1.3.2 INGRESO DE MÉXICO AL GATT


En 1985 se volvió a plantear la posibilidad de incorporar a México al GATT. Para esta fecha las circunstancias eran distintas a las que llevaron al gobierno de José López Portillo, cinco años antes, a rechazar el ingreso a esa organización.

Sin embargo, ¿qué motivó a las esferas productivas tomar la decisión de incluirse en un acuerdo aduanero internacional de mercados libres de mercancías?

Los factores de carácter financiero, las presiones internacionales y la nueva crisis en la economía mostraron la necesidad de cambiar las políticas económicas y abandonar las prácticas proteccionistas inherentes al modelo de sustitución de importaciones, cuyo deterioro era para entonces evidente, y con ello, fue menor la resistencia de los sectores productivos que en el pasado se habían opuesto al ingreso al GATT, por considerar que se verían afectados al entrar en un sistema de libre mercado.

Antes estas circunstancias, en noviembre de 1985 se reanudaron las negociaciones de adhesión al GATT, tomando como principal argumento la necesidad de apoyar el Plan Nacional de Desarrollo respecto al fomento de las exportaciones no petroleras. En el proceso de las negociaciones se tomó como marco de referencia al protocolo de 1979 (en este año se iniciaron las negociaciones anteriores que culminaron en la negativa de adhesión) aunque con algunas modificaciones específicas.

Con estos antecedentes se intentó preparar a la economía mexicana para insertarla cabalmente en el comercio internacional, adoptando así la resolución más importante en materia de comercio. El 25 de julio de 1986 se firmó finalmente el protocolo de adhesión de nuestro país al GATT. Ello promovió el nuevo modelo de desarrollo para la industria mexicana: significó una nueva etapa, en donde la eficiencia y la competitividad sustituyeron a tres décadas de proteccionismo.

Esta decisión aceleró la apertura comercial. Durante 1987 fueron eliminados prácticamente todos los permisos de importación restantes y sustituidos por aranceles. Se firmó un acuerdo con Estados Unidos para fomentar el intercambio comercial y la inversión. En las postrimerías del año se redujo el nivel arancelario y se estableció como nivel máximo de importación el 20%; por último fue eliminado el 5% extra a las importaciones. Este modelo de infraestructura económica hizo posible una forzada apertura comercial.

En 1982 el petróleo representó el 78% de las exportaciones totales del país, con las nefastas consecuencias que ya observaste al desplomarse su precio. Para 1987 el porcentaje se redujo a 42% (gráfica1). La inversión extranjera directa pasó 626 millones de dólares en 1982 a 2400 millones de dólares en 1987, cifra que representa un incremento superior al 384 %.

Gráfica 2. Estructura de las exportaciones mexicanas.

imagen5

Esto representa la integración de la economía nacional de manera acorde a las necesidades internacionales, es decir, sin exportar los sobrantes que se produce sino producir para exportar.

Gráfica 3. Balanza comercial (1983-1987).

30000 25000

20000 15000

Millones de dólares 10000 5000 0

imagen1

1983 1984 1985 1986 1987

imagen2

En 1982 se exportaban productos manufacturados por 3 010 millones de dólares; en noviembre de 1987 sumaban 8 996 millones de dólares, es decir, en casi seis años se triplicaron; la dinámica de las exportaciones de manufacturas no sólo se ha reflejado en el crecimiento de su valor sino también en su participación dentro del total exportado y en el total no petrolero. En el primer caso el porcentaje pasó de 14% en 1982 a 47% en 1987; en el segundo avanzó del 63% a más de 80%. En cuanto a los productos específicos también se observa el cambio, en 1982, de los doce productos principales de exportación, nueve eran del sector primario (gráfica 4).

10000 Gráfica 4. Exportaciones de manufacturas no petroleras. Millones de dólares
8000
6000
4000
2000 imagen3

1982 1983 1984 1985 1986 1987

Fuente: Sánchez, Daniel: México hacia el siglo XXI. Visión de una generación cifras estimadas), p. 77.

De esta forma se fomentó una planta productiva integrada hacia el interior y competitiva hacia el exterior, que ha permitido una estrategia de desarrollo más estable y menos dependiente del inconstante precio de las materias primas. Si bien es cierto que la producción cabal de problemas no se encuentra en la simple relación de cuánto compra cuánto vende al resto del mundo, “ahora, la prioridad era exportar”.

El Programa Nacional de Modernización Industrial y de Comercio Exterior (Pronamice), 1990-19946, se inscribe en una concepción político-ideológica que enfatiza la “modernización” como la política oficial del gobierno salinista, desechando prácticamente la “reconversión industrial”, que fue una formula propagandística utilizada por ciertos candidatos del partido oficial a la Presidencia de la República en 1987.

En otro sentido, la última etapa del desarrollismo estatal mexicano culmina con el Pronafice y con el Pronamice, lo cual representó la ruptura y al entrada de lleno dentro del terreno neoliberal del recientemente bautizado “liberalismo social”. El contexto en el que se sitúan sus planteamientos es el de la globalidad. ¿Qué significa esto del modelo neoliberal y la globalidad?

El nuevo paradigma de la modernidad económica se caracteriza por la globalización de la economía y la mayor competencia internacional que ha motivado a los países a especializarse en la producción de bienes en los que gozan de mayores “ventajas comparativas”. Además, ha dado lugar a una nueva concepción de las relaciones entre

Diario Oficial de la Federación, 24 de enero de 1990. Pp. 164-177

el gobierno y la sociedad. Hoy sabemos que el Estado no puede ni debe ser el único actor del crecimiento económico. Entendemos que la globalidad está en función de una tesis liberal que les confiere a los “individuos aislados”, en tanto “agentes particulares”, un carácter protagónico en el desarrollo, sin considerar que éstos, estructurados en clases sociales (burguesía-proletariado), han determinado el desarrollo capitalista en México a través de la lucha de grupos y de clases.

La crisis de 1982 dejó en claro la debilidad del aparato productivo nacional para responder a la contradicción de la demanda interna, a la caída en los niveles de empleo y ante las limitaciones para aumentar los niveles de producción y de productividad. Esto obedeció, según el Pronamice, a la inflexibilidad de un aparato productivo “rígido” que no respondía a las dificultades externas e internas como debería hacerlo una economía flexible y sensible a las perturbaciones “imprevisibles” de esas turbulentas coyunturas. Sin embargo, se debe tener una visión crítica acerca de las afirmaciones oficiales, en la medida en que las “ineficiencias” del aparato productivo no obedecen a la voluntad de un “ser divino” sino a los dueños concretos de los medios de producción, de las empresas y del trabajo asalariado que, de acuerdo con sus interese de clase, les dan orientación, utilidad y rentabilidad concretas sean o no “eficientes” y “productivas”.

El gobierno planteó una respuesta con el fin de erigir una estrategia para el cambio estructural, que se inició institucionalmente en 1983. Dicho cambio se sustentó en tres ejes principales:

a) Ajuste de las finanzas públicas.

b) Reestructuración industrial.

c) Apertura económica en el plano de la competencia internacional.

El impulso a la industria y el comercio exterior constituyen los resultados sobresalientes que estima el Pronamice, luego de nueve años de “cambio estructural”. Atribuye las causas de esta recuperación a las mejoras de la productividad y la eficiencia del aparato productivo conseguidas por las virtudes de una competencia internacional que posibilitó la dinámica de una economía abierta; a pesar de este “milagro económico” que el Pronamice atribuye a los buenos oficios del neoliberalismo heterodoxo, también reconoce la existencia de problemas y rezagos que obran en contra de un funcionamiento normal de la economía de mercado. Es así como, junto a la insuficiencia en la creación de empleos productivos, la existencia de prácticas proteccionistas y excesivo burocratismo, detecta un conjunto de problemas que es preciso resolver.

A diferencia de las oportunidades de modernización que existen en los países industrializados para las pequeñas, medianas y micro industrias, en México a pesar de que estas industrias generan una fuente importante de empleos, no cuentan con los recursos y estímulos adecuados y suficientes para desarrollarse y expandirse, ni mucho menos para concurrir al mercado internacional en condiciones ventajosas.

La industria maquiladora –que no escapa a las altas cuotas de explotación que reducen su vida útil entre los cinco y diez años, cuando deberían ser al menos de 30-, desde el punto de vista de la acumulación y la integración nacional, representa una fuerte carga para el país ya que solamente demanda alrededor del 1.7% de insumos nacionales. Esto es, el porcentaje restante para la industria maquiladora correspondiente a insumos importados, por lo que su participación en la creación de empleos indirectos y en el desarrollo de otras actividades industriales es insignificante o marginal.

Además, al contrario de lo que se piensa respecto del dinamismo de la industria maquiladora de Exportación (IME) y en cuanto a la creación de empleos, desde que en 1965 se creo el Programa de Industrialización Fronteriza, sólo se han generado menos de 500 mil empleos hasta la actualidad, o sea, un promedio de 16 500 por año.7

Las medidas emprendidas con la finalidad de promover el crecimiento d la industria y del comercio exterior, plantean lo siguiente:

a) Fortalecer el sector exportador mexicano con altos niveles en competitividad internacional. b) Impulsar un desarrollo industrial más equilibrado promoviéndola utilización regional de los recursos productivos del país.

c) Procurar la creación de empleos productivos bien remunerados, siempre y cuando ello se derive del aprovechamiento de las “ventajas comparativas” y de la “especialización” del aparato productivo en la producción de productos industriales con estándares competitivos a nivel internacional.

La estrategia que el programa persigue queda resumida en la modernización industrial y del comercio exterior, que se sustenta en cinco ejes:

a) Internacionalización de la Industria. b) Desarrollo tecnológico, aunque no se plantea de qué manera. c) Mejoramiento cuantitativo y cualitativo de la productividad y acercamiento a la

llamada calidad total d) Diseño de políticas de promoción de las exportaciones. e) Fortalecimiento del mercado interno.

La descripción anterior de la política económica constituye un importante antecedente en los cambios que se acelerarían con el TLC en la economía del gobierno de Salinas de Gortari, definiendo así una estrategia global que grosso modo cimienta el cambio estructural en dos ejes fundamentales: la industria y el comercio internacional. Su objetivo: Lograr que México sea una potencia industrial intermedia a finales del siglo XX.

El desarrollo es una prioridad. La modernización industrial y la apertura externa se han orientado hacia la flexibilización de la adaptación y el ajuste de la industria a los cambios tecnológicos, a las transformaciones en los procesos productivos y a las variaciones de los precios relativos que se derivan de la apertura comercial y de la reestructuración de los mercados locales, nacionales e internacionales. La estrategia de cambio estructural programada por los gobiernos de De la Madrid y Salinas de Gortari, tiene fundamenta en un nuevo modelo de industrialización manufacturera y de especialización del comercio exterior que permita la reinserción del mercado respecto al exterior. Este modelo de desarrollo debería permitir mayor integración entre las actividades industriales internacionales, y una mejor articulación o relación con otros sectores

Sotelo, Adrián: Op, cit., p. 80.

activos, con el fin de ser más competitivo con el exterior elevando la productividad, mejorando la organización del trabajo y la eficiencia, logrando capacidad tecnológica y la reducción de costos.

imagen4

  1. Elabora una relación de los motivos y las circunstancias que llevaron a la creación del Programa de Modernización en el modelo exportador de la economía del país en el inicio de los años ochenta.
  2. Comenta con tus compañeros, con tu asesor, o investiga lo siguiente:

a) ¿Cuál fue la actitud de los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari ante la crisis económica y de mercado a nivel internacional?

b) Explica la respuesta del gobierno estadounidense frente a los cambios de corte neoliberal en la economía mexicana durante este periodo.

c) ¿Cuáles son las intenciones de desarrollo económico-social de la nueva políticas de modernización a principios y finales de los años ochenta?

Deja un comentario