de manera indirecta, la escasez de capitales para inversión. Resultó un aliciente para la inversión extranjera, que no perdió la oportunidad de incursionarse en el país.

Al igual que los créditos externos, éstos fluyeron a un ritmo mayor que sus pagos, por lo que se transformó en la deuda interna del sector público. En cifras ésta pasó de 2,898 millones de pesos en 1956 a 5,083 en 1960 y 46,336 millones en 1970,34 montó que creció alrededor de quince veces de 1956 a 1970.

El problema de toda la deuda tanto interna como externa, radicó en que si el principio compensó favorablemente el desequilibrio entre los ingresos y gastos del Estado, al paso del tiempo el reembolso con sus respectivos intereses se transformó nuevamente en un desequilibrio en las finanzas. Sólo que en este segundo momento, de manera más pesada para la economía, pues se tenía que conseguir más crédito, no para realizar obras públicas necesarias al país como el principio, sino para cubrir en gran parte el pago de la deuda anterior con sus respectivos intereses.

Debe considerarse que los créditos obtenidos por el Estado, se canalizaron a cubrir en parte el deterioro de las finanzas públicas. Ya que se vio obligado igualmente, a cubrir la demanda de divisas que ocurría en el mercado cambiario, por el creciente déficit de la balanza comercial, como se observara más adelante.

Inversión Extranjera

La problemática del déficit del Estado y la forma en que éste actuó sobre el financiamiento bancario, freno de alguna manera los créditos que éstos concedían a las actividades productivas, tan necesarias al país. Es decir, la concesión de créditos que realizan los bancos, en su gran mayoría a empresarios e inversionistas para hacer más fábricas, casas, máquinas, etc., y con ello sostener y crear mayor actividad económica en todos los sectores e impulsar empleos, se bloqueó por la intervención del Estado.

Si la inversión privada nacional se freno por tal motivo, quien vino a cubrir el faltante de inversión en el país, fue la llegada de capitales de otros países, en especial de Estados Unidos, para realizar actividades productivas. El total de esta inversión fluyó desde la década de los cuarenta hasta alcanzar su plenitud en el período 1953-58, al representar el 40,7% de la inversión nacional privada sin gobierno. Para 1959-64 el porcentaje fue del 9.5% y en 1965-67 de 9.0%.35 No obstante, el comportamiento de la inversión extranjera a través de sus empresas “transnacionales”,36 que se establecieron en México, tuvo su impacto negativo tanto cualitativo como cuantitativo.

En el primer aspecto, estas empresas resultaron ser las más dinámicas, por lo que dominaron el mercado nacional junto con algunas firmas del país, e influyeron para que predominaran sus condiciones en la política económica que realizaba el Estado.

En el segundo, se observó que la cantidad extraída en forma de remesas por utilidades y otros egresos, que salía del país por esa inversión extranjera, resultó superior a lo que ingresaba: en 1947-52 remesas por 312,7 millones de dólares y una inversión extranjera por 235,5, para 1953-58 de 402,9 y 485,5; 1959-64 de 835,0 y 510,4; 1965-70 de 1,432,0 y 847,5. 37

Balanza Comercial

A los desequilibrios que se observaron en las finanzas públicas, se sumó también el que alcanzó la balanza comercial. Y aunque esta balanza refleja el comercio exterior de todos los compradores y vendedores del país con otros, sean del sector privado o del sector público, es el Estado quien se encarga de regular las divisas.38 para realizar esas transacciones.

35Ceseña, J. Luis: México en la órbita imperial, p. 144 36Algunos ejemplos de esas empresas transnacionales ubicadas en México para ese tiempo: Celanece Mexicana, Fertilizantes Fosfatados, Fábrica Automex, Ford Motor Co., Anderson Clayton Cía., Celulosa y Derivados. General Motors Cía., Nestlé, etc. Para una información más completa, véase Ceseña, J. Luis; op. cit., Anexo 1 y 2, p. 348. 37Nacional Financiera: op. cit., p. 345. 38Divisas se entiende como aquellos documentos que expresan obligaciones o derechos en moneda extranjera, ya sea giro, letra, pagaré, aceptaciones y demás documentos que se demanda u ofrece en el mercado de cambios de un país. La moneda del propio país en un mercado es simplemente moneda en la cual se cotizan las divisas. Por devaluación de la moneda debemos entender una pérdida de capacidad de moneda propia para comprar, o ser cambiada por moneda extranjera. Torres Gaytán, Ricardo: Teoría del comercio internacional. 12ª ed., Siglo XXI Editores, México, 1984

Así, la balanza comercial refleja el saldo que tiene internamente el país en relación a su comercio de bienes con otros países, esto es, la diferencia entre sus exportaciones e importaciones.

La importancia de la balanza comercial radica en que su saldo refleja la capacidad que tiene un país, de colocar su producción de bienes en el mercado internacional y, por lo tanto, de proveerse de divisas. Por lo mismo, si existen mayores transacciones totales pagaderas en valor que las recibidas, se tendrá un déficit, que podrá cubrirse con reservas internacionales, si las hay, para permitir ajustar esa diferencia. Si la tendencia continua, se hace necesario conseguir créditos externos u otra fuente de divisas, como la inversión extranjera, con el objetivo de no quedarse vacíos en tales reservas.

Otra forma de contener esa tendencia es prohibir todo tipo de importaciones y/o devaluar la moneda. En el período que nos ocupa del desarrollo estabilizador, se utilizó la de saldar a través de créditos, ya que reducir las importaciones implicaba limitar la actividad productiva por ser necesaria, aunque por otro lado creciera la deuda.

El saldo de la balanza comercial se puede apreciar en el cuadro 10. Al paso de los años el saldo negativo se hizo cada vez mayor, y por consiguiente, con necesidades de financiamiento. Destaca de ese total importado, los bienes de alimentos que siguieron la misma tendencia al pasar de 16.7% en 1956 a 21.6% en 1970. 39 Significó que creció la demanda por bienes de alimentos básicos del exterior, que no se cubrieron con la producción interna.

Cuadro 10. Balanza comercial (millones de dólares).

Año Exportaciones Importaciones Saldo
1956 807,2 1.071,6 264,4
1960 738,7 1.186,4 447,7
1965 1.113,9 1.559,6 445,7
1970 1.373,0 2,460,8 1087,8

Fuente: Nafinsa, op.cit., p. 345.

Se debe agregar que el saldo de la balanza comercial en esos años, no fue sólo obra del empuje que mantuvieron las importaciones, primero de maquinaria, equipo y sus componentes, y luego de bienes de consumo, sino que también, formó parte de la débil respuesta de las exportaciones. El crecimiento de éstas durante el período 1950-60 fue de 4,1% anual y en 1960-70 de 5,7%, lo cual permite observar que si crecían, pero por debajo de las importaciones que lo hicieron en el orden de 7,1% para el primer período y 7,7% para el segundo.

Y aunque en la década de los sesenta hubo indicios de reimpulsar las exportaciones de los bienes manufacturados, a través de medidas de orden fiscal o bien de promoción de líneas de crédito, ya que antes se le había puesto especial atención a su recaudación más que a su promoción,40 su valor en la balanza comercial comparado con el de las importaciones, hizo pensar que no se logró darles dinámica al ritmo que se requería.

39Ibíd.: p. 345. 40Bruce, W. Robert, et al. : La política de protección en el desarrollo de México, p.p. 71y 78-81.

Tipo De Cambio

Otro aspecto que influyó en la balanza comercial como en la inversión extranjera, fue la política cambiaría del Estado Ésta política que se refiere a la forma en que el Estado intervino para determinar la relación de equivalencia entre la moneda nacional (el peso) frente a unidades monetarias de otros países, pareció no la más adecuada. Aquella relación del peso-dólar, como la más trascendente por la relación que tiene el país con los Estados Unidos, el Estado hizo todo lo posible por mantenerlo fijo desde 1955.

El sostener a cualquier precio el tipo de cambio estable, a 12,50 peso-dólar a partir de ese año, conllevó importantes implicaciones en la economía como lo fue: la estrecha vigilancia para controlar los precios. El propio Estado se vio envuelto en esa política de bajos precios, a través de los bienes y servicios que producía, para forzar a mantenerlos rezagados y que en consecuencia hacía disminuir en cantidades importantes sus ingresos.

Por otro lado, resistirse a devaluar no ayudó junto con la política arancelaria y de permisos previos, (política comercial), a mantener un mayor control sobre las importaciones de bienes, y de contener a la inversión extranjera.

Lo que parece elocuente, es que el Estado no buscó modificaciones en el tipo de cambio, para favorecer las importaciones y a la inversión extranjera, que resultaron ser factores importantes para la actividad económica, posponiendo a futuro sus consecuencias.

Precios

 

El desenvolvimiento que caracteriza la actividad económica a fines de los cincuenta y los sesenta, requirió asimismo, de una atención cuidadosa de los precios. Un alza continua pudo no favorecer las expectativas de los inversionistas nacionales, pero preferentemente la de los extranjeros, para no apostar en la economía mexicana. De esa forma, se trató de controlar aquellas variables que más los afectan, como el tipo de cambio, los salarios y los precios de los servicios y productos públicos.

Ambos instrumentos los manipuló el Estado, aún cuando los precios se movieron a la alza de 3.8% anual de 1956-60, de 2.0% en 1960-65, y de 3.7% en 1965-70.41 Estos datos son importantes, si se considera que en los años cuarenta la tasa de inflación fue de 13% anual, y durante 1950-56 de 9.7%.

Los efectos del tipo de cambio y de los precios de los productos y servicios públicos incidieron, especialmente el primero, en la balanza comercial y el segundo en las finanzas públicas.

41Nacional Financiera: op. cit., p.p. 229 y 230.

En lo que toca a los salarios su efecto ocasionó el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores, al tiempo que ahondaba el distanciamiento entre las capas sociales, en favor de la concentración de unos cuantos grupos.

Producto Interno Bruto (PIB)

 

Las diferentes partes analizadas de la actividad económica, conjugadas entre sí, incidieron en el comportamiento de la producción total del país. El Producto Interno Bruto (PIB), que es el principal indicador a este respecto, mostró la siguiente tendencia: en 1956-60 alcanzó una tasa de crecimiento anual del 6.0%, y en 1960-70 de 7.0 por ciento.

Cuadro 11. Producto interno bruto por sectores (millones de pesos, 1960).

Sector 1956 1960 1965 1970
Agrario Industrial Servicios Total 20.366 33.314 65.626 119.306 23970 43.933 82.608 150.511 30.222 66.508 115.590 212.320 34.535 102.154 159.911 296.600

Fuente: Nafinsa: op. cit., pp.41 y 42.

Es importante observar en el cuadro 11, que los tres sectores que componen el agregado del PIB, variaron a lo largo de estos años en su participación: mientras el sector agrario participó con el 17.1% en 1956, en 1970 lo hizo sólo el 11.6%; lo contrario sucedió con el sector industrial, que participó en los mismos años con el 27.9 y 34.4%; en lo que toca al sector servicios, su contribución no varió mucho al ubicarse en promedio para esos mismos años en 54.5 por ciento.

De los datos anteriores se desprende, que México conoció un crecimiento constante a fines de la década de los años cincuenta y sobre todo en los sesenta, apoyado especialmente por el auge del sector industrial. Asimismo, que el sector agrario conoció un serio desequilibrio, pues aunque creció en términos absolutos, su participación en el total se redujo, conforme terminó la década de los años sesenta.

Se advierte lo que pudo suceder en el sistema económico del país en esos años, las siguientes observaciones: por un lado, el Estado apostó por la modernización del país, desde los años cuarenta, inducido por las transformaciones que tuviera lugar el sector industrial, y que alcanzó su plenitud en los años sesenta. El apoyo que le dio a través de la creación de infraestructura y de subsidios, sin una compensación equilibrada de ingresos, logró que poco a poco se deterioraran sus finanzas.

Por otro lado, el deterioro de las finanzas públicas, obligó recurrir a fuentes de crédito, lo que originó que creciera la deuda pública tanto interna como externa. Y en la medida que se requirió de créditos externos, así como de inversión extranjera que apoyara la inversión total interna, se tuvo la necesidad de propiciar condiciones que favorecieran a los dueños de tales capitales.

El tipo de cambio fue entonces el centro de atención del juego, y de la política económica de los gobiernos. El apoyo a la libre convertibilidad y la estabilidad del tipo de cambio que se exigió, conllevó por sus implicaciones, a ser una carga más al deterioro de las finanzas públicas. De esa forma la política cambiaría también ayudó al desequilibrio, ya que un ajuste, devaluando el peso, bien pudo desalentar el flujo de las importaciones.

Junto al desequilibrio de las finanzas públicas se manifestó simultáneamente el de la balanza comercial. La balanza vino a reflejar igualmente, que el proceso de industrialización implantado había sido inoperante. Así lo demostró en lo difícil que fue detener el flujo de importaciones, sobre todo de componentes industriales, a pesar de la utilización cada vez mayor por parte del Estado, de los aranceles y después de los permisos previos. 42

Se impulsó la industria nacional con tecnología externa a fin de lograr un proceso de sustitución de importaciones, y hacerla autónoma través de los instrumentos de política comercial (permisos previos y aranceles); sólo que no se logró porque una industria así favorecida, que funcionó con partes externas, en vez de hacerse autónoma se hizo más dependiente. De ahí la inoperancia de esos instrumentos, ya que debieron ser flexibles cuando sus bienes resultaron necesarios.

Primero de los capitales y después en la estructura industrial se dejó sentir la dependencia del país con el exterior. De esa forma, la década de los sesenta se caracterizó por un rápido y constante crecimiento del PIB, estabilidad cambiaría y una baja tasa de crecimiento de los precios. Estos indicadores escondían, sin embargo, una estructura dependiente del exterior y desarticulada en lo interno.

Desarticulada porque el Estado perdió, al paso del tiempo, libertad para promover los cambios requeridos en la economía y favorecer a otros sectores de la sociedad. Y que el no hacerlo, le restó legitimidad, en la medida que perdió capacidad para solucionar los problemas sociales que emergieron por ese mismo proceso.

La desarticulación que se observó en la economía, se debió a los distanciamientos existentes entre los diferentes sectores que componen la producción nacional. Estos agregados que la constituyen, agropecuario, industrial y de servicios, marchaban en forma separada, sin integración, lo que daba lugar a los desequilibrios. A continuación se analizan los sectores económicos, para tratar de observar

Hasta aquí se ha expuesto lo concerniente a los aspectos económicos y su agotamiento en los años sesenta, así como la influencia del estado cuya finalidad contempló la modernización del país. En la actualidad, ¿crees que el Estado a un este tratando de modernizar al país? Asimismo, ¿Piensas que la intervención del estado en el aspecto económico se parece a los años mencionados? Justifica tu respuesta.

Los Sectores Económicos

 

El análisis anterior, permitió observar que la economía en el periodo del desarrollo estabilizador, mostró signos de auge, lo que pudo esperar mayor bienestar para la población. Las manifestaciones y movimientos que se observaron igualmente en esos años, dejó entrever que dicho auge escondía malformaciones, que resultaba necesario conocer para entenderlos y explicarlos.

Una de esas malformaciones, se presentó entre la interrelación y dinámica que debió existir entre los sectores que componen la producción nacional.

Para comprender tal problemática que existió de los sectores de la economía, te diremos que en toda sociedad se presentan tres problemas económicos relacionados entre sí: ¿qué producir?, ¿cómo producir? y ¿para quién producir? Estas preguntas comparten toda una gama de posibilidades de producción dados los recursos con que se cuenta; y al mismo tiempo, delinea las diferentes partes en las que se estructura la economía. Dada su relación no se debe caer en el error de explicar por separado estos cuestionamientos.

Ahora bien, se divide a la economía en sectores, sólo para fines de análisis, y a que se puede conocer su situación a través de datos estadísticos. De esa manera las actividades económicas se incluyen en tres sectores: primario, secundario y terciario. Cada uno es un agregado económico donde se incluyen las actividades que tienen definida semejanza.

Agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca, extracción de minerales y de petróleo.

Transformación de minerales, refinación del petróleo y sus derivados, transformación de alimentos, bebidas y tabaco; fabricación de textiles, prendas de vestir y productos de cuero, productos de madera, muebles, papel e industria editorial, metálicas básicas; construcción e instalación y otros.

Comercio, transportes, comunicaciones, hospedaje, esparcimiento, alquiler de inmuebles, gubernamentales y otros.

Para buscar entender la complejidad de la interrelación de estos sectores de la economía, nos valdremos de un pequeño ejercicio. 43

Para elaborar una mercancía una unidad productora, por ejemplo una que se encuentra en el sector primario, requiere de productos como palas, yunta, fertilizantes, etc., que son productos del sector secundario. Pero a la vez éste sector, requiere de productos de las unidades elaboradas en el sector primario como maderas, algodón, henequen minerales, etc., por lo que se habla entonces de un proceso interdependiente.

Cuadro 12. Esquema simplificado de transacciones.

Compradores Vendedores Primario Secundario Terciario
Primario 200 500 300
Secundario 400 300 300
Terciario 300 500 200

Observa el cuadro 12. Según se desprende, cada sector funciona como vendedor de sus mercancías, pero al mismo tiempo, como comprador de otros sectores y de él mismo.

Para evitar la doble contabilidad de las transacciones, se utiliza un sistema de renglones y columnas que constituye lo que técnicamente se conoce como matriz. De acuerdo con este sistema, las ventas se representan en renglones y las compras en columnas, y cada registro se puede observar como una venta o una compra, como se advierte.

El sistema permite observar que para poder medir el total de las transacciones, se suma el total de las ventas o las compras, pero no ambas, ya que se duplicaría en todos los sectores.

Por ejemplo, de acuerdo al cuadro 4, en forma vertical, los sectores vistos como compradores se puede leer de la siguiente manera: el sector primario se compra asimismo toneladas de maíz para el siguiente ciclo, ganado en pie, huevos, etc., por 200 unidades; al secundario le compra tractores, fertilizantes, palas, cemento, etc. por valor de 400 unidades; al terciario le compra servicio de transporte, servicio telefónico, energía eléctrica, por valor de 300 unidades.

El sector secundario le compra al primario madera para muebles, trigo, cabezas de ganado para embutidos y enlatados, etc., por 500 unidades; se compra a sí mismo máquinas, herramientas, autobuses, etc., por valor de 300 unidades, y le compra al sector terciario, crédito, servicio de transporte, energía eléctrica, etc. por 500 unidades.

Por último, el sector terciario le compra al primario 300 unidades que pueden ser miel, cabezas de ganado, huevo, -para sus restaurantes, hoteles, comercio- etc.; al secundario le compra muebles, alimentos enlatados, equipo de transporte, etc. por 300 unidades, y se compra a sí mismo 200 unidades por llamadas telefónicas, publicidad, crédito etcétera.

Por el lado de los vendedores se puede observar la misma interrelación de los sectores, ya que a fin de cuentas lo que se compró en una parte se vendió por la otra. Haz en tu cuaderno el mismo ejercicio, sólo que del lado de los vendedores para que lo comprendas mejor.

Se ha hecho mención de unidades para las transacciones de los sectores; sin embargo, en la práctica de todos los días, se puede cambiar en unidades monetarias. Y que no obstante, que es una forma muy simplificada de la realidad, el ejercicio busca que se observe el vínculo tan estrecho que guardan los sectores en la economía. Aún cuando se puede inferir del ejercicio la mutua dependencia entre los sectores, es necesario insistir, que un sólo sector no podría desarrollarse si no obtiene bienes de los otros sectores y viceversa. Así, por ejemplo, de nada sirve tener grandes extensiones de tierra cultivable en el sector primario, si no se cuenta con suficientes tractores, insecticidas, herramientas, energía eléctrica, carreteras, que lo hagan producir de forma eficiente.

Cuando uno de los sectores, de cualquier país, no es capaz de solventar la demanda de los otros, se tendrá la necesidad de obtenerlo de otra forma. Una de ellas es conseguirlas a través de comprarlas en otro país, es decir importarlas, lo que sin embargo requiere de dinero internacional para pagarlas, lo que resulta perjudicial y costoso.

Ahora bien, para analizar de forma real la interrelación de los sectores económicos del país en el periodo del desarrollo estabilizador, se parte tomando en cuenta la información del cuadro 3.

Sector Primario (Agrario)

 

Del cuadro 3 se desprende que el sector primario conoció un crecimiento de más de la mitad, del 65.6%, de 1956 a 1970, al pasar de 20,366 a 34,535 millones. Por otro lado, su participación en el total, en comparación con los demás sectores, decreció al pasar de 17.1% en 1956 a 11.6% en 1970.

La menor participación del sector que se observa, permite desprender que no mantuvo su dinámica de crecimiento, por lo que pudo no apoyar al desarrollo de los otros dos. Si se le añade, que gran parte de los productos del sector, se destinaban al mercado del exterior, como se muestra en el cuadro 13, se puede observar el distanciamiento del sector para con lo otros.

Cuadro 13. Exportación e Importación por tipo de bienes* (Miles de dólares).

Exportaciones Importaciones
Bienes de consumo Bienes intermedios Bienes de Capital Total 1956 % 1970 % 1956 % 1970 %
207 842 536 624 5 135 749 601 24.7 71.6 0.7 100 763 304 504 179 105 474 1 372 957 55.6 36.7 7.7 100 126 366 327 081 394 280 847 727 14.9 38.6 46.5 100 528 051 797 933 1 134 827 2 460 811 21.5 32.4 46.1 100

*Algunos ejemplos de la nomenclatura en el sector externo. Bienes de consumo: algodón en rama, carnes frescas por refrigeradas, azúcar, tomate, café en grano, refinados del petróleo y gas, etc.; bienes intermedios: resinas naturales y sintéticas, pieles y cuero sin curtir, hule natural y sintético, lana, llantas y cámaras, etc.; bienes de capital: vehículos para el transporte, maquinaria para la industria textil, motores, tractores agrícolas, herramientas, etc.

Fuente: Nafinsa: op. cit., p. 345.

De acuerdo con el cuadro 5, los productos que colocó México en el exterior y que crecieron espectacularmente en el período, fueron los bienes de consumo, es decir, del sector primario. En tanto, los bienes de uso intermedio cayeron de un 71.6% a 36.7% y los de capital lograron un repunte al pasar del 0.7 a 7.7%, en los mismos años.

Se confirma que el sector primario, según la información, no abasteció de manera eficiente el mercado interno, por el rezago que observó a través de los años de 1956-70, y que se profundizó en la medida que gran parte de esta producción fueron bienes para la exportación.

Las consecuencias de ese desajuste se dejaron sentir en la escasez de estos bienes a la población, y con ello, de provocar presiones a la elevación de sus precios. No obstante, el Estado influyó para contrarrestar esas presiones, con las iniciativas de precios de garantía y la importación de bienes de consumo, que años más adelante dejaría ver sus consecuencias.

Es importante señalar los aspectos que estuvieron detrás de esa caída en la producción agraria. Aun cuando no fueron todas las razones, permite tener una visión más amplia de la caída y falta de integración del sector, en la dinámica de la actividad económica del país.

  1. Concentración de las mejores tierras, que sin duda producía aquellos bienes más rentables, preferentemente los de exportación.
  2. Escasez de crédito a ejidatarios y comuneros, muy al contrario de lo que se les concedía a los dueños de la propiedad privada.
  3. Topes de ingresos por los precios de garantía respaldados por el Estado, lo cual hizo imposible el uso de maquinaria, por incosteable.
  4. Escasas vías de comunicación.
  5. Insuficiente preparación técnica del campesino.
  6. Bajas inversiones de riego por parte del estado.
  7. Otras.
Sector Secundario (Industrial)

 

Volviendo al cuadro 3, se observa que el sector industrial creció en 1970 un poco más de dos veces, 206.6% respecto a lo alcanzado en 1956. Asimismo, un aumento en su participación dentro de todos los sectores, al pasar de 27.1% en 1956 a 34.,4% en 1970. Tales resultados reflejaron una posición contraria a lo que sucedió con el sector primario en el mismo periodo.

Cabe preguntar, de acuerdo con la contradicción entre los dos sectores, cómo es que se generó ese crecimiento industrial que no tuvo apoyo, y no apoyó al mismo tiempo al sector primario.

Para abordar tal contradicción, se parte de tomar en cuenta que después de 1955 el crecimiento de los tres sectores económicos, vino a depender de la composición y cambio de la demanda interna. Es decir, se buscó consolidar un mercado interno que permitiera la complementariedad entre los sectores para impulsarse sin el apoyo externo.

No obstante, como se ha observado, el sector primario se rezagó, por lo que la industrial tuvo que buscar un mecanismo diferente para impulsarse y crecer. El mecanismo obvio, resultó ser las importaciones. Esto es, el faltante de bienes que requirió el sector industrial, se cubrió con importaciones. En el periodo de 1955-69, los bienes de consumo importado crecieron a una tasa anual del 8.4%, en tanto que los de capital en 6.8%.

Pero veamos un poco más ese crecimiento del sector industrial. Según el cuadro 14, las ramas que componen al sector industrial, decayeron en el periodo 1950-70, aquellas como la minería, al pasar de una participación de 7.9% en el total producido en 1950 a 2.8% en 1970, así como la construcción que paso de 13.7 a 13.3%. En tanto las que crecieron como la petroquímica de 0 a 1.4%; manufactura de 64.5 a 66.2%; electricidad de 2.8 a 5.2%, para los mismos años. La producción de petróleo continuó con su misma tendencia.

Cuadro 14. Estructura del PIB industrial.

PIB Industrial Minería Petróleo Petroquímica Manufactura Construcción Electricidad
Porcentajes
1950 22,097 7.9 11.1 64.5 13.7 2.8
1960 43,933 5.2 11.6 0.1 65.8 13.9 3.4
1970 102,154 2.8 11.1 1.4 66.2 13.3 5.2

Fuente: SPP: El papel del sector público en la economía mexicana, México, julio de 1980, p. 77.

La información permite desprender, que el desarrollo industrial se sostuvo en gran parte a la manufactura, que mantuvo una participación muy alta, e incluso, creció en el período. Por tal motivo, es importante conocer que bienes produce esta rama.

Cuadro 15. Manufacturas* (Millones de pesos, 1960)

Conceptos 1950 % 1970 %
Bienes de consumo Perecederos Intermedios Bienes de consumo Duradero y de capital 11380 3204 1448 70.8 19.9 9.3 35 581 20 200 13 270 51.5 29.3 19.2

*Algunos ejemplos de la nomenclatura en el sector industrial: bienes de consumo perecederos: alimentos, bebidas, tabaco, textiles, ropa y calzado, madera y muebles impresos, piel, misceláneas, etc.; bienes de consumo intermedios: papel, hule, química y petroquímica, productos no metálicos, metales básicos, etc.; y bienes de consumo duradero y de capital: productos metálicos, maquinaria, equipo eléctrico, equipo de transporte, etcétera.

Fuente: Enrique Hernández Lapos (1978) con base en datos del Banco de México, citado en SPP, op. cit., p.80.

Según el cuadro 15, los bienes de consumo intermedio, de consumo duradero y de capital, fueron los que repuntaron en el período en este sector manufacturero, contrario a los bienes de consumo perecederos que conocieron una considerable reducción en 1950-70.

La explicación conforme a los datos, se traduce en que el desarrollo manufacturero, y con ello todo el sector industrial, se basó sobre la producción de bienes que no estaban cerca del consumo final, sino intermedios y de capital. Es decir, se orientó sobre actividades con alto contenido industrial como: la química y petroquímica, metales básicos, productos no metálicos, equipo de transporte, equipo eléctrico, maquinaria, etc.

En tanto que por otro lado, decayeron aquellos que tuvieron estrecha relación con el sector primario, como: alimentos, textiles, ropa y calzado, bebidas, etcétera, que se encuentran en el consumo perecedero. Aunque cabe señalar que no obstante que disminuye su producción, su porcentaje de participación siguió siendo muy importante en el total de la producción manufacturera.

Es de resaltar de pasada en esta producción de bienes de consumo perecedero, el papel que jugaron las zonas urbanas para consumirla. Los mayores niveles de ingresos, comparado con las zonas rurales, permitió sin duda, que estos lugares fueran los grandes demandantes de esos productos perecederos.

El cambio que sufrió este sector manufacturero, y por relación todo el sector industrial, reflejó que se alejó en demandar bienes del sector primario, ya que su producción se orientó a otro tipo de bienes. Y que por tanto, restringió su acercamiento a tal sector.

Al producir bienes con mayor contenido industrial, el sector demandó bienes del sector primario, que no se producían en el país internamente, en esos momentos. Se presentó una razón más para buscar conseguirlos en otros mercados, a través de importaciones.

Pero además, muchas de las transacciones comerciales que realizaron las empresas nacionales con organismos internacionales, como un apoyo a su industrialización, en el periodo, se realizaron como préstamos atados. Esto es, se les concedía tales préstamos, a cambio de que se gastara en tecnología de esos países, así como de su mantenimiento. Tal era la dinámica, por lo que el sector industrial del país, se ensanchó a la dinámica externa y no a los sectores internamente.

Otro hecho del sector industrial que lo caracterizó para no integrarse con los otros, fue su autodinámica. De acuerdo al cuadro 16, se puede observar hacia donde se dirigió la producción industrial. El consumo total de bienes industriales cayó de 1950 a 1970, debido a que el consumo privado pasó de 59.5 a 35.6%. No obstante, la formación bruta de capital fijo creció igual que la demanda intermedio de los sectores, al pasar el primero de 3.0 a 18.5% y el segundo de 30.5 a 38.1%.

Según tal información, se puede inferir que las mercancías producidas del sector a través del periodo, pasaron a otras empresas como materia prima en su producción, o bien, como acumulación de sus activos de capital. De esta manera, la demanda interna entre esas empresas, ocasionó la dinámica del sector, cuando cayó la del consumo privado.

Cuadro 16. Estructura de la producción industrial por uso

Conceptos Porcentajes
1950 1960 1970
Demanda final industrial Exportaciones Consumo privado Consumo de gobierno Formación de capital fijo Variación de inventarios Demanda intermedia Producción bruta industrial 69.5 4.5 59.5 0.6 3.0 1.9 30.5 100 61.9 5.5 37.3 1.1 15.2 2.8 38.1 100 61.1 3.8 35.6 0.6 18.5 2.5 38.9 100

Fuente: Solís, Leopoldo: La realidad económica mexicana. Reprovisión y perspectivas, 19ª. Ed., Siglo XXI Editores, México, 1981, p. 182

De acuerdo con lo que se ha comentado de este sector, se infiere que la desarticulación que mantuvo con el primario, se fue estrechando cada vez más por una menor producción que se hizo al consumo privado, por una producción con mayor contenido industrial dirigido para otras empresas, y por su dependencia de las importaciones. Lo que propició, al paso del tiempo, rezagarlo, por no encontrar estímulos de éste sector secundario.

Junto a las ideas anteriores, es de tomar en cuenta las siguientes consideraciones para entender el auge del sector industrial, así como su distanciamiento que conoció con los otros sectores y que, por consiguiente, afectó para mantener un desarrollo armónico de la economía en su conjunto.

  1. Se dieron todo tipo de subsidios al sector, como fiscales, de crédito, de protección comercial, de apoyo con infraestructura, etc. que propició severos desequilibrios en las finanzas del Estado. Y al mismo tiempo, que no se le pudiera brindar al sector primario.
  2. Los subsidios que se le dieron al sector, fomentaron empresas ineficientes y especuladoras, a través de un pequeño grupo de empresarios privados tanto nacionales como extranjeros.
  3. Los intereses extranjeros encontraron a través de los subsidios mencionados, incluyendo la política cambiaria, el paraíso para sus inversiones. A través de sus empresas transnacionales dominaron el sector, y dirigieron, en última instancia, la producción que debía realizarse.
  4. El acentuado dominio del capital extranjero en el país propició que las ganancias se transfirieran a la nación de origen: o bien, en ampliar su planta y con ello su mercado, con lo que aumentaban sus beneficios. Su efecto se dejó sentir en los déficit de la balanza de pagos, y en un desarrollo industrial sin integración con los otros sectores de la economía.
  5. La expansión del sector industrial fue el centro impulso de los polos de atracción poblacional, y de desarrollo en general de algunas regiones. De ahí la aparición de grandes contraste regionales, unos con signos de bonanza y prosperidad, y otros con extrema pobreza y atraso. Para tener una idea del contraste, alrededor del 77.6% de la producción manufacturera en 1970, se concentraba en el Distrito Federal y en seis Estados de la República: México, Monterrey, Jalisco, Veracruz, Puebla y Coahuila, en ese orden.
Sector Terciario (Servicios)

 

Este sector comprende los servicios, los cuales son considerados como bienes intangibles de la actividad económica. Para observar lo que ocurrió en su participación y desenvolvimiento, se parte de los datos que muestra el cuadro 3.

Según el cuadro, se desprende que el sector servicios mantuvo una participación importante en la actividad total, al pasar de 55.0% en 1956 a 53.9% en 1970. El dato permite hacer un comentario de consideración, en el sentido de que resulta inaceptable supeditar la actividad económica de un país, en más de la mitad a través del éstos bienes de servicios. Y es que se caracteriza por realizar actividades que no están ligadas al proceso productivo directamente, sino que son intermediarias, por lo cual se les considera improductivas.

De acuerdo al cuadro 17, se permite tener una idea mejor de la situación del sector y de su desarrollo. Según los datos, la rama de mayor peso del sector terciario es el comercio, aunque igualmente es importante alquiler de inmuebles, servicios del gobierno, transporte, hospedaje, etc. De éstos, a excepción de alquiler de inmuebles y de transportes, que cae ligeramente su valor productivo para esos años, las demás ramas lograron repuntar.

Cuadro 17. Estructura del PIB del sector servicios

1955 % 1970 %
Total 61 773 100 163 478 100
Comercio Transportes Comunicaciones Hospedaje y conexos Esparcimiento Alquiler de inmuebles Financieros Gubernamentales Otros servicios 33 855 2 989 571 2 073 1 016 8 610 1 746 5 243 5670 54.8 4.8 0.9 3.4 1.6 13.9 2.8 8.5 9.2 94 491 7 577 1 818 7 407 2 056 18 098 5 010 17 097 9 424 57.8 4.7 1.1 4.5 1.3 11.0 3.1 10.5 6.1

Fuente: Nafinsa: op. cit., pp. 25 y31.

Es de resaltar que las actividades que realiza el sector terciario, así como su continua demanda, aparecen en las grandes ciudades, donde su utilidad formó parte de su misma necesidad. Si en el período que se analiza, las grandes ciudades aparecieron producto de la bonanza industrial, resulta obvio el hecho de que el impulso al sector terciario, apareciera a expensas del ritmo que conociera ese sector industrial.

Esa dependencia del sector servicios, dio lugar a la aparición del sector casi siempre de forma improvisada, según las necesidades que surgían. El hecho es que conllevó a la existencia de un sector sin proyectos y planes autónomos. Y aunque dio apoyo a los otros sectores, especialmente al industrial, se supeditó al desarrollo que pudiera tener este último

La falta de planificación ocasionó entonces, la existencia de gran cantidad de agentes en el proceso de servicios, como: hoteles, fondas, locales comerciales, etc., y que tal vez en ello se fundamente el tan crecido sector. Si se atiende al comercio, que es el que mayor participación tiene, sus deficiencias como señala Solís,44 se presentaron a nivel del productor y a nivel de la demanda al mayoreo y menudeo, lo que finalmente determina su estructura.

El hecho es que al aparecer el sector servicios dependiendo del industrial, dio lugar a no integrarse en forma sana, con este y con el agropecuario. No pudo influir, normando o dirigiendo posible producción, ya que se presentó supeditado a lo que realizaran los otros, especialmente el industrial.

Es de considerar otros factores, aparte de no haberse realizado en forma planeada y de dependencia al sector industrial, que dieron lugar en conjunto al distanciamiento de este sector servicios, frente a los otros:

  1. La expansión del sector se debe a la regionalización, inducida primeramente por el auge industrial, pero al mismo tiempo, su crecimiento, fomentó aún más, el distanciamiento en los grandes contrastes regionales.
  2. La continua emigración de la población hacia las ciudades, propició una extendida oferta de trabajo. Y debido a que el desarrollo industrial fue el más inadecuado para absorber esa mayor fuerza de trabajo, gran cantidad de personas tuvieron que colocarse como subempleadas, o en el sector informal de servicios. De esa manera fue que aparecieron limpiabotas, gelatineros, taqueros, etcétera, que si bien algunos lograron tener beneficios, la gran mayoría se presentó como población subocupada.
  3. Una última consideración, radica en la forma que el Estado propició que creciera el sector. La política fiscal, las leyes, los reglamentos, nunca tuvieron como finalidad la planeación del mismo, sino más bien, la de un ajuste para beneficiar el éxito industrial. Esa dependencia de un sector industrial, que tampoco dio los frutos esperados, resultó ser un factor decisivo en el desequilibrio del sector, y de éste con los otros.

A manera de síntesis, sobre lo explicado de los tres sectores, se puede comentar que existió una gran desarticulación entre ellos; el gran impulso que se le dio al sector industrial, para que por efecto propiciara al desarrollo de los otros sectores, y de la sociedad en general, no generó los efectos esperados.

Su fracaso se observó así en una serie de efectos, como la mayor concentración de un pequeño grupo de empresarios en el sector industrial, por las grandes ganancias obtenidas con reducidos riesgos, y la falta de integración armoniosa entre éste sector y los otros.

En esta parte se expuso lo concerniente a los sectores económicos del país durante los años sesenta. Pero, ¿qué situación crees que guardan en estos tiempos los sectores económicos? ¿Existe un entrelazamiento armónico entre dichos sectores que satisfaga mutuamente sus demandas? Argumenta tus respuestas apoyándote en fuentes de información recientes como periódicos, libros, revistas, datos estadísticos, etcétera.

3.3 CRISIS DEL SISTEMA POLÍTICO

En tu diario acontecer, alguna vez habrás escuchado o leído sobre las acciones que realiza el Estado, cuando se enfrenta a movimientos huelguísticos de trabajadores, paros de colonos o taxistas, o, a peticiones de los empresarios a través de sus distintas representaciones. Asimismo, te habrás preguntado ¿porqué algunas veces esas acciones que realiza el Estado son a favor de un sector o de represión a otro, sin señalar claramente el porqué hacerlo de esa manera?

Como primer paso se puede comentar, según la relación que guarda este capitulo con los anteriores, que el Estado y la forma de realizar política, se desprende de los acontecimientos posrevolucionarios, los cuales se sintetizan en características bien definidas: la primera de ellas tiene su fundamento en el nacimiento propio del Estado, el cual es producto del proceso popular revolucionario y, por lo tanto, comprometido con las masas; segunda, aun cuando se demandaron mejoras para el campesino, obrero y población en general, a través del proceso revolucionario, no se logró desplazar la propiedad privada del sistema de producción capitalista, por lo que el Estado asumió el poder de apoyar su desarrollo como recurso para lograr la modernización que requería el país.

De lo anterior se desprende que el sistema político tuvo desde sus orígenes, al término de la revolución, una función contradictoria, pues por un lado se comprometió con las masas, y por otro, al apoyo y desarrollo económico capitalista.

Esta doble función asumida por el Estado explica por qué su relación con las masas fue al mismo tiempo de alianza y apoyo y, por otro, de control y manipulación. Para realizar lo primero hizo una política destinada a proveer beneficios sociales a la población. El segundo se pudo llevar acabo mediante el corporativismo y la represión o autoritarismo.45

Se respondió así, a las demandas sociales más inmediatas, aunque no de manera total, como lo fueron el reparto agrario, protección laboral, educación, empleo, etc. Esos beneficios a la población, legitimaron al Estado y se transformaron en una fuerte base de apoyo para su liderazgo.

Fue en el periodo cardenista donde se alcanzó el clímax de las funciones populares asumidas por el Estado, sobre todo porque dejó entrever una inclinación favorable hacia las masas. La escasa fuerza que se desprendió de la naciente burguesía y los cambios cardenistas, explican básicamente la alianza y el apoyo popular.

A partir de los años cuarenta, se observó un cambio importante en la actuación del Estado. Se dejó sentir a partir de entonces y hasta fines de los sesenta, una inclinación que favoreció los intereses del sector capitalista.

45 Para apoyar esta explicación te recomendamos: Basáñez, Miguel: Lucha por la hegemonía en México, 1968-80. Siglo XXI Editores, México, 1981.

El Estado creyó encontrar, con base en el auge industrial, el elemento central que permitiera los cambios en los demás sectores para juntos, modernizar la sociedad mexicana. Por ello, el Estado se ve persuadido a proteger y apoyar el impulso industrial, el cual se traduce en favorecer al sistema de producción capitalista.

El fenómeno de la industrialización, que permeo el ambiente con mucha fuerza en esos momentos, dio lugar a una serie de necesidades que ayudaran a su expansión. Destacan el proteccionismo, subsidios, infraestructura, etc., y sobre todo el control sobre el trabajador.

Hacerlo de esa forma, implicó para el Estado debilitar sus bases de apoyo popular para esos años, sobre todo en los sesenta, e inclinarse por la utilización del corporativismo y la represión como los más idóneos para justificar su supremacía y rector del país.

Los capitalistas que hasta antes de los cincuenta estaban constituidos por grupos pequeños de industriales comerciales y banqueros, a partir de entonces, recibieron gran impulso que les permitió incrementar su poder y dominio sobre la economía. Esta tendencia, que continuó hasta fines de los sesenta, fue una de las piezas a considerar en el curso que siguió la economía en el país, dado que su dominio les permitió influir en las decisiones de la política del Estado para favorecer sus intereses.

Es importante señalar que el actuar popular o de favorecer al sistema capitalista, que caracteriza como contradicción al Estado mexicano, no se dividió totalmente en ese sentido, antes y después de los cuarenta. Las huelgas que aparecen en 1933, provocan que el Estado actúe en función del corporativismo y de la represión para batirlas, al igual que muchas otras antes de 1940. No obstante, los hechos que respondieron a las demandas sociales actuaron de manera decisiva en la ideología de las masas y obtuvieron su apoyo y alianza en este periodo. Las diferencias con las huelgas que suceden principalmente en 1943-44, 1958 y los movimientos de 1964 y 68, es que el mismo Estado influyó y patrocino al sistema capitalista, por lo que el apoyo a las masas resultaba contradictorio a esos propios hechos.

Se puede decir entonces, que al buscar la modernización del país, el Estado se ve impulsado a influir en el sistema capitalista. Y que es a partir de los años cuarenta, cuando asume un papel más dinámico en ese sentido, apoyando con toda clase de subsidios e infraestructura, la expansión de los inversionistas privados nacionales primero, y extranjeros después.

Cuando el Estado asume un papel de agente empresarial, como lo demostró en la participación de hidrocarburos, siderurgia, fertilizantes, sistema financiero, comunicaciones y transportes, electricidad, etc., su papel no fue el de competir con los inversionistas privados, sino de apoyo a su expansión, principalmente con bajos precios.

Esta manera de actuar del Estado para influir en la industrialización, otorgó grandes ganancias a los inversionistas con reducidos riesgos. De ahí entonces, que rápidamente se acumulará la riqueza y de que se formaran grandes empresas monopólicas, éstas con gran control sobre una buena parte del mercado económico y financiero del país. La década de los sesenta sería el periodo de su máximo dominio y, por consiguiente de mayor implicación en la economía nacional.

Otro aspecto ligado en gran medida con lo anterior, es que el Estado al redefinir su participación en el sistema capitalista, sobre todo a fines de los cuarenta, pareció hacerlo con autonomía frente al dominio imperialista. La realidad demostró hacia esos años, que la reproducción del capitalismo internacional se recuperaba y volvía a envolver con su dominio a los aparatos de Estado de los países dependientes.

La manifestación más clara de las nuevas modalidades del orden capitalista internacional, fue la creación de organismos y agencias multilaterales, entre los que destacan el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), a la sombra de los intereses estadounidenses. La importancia de estos nuevos organismos radicó, en que a través de ellos se concretaron intereses y proyectos de empresas y corporaciones transnacionales, para la extracción de la riqueza nacional, a través de productos o de capitales.

De acuerdo con lo anterior, el Estado al asumir su papel de modernizador del país, se vio en la necesidad de buscar fuentes de inversión, entre las que se encontraba la extranjera. De tal manera, que cuando surge un pequeño grupo de grandes empresas dominando la economía nacional como ya se señaló, éstas estaban representadas por capitalistas nacionales, pero sobre todo, por extranjeros.

Para comprender el dominio y fuerza del sector empresarial en la década de los sesenta, es útil observar la situación en que se encontraban:

Según José Luis Ceseña, integrante del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, al estudiar las 500 empresas nacionales más grandes con base en sus capitales en la década de los sesenta,46 encontró lo siguiente: La inversión extranjera comprendía alrededor del 22% del capital global de éstas. La posición del Estado mexicano es muy importante en este conjunto total, ya que abarcaba alrededor del 50%. Y en lo que toca a la inversión privada nacional, aproximadamente participó con el 28%.

La conclusión parece obvia, el gobierno controlaba aproximadamente la mitad de las empresas más grandes en ese momento, siguiendo en importancia el sector privado mexicano, y por último el capital de las empresas extranjeras.

No obstante, el ingreso que se percibía por las 400 mayores empresas, que cubrían el 72.26% del total, 41.8% lo recibían las empresas extranjeras, 19.2% el gobierno y 16.3% el sector privado nacional.47

De la información se concluye, a pesar de que el Estado controlaba alrededor del 50% de las empresas más grandes del país, el ingreso por ellas percibido, lo colocaba en segundo lugar después de las extranjeras. En el caso de las empresas extranjeras, muestra un sentido opuesto, ya que mientras participa con un capital minoritario en el total de las empresas, el ingreso que percibían era más o menos el doble de lo que obtenían las del gobierno. El caso de la empresa privada ocupa el segundo lugar en importancia con capitales en las empresas más grandes, y tercero en el total de los ingresos percibidos.

46 Ceseña J. Luis: op. cit. P.148. 47 González C., Pablo: La democracia en México, pp. 257 y 258.

El resultado del análisis anterior, permite inferir que la gran mayoría de empresas públicas, no tenían fines lucrativos, sino de tipo social, de apoyo al sector privado nacional y extranjero, y en general, a la modernización del país.

De ahí surgía que muchas empresas públicas operarán con perdidas, como Ferrocarriles, Conasupo, etc.; no obstante que algunas obtenían utilidades como Nacional Financiera, Altos Hornos de México, Banco de México, pero que en conjunto se tenían considerables perdidas. Así mismo, no menos importe es que gran parte del financiamiento del sector público se obtenía de fuentes del exterior.48 Tales consideraciones le restaron importancia al sector público en su función de empresario. Para apoyar la explicación de cómo se encontraba la situación industrial en los años sesenta, veamos que nos dice el censo industrial de 1965 en forma sintética: las plantas con más de 100 trabajadores eran 2 100 y representaron el 1.7% en el total de empresas. Estas firmas concentraron el 75% del capital invertido, produjeron el 70% del valor industrial y ocuparon el 53% de la mano de obra. Aun más, las industrias con más de 500 empleados fueron solo 300, representaron el 0.2% del total de establecimientos, mantuvo el 36% del capital invertido; arrojo el 34% de la producción y ocupo el 25% del personal.49

El panorama descrito hizo observar una gran concentración del sector industrial, con tendencias monopólicas, donde el capital extranjero mantuvo un papel trascendente.

Si a la fuerza económica que se observa mantuvieron las empresas, se le agrega una notable organización en confederaciones, cámaras y asociaciones que en esos momentos aparecía de carácter oficial y obligatorio, los colocaba como un grupo de mucha fuerza, no sólo económica, sino también política. Las organizaciones más representativas del grupo empresarial lo conformaban: Concamin, Concanaco, Coparmex, Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, entre otras.

Resultó entonces, que cualquier modificación que el gobierno planteara llevar a cabo, en materia de política económica, tuviera que contemplar la opinión empresarial. El no hacerlo implicó que el sector no apoyara la transformación que se quería del país y que el mismo Estado había diseñado. Fue así, que los distintos gobiernos, en especial los representados por Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, se inclinaron a aceptar muchas consideraciones en el instrumental de la política económica, que favorecía los intereses empresariales. Esto se apoya con lo que señala Pablo González Casanova:

“Si las sugestiones indican que determinada propuesta: en caso de aceptación; sería perjudicial a los intereses del grupo empresarial, y también para los de la sociedad en general, el gobierno se inclina a reconsiderar la iniciativa”. Y agrega: “De esta forma los negocios participan directamente en el sistema político de México, aunque con frecuencia no tenga representación formal en el partido o en el gobierno”.50

48 Para mejor comprensión de la sobre estimación del sector público véase J.L. Ceseña: op. cit., pp. 152 – 153. 49 Leal, Juan F,.: La burguesía y el Estado mexicano, p. 187. 50 González C. op. cit. P.66

El resultado final a considerar es que la tendencia que siguió el sistema político, fue la de perder espacio en su autonomía, después de haber iniciado ese apoyo al sistema capitalista. La fuerza que conoció el grupo empresarial así lo demostró, tanto nacional como extranjero, que alcanza su plenitud en la década de los sesenta.

Es a partir de esos hechos, que se pudieron observar otras contradicciones en las funciones específicas del Estado. Aquellas para mantener el orden social, habían cambiado radicalmente para fines de la década de los cincuenta y mayormente en los sesenta.

El apoyo creciente al impulso capitalista, hizo perder de esa forma, sus bases populares. Hacía los años sesenta dada esa dinámica creada, impidió al Estado, volver los ojos hacía el apoyo popular. El establecimiento de los cambios que buscó el Estado, e inclinarse al apoyo capitalista, requirió entonces de la subordinación de los aspectos populistas, que habían sido su base en otros años.

El hecho ocasionó desavenencias de grupos opuestos al régimen, por no encontrar espacios para sus necesidades e intereses. Surgieron movimientos de ferrocarriles y maestros en 1958, de intelectuales en 1961, médicos en 1964, y finalmente de estudiantes en 1968. Todos apuntaban hacía la perdida de legitimidad del Estado, y de pugnar en contra de los aspectos autoritarios y de la rigidez del aparato político, que lo caracterizó en estos años.

En resumen, los movimientos mencionados y que culminaron con el estudiantil en 1968, sacaron a relucir que las nuevas condiciones sociales, no estaban acorde, con el progreso que algunas áreas conocían, como el de la industria. La confianza puesta en los empresarios en lugar de los obreros y campesinos se manifestó en la incapacidad del Estado para controlarlos y ordenarlos en el modelo establecido.

De esa forma la función contradictoria del Estado, comprometido con las masas, por un lado, y de apoyar el desarrollo del sistema de producción capitalista por otro, siempre presente en el proceso, generó grandes cambios y diferencias, según la inclinación de los gobiernos en turno en una u otra función.

Sin embargo, a partir de los cuarenta cuando los distintos gobiernos se inclinan a favor de los capitalistas queriendo modernizar al país, es que se origina un mayor poder y dominio de éstos, hasta influir en el curso que debiera seguir el país, para favorecer sus intereses. Y es asimismo, que las contribuciones al bienestar de la población, se rezagaron o no se pudieron llevar a cabo, cuando además para esos años se conocía una creciente población.

De acuerdo con lo que se planteo en este capitulo la posición que mostró el Estado para con determinados grupos sociales a favor o en contra, cabe preguntarte al respecto: ¿cuál piensas que sea la posición del Estado en la actualidad, a favor de la clase empresarial, trabajadora o ambas?. Apoya tu respuesta consultando revistas, periódicos, libros, etc.

3.4 ESTRUCTURA POBLACIONAL Y BIENESTAR SOCIAL

Antes de incursionar en el tema, es necesario que reflexiones sobre el aumento poblacional y su alta concentración en determinados lugares, problema del que sin duda has escuchado en la actualidad. Para tal cuestionamiento, sin duda, se le puede encontrar una explicación a partir de los sucesos ocurridos desde la década de los cuarenta. Pero, ¿por qué se dio y que papel jugó esa creciente población en el desarrollo del país en esos momentos?

Pues bien, el sector público al buscar cambios en la modernización del país y en la que apoyo al sector capitalista, sobre todo el industrial, como se trató de explicar en los temas anteriores, no pudo solucionar al mismo tiempo, los problemas sociales que surgían a consecuencia del mismo proceso.

Aunque hubo indicios de que el Estado prestara mayor atención, como se observó en la inversión a beneficio social en los años sesenta, al pasar del 13.5% en el total de la inversión pública en 1955, a 18.5% en 1965 y 28% en 196951, la demanda de necesidades lo superó, como lo demostraron las extensas zonas marginadas, muchas regiones en atraso, y el gran contraste del nivel de vida en las ciudades.

Es importante considerar que aun con el incremento de la inversión señalada, los gastos públicos para fines sociales fueron limitados. Y además los que se hicieron, estuvieron guiados estrechamente a los intereses del sector empresarial privado nacional y extranjero. Es decir, gran parte de esto gastos el Estado los canalizo hacía las grandes ciudades en las que se favoreció a su población, pero más a los empresarios por los bienes y servicios baratos ofrecidos.

Panorama Poblacional

 

Para comprender la problemática en el ámbito social debes observar como creció la población en unas cuantas décadas. Según los datos que se tienen, mientras que en 1940 existía un total de 9.9 Millones de personas, para 1970 esa población alcanzó los

49.8 Millones, esto es, un incremento anual aproximado de 1 millón de personas, en ese periodo (cuadro 18).

Cuadro 18. Población total (Millones)

1940 1950 1960 1970
Población total 19.9 26.2 35.6 49.8
PEA* Participación (%) 5.9 29.6 8.3 31.7 11.3 31.7 13.3 26.7

*Población Económicamente Activa. Fuente: Nafinsa: op. cit., pp.4 y 14

Tal crecimiento de la población, permitió que hacía 1970 se presentara mayormente joven. Según el censo de 1970, la estructura poblacional por edades mostró la siguiente tendencia: casi la mitad se encontraba con 14 años ó menos, y hasta los 30 años, la población comprendía alrededor de 72% del total.

Es de notar que el vertiginoso crecimiento poblacional, se sostuvo gracias a la reducción de la tasa de mortalidad, al pasar de 96.2 muertos infantiles por cada 1,000 nacidos vivos en 1950, a 65.6 en 1970. Y asimismo, de una persistente tasa de natalidad.

Consecuencia de ese crecimiento, fue la de una extendida población que demandara toda clase de servicios y bienes, e igualmente trabajo.

El crecimiento poblacional, junto a que gran parte emigraba a las grandes ciudades, fueron factores que originaron gran cantidad de fuerza de trabajo en determinados lugares. De esa forma, el factor trabajo apareció para el sector capitalista empresarial, en forma abundante y por lo mismo barato. Tal fenómeno resultó trascendente, para la consolidación y expansión del sistema de producción capitalista que observó el país en esos momentos.

De acuerdo con los datos que se tienen, la Población Económicamente Activa (PEA) en 1940 mostró 5.9 Millones, y hacía 1970, 13.3 Millones (cuadro 10). En cuanto a su estructura, se observaron importantes cambios de 1940 a 1970. Mientras para 1940 el 64.4% de la PEA, se dedicó a las actividades agrícolas, para 1970, sólo lo hacían 37.5%; en tanto que en el sector industrial, ocurrió lo contrario al pasar de 15.5% al 23.1; e igualmente el de servicios que pasó de un 17.1% a un 39.4%; en el mismo orden (cuadro 19).

Cuadro 19. Población Económicamente Activa por ramas (porcentajes)

1940 1950 1960 1970
Agrícola Industrial Servicios 65.4 15.5 17.1 53.8 15.9 25.7 54.1 19.0 26.9 37.5 23.1 39.4

Fuente: Nafinsa: op. cit. p. 14.

Los datos que presenta la PEA, confirmaron los cambios experimentados en la estructura económica, a partir de la década de los cuarenta. El vigoroso empuje del sector industrial, junto con los servicios, predominaron a fines de los años cincuenta y toda la década de los sesenta, en contraste con la caída de las actividades agrícolas.

Lo anterior apoya la tesis, de que el crecimiento de algunas ciudades en detrimento de otras, fue la tónica del progreso del país después de los años cuarenta. Quedando rezagadas, aquellas que se basaban en la tradicional producción agrícola.

Se le puede agregar igualmente, que aun con los beneficios logrados con la reforma agraria, la población rural continuó mostrando múltiples carencias que marcaban sus grandes contrastes, y que impedía su arraigo a la tierra.

De forma opuesta, a lo que sucedía en el campo, algunas ciudades asomaron con signos de prosperidad, aspecto que despertó y atrajo la fe y esperanza de la población rural para superar su atraso y miseria. Poco a poco esa población, emigro a las grandes ciudades, por lo que se transformó de rural a urbana. Mientras que en 1940 la población urbana representó el 21% y la rural el 78%, para 1970 el porcentaje se había transformado de 48.6% a 51.4%, respectivamente.52

La continua emigración del campo a la ciudad, amplio entonces la oferta de trabajo, marcada por la abundancia de gente no calificada y escasez de calificada. Factor que si se le agrega, que la expansión económica patrocinada por los efectos del auge industrial origina la compra de maquinaria y tecnología importada, la cual opera en los países de origen como ahorradoras de fuerza de trabajo, generó un amplio desempleo y subempleo.53

Mientras que en 1950-60 y 1960-70 la oferta de trabajo mantiene una tasa anual del 2.6%, en promedio para ambos periodos, la demanda lo hace del 2.8% en el primero y de 2.3% en el segundo,54 datos que reflejan y apoyan la desocupación, sobre todo, hacía los años sesenta.

Si se atiende a la educación como factor de importancia que incidía en las habilidades productivas, se observó lo siguiente: para 1970 el 27.1% de la PEA no tenía instrucción, el 30% había cursado de 1 a 3 años de primaria y el 29.3% de 4 a 6 años, y apenas el 13.4% tenía estudios posprimarios. En general, si se atiende la población con 3 años de instrucción más la que no posee ninguna, se tiene que un 57.1% de la PEA carecía de la educación mínima requerida en las labores productivas.

Si se contempla por sectores, el agrario representa la parte más aguda del problema, ya que 82.7% de su PEA carecía de educación de tres años ó menos. La construcción en promedio el 59%; manufacturas, energía, minería, transporte, fluctuaron entre 35 y 38%, en tanto que el sector gobierno el 25.3%.55

Es así que al transformarse paulatinamente el sector industrial en grandes empresas modernas, como se observó en la década de los sesenta, la utilización de la mano de obra se reducía. Factor que profundizó el desempleo y subempleo, ya que la importación de tecnología, ahorradora de fuerza de trabajo y con determinada capacidad de destreza, no se cubría con el trabajador mexicano.

Fue ese factor de la importación de tecnología, ahorradora de fuerza de trabajo y con determinada capacidad de destreza, que profundizó en última instancia, la existencia del subempleo y desempleo.

Pero si la educación representó un aspecto de primera importancia en las habilidades de trabajo, más lo fueron, en general los aspectos del nivel de vida de la población. Estos niveles estuvieron ligados directamente con la distribución del ingreso, y con los servicios ofrecidos, a través del proceso de modernización que se buscaba.

52 Ibídem, p. 5 53 González S., Gloria: Empleo, Desempleo y Subempleo. La Universidad Nacional y los problemas sociales. T. 5, V. VII, pp

54 Ibídem, p. 108. 55 Ibídem, p. 109.

Distribución del Ingreso y Niveles de Bienestar

Para cualquier persona que pudiera observar a la sociedad mexicana de 1940 y después a la de 1969, advertiría los cambios producidos en ella. La transformación en las comunicaciones, la aparición de las grandes ciudades con sus múltiples facetas de urbanización, los cambios sociales en sus distintas formas de vida, etc., serían las características más fáciles y rápidas de distinguir por el observador.

Ahora bien, estos cambios venían a reflejar parte de los resultados de la estrategia de modernización, asumida desde la década de los cuarenta. La otra parte de esos cambios, que no aparecían tan visibles como aquellos, mostraría su contraste. Pero que si no se consideraban en tal visión, la explicación resultaba parcial.

A través de un análisis un poco más exhaustivo, se podría decir, que los contrastes se observaron en que los cambios no estaban distribuidos en forma equitativa, tanto entre todas las ciudades del país como al interior de éstas, entre las distintas personas que la componen.

En el primer caso, la desigualdad entre regiones fue la primera manifestación de los contrastes. Unas cuantas regiones asomaban con signos de prosperidad, en tanto que otras con pobreza y atraso.

Los pasos seguidos en esa regionalización, habían partido seguramente, de que algunas cuentan con determinada dotación de recursos naturales como agua, petróleo, tierra cultivable, clima, fuerza de trabajo, etc. Estos elementos, considerados en conjunto, atrajeron sin duda, la atención de los inversionistas. Poco a poco, estas regiones prosperaron y formaron parte de los intereses de los nuevos inversionistas, y del mismo Estado.

El propio núcleo en expansión, que integraron en su inicio las industrias, por sí mismas, empujaron a un desarrollo más dinámico en estos lugares. Es decir, las industrias ubicadas en las ciudades, propiciaron al mismo tiempo, gran demanda de necesidades, por lo que se cubrieron con la aparición de nuevas empresas.

Si a lo anterior se le agrega, que el Estado canalizó gran parte de sus recursos hacía esa ciudades, con el objeto de satisfacer la demanda de infraestructura, como son calles, alumbrado, transportes, educación, etc., era fácil comprender que algunas regiones progresaran, en contraste con otras que se debatieron en el atraso y la miseria. En este punto cabe señalar, que el Estado dirigió sus recursos preferentemente hacía esas regiones, por la demanda exigida, pero más lo hizo por legitimarse frente a las diferentes clases sociales, ya que en esos lugares logro concentrar buena parte de la población del país.

Los principales centros industriales fueron entonces, los puntos de apoyo para el progreso. De 1930 a 1970 las ciudades que conocieron esa tendencia fueron: La de México, Guadalajara, Monterrey. Juárez, Tijuana; Puebla, León, Tampico, Torreón y Chihuahua.

Los siguiente datos apoyan igualmente, a clarificar el desequilibrio regional. Las entidades con ingreso alto, mayores de 6 mil pesos anuales, fueron 8; la población beneficiada que se alcanza fue el 30.3% del total nacional; colabora con el 59.6% de la producción industrial; el 80.9% se beneficia con energía eléctrica; estuvo amparada en el IMSS, el 29.3%, y los gastos del gobierno local fueron del 55.8%.

En el lado opuesto, los estados con ingreso bajo, menos de 4 mil pesos anuales, lo cubrían alrededor de 17 entidades: en éstas se concentraba el 43.7% de la población total; cubría el 12.9% del valor de la producción industrial; el 72.1% de la PEA se dedicaba a la agricultura; se beneficiaba con energía eléctrica el 41.4% de su población; sólo se beneficiaba el 6.7% con el IMSS, y los gastos del gobierno local fueron alrededor del 22.1 por ciento.56

Si el atraso se observó por regiones, también se manifestó a través de la comparación de los niveles de vida, entre los individuos de la misma ciudad. Tal comparación se pudo observar de acuerdo a la actividad en la que se encontraban, es decir, entre el agrario, industrial o servicios, y también, si laboraban en una empresa nacional o extranjera.

La creciente industria en las ciudades, sobre todo aquella respaldada por la inversión extranjera, fue la más moderna, principalmente porque en ella se utilizó la tecnología más avanzada. Se requirió fuerza de trabajo especializada, y a la que se le pagaba los mejores salarios. Los trabajadores de las industrias nacionales, así como aquellos que formaron parte de la agricultura capitalista, obtuvieron los salarios más bajos. Se desprendían de esa manera, las disparidades intersectoriales relacionadas con la estructura ocupacional y del ingreso de la población.

La desigualdad entre los ingresos que se observó entre los trabajadores, mostró la diferencia que conoció el país con el desarrollo industrial. Para tener una idea de tal diferencia de ingresos entre los distintos sectores, así como de las regiones, observa el cuadro 20.

Cuadro 20. Índice de salarios (1960 = 100).

Año\ Sector Rural Industrial
Electricidad Transformación
1950 1960 1970 43.1 100.0 165.9 37.4 100.0 172.0 42.8 100.0 233.0

Nota: Aun cuando en el cuadro no se menciona de dónde se tomaron los datos de los ocho estados más industrializados, se desprende al observar el valor industrial y crecimiento poblacional, que los estados son: Distrito Federal, Edo. de México, Nuevo León, Coahuila, Jalisco, Veracruz, Chihuahua y Baja California. Fuente: Nafinsa: op. cit., pp. 356-357.

Como se observa en el cuadro 12, los salarios que crecieron a partir de los años cuarenta y hasta 1970, fueron los de la industria de transformación, y los que sufrieron rezago, aquellos del sector rural. Si se le agrega que la industria de transformación fue

56 Instituto de Investigaciones sociales de la UNAM, Seminario y perfil de México 1980. Navarrete D. Efigenia M.: La distribución del ingreso en México: Tendencia y perspectivas, p. 34.

el sector objetivo de las inversiones extranjeras, se advierte que estas empresas fueron las mejor pagadas, mientras que el sector rural el más rezagado.

Si se atiende algunos de los datos generales de la situación social del país, según el censo de 1970, se encuentra con lo siguiente: no comía ningún día de la semana alimentos básicos, como carne, 10 millones de personas; huevo 11.2, leche 18.4, pescado 33.9, y pan de trigo 11.3. Por otro lado, el 69% de las viviendas del país, tenía hasta dos cuartos por casa habitación, el 39% no disponía de agua entubada, el 59% no tenía drenaje, y el 44% utilizaba leña o carbón como combustible para cocinar.

Lo anterior venía a demostrar que aunque creció el Producto Interno Bruto per capita de 4,302 pesos en 1960 a 6,064 en 1970, en la práctica de la vida real no se percibía. Lo oculto en la sociedad, era la mal distribución, y la que reafirmaba los grandes contraste de los ingresos en que se encontraba gran parte de la población. Obviamente tales diferencias, se tradujeron en fuertes contradicciones en el ámbito social, que incitó a movimientos reivindicatorios, como última alternativa para la miseria y marginación en la que se encontraban.

  1. Si fueras la persona que observó la sociedad mexicana de 1940 y después la de 1970 con sus cambios, ¿cuál sería tu comentario según el análisis anterior?
  2. La sociedad en la que actualmente vives sufrió modificaciones respecto de la que analizamos previamente en los niveles de vida. Ahora bien, ¿crees que son favorables esas modificaciones? Así mismo, ¿consideras que ha cambiado el papel del Estado en estos aspectos sociales?

3.5 LAS RESPUESTAS SOCIALES A LA CRISIS

Después de leer la última parte del capítulo anterior, en el que se analizó el impacto en el nivel de bienestar de la población, según el modelo utilizado para modernizar al país, se podrá desprender más fácilmente, la existencia de grandes inconformidades en muchos sectores de la población, a fines de los años cincuenta y de los sesenta. Más que nada, porque difícilmente se pudo ocultar, o porque las familias mexicanas de ese entonces, al vivirlo, trataban de manifestar tal situación. Pero, ¿cómo se dan estas respuestas? ¿Qué actitud toma el Estado ante tales situaciones?

Estos desacuerdos que se manifestaron a través de distintos movimientos sociales, incluidos los de los trabajadores, giraron en contra de quien había sido el principal impulsor de ese desarrollo, el Estado. Cierto es que a través de las movilizaciones se buscaba mejorar los niveles de salarios, esto es, de su relación capital-trabajo; sin embargo, las peticiones rebasaban ese primer punto.

También se buscó solucionar inconformidades que se relacionaban con la forma en que el Estado, con sus aparatos institucionales y represivos, había incursionado en la esfera social, para modernizar al país. Y es que tales aparatos, sólo habían dado lugar, a una concentración de la riqueza y el disfrute de unos cuántos grupos.

Cabe señalar, que al asumir el Estado el papel de dirigente del rumbo del país, favoreciendo al mismo tiempo a los capitalistas, sin considerar que su existencia se debe a esa y para esa población, lo llevó tarde que temprano, a que se revelara de alguna manera esa población, por las fuerzas mismas del proceso. Aunque, claro, la población que no se revelaría nunca sería la que se benefició con esos planteamientos, como lo fueron los capitalistas y algunas personas que pudieron colocarse en las mejores empresas, pero las cuales en términos de la población total, sólo fue un reducido núcleo.

A continuación se analizara en forma breve, algunos de los movimientos sociales que tuvieron trascendencia, desde fines de los años cincuenta, hasta el movimiento estudiantil de 1968. Es de considerar que el análisis de estos movimientos, busca encontrar sus similitudes y diferencias, en qué medida se cumplieron sus propósitos, así como su alcance y límite, que en última instancia fueron los que le marcaron su fracaso.

El establecer las características de los distintos movimientos mencionados, permitirá develar que el Estado, se presentó como el factor principal de las desigualdades sociales, y por tanto, de esos movimientos.

Para iniciar la explicación de tales movimientos, es conveniente partir de que la relación entre el trabajador y el capitalista en el periodo, descansaba sobre los contratos colectivos de trabajo, los que se negociaban cada dos años. Esta forma de negociar contemplaba intereses puramente económicos, lo que permitía el control de los trabajadores.

Entre 1957 y 1959 se conocieron movimientos de telegrafistas, maestros, ferrocarrileros, por citar los que mayor trascendencia tuvieron en esos momentos. Ya que hubo también, de electricistas, telefonistas, petroleros, mineros y tranviarios, que negociaron y resolvieron su contrato colectivo, al parecer, sin conflicto alguno.

En lo que toca al movimiento de los telegrafistas, parte por demanda de mayores salarios, lo cual no concedió la autoridad del ramo. En febrero de 1958 la Secretaria de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP), a la que pertenecían los telegrafistas, ordenó el traslado de 27 operadores a diferentes lugares, lo que adujeron los trabajadores, era una medida para aislar a los más activos e inconformes, y de esa forma disuadir la protesta.

El no aceptar su petición de incremento salarial, y el traslado de sus compañeros propició, un paro de labores en febrero del mismo año. A partir de ese momento, en sus peticiones ya no sólo se contempló intereses puramente económicos, sino también el desconocimiento de sus líderes sindicales, por su apatía y falta de defensa a los intereses de los trabajadores.

Como era de esperarse, las autoridades de la SCOP calificaron de inadecuado el movimiento, criterio que asumió el mismo secretario general del sindicato de telegrafistas, Federico Viesca Villegas. Esta posición reflejaba la forma institucional con la que el Estado manejaba a los gremios sindicalistas, para mantener el control de los trabajadores. De esa forma los representantes de los organismos sindicales, defendían la posición del Estado, sobre todo su línea modernizadora, y no la defensa de la clase trabajadora.

Todo pareció resolverse en ese mismo mes, después de 16 días de huelga, con aumento de salarios, mediatizado por el presidente Adolfo Ruiz Cortines, y con la renuncia del administrador Alfonso González G.

El caso del movimiento magisterial por otro lado, partió al igual que el de los telegrafistas, por la demanda de aumento de salarios, aunque ésta sólo la solicitaba una parte del sector, que se conoció con el nombre de Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM).

Este movimiento observó, desde sus inicios, la falta de integración de los maestros con el sindicato oficial que los representaba, por lo cual se hizo objeto de los métodos represivos del Estado para tratar de sofocar el conflicto. El secretario general del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), W. Sánchez, se declaró en contra del movimiento.

Después de luchar alrededor de dos meses, los maestros disidentes lograron aumento de salarios, incluso para todo el sector magisterial, mediatizados por el presidente en turno.

No obstante, este movimiento de los maestros, dejó entrever desde su inicio, la no aceptación de su líder sindical, el cual estaba, según ellos, a favor del sistema institucional del Estado que los creaba. Por lo que, aunque partió de necesidades económicas, su objetivo también lo enfocaban sobre la política, de aquella en la que el Estado controlaba y manejaba a los líderes sindicales.

Cabe señalar, que los telegrafistas y maestros lucharon por demandas que atendían sus más próximos intereses, sobre todo los económicos, aunque ya se observaba también peticiones políticas. No obstante, tal inclinación así como de no agrupar a todos los trabajadores, sobre todo en el magisterial, se puede decir, gravitaron en forma local, aunque los telegrafistas fueron más que los maestros.

El caso del movimiento de los ferrocarrileros mostró una concepción diferente, pues sus alcances y límites tuvieron mayor trascendencia para ellos, y para la sociedad de esos momentos.

El movimiento se inició, al igual que los mencionados anteriormente, con peticiones de mayor salario desde abril de 1958, así como de la formación de una comisión que estudiara ese incremento. La comisión propuso un incremento salarial de 350 pesos; sin embargo, su secretario general, Samuel Ortega Hernández, se opuso a tal demanda, e incluso desconoció a dicha comisión.

De esa manera, las distintas secciones de todo el país ya no sólo apuntaron sus demandas por mejoras salariales, sino por elegir nuevos representantes sindicales.

El movimiento laborar logró finalmente un incremento de 215 pesos, después de presionar a través de varios paros de labores. Tal aumento resultaba menor al que solicitaron, pero mayor al que su líder, Samuel Ortega, había negociado.

Pero el movimiento no se detuvo ahí, pues al pretender cambiar al comité ejecutivo del sindicato, se avivaron los enfrentamientos, sobre todo con el Estado, por desconocer a los líderes que los trabajadores ferrocarrileros habían electo de sus filas. No obstante, después de varios choques tanto con los líderes “charros” como con las fuerzas represivas del Estado, los ferrocarrileros lograron la elección de una dirección sindical independiente en agosto de 1958, teniendo como líder a Demetrio Vallejo.

A partir de la consolidación del nuevo comité, el sindicato pareció funcionar de acuerdo a lo que teóricamente es, defender los intereses de los trabajadores. Es esta fase, entre agosto y febrero del siguiente año, se permitió asentar las bases de lucha que realizarían en este último mes, en el que negociarían su contrato colectivo del trabajo nuevamente.

Las demandas planteadas por el sindicato, con motivo de su contrato colectivo en febrero de 1959, fueron rechazadas por las autoridades de los ferrocarrileros. Para fines de ese mes, después de varias negociaciones deciden ir a la huelga, la cual es levantada dos días después ya que deciden aceptar las concesiones de las autoridades.

Mas el incremento salarial no se hizo extensivo para todas las secciones, por lo que el 25-26 de marzo nuevamente deciden parar labores. Inmediatamente la Junta de Conciliación y Arbitraje declara inexistente la huelga, y el 28 de marzo el ejército ocupa las instalaciones. Asimismo, miles de trabajadores son cesados y otros encarcelados junto con su dirigente, Demetrio Vallejo.

Después del incidente, la huelga continuó hasta el 31 de abril de 1959, cuando con la promesa de las autoridades del ramo y del Estado, de que al regresar a sus labores devolverían las instalaciones, y se liberaría a los que habían sido apresados. El regreso de los trabajadores fue finalmente desorganizado, y las promesas nunca se cumplieron.

Se puede comentar del movimiento, que después de rebasar sus peticiones económicas, se colocó como una auténtica lucha de clase obrera, dirigida a desplazar a los líderes que se apegaban incondicionalmente a las decisiones del Estado. Y es que éstos frenaban y conciliaban los intereses de los trabajadores, como auténticos líderes charros.

Se planteo de esa forma, que sus demandas sólo podrían ser escuchadas y solucionadas, a través de dirigentes sindicales que nacieran de su propia base de trabajadores.

Y que aún con los logros obtenidos por el movimiento ferrocarrilero, la táctica del Estado, que incluía y predominaba la represión, puso fin al movimiento. Pero además, también, delineó con estos métodos, los cauces para los siguientes que pudieran suscitarse en el periodo.

Esa táctica represiva que conoció este último movimiento, influyó para que los siguientes que aparecieron tomaran un curso distinto. Y fue por eso, que no fueron tan relevantes, aunque tuvieron cada uno sus propias características de lucha, hasta el movimiento estudiantil de 1968.

Esa táctica que ejerció el Estado, sobre todo el de la represión, le brindó el resultado esperado, controlar a los trabajadores, en especial en la década de los sesenta. Este control al movimiento organizado, que se generó sobre todo en las zonas urbanas a través de los sindicatos, fue tal vez el que originó que se desplazaran a otro tipo de grupos menos organizados, para señalar los grandes contrastes e inconformidades en esos años.

En Morelia, Sonora, Puebla, Durango, Nuevo León, etc., se dan movimientos estudiantiles y populares; en Guerrero, uno de los estados más pobres del país, continuamente surgieron enfrentamientos de campesinos con el ejército, que se conocen con el nombre de guerrillas. En el Distrito Federal estalla el movimiento médico en 1964, y en 1968 aparece el estudiantil.

Por las dimensiones que llegó a conocer ese último movimiento, en esos momentos, realizaremos una breve síntesis que permita explicarlo, así como su relación con los acontecimientos del periodo.

Según Sergio Zermeño,57 en su trabajo sobre el movimiento estudiantil señala: El 22 de julio hubo un enfrentamiento, como muchos otros en el periodo, de estudiantes de vocacional del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con estudiantes del mismo nivel de una escuela privada. El enfrentamiento volvió a darse al día siguiente e intervino la policía la cual quiso ocupar la instalaciones del IPN.

Debido a esos acontecimientos, el 26 de julio los estudiantes del IPN organizaron una manifestación de protesta y reclamos por la forma de actuar de la policía. Coincidentemente, se realizó una manifestación del Partido Comunista Mexicano (PCM), en memoria a la revolución cubana.

En plena marcha, un grupo de estudiantes quiso marchar al Zócalo, lo que provocó la intervención de los granaderos para disolver los grupos. Pero, además, debido a que el conflicto se realizó cerca de la preparatoria de la Universidad Autónoma de México (UNAM), algunos estudiantes de esta institución se vieron involucrados en el incidente.

57 Zermeño, Sergio: México: una democracia utópica. El movimiento estudiantil del 68. 8ª. Ed., siglo XXI Editores, México, 1970, pp. 16-17.

Una vez implicados esos alumnos de la UNAM, ambas escuelas, demandaron el día 27 el cese de la represión policiaca, y la libertad de algunos alumnos que habían sido remitidos a prisión desde el día del conflicto. El movimiento cobró tal magnitud, que el día 30 el ejército intervino nuevamente, y ocupó escuelas de la UNAM y del IPN. La tarea militar que realizaron, los llevó a destruir la puerta del Colegio de San Ildefonso, perteneciente a la UNAM, así como lesionar y aprehender a muchas personas.

El desenlace concientizó a los estudiantes de nivel preparatoria y superior de ambas escuelas, que en forma unida se solidarizaron y pararon actividades.

Después del 30 de julio, el Estado quiso dialogar en lugar de reprimir, el objetivo fue llegar a la solución del conflicto. Asimismo, los estudiantes se organizaron y conformaron un Comité Nacional de Huelga (CNH), que los representaría. Gracias a esa organización pudieron propagar el conflicto en toda la ciudad de México, así como realizar una serie de demandas al Estado, a fin de solucionar el conflicto.

Los puntos principales de las demandas consistían en lo siguiente: Libertad de presos políticos; renuncia de jefes de la policía; abolición del cuerpo de granaderos; abrogación del delito de disolución social; indemnización a familias por estudiantes muertos o heridos en el conflicto, e investigación que clarificara el suceso.

Sin llegar a un acuerdo entre las autoridades y el CNH, reaparecieron las fuerzas represivas del Estado el 27 de agosto, cuando se presume fue la mayor manifestación del movimiento, alrededor de 400,000 personas en el Zócalo. Habían decidido permanecer ahí hasta el 1 de septiembre, cuando se realizara el informe presidencial para que les resolvieran sus demandas.

Después del 27 de agosto, el movimiento empezó a perder dinámica en su lucha. Tal pérdida emergía por el divisionismo interno, y que se profundizó con las declaraciones del rector de la UNAM, cuando éste los había apoyado, al señalar que a través del informe presidencial se contemplaron las demandas y les habían dado solución. De ahí partía el divisionismo, que no obstante muchos estudiantes no compartieron, por lo que el 13 de septiembre realizaron una marcha en silencio y en orden, para contrarrestar también las declaraciones del Estado, en el sentido de que eran injuriosos y que no les interesaba el país.

Finalmente a partir del 18 de septiembre y hasta el 2 de octubre, se caracterizó por el agotamiento de llegar a un acuerdo, y de la movilización de las fuerzas policiacas para contraatacar al movimiento. El 18 de septiembre tomaron en forma inesperada la UNAM, y los días siguientes, con enfrentamientos, se tomaron el Casco de Santo Tomás, La Ciudadela y Zacatenco. La culminación fue la matanza del 2 de octubre, instante en que el movimiento estudiantil recibió el golpe decisivo al realizar un mitin en Tlatelolco.

El paro de actividades de los estudiantes finalizó el 4 de diciembre, que a juzgar por los posteriores acontecimientos, las demandas nunca se cumplieron.

Era indudable que el movimiento estudiantil no emanaba de los conflictos de los trabajadores, que al parecer antes de este suceso, estaban en aparente control por parte de las instituciones del Estado.

Es de observar que la incoformidad en los estudiantes, no partía de las condiciones económicas, como en la de otros movimientos, aunque sin duda, estuvo implícitamente presente. Más bien, el malestar de los estudiantes, pudo provenir por las fuerzas opresoras para ser y pensar como ellos querían. Y es que las costumbres de lo tradicional, impregnaban en el ambiente e influía en todos los jóvenes. Y en las que, asimismo, el Estado aparecía como el principal agente para que se obedeciera y cumpliera.

Tarde o temprano tal sujeción, tendría que hacer erosión. Por lo que el momento se les presentó de esa manera, en el ámbito escolar, que bien pudo ser de otra.

Asimismo, pareció que por ser un movimiento de estudiantes, no rebasaría ese espacio puramente escolar, y llegar a un ámbito mayor de concientización social, propio de la clase obrera y campesina. Sin embargo, la organización que lograron realizar, permitió que no fuera de esa manera, ya que se logro atraer la atención de buena parte de la población, para señalar la fuerte opresión del Estado.

De esa forma, la agitación estudiantil pudo asumir la responsabilidad de señalar uno de los pilares en los que se apoyó el Estado, para mantener el orden social, sobre todo en el período del desarrollo estabilizador: la represión.

Resumiendo, todos los movimientos e excepción del estudiantil, contemplaron mejoras económicas, pero de manera más trascendente, tratar de erradicar la fuerte opresión que ejerció el Estado en la esfera social, para que se cumplieran sus líneas trazadas del modelo del desarrollo impulsado. Protesta entonces, contra las endebles instituciones políticas formadas en el periodo desarrollista, que no daban cabida a las nuevas exigencias de la sociedad en esos momentos.

El alcance de los hechos, que culminó con el de 1968, vino a poner en tela de juicio, la fe puesta en la iniciativa privada, para brindar la modernización que requería el país. Las oportunidades y mejorías que se pudieron esperar para la población con esa modernización, no llegaron. Y no llegaron, porque el Estado nunca se preocupó por revisar las bases para un desarrollo más equilibrado.

El propio Estado se vio inclinado a revisar, de esa manera, después del movimiento estudiantil, sus aspectos autoritarios y de estrechez política, que había utilizado para mantener el desarrollismo. Pero asimismo, todo el modelo industrializador, ya que ese actuar y la aparición de los movimientos, resultaron ser consecuencia de su misma aplicación.

Hacia fines de los años sesenta se perfiló así un cambio, el cual había tenido su precio, a costa de las personas que se vieron envueltas en algunos de esos movimientos de manera trágica, pero que finalmente pudieron influir para ello.

En este último capítulo expusimos cómo se manifestaron las grandes inconformidades de los diferentes grupos sociales de fines de los años cincuenta y sesenta. ¿Crees que actualmente puedan surgir movimientos iguales? Cualquiera que sea tu respuesta arguméntala exponiendo el papel que deberá realizar el Estado.

Para verificar el buen entendimiento del contenido de este capitulo, te presentamos a continuación el siguiente esquema. Es conveniente que lo observes dando una

explicación lógica y argumentada.

Económico Déficit público muy alto y creciente deuda.

Creciente inversión extranjera, de capitales y tecnología.

Déficit comercial creciente, mayores importaciones que exportaciones.

Desarrollismo

Crecimiento del Producto Interno Bruto, con devaluaciones y alza de precios. Fase 1 de sustitución de importaciones (1940-1955).

Crecimiento del Producto Interno Bruto, estabilidad del tipo de cambio y bajos precios. Fase 2 de sustitución de importaciones (1956-1970)

Agotamiento del modelo

Político
Influencia decisiva de los
capitalistas en la toma de
decisiones del Estado.

Métodos represivos para controlar a la población según la línea de dominio capitalista.

Perdida de legitimidad del Estado.

Respuestas Sociales

Las contradicciones del modelo generaron grandes desigualdades, por lo que la población respondió con una serie de movimientos sociales para buscar mejoría.

149

1er. periodo

2do. periodo

Social Deterioro del nivel de ingreso, y en general, de todo el nivel de bienestar de la población.

Se tuvo una tasa de crecimiento poblacional muy alta.

  1. ¿Por qué decimos que el modelo para modernizar al país, utilizado de 1940 a 1970, es desarrollista?
  2. ¿Cuáles son las características de tipo económico que se observaron entre los dos periodos que cubren al desarrollismo y que sirven para distinguirlos?
  3. Según al análisis, ¿cuáles fueron los factores económicos que permitieron el crecimiento económico en el periodo del desarrollo estabilizador?
  4. Al reconocer los factores que permitieron el crecimiento económico, según la pregunta anterior, realiza una crítica de porqué resultó perjudicial apoyarse en ello.
  5. Señala de qué manera los empresarios lograron influir en las decisiones de política del Estado para que los favoreciera.
  6. ¿Por qué decimos que el Estado perdió legitimidad en el periodo desarrollista frente a la mayoría de la población?
  7. ¿Qué incitó a la población a realizar movimientos en el periodo del desarrollo estabilizador?

Tus respuestas a las actividades de consolidación debieron considerar lo siguiente:

  1. El Estado no contempló la trascendencia de la relación capital-trabajo, tanto a nivel interno como frente al exterior. Esa falta de visión dio lugar al desarrollo de unos cuantos del país, en contraste con el estancamiento de otros.
  2. El primer periodo, alrededor de 1945 hasta 1955, llamado de crecimiento de la población con alza y devaluaciones. El segundo, de 1956 a 1970, se le conoció como desarrollo estabilizador por tener crecimiento de la producción, estabilidad del tipo de cambio y bajos precios.
  3. Las inversiones extranjeras directas a través de sus empresas transnacionales; la inversión del Estado, que se apoyo con créditos externos e internos, y por último, los inversionistas nacionales.
  4. La inversión extranjera fue perjudicial, ya que al principio ingreso una cantidad mayor que lo obtenido por ganancias, y al paso del tiempo sucedió lo contrario. En el caso de la inversión del gobierno, por que a través de los años, el pago de intereses resulto muy oneroso para sus finanzas.
  5. Mantener precios bajos de los bienes y servicios que producen el sector público, estabilidad del tipo de cambio y un proteccionismo excesivo mediante la política comercial, fueron la forma en que se dejo sentir la fuerza de los empresarios en las decisiones de política del Estado.
  6. Perdió legitimidad frente a la mayoría de la población por que favoreció los intereses del sector capitalista, perdiendo capacidad al mismo tiempo para ayudar a la población.
  7. El Estado, al favorecer los intereses de los capitalistas, tuvo que utilizar su autoritarismo y represión para controlar la población.

EFECTOS POLÍTICOS Influencia decisiva de los capitalistas en la toma de decisiones del Estado. Métodos represivos para controlar a la población según la línea de dominio capitalista.

de bienestar de la población Las contradicciones del modelo generaron grandes desigualdades, por lo que la población respondió con una serie de movimientos sociales para buscar mejoría

    1. Analiza junto con tu asesor las relaciones económico – políticas del país, y según con lo que haz aprendido en este curso da una explicación de cómo se encuentra el país.
  • Busca en los periódicos cual es la labor actual de la ONU, UNESCO, OMS, FMI, en el ámbito mundial y a nosotros como país en que nos afecta o en que nos beneficia.
  • Investiga con tus profesores cuales son las características del modelo económico actual y haz una comparación del modelo Desarrollista estabilizador

1.- A partir de 1936 que política que política económica adopta el Estado, para el desarrollo del país.

2.-Que condiciones externas se suscitan para que país adopte este modelo económico

3.-Cual es el efecto del sector agropecuario al adoptar este modelo

4.-Porque se da el crecimiento urbano en nuestro país y cuales son sus efectos

5.-Explica que es la IED 6.-Explica cual es el papel y que importancia tienen en nuestro país las cámaras industriales y de comercio

7.-Que es el modelo Desarrollista

8.-Cuales fueron las causas por las que fracaso de este modelo

9.-cuales fueron las causas por las que el Estado perdió legitimidad frente a la población

10.-Cual fue la respuesta del Estado ante las desconformidades de la población.

Para que reafirmes los conocimientos adquiridos en este capitulo, te recomendamos:

  1. Ver la película “Los olvidados” de Luis Buñuel, con el propósito de que rescates el proceso de transformación de México alrededor de los años cincuenta.
  2. Observa la pintura de Juan O´Gorman “El mapa de Uppsala y la ciudad en 1943”, con la finalidad de que compares las transformaciones que estaban surgiendo en la Ciudad de México desde los años cuarenta, en cuanto a la urbanización.
  3. Ver la película “El extensionista” y analizar las relaciones económico-políticas que se dan en el campo.

4 Solicita información de la ONU en México, D.F., ya sea de manera directa o por algún otro medio, para saber qué tipo de apoyo proporciona a nuestro país y en qué casos.

5 Lee periódicos y revistas que informen sobre la situación actual que prevalece en el comportamiento de los organismos internacionales, de la IED y de las cámaras industriales y de comercio.

  1. Acude a un establecimiento comercial, pequeño de preferencia, e investiga el procedimiento que sigue para afiliarse a la CONCANACO. Piensa que probablemente que te pueda servir para asesorar a alguien o paras tus propios intereses.
  2. En la actualidad, ¿Cuánta es la cantidad de inversión extranjera que crees que existe en el país?. Así mismo, ¿cuáles piensas que sean sus consecuencias?. Para apoyar tus respuestas visita bibliotecas de la SPP, Nafinsa Banco de México, especialmente para recolectar información.
  3. En la sociedad actual en que vives como consideras el papel del Estado, de apoyo a los empresarios, popular u otra. Apoya tu respuesta con información reciente de periódicos revistas, libros, de lo que dicen los sindicatos, empresarios, comerciantes, etc.
  4. A través de periódicos y revistas, realiza una lista de cuantos movimientos han surgido en los últimos meses. Clasifica sus peticiones y formas de solución, y compararas con las del periodo analizado.
  5. Para que comprendas la sociedad de esos tiempos ve entre otras, las siguientes

películas; “Canoa”, “El apando”, “El bulto”, “Rojo amanecer”, “María de mi corazón” y “La chola”.

Adverso. Desfavorable y contrario a los acontecimientos esperados.

Bidireccional. Tendencia a una acción hacía un punto determinado y regreso de ella hacia el punto inicial.

Bilaterial. “Relación comercial”. Relación de mercado mercantil entre dos países que interesa y beneficia a ambos.

Cooptación. Elección de una persona como miembro de una sociedad mediante el voto.

Corporativismo. Corporación. Es la reunión de los campesinos y obreros organizados alrededor del gobierno, así como de los empresarios y el sector popular.

Crecimiento económico. Situación de un país donde su producción (PIB) se incrementa en mayor magnitud que la tasa de población del mismo.

Debate. Discusión sobre un tema, vía argumentativa, entre dos o más posiciones.

Déficit. (Gubernamental) Situación en que los egresos del presupuesto de un gobierno supera a los ingresos (los gastos son mayores que los ingresos).

Desavenencia. Opción, enemistad.

Deuda publica. Ocurre cuando el gobierno no debe tomar prestamos para cubrir gastos no financiados con sus ingresos fiscales; los prestamos precedentes del interior se les conoce como adeudamiento interno, y los de procedencia no nacional son conocidos como adeudamiento externo.

Estabilidad. Situación en la que la economía del país no se encuentra con proceso inflacionario ni con desequilibrios internos (ni déficit, ni superávit gubernamental), ni externos.

Impacto. Efectos y alteraciones (positivas y negativas) que produce una causa en un suceso.

Inflación. Crecimiento generalizado y sostenido en los precios de los bienes y servicios producidos en un país.

Libre competencia. Carencia de barreras estatales a la influencia de empresas hacia un mercado, por los que compiten un elevado número de compradores y vendedores de modo que los precios se fijan en la competencia.

Población económicamente activa (PEA). Es la población que esta en edad de trabajar (de 15 a 65 años) y que se encuentran trabajando.

Prescrito. Señalado y ordenado con anterioridad.

Prerrequisitos. Condición previa.

Prospectiva (visión). Previsión de situaciones futuras por medios técnicos, científicos, económicos y sociales.

Unilateral. Relación de intercambio comercial entre 2 o más países, que beneficia o interesa solo a uno de ellos.

Arancel. Tarifa oficial que establece los derechos que se han de pagar en varias ramas. En un sentido económico, este concepto se refiere al impuesto que determina el Estado para permitir la entrada de mercancías en su territorio.

Empresa extranjera. Es toda empresa controlada por inversionistas no residentes en el país importador de capital (país donde se invierte), sin considerar si la empresa está constituida o no conforme a las leyes de este país.

Desde el punto de vista de país exportador de capital, una empresa extranjera puede ser filial o sucursal una empresa establecida en ese país. Es una filial cuando la empresa está constituida conforme a las leyes del país donde se invierte, y una sucursal cuando la empresa está administrada por una compañía en el extranjero por derecho propio y no por conducto de una filial extranjera.

Producto Nacional Bruto (PNB). Es el valor del conjunto de bienes y servicios producidos en la economía durante un periodo dado, generalmente un año.

Transferencia de tecnología. Comercio internacional por medio del cual los países compran o venden tecnología y servicios tecnológicos. Por lo general, los países desarrollados venden la tecnología a los países subdesarrollados.

BARTRA, Roger: Estructura agraria y clases sociales en México. 3ª. Ed. Era, México, 1978, pp. 15-52.

Roger Bartra nos habla del proceso de reforma agraria que se presenta en el país y la problemática derivada del mismo. Por otra parte, nos señala las características del sector agrario capitalista y las relaciones entre la agricultura e industria. También hace referencia al papel que juega la acumulación de capital en el campo en la conformación del mercado interno.

BRAVO Jiménez, Manuel, et al: Perfil de México en 1980. 2ª. Ed. Siglo XXI Editores, México 1971, pp. 221-247.

En este artículo se ofrecen un conjunto de proyecciones de lo que sería el perfil urbano de México en 1980. Para poder llevar a cabo esta tarea el autor hace un recuento del proceso de urbanización en México durante el periodo 1940-1960.

CASSIO Luiselli, F. Y Jaime Mariscal: “La crisis agrícola a partir de 1965” en Desarrollo y crisis de la economía mexicana. FCE, México, 1985, pp. 439-455.

Este texto nos ofrece un panorama global de los efectos de la crisis que se observa en el sector agropecuario. Para ello nos da información acerca de la manera como se conforma la estructura agraria y nos remite a los antecedentes de la crisis en el campo. El autor, al considerar los antecedentes pone de manifiesto la descapitalización del sector, derivada entre otras cosas, por la transferencia de recursos del campo a la ciudad vía precios y salarios.

CASTELL Cansino, Jorge Y Fernando Rello Espinoza: “Las desventajas de un proyecto agrario” en Desarrollo y crisis de la economía mexicana. FCE, México, 1985, pp. 613

637.

Centro de Estudios Económicos y Democráticos; Dinámica de la población de México. 2ª. Ed. El Colegio de México, México, 1981, pp.115-147.

En este texto se ofrece abundante información cuantitativa acerca del crecimiento urbano que experimenta el país de 1900 a 1960. Para ello se establece una distinción entre los tipos de crecimiento natural y social de la población. También hace referencia al lugar que ocupa México en el contexto mundial de la urbanización durante este periodo.

GUTZELMAN, Michel: Capitalismo y reforma agraria en México. Era, México, 1974.

LOYOLA, Rafael (comp.): Entre la guerra y la estabilidad política. Grijalbo (Los Noventa), México, 1990.

LUISTING Nora: Distribución del ingreso y crecimiento en México. El Colegio de México, México, 1981.

Este texto te da una versión profunda de la política de sustitución de importaciones dada en México, y sus efectos en la redistribución del ingreso.

Magnitud e impactos del gasto público en el desarrollo social de México” en Investigación Económica. Núm. 187, enero-marzo de 1989, México.

La autora presenta la distribución del gasto público enfatizando el gasto destinado al bienestar social y comparado con el gasto económico.

NAFINSA: La política industrial en el desarrollo económico de México, Nafinsa, México, México, 1975.

Este libro te permite ver en forma sistemática todas las políticas que para el desarrollo industrial se han llevado en México, y te presenta amplia información gráfica y estadística.

RAMOS G., Sergio: Urbanización y servicios públicos en México. UNAM, México, 1972, pp. 115-143.

De este texto resulta particularmente útil la consulta del capítulo revelativo al proceso de urbanización en México de 1900 a 1960. Asimismo es importante revisar el conjunto de la obra destinado a examinar el proceso de introducción y distribución de los servicios públicos.

STAVENHAGEN, Rodolfo: Las clases sociales en las sociedades agrarias. 11ª ed. Siglo XXI Editores, México, 1979, pp. 64-78.

En esta obra se hace referencia a las clases y sectores que conforman a las sociedades agrarias y el papel que desempeñan en el campo. A este respecto se destaca la participación de estos sectores en los procesos de urbanización e industrialización.

RIVEIRO, Martha: La política económica durante la guerra”, en Entre la guerra y la estabilidad. Grijalbo (los Noventa), México, 1990, pp.23-66.

TORRES, Blanca: “La guerra y la posguerra en las relaciones de México y Estados Unidos”, en Entre la guerra y la estabilidad. Grijalbo (Los Noventa), México, 1990.

Estos artículos te presentan los impactos económicos que presentó la Segunda Guerra Mundial en el desarrollo industrial de México.

TZIN, Medin: Ideología y praxis política de Lázaro Cárdenas. Siglo XXI Editores, México, 1976, pp. 146-177.

Este libro nos permite entender el pensamiento y las líneas de acción de Cárdenas durante su periodo como presidente. Como parte primordial de lo que el autor denominado la praxis política se encuentra el proceso de Reforma Agraria emprendido durante este sexenio. Para abordarlo el autor nos remite previamente a los aspectos fundamentales de la problemática agraria a partir de 1910.

UNIKEL, Luis: El desarrollo urbano de México. 2ª. Ed. El Colegio de México, México, 1978, pp. 213-245 y 307-334.

Este es un texto ya clásico en materia de urbanización. En él se abordan entre otras cuestiones los factores determinantes de la migración rural-urbana; los factores de rechazo y de atracción en la migración; las implicaciones del desarrollo urbano en México; el proceso de metropolización; y la relación entre industrialización y urbanización.

WIONEZEK S., Miguel (comp.): La sociedad mexicana: presente y futuro. 3ª ed. FCE, México, 1979, pp. 18-32, 186-207 y 254-288.

En este texto se tocan dos de las vertientes que se analizan en el capítulo: el campo y la ciudad. De tal forma en estos tópicos se aborda, entre otros aspectos: el desarrollo polarizado de la agricultura, el crecimiento con pobreza, la migración rural-urbana, y el proceso de urbanización que se presenta de 1900-1970.

ÁNGELES, Luis: Crisis y coyuntura de la economía mexicana. 4ª ed., El Caballito, México, 1986.

Este libro analiza la política económica que llevó a cabo el Estado para modificar la economía del país. Aunque su objetivo es el periodo 1970-76, el primer capítulo lo dedica al desarrollo estabilizador. También señala los aspectos estructurales de la economía.

ALONSO, Antonio: “Las luchas económicas y las alternativas institucionales” en: El movimiento ferrocarrilero en México., cap. III. Era, México, 1972.

Este libro tiene como objetivo central el movimiento ferrocarrilero, el cual es comparado con los que surgieron también en esos momentos. El análisis te permitirá conocer con más detalle cuáles fueron los impedimentos institucionales, para que el movimiento conociera mejores resultados, que reflejaron el orden impuestos por el Estado.

AVIÑA Medina, Roberto: La estructura económica de México. Porrúa, México, 1979.

BASÁÑEZ, Miguel: La lucha por la hegemonía en México, 1968-1980. Siglo XXI Editores, México, 1981.

tomaron las principales decisiones en materia de política y economía. El análisis indica que las interpretaciones de la política mexicana en términos de democracia, bonapartismo, corporativismo o populismo son inadecuadas.

BLANCO, José: El desarrollo de la crisis en México, 1970-76.

BRUCE Wallace, Robert, et al.: La política de protección en el desarrollo económico. FCE, México, 1979.

Este libro te ayudará a comprender los efectos que ocasionó la política proteccionista aplicada al comercio exterior, en el proceso de sustitución de importaciones.

CESEÑA, J. Luis: México en la órbita imperial. 20ª ed., El Caballito, México, 1970.

Este texto se centra en la fuerte dependencia que el país mantiene frente al exterior. Analiza la acción intervencionista de las grandes potencias desde la consumación de la independencia hasta 1969 y sus principales instrumentos utilizados para ejercer su dominio e influencia. Abarcan aspectos de tipo comercial, financiero y tecnológico y otros que también ejercían presión.

COLMENARES, Ismael, Gallo, Miguel Ángel, et (comp.): Cien años de la lucha de clases en México 1876-1976. T2, 4ª reimp., Quinto Sol, México, 1985.

El libro presenta las distintas luchas que se dan de las clases sociales desde el periodo cardenista hasta 1976. Es de gran ayuda para conocer los movimientos que se generaron en el periodo del desarrollo estabilizador.

GONZÁLEZ Casanova, Pablo: La democracia en México, 15ª reimp., Era, México, 1989.

INSTITUTO de Investigaciones Sociales de la UNAM. Seminario “El perfil de México en 1980”. Navarrete de, Ifigenia M.: La distribución del ingreso en México, tendencias y perspectivas. Vol. I Siglo XXI Editores, México.

El capítulo de la distribución del ingreso señala las magnitudes e intensidades del desarrollo económico en los aspectos sociales. El estudio de la desigualdad social en México, menciona, obedece a múltiples causas económicas, sociales y políticas, por lo que es una tarea ardua y difícil. El incremento demográfico, las diferencias regionales que produjo la migración del campo a la ciudad, la falta de planeación de la industrialización y otros fenómenos son los elementos centrales del análisis.

NACIONAL Financiera: La Economía mexicana en cifras. México, 1981

Este es un compendio de datos estadísticos de tipo demográfico, macroeconómico, de infraestructura económica, monetarias y financieras, del sector externo, sociales y algunos internacionales. Cubre el periodo de 1900 hasta 1979.

RODRÍGUEZ, Octavio: La teoría del subdesarrollo de la CEPAL. 4ª ed. Siglo XXI Editores, México, 1991.

SOLÍS, Leopoldo: La realidad económica. México, julio de 1980.

Analiza los aspectos más importantes del desarrollo de la economía mexicana. Es de gran utilidad porque a partir de 1910 revisa con detalle los problemas agrícolas, industriales, de servicios, de la balanza de pagos, la distribución del ingreso y aspectos financieros. Primero lo hace de manera histórica y analítica, y después determina cuáles serían las características de los años setenta.

SSP: El papel del sector público en la economía mexicana. México, julio 1980.

TELLO, Carlos: La política económica en México 1970-76. 8ª ed., Siglo XXI Editores, México, 1986.

Aun cuando este texto se centra sobre la política económica en el periodo 1970-76, en su primer capítulo realiza una síntesis de las diferentes políticas utilizadas en el desarrollo estabilizador, las cuales, según el autor, no estuvieron de acuerdo con las necesidades del país, por lo que ahondaron en los desequilibrios estructurales que se conocieron en la economía.

TORRES Gaytán, Ricardo: Teoría del comercio internacional. 12ª ed. Siglo XXI Editores, México, 1984.

VERNON, Raymond: El dilema del desarrollo económico de México. 9ª reimp., Diana, México, 1979.

ZERMEÑO, Sergio: México; una democracia utopía, el movimiento estudiantil del 68. Siglo XXI Editores, México, 1978.

CESEÑA, J. Luis: México en la órbita imperial. 20ª ed., El Caballito, México, 1970.

Este texto se centra en la fuerte dependencia que el país mantiene frente al exterior. Analiza la acción intervencionista de las grandes potencias desde la consumación de la independencia hasta 1969 y sus principales instrumentos utilizados para ejercer su dominio e influencia. Abarcan aspectos de tipo comercial, financiero y tecnológico y otros que también ejercían presión.

GONZÁLEZ Casanova, Pablo: La democracia en México. Cap. II, Era, México, 1978.

El autor presenta un análisis breve sobre el papel de los grupos de presión en el contexto de la economía y política mexicana.

GUILLÉN Romo, Héctor: Orígenes de la crisis en México, 1940-1982. Era, México, 1992, pp. 26-40.

Una parte de esta obra se dedica al análisis de la política económica coyuntural o de corto plazo puesta en práctica en México, distinguiendo que la economía mexicana ha recorrido tres fases. La primera que va de 1940 a 1955, en la que el neokeynesianismo se impone. La segunda comprende de 1956 a 1970 y en ella se impone la teoría neoclásica ortodoxa y se asiste al a puesta en marcha del “desarrollo estabilizador”, que no es más que una versión mexicana muy particular de la tesis que a nivel mundial impone el FMI. La tercera fase no forma parte de nuestro análisis, pero abarca el periodo de 1970 hasta nuestros días y se caracteriza por una fuerte disputa entre el monetarismo y keynesianismo (para revisar la política económica del desarrollismo, caso México).

LABRA Manjares, Armando: Para entender la economía mexicana. Introducción a la política económica de México. UNAM, México, 1987, pp. 38-40.

Con esta obra Armando Labra trata de introducir al estudioso y curioso al análisis de los conceptos elementales de la política económica en México. Es una obra sencilla en la que se tratan aspectos clave como: las funciones del Estado contemporáneo en México; el intervensionismo del Estado en la economía, sus orígenes y razones. Su análisis comprende las diferentes fases que ha seguido la economía mexicana desde 1940 hasta 1986 (para revisar la política económica del Desarrollismo, caso México).

LÓPEZ-PORTILLO Tostado, Felicitas: Estado e ideología empresarial en el gobierno alemanista. Caps. III y IV, UNAM, México, 1992.

Esta obra es la tesis que para obtener el doctorado en Estudios Latinoamericanos (Historia) presenta la autora. Es un estudio historiográfico a través del cual busca contribuir al conocimiento más amplio de la clase empresarial, en sus aspectos económico, político, ideológico y social (para revisar el papel de las cámaras industriales y de comercio).

MARINI Ruy, Mauro: Dialéctica de la dependencia. Era. México, 1981, pp. 49-77.

En esta obra el autor hace un análisis sobre cómo en América Latina se reproducen las relaciones de producción que tienen su origen en las necesidades del mercado mundial. Destaca que la división internacional del trabajo empuja a los países latinoamericanos a acumular capital mediante la superexplotación de los trabajadores. Marini hace uso de los conceptos empleados por Marx en El Capital, demostrando su validez científica en el estudio concreto de la formación económico-social latinoamericana (para revisar la política económica del Desarrollismo en América Latina).

SEPÚLVEDA, Bernardo y Antonio Chumacero: La inversión extranjera en México. Caps. 1, 2 y 3. FCE, México, 1973.

En esta obra se examina la inversión extranjera privada directa en México. Su propósito es aportar elementos de juicio que faciliten la interpretación objetiva del tema y sirvan de marco de referencia para adoptar decisiones. Los autores son mexicanos y forman parte del Grupo Secretaría de Hacienda-Banco de México (para revisar el punto referente a la inversión extranjera).

BASANEZ, Miguel: El pulso de los sexenios, 20 años de crisis en México. Siglo XXI Editores, México, 1991.

SPP: Antología de la planeación en México, 1917-1985. FCE, México, 1985.

SALDÍVAR, Américo; Pedro López Díaz; María Luisa Hernández (comps.): Estructuras económica y social de México. Ediciones Quinto Sol, México, 1988.

BARRÓN Toledo, Jesús: Material básico de apoyo para el estudio de la estructura socioeconómica de México, 1910-1970. Ensayo, México, 1992.

 

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