1.4.1. POLÍTICA EDUCATIVA


La Reforma Educativa De Los Años Setenta Y Sus Implicaciones

Uno de los grandes logros de la Revolución es la impartición de la educación en forma laica, gratuita, nacionalista y democrática por parte del Estado. Nuestra Constitución, en su artículo tercero, establece como derecho para todos los mexicanos esta posibilidad.

De tus clases de Historia o de Estructura Socioeconómica de México I recordarás quecuando el general Álvaro Obregón asumió la Presidencia de la República, una de sus principales objetivos fue la posibilidad de ofrecer una educación laica y gratuita para todos, en su mayoría campesinos. Esta labor la continuó el presidente Plutarco Elías Calles, así como el general Lázaro Cárdenas, de quien se dice preparaba a los profesores como si fueran soldados, ya que para realizar su labor educativa encontraron la oposición de ciertos sectores del clero y algunos caciques (1920–1940).

Del gasto público siempre se destinó una partida importante para la educación, lo que se justificaba plenamente, sobre todo en épocas críticas, como el de la nacionalización petrolera, en que los ingenieros y técnicos extranjeros se marcharon del país dejando a nuestros compatriotas en grandes aprietos. En esta época se creó el Instituto Politécnico Nacional que poco a poco formo técnicos para el adecuado manejo de nuestro energético. El Estado mexicano, sobre todo desde 1960, incrementó en forma considerable su esfuerzo por aumentar el número de escuelas y profesores, con la finalidad de atender una mayor población estudiantil. De estos aspectos da cuenta la siguiente tabla, que comprende el periodo de 1960 a 1989.

Cuadro 2. Total de escuelas, alumnos, maestros del sistema educativo nacional (1960-1989)
Año Escuelas Maestros Alumnos
1960 1970 1980 1981 1982 36018 53086 101035 109592 114170 145377 316734 723793 784506 820831 5941536 11235688 20975262 22115600 22731598

Indudablemente que las cifras son motivo de interesantes consideraciones, como por ejemplo, que entre 1970 y 1980 casi se duplicó el número de escuelas de todos los niveles. Asimismo, la atención en todos los grados es cada vez mayor, aunque siempre resulta insuficiente; se atiende menos al campo que a la ciudad, se privilegia cada vez más la educación de tipo técnico que la humanística; él índice de deserción es todavía importante, entre otros muchos aspectos.

Ahora bien, Olac Fuentes Molinar, especialista en temas educativos en México, en su libro México hoy menciona (1973) lo siguiente:

  • Entre 1.5 y 2 millones de niños, del total de la población, no ingresan a la escuela, y el 35% de quienes lo hacen no alcanzan el cuarto grado de primaria.
  • De cada cien niños, 57 llegan a la segunda parte de la primaria y 46 la terminan, pero ahí interrumpen sus estudios.
  • De cada cien que inician la primaria, 30 alcanzan el término de seis años de la enseñanza media, y trece la terminan sin continuar la universidad.
  • De cada cien que entran al sistema, 10 ingresan a la universidad y un poco más de la mitad terminan la licenciatura.

Estas tendencias son el resultado de los años del desarrollo estabilizador que combinaron la ruptura del modelo económico con la problemática social de 1968, y con el desgaste del modelo que controlaba políticamente a la formación social mexicana. El esfuerzo del gobierno de la primera mitad de los años setenta consistió en darle a la población la revitalización de la idea de considerar la educación como una posibilidad de mejoramiento económico y social. Vale la pena destacar los rasgos más importantes de aquel proyecto sexenal en materia educativa por tener novedosos planteamientos, aun cuando muchos de ellos no se cumplieron:

a) Insistencia constante en los efectos democratizantes de la apertura al acceso a la educación. b) Modernización científica y pedagógica como vía para lograr una cultura social más racional y orientada a la eficiencia (lo más sobresaliente de esta propuesta fue el cambio en los libros de primaria). c) La idea constante de que desde la secundaria la escuela debe capacitar para el trabajo. Se culpa a la educación no productiva de las dificultades de los jóvenes para encontrar trabajo. d) La necesidad del diálogo, sobre todo con las instituciones del nivel superior. Aunque dicho dialogo sólo fue un monólogo en coro, ya que nunca hubo respuestas satisfactorias a las solicitudes de mayor autonomía que el gobierno interpretó como intentos de autarquía y extraterritorialidad. e) Un acentuado internacionalismo y un intento de justificación por la alineación mexicana con el Tercer Mundo y sus problemas.

Para analistas como Olac Fuentes Molinar, este intento de reforma sólo tuvo alcances de tipo ideológico, buscando el ajuste de uno de lo principales pilares del orden político y social desprendidos desde la Revolución, esto es, el sistema educativo.

El programa educativo de 1977 proponía la expansión y renovación de todos los niveles educativos: del preescolar al universitario, y se comprometía a atender aspectos tradicionalmente abandonados como la educación para adultos y el servicio materno – infantil. El plan no señalaba metas ni programas concretos de operación. A esto se sumó la salida del secretario de educación implantado Porfirio Muñoz Ledo a fines de 1977.

Durante el periodo de 1970 a 1982 esta fue la propuesta para el sector educativo por parte del Estado. Aunque cada vez fue más difícil el manejo de la política educativa en virtud de los problemas económicos, podemos apreciar que en este periodo surgen instituciones tan importantes como el Colegio Nacional de Educación Tecnológica, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Colegio de Bachilleres y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que indudablemente han mejorado la atención hacia la educación.

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