2.1.1 CRISIS DE LA DEUDA EXTERNA: AGOTAMIENTO DEL MODELO DE DESARROLLO


Seguramente conoces la política económica de los distintos gobiernos de México durante el periodo 1954-1970, las cuales recibieron, en conjunto, el nombre de Modelo de Desarrollo Estabilizador y Compartido; pero, ¿recuerdas sus características? ¿Sabes por qué perdieron vigencia? Este tema te permitirá conocer más a fondo estas cuestiones y reflexionar en torno de ellas.

A fines de la década de los treinta y principios de los cuarenta el gobierno mexicano instrumentó un proyecto económico basado en la industrialización, cuyo objeto era reorientar la economía y dotar a México de un perfil moderno y próspero. También buscaba modificar el aparato productivo y con ello entrar de lleno a una economía eminentemente industrial.

La Segunda Guerra Mundial contribuyó a impulsar el proceso de industrialización, sin embargo, cuando concluyó las condiciones variaron en forma considerable. Los mercados que en un momento determinado estimularon el crecimiento cerraron paulatinamente. Esta situación provocó que el Estado tuviera mayor injerencia y participación en la estrategia de desarrollo: protegió la industria nacional de la competencia externa estableciendo altos impuestos, limitó y prohibió la exportación y proporcionó bienes y servicios a precios bajos. Esta política permitió que se ampliaran las condiciones de rentabilidad y creciera la inversión.

Para mantener la continuidad de este proyecto se financió la compra de bienes de producción que no se elaboraban internamente, con el propósito de lograr un rápido aumento de la productividad e introducirse en el mercado mundial, así como una mayor participación del Estado en la economía con el establecimiento de empresas públicas, la fijación de precios de garantía a productos agrícolas, el otorgamiento de subsidios y exenciones fiscales, etc. En consecuencia, el Estado como promotor del desarrollo canalizó grandes cantidades de capital, incrementó sustancialmente su gasto e incluso asumió por entero el costo y la ejecución de las obras de infraestructura necesarias. Este esquema de crecimiento operó y tuvo vigencia durante décadas.

Por otra parte, en los años setenta los gastos del gobierno crecieron en forma desmesurada, aunque justificadamente, ya que permitieron aumentar la demanda, reactivar la producción, generar mayor cantidad de fuentes de trabajo, etc.; en general, alentaron la actividad económica. Por consiguiente, el Estado se reafirmó y consolidó como el único elemento de la sociedad capaz de garantizar la continuidad del crecimiento.

No obstante, el paso del tiempo evidenció que la enorme cantidad de gastos del Estado no correspondía con los ingresos que obtenía. Como causa de lo anterior destaca el hecho de que las empresas públicas instaladas, en su gran mayoría administradas en forma poco ambiciosa, resultaron ineficientes e improductivas, además de que poseían una sobresaturación de empleados, lo cuál en términos generales representó operar con mínimos márgenes de ganancia. Por otra parte, la baja captación tributaria vía impuestos se explica por la característica del Estado de ser cauteloso, ya que no afectaba la capacidad de inversión de las empresas y no se gravaban los ingresos derivados de la posesión de capital. El resultado en conjunto fue la dificultad de costear el gasto público con los insuficientes ingresos, por lo que el Estado se vio imposibilitado de seguir financiando los proyectos de inversión.

Ante los requerimientos de gastos e inversión pública y su relación con los bajos ingresos, la actividad económica se frenó por lo que el Estado recurrió al crédito externo, recurso que en su momento fue más cómodo política y económicamente que aplicar medidas contraccionistas.

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A partir de 1970 el modelo de desarrollo entró en su fase de agotamiento, que se caracterizó por la concentración del ingreso, crisis agrícola, déficit comercial externo y de las finanzas publicas, siendo estos dos últimos aspectos, junto con el endeudamiento externo, ejes representativos y contradictorios que la dinámica económica del país venía asumiendo, pues no generaron los recursos necesarios para satisfacer las necesidades del crédito interno, reducir el déficit exterior ni mucho menos pagar el servicio de la deuda, lo que termino por limitar y estrechar el acceso al crédito y detener el crecimiento de la economía en su conjunto.

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  1. Se ha expuesto cómo la Segunda Guerra Mundial contribuyó al auge de la industrialización ¿cómo consideras que se encuentra esta actualmente en nuestro país?
  2. Enumera las características económicas del México de 1940 a 1970 y compáralas con las actuales.

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