1.2.4 LA POLÍTICA DEL ESTADO HACIA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


Una manifestación de la Modernidad en nuestros días es el avance en las telecomunicaciones. ¿Sabes de qué manera se refleja esta manifestación en las políticas del Estado mexicano?

La televisión ha impuesto un estilo de vida muy especial en todo el mundo, y su influencia por momentos puede calificarse de manipulación. El manejo de la información es un elemento central para el control de la situación política de cualquier país moderno. De aquí surge una pregunta obligada: ¿serán los medios de comunicación importantes? ¿Es posible controlarlos de la misma forma?

El año de 1968 marcó, en el manejo de los medios de comunicación, una importante crisis. Pocos fueron los que se atrevieron a contradecir o desmentir lo dicho por el gobierno mediante sus diferentes voceros.

En la etapa del presidente Gustavo Díaz Ordaz de fundaron: la agencia noticiosa Notimex, la Red Federal de Microondas, Radio México y la Compañía Satelat que perseguía rentar un segmento de un satélite y el cobro en especie de los concesionarios (el impuesto del 12.5% en tiempo de transmisión). En los años setenta existió un marcado interés del Estado por los medios de comunicación, que, de acuerdo con la información aportada por Raúl Cremoux, se manifestaba en los siguientes aspectos:

Por lo que hace el cine se crearon el Centro de Cortometraje, las empresas Conacine y Conacite, se reforzó el Banco Cinematográfico, y se edifico el centro de capacitación; en suma, la industria cinematográfica fue puesta en manos estatales. En materia administrativa se crearon las subsecretarías de Radiodifusión y de Información de la Presidencia. Se inició la Televisión Rural, se dotó al Canal 13 de recursos suficientes para tener presencia de Gobernación y sobre todo se tejió el andamiaje que auspició el cuestionamiento de fondo contra los medios de comunicación concesionados.6

Con estas medidas se pretendía reforzar las que el propio presidente Echeverría envío a la Cámara de Diputados en materia de derecho a la información. Hubo dificultades con los empresarios en general, y con los del ramo de la televisión y la radio. El crecimiento de la intervención del Estado fue mal visto y el sexenio se caracterizó por constantes roces, por ejemplo, en el caso del periódico Excélsior determinaron la salida de su director Julio Sherer y sus más cercanos colaboradores.

En lo concerniente al sexenio de López Portillo, Raúl Cremoux señala:

Al presidente López Portillo le tocó recoger los platos rotos. Del desperdigamiento de funciones y organismos se pasó al agrupamiento en la dirección general de Radio, Televisión y Cinematografía, el receptáculo donde convergieron casi todos los elementos de comunicación social estatales. La compañía Pronarte creada para producir el tiempo del Estado que se intenta cobrar en especie y tres estaciones radioemisoras en amplitud modulada del Distrito Federal también fueron puestas bajo el cuidado de RTC.7

En este periodo se limaron asperezas que habían nacido en el gobierno anterior y se otorgaron más concesiones en radio y televisión; el Canal 13 buscó un proyecto semejante al de la televisión privada; se abre el criterio para sancionar el tipo y formas de los programas o del manejo de la información. Si algo caracterizó esta etapa fue la

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Cremoux, Raúl: “Medios masivos. A este lado Televisa”, en El desafío mexicano. Océano, México, 1982, pp. 285-286. 7

Op, cit.: pp. 286-289.

apertura en todos los niveles, buscando el mejoramiento de las relaciones con los empresarios.

  1. De tus clases de Taller de Análisis de Comunicación anota los datos más relevantes del papel de los medios de comunicación en la historia de nuestro país.
  2. Analiza los cambios efectuados en la antigua televisión estatal a raíz de su privatización.

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