Estructura Socioeconómica de México 2

Estructura Socioeconómica de México 2 – Sexto Semestre

1.5.3 EL AUGE PETROLERO Y SUS IMPLICACIONES


Después de analizar el panorama del petróleo y sus grandes posibilidades de ingresos para el país, te preguntaras por qué no se lograron corregir sus desequilibrios económicos. El no corregir adecuadamente las causas más trascendentes como las finanzas públicas, la balanza comercial, el sector financiero y el tipo de cambio, sólo pospuso un mayor desequilibrio y desembocó en una deuda mayor. Estos factores no corregidos sustancialmente son los que a continuación analizaremos, y los que te ayudaran a entender como se agravaron los problemas estructurales del país, y con ello una mayor crisis.

Finanzas Públicas

¿Cuál fue la dinámica estatal en la economía de este periodo? Para observarlo recordaremos que el monto total de gastos realizados por el sector público entre 1978 y 1981 se elevo significativamente, al pasar de 336.2 miles de millones de pesos a 2 276.6, respectivamente. Y aun cuando los ingresos para los mismos años también crecieron al pasar de 242.4 a 1 538.2 millones de pesos, siempre fueron menores a lo gastado. La diferencia entre los ingresos y egresos generó un déficit público que alcanzó una cifra espectacular hacia 1981, cuando los egresos siguieron elevándose y los ingresos bajaron, especialmente los provenientes del sector petrolero.

Dentro de la política fiscal no se corrigió acertadamente el rubro de ingresos que gravan los impuestos sobre las sociedades empresariales, por lo que tales ingresos perdieron dinámica en el total de la recaudación; hacia 1978 participaron con el 21.6% de los ingresos tributarios, en tanto que en 1981, con el 24.6%. Lo que sucedió, sin duda, dado ese pequeño crecimiento, fue la aparición del gravamen a la exportación del crudo –que mantuvo un alto valor-, el cual se incluye dentro de los impuestos al comercio exterior. De lo anterior se desprende que el Estado permitió rezagar el impuesto sobre las utilidades empresariales, gracias a los mayores ingresos que percibió por el sector petrolero.

La afectación de los ingresos del sector público se desprendió del precio con que colocó sus bienes y servicios producidos. Se atendió, al mantener bajos sus precios, una demanda de estos bienes y servicios para ayudar a la dinámica de la economía en su conjunto y, en especial, a la clase trabajadora; sin embargo, también sirvieron para expandir nuevamente al sector privado, ya que le permitió mayores ganancias, aunque para el Estado representó mermas en sus ingresos.

Se tiene así que los rezagos permitidos a esos bienes y servicios, como el de las exenciones fiscales, bien pudieron dejarse a futuro para su corrección, sobre todo por las perspectivas de los recursos generados con la explotación del crudo. Lo anterior podría esclarecer que el Estado se permitió transferir los excedentes petroleros a toda la economía, vía la utilización de esos subsidios y exenciones, los cuales le favorecieron para recobrar su imagen popular, así como su conciliación con los empresarios privados.

Otra característica de la evolución de la economía del país con base en el petróleo, se relaciona con la incapacidad de los sectores productivos internos para hacer frente a la dinámica que surgió en esos momentos. Ocurrió algo similar a lo observado en los setenta: la desarticulación de los sectores productivos internos para, conjuntamente, responder al ritmo que se les exigía sin el apoyo de las importaciones. La relevancia de éstas fue la de seguir afectando los desequilibrios de la balanza comercial, que a continuación analizamos brevemente.

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1. Con datos publicados por el Banco de México analiza la situación de las finanzas públicas en la actualidad.

Balanza Comercial

Como ya se comentó, la producción del país no tuvo la capacidad para responder a las necesidades de la demanda surgida, dada la nueva dinámica a partir de 1978. Las estadísticas de la industria de la manufactura y la balanza comercial así lo demostraron.

Debes tener presente que la rigidez del aparato productivo nacional era obra de la misma estructura que se había creado desde años anteriores. Esto es, gran parte de la maquinaria, equipo y tecnología con que funcionaban las empresas era importado, y no podían cambiarse fácilmente y producirse en el país.

El sector manufacturero participó con el 23.6% de la producción industrial hacia fines de 1977, en tanto que para 1981 lo hizo con el 24.7%. Su movimiento fue mínimo cuando en realidad se esperó una mayor participación en la producción industrial, dado el auge económico que se conoció en el periodo. Auque es uno de los sectores más importantes en la actividad industrial, ello reflejó la rigidez del aparato productivo del país para adaptarse a los movimientos del auge.

Dada la incapacidad de la producción interna para abastecer el mercado nacional se recurrió a la compra en el exterior, especialmente proveniente de Estados Unidos, como ocurrió en años anteriores. Durante el periodo que nos ocupa, la tasa anual de crecimiento de las importaciones fue de 44.6%, mientras que para los años de 1971 a 1975 lo había sido de 30.7%.

Fue en ese sentido que se tuvo que aplicar una política comercial (principalmente vía los aranceles y permisos previos) inclinada a favorecer las importaciones, dada su necesidad en el aparato productivo. A partir de 1977 algunos bienes importados fueron sustituidos en forma gradual por cuotas arancelarias, en lugar de los permisos previos, lo que hizo más fácil importarlos. Esta tendencia continuó hasta 1981 y permitió, asimismo, flexibilidad en la compra de bienes importados cuando confirmaron ser necesarios al país.

El análisis por tipo de bienes reflejó que los bienes intermedios, bienes de capital y bienes de consumo impulsaron al país. Se tiene que la economía dependía nuevamente de bienes primarios, en especial de agrícolas y silvícola; hacia 1981 alcanzó un 12%, después que sus porcentajes dentro de las importaciones totales habían caído en 1978 al 5.8%. Se podría decir que el Estado decidió impulsar el sector petrolero como eje de punta, privando al sector tradicional de mayores inversiones, lo que dio como resultado una baja en su producción, que dadas las necesidades internas de expansión tuvieron que ser compensadas con flujos del exterior.

El problema del país frente al sector se grabó con la débil respuesta de la exportaciones, aun con el estimulo que recibieron. La política de eliminación de aranceles y precios oficiales –con el propósito de hacerlas más competitivas-, la aplicación de los Certificados de Devolución de Impuestos a la Exportación (CEDIS) –como los apoyos fiscales a las empresas exportadoras con un alto contenido nacional -, no dieron los resultados que se esperaban. La tasa de crecimiento anual del 12.5% de las importaciones lo demostró.

El deterioro comercial de la economía frente al sector externo se adicionó al déficit de las finanzas públicas. De esa manera, se tuvo la necesidad de recurrir a fuentes de financiamiento que permitieran cubrir ese déficit como en años anteriores. Este financiamiento fue concedido tanto por fuentes internas como externas, aumentando el ritmo del déficit, tanto de las finanzas públicas como de la balanza comercial.

El financiamiento externo pasó de 3 352.1 millones de dólares en 1978, a 20 148 en 1981, y como los créditos fluyeron más que su reembolso, ello aumentó la deuda, que hacia 1981 llegó a los 52 961 millones y en 1982 a 58 059.6. Respecto al financiamiento interno, éste ascendió de 369 919 millones de pesos en 1978, a 1.04 millones en 1981. Si se homogeneizan esas cantidades con el tipo de cambio a finales de 1978 y 1981, tenemos que los saldos de la deuda total representaba porcentajes elevados respecto al PIB, de 41.8% y 38.6%, respectivamente.

La utilización de los créditos como mecanismo de ajuste poco a poco formaron parte de los desequilibrios, ya que el pago de intereses presionaría las finanzas públicas, así como la disponibilidad de divisas. Aparte de los desequilibrios financieros que ocasiono, también hubo otros efectos en el ámbito económico, como la inflación en el caso del financiamiento interno.

De 1978 a 1981 el financiamiento interno se realizó con base en la colocación de valores por parte del sector público. Esto es, se colocaron Certificados de Tesorería (Cetes) y Petrobonos, los que en teoría permitirían una brecha más amplia para conseguir créditos sin presionar la inflación. No obstante, el sector bancario mantuvo en su poder una porción importante de sus títulos emitidos, por lo que se volvía por igual al mecanismo del encaje legal utilizado en años anteriores, esto es, variando el porcentaje de las reservas de los bancos por parte del Banco Central. Sólo que en este caso los bancos pudieron imponer condiciones al mantener en su poder esos valores sobre la liquidez o dinero en circulación en la economía, al vender o mantener en su poder esos títulos. De esa manera, aunque en esencia cambió la forma de financiarse internamente, el Estado siguió presionando la inflación al restringir el crédito, ya que los bancos fueron los mayores inversionistas de los valores públicos, con un agravante más: la pérdida del control de la liquidez en la economía.

Respecto a la deuda externa pública se puede decir que PEMEX, dentro de las empresas públicas, cubrió el mayor porcentaje de endeudamiento al pasar de 16.4% de la deuda en 1978, a 29.2% en 1981.

Resalta en importancia lo que sucedió con la deuda externa en relación con el cambio de acreedores de organismos públicos por acreedores privados, principalmente bancos comerciales. Durante la década de los años setenta poco a poco se trasladaron esos préstamos a acreedores privados, hasta alcanzar de 1978 a 1981 un porcentaje muy elevado. Este cambio permitió ventajas, pero al mismo tiempo grandes desventajas que se tradujeron en complicar más el servicio de deuda.

Los préstamos de acreedores privados se presentaron siguiendo las condiciones que impone el mercado financiero internacional, especialmente en lo que se refiere a las tasas de interés. Estas siempre fueron las normas, sólo que el Estado mexicano pareció olvidarlo, sobre todo en el periodo que se analiza, dada la ilusión petrolera. Sus máximas implicaciones se dieron por la suma de intereses que se debían pagar en un corto plazo, presionando aun más las finanzas públicas y a las divisas disponibles.

En 1981 se agudizó el compromiso de la deuda externa, contrastándose una suma importante a corto plazo, lo cual se explica, además por el déficit público y comercial que se tenía, por el fenómeno especulativo que se había generado contra el peso. La fuga de capital y la dolarización en la captación bancaria representaron sumas importantes pagaderas en dólares que tuvieron que ser compensadas con las reservas internacionales, pero que poco a poco se fueron agotando, hasta la urgencia de contratación de créditos y por no verse vacías, como sucedió en 1982.

Cabe señalar que el endeudamiento evolucionó de 1978 a 1981 en una primera etapa, de acuerdo con los recursos comprometidos para el financiamiento del déficit comercial, del déficit público y del pago de intereses de la deuda. En una segunda etapa, el flujo de deuda fue dado por la necesidad de contrarrestar la influencia de los movimientos de capitales provocados por el efecto especulativo.

El desenlace observado en el mayor endeudamiento fue obra del manejo que se dio a la política cambiaria y del desenvolvimiento que conoció el sector bancario. A continuación realizaremos un pequeño análisis de esos factores que ayudaron a ese equilibrio en la economía.

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1. Con datos que publica la revista Comercio Exterior analiza la balanza comercial desagregada del país en la actualidad para que observes que productos exporta e importa.

La Actividad Financiera

Con la devaluación del peso en 1976, en esos momentos se permitió desalentar la fuga de capitales y la captación en dólares en el sistema bancario. Asimismo, se permitió reducir la compra de bienes importados por ser más caros para los compradores nacionales, y con ello menor necesidad de endeudamiento con el exterior, situación que se mantuvo en 1977.

El ajuste, sin embargo, se colocó como solución a corto plazo y de ningún modo ayudó a solucionar problemas de carácter estructural, entre los que destacan bienes importados necesarios para el aparato productivo.

De 1978 a 1981, aun con la experiencia devaluatoria de 1976, se realizó una política cambiaria sin movimientos bruscos. Esta flexibilidad, cuando los precios del país se elevan y las tasas de interés frente a las internacionales no se corregían adecuadamente, hizo que se perdiera dinámica en el manejo correcto del sistema bancario, principalmente en la captación y financiamiento en moneda nacional.

La fuerte participación que se reflejó en la captación de dólares del sistema bancario pareció provenir de la perdida de confianza en la moneda nacional, dada la continua inflación, y la falta de una adecuada corrección en las tasas de interés, así como el tipo de cambio.

En 1977 la inflación al consumidor alcanzó una tasa de crecimiento del 29% en promedio comparada con la del año anterior. En tanto que para 1978 y 1979 se obtuvo de 16.5% y 18.2%, respectivamente; y para 1980, 26.3% y 28.0% en 1981. Estos movimientos en los precios implicaron necesariamente una política de tasas de interés más intuitiva que permitiera nivelar la perdida que por ello se tenía en los rendimientos de inversión que ofrecían los bancos.

De esa manera, las tasas de interés comenzaron a elevarse para tratar de compensar la perdida por el efecto de los precios. El alza permitida a las tasas de interés en moneda nacional, al descontársele los precios, no lograron aun un margen atractivo frente a las tasas de interés ofrecidas a otras plazas como Estados Unidos e Inglaterra.

De manera paralela, la política de las tasas de interés en dólares se aplicó siguiendo la que existía en Londres, lo que permitió que la captación del ahorro en moneda extranjera se colocara en mejor posición que en moneda nacional.

Una persona que quisiera colocar sus ahorros y capitales en el sistema bancario obtenía intereses iguales al hacerlo en el mercado nacional en moneda extranjera que al hacerlo en la plaza de Londres, sólo que en ese último caso implicaría gastos de operación, por lo que ganaría realizándolos en México. Además el tipo de cambio se deslizó de 22.73 peso- dólar, de diciembre de 1977 a 26.23 en el mismo mes de 1981, lo que fue un incentivo más para guardar su dinero en moneda extranjera en el mercado bancario local. Fue por esta razón que los depósitos en dólares representaron una suma importante en los recursos captados por la banca del país.

El mecanismo de elevar las tasas de interés generó entonces mayor inflación de manera similar a como se había presentado de 1970 a 1975. Si los bancos pagaban tasas de interés altas a los ahorradores, entonces cobraban una tasa de interés mayor a sus clientes o inversionistas que solicitaran crédito. Y como regularmente eran empresas productivas, estas aumentaron los precios de sus productos para cubrir sus mayores costos financieros y no reducir su margen de ganancia.

La consecuencia fue mayor inflación, pero además, debido a la existencia de un mercado internacional con una tasa de interés más atractiva, para solicitar crédito las empresas como Estados Unidos, aun cuando se trato de hacer competitivas las tasas de interés internas, permitió que muchos empresarios prefirieran endeudarse en el extranjero. Esto implicó un hecho destacado ya que, al devaluarse la moneda en 1982, las empresas que lo hicieron se vieron seriamente afectadas.

Los mecanismos que sin duda debieron utilizarse para ayudar en las imperfecciones de las tasas de interés internar frente al exterior parecieron centrarse sobre el tipo de cambio. Este debió deslizarse de tal suerte que se le permitiera corregir la variabilidad del rendimiento de las tasas de interés internas frente a las externas. El desplazamiento que se propició a la moneda nacional, sin embargo, no fue suficiente para esa corrección, por lo que se presentó como un estimulo más para endeudarse en el extranjero.

Es de consideración lo selectivo del crédito que se observó en el sistema bancario. El financiamiento de éste, en gran parte, fue acaparado por el Estado y por ciertos sectores productivos con los cuales los bancos guardaron estrecha relación. Mientras que en 1978, de las cifras concedidas de financiamiento, el 38.8% fue hacia el sector público; para 1981 el porcentaje representó el 67.2%. Esta mayor participación del Estado, al paso de los años en el total del financiamiento, reflejó la insuficiencia tanto de los recursos obtenidos con el petróleo como del exterior para cubrir los incrementos de los gastos realizados.

Así, de 1978 a 1981 la participación del sector primario y de la transformación cayeron continuamente, contrario al energético en donde la electricidad y el petróleo conocieron un repunte. Se privó de financiamiento a las actividades primarias y a ciertos sectores industriales para financiar al Estado y a los energéticos. Esto fue un elemento más para que el sector privado buscara créditos en los bancos del exterior, así como una baja en la producción de alimentos necesarios a la población.

Se observó también que al desarrollarse una paulatina captación en dólares, los bancos igualmente impusieron que sus créditos se hicieran en moneda extranjera. De esta manera, los bancos lograron cubrirse por el efecto del tipo de cambio, al equilibrar la correspondencia entre la captación y financiamiento en dólares.

Te podrás dar cuenta que el sector bancario tuvo un papel trascendente en los desequilibrios económicos del país en esos momentos, especialmente en el juego de la tasas de interés y el tipo de cambio, que dio como consecuencia la dolarización de las actividades bancarias. Los distintos instrumentos de política del Estado, en lugar de mejorar el sector, lo alejaron del intermediarismo eficiente entre el ahorro–inversión.

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1. Con base en los datos que publica el Banco de México obtén la paridad del tipo de cambio en los últimos meses, y de ellos el deslizamiento que ha registrado. Compara el deslizamiento con la inflación, que también publica la misma fuente, y analiza si existen concordancias entre ellos.

Breve Síntesis

La característica principal del periodo de 1978 a 1981 fue contar con una fuente de ingresos generados por el petróleo, situación que hizo repuntar la economía y el desarrollo del país en comparación con años anteriores.

Sólo en estas condiciones se dio nuevamente una reanimación a la crisis de 1976. Sin embargo, su funcionamiento adoptó las mismas características con las que se desarrolló el país desde el inicio de los años setenta. El Estado intervenía para dar garantías al sector privado y al curso económico en general. Estas siguieron siendo la línea a seguir, y con ello cargas financieras para el Estado que bien pudieron disuadirse, gracias al panorama de ingresos generados por el petróleo.

Así, la reanimación de la economía hizo crecer las importaciones y su necesidad de financiamiento, que fue característica intrínseca del modelo. Para darle curso a esa expansión, se apoyó, como en años anteriores, a los créditos internos y externos, sobre todo porque para expandirse el sector petrolero requirió insumos y capitales importados, ya que no se contó en el país con eficiencia y capacidad para la explotación de ese recurso. La falta de una autorreproducción del sistema económico nacional, aun con el recurso petrolero, siguieron siendo los síntomas en este periodo y el principal indicio del fracaso económico.

El aumento constante de las tasas de interés internacionales, así como el continuo aprovisionamiento de recursos del Estado en el sistema bancario –que dio lugar a elevar las tasas de interés nacionales– propiciaron especialmente aumento en la inflación. Al crecer esta provocó presiones en la devaluación del tipo de cambio como en el periodo anterior, sólo que en estos años si se permitió deslizarla, aunque no en las cantidades necesarias para lograr disuadir el efecto especulativo. Al despertar este fenómeno, si se hubiese devaluado el peso frente al dólar en su valor real, se habría detenido el fenómeno especulativo que vino a ser más dañino que el propio efecto inflacionario en la devaluación del peso. Si en un principio se requirió financiamiento externo para expandir la dinámica de la actividad económica, y con ello el desarrollo del país, más adelante se contemplaría y compensaría el efecto especulativo con mayor endeudamiento.

Estos efectos financieros –propiciados por la especulación– profundizaron el endeudamiento externo, el cual, dadas las condiciones internacionales de altas tasas de interés así como la caída del precio y del volumen del crudo que se exportaba, mostraron la imagen de un país con severos desequilibrios hacia fines de 1981 en inicios de 1982. Este desequilibrio se reflejaba no solamente en el Estado por el déficit público y comercial que se tenía, sino también por el sector privado, que en un afán por expandirse con créditos más baratos hacia el exterior había comprometido sus activos en moneda extranjera.

Estos desequilibrios se siguieron observando en los primeros meses de 1982, aun cuando el Estado modificó al inicio de ese año algunos de sus planteamientos de política económica. Reducir gastos así como elevar las tasas de interés y dar una mayor flexibilidad en la política cambiaria para deslizarlo, parecieron ser las estrategias más importantes. A pesar de ello, y en circunstancias donde no se genera especulación se esperarían mejores resultados.

Las medidas resultaron insuficientes cuando el efecto especulativo ya había mostrado su fuerza en 1981.Este fenómeno continuó en los primeros meses de 1982 con grandes mermas en la economía. Fueron momentos de tensión económica, por lo que eran necesarias medidas drásticas y urgentes que permitieran un reordenamiento en la economía. Una devaluación más brusca, incluso desde años atrás pudo ofrecer mejores resultados, ya que ayudaría a diseminar la especulación, así como reducir las importaciones, fenómenos centrales en todo el desequilibrio. No obstante, el gobierno de entonces defendió una devaluación menor, entre ellas, la especulación contra el peso.

Fue de esa manera que hasta septiembre de 1982, se llevó a cabo la nacionalización de la banca y el control de cambios, en afán por tratar de controlar los desequilibrios.

1.5.2 ANTECEDENTES INTERNACIONALES DE LA CRISIS PETROLERA


La Recesión Económica De Los Años Setenta.

Al término de la Segunda Guerra Mundial (1939 –1945) se inició una nueva era en el orden económico internacional. Este aspecto lo podrás encontrar con mayor amplitud en otro de los capítulos de esta asignatura, sin embargo, dada la importancia del tema de este trabajo (los problemas petroleros y de energía), es menester reflexionar en torno a algunos aspectos básicos de la situación mundial que desembocaría en una crisis.

Considera que los ejes de orden internacional de la posguerra los podemos establecer en el siguiente esquema:

imagen1 Empresas trasnacionales de Estados Unidos

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Fondo monetario Acuerdo General de Aranceles Internacional y Comercio (GATT)

imagen3 Bancos internacionales

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Este esquema significó un patrón de acumulación que duró aproximadamente hasta 1970, año en que se inicia un reacomodo de elementos por la recuperación de Europa y Japón, y el desgaste del dominio de las empresas trasnacionales con el apoyo de Estados Unidos. Al modificarse esta situación, dio inicio un periodo de crisis y recesión que duro aproximadamente diez años.

Al concluir este agotamiento con los logros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) la crisis tuvo mayores efectos nocivos, pero de ninguna manera fue la causa. La recesión se manifestó en una sobreproducción de mercancías, desempleo, inflación y desórdenes financieros. Lo importante es considerar que el marco de recesión ya se había manifestado antes del control de producción y de precios por parte de la OPEP en el área energética.

La Crisis Energética De Los Años Setenta

El petróleo es una fuente de energía de vital importancia para cualquier sociedad contemporánea. Es preciso que recuerdes que en el desarrollo capitalista de la segunda posguerra influyó, entre otros factores, el empleo de una tecnología caracterizada por un alto consumo de petróleo barato, que no obstante ofrecía ganancias crecientes a las empresas trasnacionales, principalmente estadounidenses.

Según datos de la OPEP, los países mas desarrollados consumían en 1976 el 57.3% de la energía mundial, mientras que sólo producían el 36.6% de la misma, y el petróleo, que en 1950 representaba el 27% de la demanda mundial de energía, en 1973 alcanzaba el 48%.

La consecuencia de esta situación fue, indudablemente, una enorme necesidad de controlar a los principales países exportadores, a fin de que no elevaran los precios. Sin embargo, al término de la Segunda Guerra Mundial (1939–1945) se inició una descolonización que implicó la búsqueda, por parte de estas naciones, de reivindicaciones nacionalistas, por ejemplo el control del sector petróleo mediante la (OPEP), cuyos objetivos fueron principalmente controlar la oferta del energético y los niveles de producción.

Tradicionalmente el petróleo había sido controlado por siete empresas trasnacionales conocidas como las”Siete Hermanas”, de las cuales cinco eran estadounidenses, una inglesa y otra algo – holandesa: Exxon, Mobil, Golf, Texaco, Standard Oil of California, British Petroleum y Royal Dutch- Shell. Dichas compañías ejercían su poder en todo el proceso de descubrimiento, perforación, refinación, transporte y comercialización del energético.

La OPEP, después de varios años de lucha, logró hacerse cargo de su propio recurso natural. Este organismo se creó en 1960, pero es hasta 1973 cuando logra imponer sus condiciones a las “Siete Hermanas”. De esta situación se derivaron consecuencias que agudizaron la etapa recesiva que se vivía entonces.

Hubo analistas –sobre todo de Estados Unidos-, que intentaron responsabilizar de la crisis a los países miembros de la OPEP, inclusive se generó la idea del perjuicio a nivel mundial por el control que esta organización ejercía. Ello permanece en los documentos de análisis económico de los países industrializados.

Es interesante analizar este argumento, para lo cual resulta conveniente distinguir los siguientes aspectos:

  1. Debido al bajo precio del energético, los países industrializados abusaron de su consumo, llegando al dispendio.
  2. El petróleo era controlado por un monopolio de siete empresas que no dejaban un mínimo de libertad a los países dueños del hidrocarburo.
  3. En 1971 el sistema mundial cambió abruptamente su patrón de acumulación – vigente desde 1947-, teniendo como principal manifestación la devaluación del dólar y el consecuente desorden financiero.
  4. Dado el control económico de los países industrializados, más de las tres cuartas partes de los excedentes obtenidos por la OPEP fueron devueltos a los primeros por vía del comercio y la inversión.

Con la intención de aportar otros elementos de análisis es conveniente que revises las siguientes tablas estadísticas tomadas del libro de Ramón Tamames: Estructura económica internacional (1991).

Cuadro 4. Principales productores de petróleo en 1985.

1986
Mill. Mill. % %
Países Tm Tm sobre acum.
1985 total
1. URSS 595.5 613.0 21.32 21.32
2. Estados Unidos 492.0 480.0 16.70 38.0
3. Arabia Saudita 165.0 247.6 8.61 46.63
4. México 150.5 140.0 4.87 51.50
5. China 125.0 129.6 4.51 56.01
6. Reino Unido 128.5 128.5 4.47 60.48
7. Irán 110.0 93.1 3.24 63.72
8. Venezuela 88.5 89.8 3.12 66.84
9. Irak 70.0 84.3 2.94 69.78
10. Canadá 84.0 82.4 2.85 72.63
11. Nigeria 73.0 73.0 2.54 75.17
12. Kuwait 50.0 70.3 2.44 77.61
13. Indonesia 60.0 64.7 2.25 79.86
14. Libia 50.0 49.5 1.72 81.58
15. Abu Dabi 39.0 46.2 1.91 83.19
16. Noruega17. Egipto 38.0 44.0 40.5 40.0 1.41 1.40 84.60 86.00
18. Australia 27.0 33.0 1.15 87.15
19. India 31.0 31.0 1.08 88.23
20. Brasil 27.0 30.5 1.07 89.70
21. Argelia 29.2 28.5 0.99 90.29
22. Omán 23.5 27.3 0.95 91.24
23. Malasia 20.2 24.5 0.85 92.09
24. Argentina25. Colombia 22.8 8.9 22.1 18.0 0.77 0.63 92.86 93.49
26. Dubai 17.5 16.4 0.57 94.06
27. Katar 14.5 16.0 0.56 94.62
28. Ecuador 14.0 13.6 0.47 95.09
29. Angola 12.0 13.0 0.45 95.54
30. Rumania 11.06 11.0 0.38 95.92
31. Camerún 7.0 10.0 0.35 96.27
32. Siria 9.0 10.0 0.35 96.62
Otros 99.6 98.6 3.38 100.00
Total 2738.5 2875.6 100.00 100.00

Fuente: Proleum Economist. The Oil and Gas Journal. Campsa.

Para interpretar esta tabla debes tomar en cuenta que la unidad de medición del petróleo es, generalmente, el barril, aunque en este caso se cuantifique mediante la tonelada métrica, que tiene una equivalencia de 7.2 barriles por tonelada. Sin embargo, al margen de las equivalencias o del parámetro que se utilice, resulta muy elocuente constatar que los principales exportadores de petróleo son países no desarrollados, excepto de Estados Unidos y del Reino Unido, encontramos hasta el décimo lugar a Canadá y a Noruega en el escalón dieciséis.

Cuadro 5. Principales consumidores de petróleo en 1985

1986
Países Mill. Mill. % %
Tm Tm sobre acum.
1985 total
1. Estados Unidos 722.7 743.0 25.72 25.72
2. URSS 436.8 443.8 15.36 41.08
3. Japón 206.9 205.6 7.12 48.20
4. República Federal de Alemania 112.9 119.6 4.14 52.34
5. China 97.3 101.4 3.51 55.85
6. Italia 84.0 84.1 2.91 58.76
7. Francia 82.2 84.1 2.91 61.67
8. Reino Unido 78.0 76.1 2.64 64.31
9. Canadá 69.5 71.0 2.46 66.7
10. México 66.0 67.0 2.32 69.0
11. Brasil 41.0 42.0 1.45 70.54
12. España 39.0 40.1 1.39 71.93
13. India 76.0 37.0 1.28 73.21
14. Irán 35.0 35.0 1.21 74.42
15. Holanda 29.0 30.9 1.07 75.49
16. Arabia Saudita 30.0 30.0 1.04 76.53
17. Australia 29.5 29.8 1.03 77.56
18. Malasia-Singapur 28.0 28.5 0.99 78.55
19. Corea 26.0 27.0 0.93 79.48
20. Indonesia 25.0 26.0 0.90 80.38
21. Bélgica-Luxemburgo 20.7 22.9 0.79 81.17
22. Argentina 22.0 22.0 0.76 81.93
23. Venezuela 21.0 21.5 0.75 82.68
24. Egipto 19.5 20.0 0.69 83.37
25. Taiwán 19.0 19.0 0.66 84.03
26. 27. República Democrática Alemana Suecia 18.2 17.0 18.3 17.5 0.63 0.61 84.66 85.27
28. Checoslovaquia 15.9 16.4 0.57 85.84
29. Sudáfrica 14.4 16.0 0.55 86.39
30. Polonia 14.9 15.4 0.53 86.92
31. Bulgaria 14.7 14.7 0.51 87.43
32. Rumania 13.7 14.0 0.48 87.91
Otros 343.7 349.3 12.09 100.00
Total 2829.8 2889.0 100.00 100.00

En esta tabla puedes apreciar que los países que más consumen petróleo son los industrializados. ¿Puedes percatarte de que los países del Primer Mundo siempre tuvieron la solución del problema en sus manos? Los mecanismos que pusieron en marcha resultaron los más lógicos: racionalización del consumo y búsqueda de fuentes alternas de energía; cuando lograron esto, el petróleo abundaba y en consecuencia los precios bajaron. Dentro del contexto del mercado mundial se generó una crisis que tuvo su origen en diversas causas y el control de los precios del petróleo no fue de ninguna manera la principal.

Del panorama reseñado, es posible presentarse muchas posibilidades de análisis aunque tal vez el problema te parezca lejano por los años en que ocurrió, sin embargo, debes tomar en cuenta que hace poco tiempo se dio una guerra en el Golfo Pérsico, conflicto que involucró a gran cantidad de países, ya que Irak invadió Kuwait y Estados Unidos, junto con sus aliados, “liberó” a Kuwait. Lo que te debes plantear es si el conflicto hubiera tenido la misma importancia si los países involucrados no fueran petroleros.

Respecto al precio del energético, la OPEP logró incrementos sustanciales que dieron la posibilidad de mejoramiento económico y de enriquecimiento a los países miembros. Sin embargo, con las soluciones puestas en marcha por los países consumidores, pronto hubo una caída que significó el término de una era para los países productores de petróleo.

Cuadro 6. Precio promedio de la exportación de un barril de petróleo
Año Dólares Variación media anual (%)
1973 3.22 40.6 1974 10.49 225.8 1975 11.05 5.3 1976 11.74 6.2 1977 12.83 9.3 1978 12.84 0.1 1979 19.02 48.1 1980 30.90 62.5 1981 35.20 13.9 1982 33.80 -4.0

Fuente: FMI: Word Economic Outlook 1983, OCDE. Citado por Castro, Fidel: La crisis económica y social del mundo. Siglo XXI Editores, México, 1986.

Observa el importante incremento en los precios. No obstante, gran parte de los ingresos excedentes reforzaron a los países desarrollados en forma de inversión o por la vía del comercio internacional, mediante el mecanismo conocido como ”intercambio desigual”, que implica un deterioro en los términos del intercambio mundial.

A fin de que comprendas estos fenómenos económicos es necesario que reflexiones en los siguientes aspectos:

a) Los principales países exportadores de petróleo en su gran mayoría no tienen una estructura productiva industrializada, por lo que tienen que importar gran cantidad de bienes, lo que los hace frágiles por la dependencia que esto implica.

b) Si bien se logro un crecimiento sustancial en los precios – por el efecto de la racionalización en el consumo y la diversificación en el uso de fuentes alternativas de energía– tendieron lentamente a la baja, situación que no ocurrió con las manufacturas, cuyos precios se mantuvieron a la alza.

Por lo tanto, el intercambio desigual en el comercio mundial implicó que los países que venden materias primas sufrieran las constantes bajas en los precios debido a las fluctuaciones en la demanda o por la sobreoferta, dando como consecuencia una disminución de las posibilidades de obtención de recursos, lo cual determina que los países desarrollados tengan mucho mas control sobre las relaciones de intercambio comercial.

México y la Organización de Países Exportadores de Petróleo

Para que te formes una opinión bien fundamentada respecto a la posición de México en el mercado mundial petrolero, es menester tomar en cuenta que nuestro país no ha querido pertenecer a la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Las principales razones que se expresaron, sobre todo cuando la OPEP tenía un gran poder de negociación, fueron defender la autonomía en la fijación de precios y topes de producción. Sin embargo, esta situación tiene su contraparte, ya que de alguna manera, México, al vender en el mercado libre, permitió a Estados Unidos detener el alza constante de los precios, a pesar de que nuestra nación manejaba un precio igual al de la OPEP, pero lo importante esta en los niveles de producción, ya que México aumentó considerablemente su plataforma petrolera.

En opinión de algunos izquierdistas, la venta en grandes cantidades de petróleo sirvió para controlar y detener las aspiraciones del cartel del petróleo. México llegó, inclusive, a bajar unilateralmente el precio de su recurso y a venderle a Estados Unidos para su reserva estratégica, y en algunos casos a cuenta de la deuda externa.

México manejó su recurso energético con base en sus propios intereses y necesidades, tratando de conservar su independencia y soberanía pese a las presiones internacionales de todo tipo, así como a las críticas internas.

1.5.1 PANORAMA DEL PETRÓLEO


El punto de partida de las expectativas petroleras fueron, sin duda, la gran cantidad de reservas que se comprobaron en algunos yacimientos. De las reservas probadas en 1977 se tenían 16 001 millones de barriles, mientras que para 1978 se previeron ya 40194, esto es, las reservas crecieron 151% en un solo año. Este crecimiento hizo mantener grandes esperanzas económicas en muy corto plazo, ya que para los siguientes años, hasta 1981, las reservas mantuvieron un cocimiento promedio anual del 21.7%.

El cuadro que a continuación se presenta te ayudará a entender las tasas de crecimiento antes mencionadas, así como un panorama más amplio del petróleo.

Cuadro 3. Panorama de los hidrocarburos
Concepto y unidad 1977 1978 1979 1980 1981
Reservas probadas (MB) Producción (MB) Valor de la exportación total (MD) Volumen de exportación de petróleo crudo (MBD) 160001 534.1 1018.8 202.1 40194 672.3 1837.2 365.1 45803 784.3 3986.5 532.9 60126 968.3 10401.9 827.8 72008 1198.6 14585.1 1098.0

(MB) Millones de barriles, (MD) Millones de dólares, (MBD) Millones de barriles diarios.

Fuente: Memoria de labores, 1977-1981. Petróleos Mexicanos. Citado en el Informe Anual del Banco de México, 1982.

Hay que resaltar el aumento que se dio en los ingresos por la exportación de ese producto, al crecer en cerca de 13 veces, de 1977 a 1981. De ese modo, este sector energético se colocó como fuerte generador de divisas. La economía se permitió un margen más para los gastos que se realizaban de importaciones.

Ahora bien, el panorama que se presentaba era obra de la atención y recursos que el sector público venia canalizando en su búsqueda desde varios años antes. Esta atención pareció cobrar fuerza desde el inicio de los años setenta, ya que un importante porcentaje del total de los gastos del Estado se destino al sector. Asimismo, se canalizaron todavía mayores recursos al sector después de verificar la existencia de grandes yacimientos a partir de 1978.

E l resultado permitió que la producción creciera como lo hizo en los años de 1978 a 1981, la cual, medida en barriles diarios, ascendió a una tasa anual promedio de 21.3% para esos años. (Ver cuadro anterior).

Estas inversiones en el sector petrolero reflejarían, asimismo, el juego con que apostaría el Estado al desarrollo económico del país. Se señalaba que se tenían las condiciones para enfrentar los desequilibrios económicos y sociales, ya que a través de los ingresos del petróleo se lograría el financiamiento necesario para su reestructuración. Se lograría reconstruir una estructura productiva más acorde con las necesidades nacionales y más independiente.

Es de considerar que el horizonte que se presentaba en el sector hacia los primeros años sin duda fueron favorables, ya que el precio el crudo en el mercado internacional se mantenía a la alza lo que representó grandes ingresos. Hacia 1981, cuando el precio y la demanda cayeron fuertemente, la riqueza petrolera pareció esfumarse, y con ella los planes y proyectos planteados para el desarrollo del país desde el principio. Ello comprobó que los planes económicos planteados con el apoyo del petróleo carecieron de efectividad, ya que no lograron afectar los patrones estructurales, con los que desde años atrás se había desenvuelto el desarrollo del país, y que ya se habían manifestado en el periodo del gobierno anterior.

La atención que el Estado puso en la búsqueda y explotación del recurso petrolero, que cristalizó hacia 1978, se dio por las circunstancias que surgieron en el plano internacional. Las diferentes disputas por la disponibilidad del recurso rompían el equilibrio que pudiera surgir entre la oferta y la demanda, lo que afectaba su precio. En este contexto, hasta 1966 México dejó de ser exportador de petróleo, abasteciendo con su producción sólo el mercado interno, por lo que si continuaba con la misma tendencia se vería obligado a importarlo con las graves consecuencias en la balanza comercial cuando el precio se colocara muy alto.

A continuación se realizará un análisis de lo que aconteció a nivel mundial en el campo del petróleo, que por su estrecha relación, afectó el panorama interno.

1.5. PETROLIZACIÓN


Como te habrás dado cuenta, en 1976 se presentó un severo desequilibrio en la economía, con múltiples efectos en el ámbito social. Este desequilibrio económico se manifestó como la suma de problemas estructurales con que funcionaba el Estado desde la década pasada, y que no pudieron ser corregidos por los planteamientos económicos que llevó a cabo el gobierno al inicio de los años setenta.

En 1977 las causas del desequilibrio económico perdieron fuerza, especialmente por las nuevas medidas aplicadas por el gobierno que se iniciaba a fines de 1976. Esas medidas acordadas con el Fondo Monetario Internacional para recibir su ayuda apuntaron principalmente a reducción de déficit público, y a la liberación del comercio exterior del país. Se configuró lo que se conoce como recesión económica, es decir, de estancamiento para ese año. Esta situación pudo durar hasta lograr la reactivación, o hasta que pareciera un elemento extra que permitiera ingresos adicionales para hacer frente a un reimpulso en la economía.

Este elemento extra –el petróleo– funcionó como alternativa de ingresos al sector público para llevar a cabo esa reactivación. Ese potencial, sin embargo, se vio cristalizado hasta 1978, por lo que es a partir de este año que realizamos el análisis en este capítulo, con la finalidad de mostrar el papel que jugaron las expectativas de mayores ingresos de la nueva plataforma petrolera descubierta entre 1978 y 1981. Este potencial cobró cada vez mayor fuerza dentro de las expectativas económicas, de manera que los planes de extracción y exportación se tornaron claves para la política económica adoptada para esos años.

Ahora bien, a este respecto cabe preguntar: ¿qué papel tuvieron los planes de extracción del crudo con los planes económicos del Estado?, y ¿por qué si se descubrieron grandes cantidades de petróleo que permitirían proveer de sumas importantes de ingresos al país hacia 1982, se experimento nuevamente en 1976 una crisis mas profunda?