2.2.4 PROPUESTAS DEL GOBIERNO MEXICANO


La primera Carta de intenciones con el FMI (noviembre de 1982) fue el instrumento que permitió la injerencia de los organismos internacionales en la vida política y económica del país, pues a partir de ese momento el cumplimiento de los términos renegociados fueron objeto de una supervisión permanente por parte del FMI y de los resultados de dicha acción dependería la autorización para que México continuara siendo sujeto de crédito.

En este periodo la banca internacional convino otorgarle a México el primer refinanciamiento de la deuda con ampliación hasta finales de 1984. Se acordó que en lugar de amortizar 22 800 millones de dólares entre 1982 y 1984, sólo se efectuarían pagos por 3 200, cifra que sumada a los intereses anuales y descontando los nuevos financiamientos del FMI y la banca comercial dejó un saldo favorable que permitió el relativo éxito del Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988.

Aunque el problema de la deuda externa parecía haberse controlado, la situación era apremiante ya que, de conformidad con lo estipulado en los términos de la reestructuración de 1982, el Estado mexicano tendría que hacer frente a un incremento de 23 000 millones de dólares por el servicio de la deuda en 1985, situación que condujo a la firma de una segunda Carta de Intenciones el 24 de marzo de 1985. Mediante ésta se lograron beneficios como el de amortizar solamente 750 millones dé dólares anuales entre 1985 y 1988, en lugar de los 23 000 millones de dólares derivados del primer acuerdo. Estas prerrogativas de la banca internacional hacia México propiciaron un sesgo en favor del esquema secundario exportador, priorizando la integración de nuestro país a la economía mundial en función de la modernización y reconversión del aparato productivo.

Previo a este acuerdo, el régimen del entonces presidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado, publicó el 9 de diciembre de 1982 el Programa lnmediato de Reordenación Económica (PIRE), instrumento que planteó lineamientos similares a los propuestos un mes antes por la Carta de Intenciones con el FMI, con la particularidad deque el PIRE contemplaba rasgos locales y regionales. Éste, aunado a mecanismos posteriores como el Pronafice, Profex, Ficorca y el formal ingreso de México al GATT el 25 de agosto de 1986, permitieron al gobierno diseñar y un proyecto de nación congruente con el nuevo contexto globalizador de la economía mundial. Pese a la aplicación de los ajustes internos, sanear la economía nacional fue imposible porque los intereses de la deuda total pesaron profusamente sobre el PIB, lo cual significó una gran sangría para las finanzas del país. Aun así se establecieron alternativas para la recuperación económica, entre las que destacan el uso de los recursos provenientes de la banca recién nacionalizada y los instrumentos bursátiles como los Cetes, Petrobonos, Pagafes, la bolsa de valores, los bonos de deuda pública, de indemnización bancaria, etc. No obstante la recesión económica prosiguió al igual que la elevada inflación, por lo que fue urgente encontrar nuevos mecanismos pata disminuir el monto de los pagos al exterior, siendo uno de ellos recurrir al extranjero con el propósito de obtener empréstitos de capital para poder crecer y pagar, de acuerdo con el Plan Baker.

Al aceptar las propuestas de este plan para allegarse fondos, el 22 de julio de 1986 México suscribió otra nueva Carta de Intenciones con el FMI. Ésta describía un programa de 18 meses que incluía una inyección gigantesca de financiamiento extranjero por parte de los acreedores de nuestro país y se subrayaba el retorno al crecimiento sostenido en función del Programa de Ajuste Estructural por Sectores. Para concretar este último objetivo se diseñó y aplicó el Programa de Aliento y Crecimiento (PAC), emanado del Plan Baker y con el cual se aceptó más deuda y más ajustes. Por ende, los resultados esperados se tergiversaron al presentarse síntomas alarmantes que se reflejaron en un crecimiento nulo, una inflación récord de 159.2% y una deuda externa total de 107 500 millones de dólares en 1987.

En medio de la desconfianza hacia los instrumentos bancarios y no bancarios, el Banco de México se retiró del mercado cambiario el 18 de noviembre de 1987, ocasionando la gran macrodevaluación que acompañó al crac bursátil de la Bolsa de Valores y al fracasado Programa de Aliento y Crecimiento.

El 15 de diciembre de 1987 se ensayó otra variante más, el Pacto de Solidaridad Económica (PSE), que consistió en castigar en mayor grado a los salarios a fin de reducir la demanda y con ello detener los aumentos de precios. En la práctica se contuvo la amenaza de hiperinflación y debido al relativo éxito de las medidas tomadas se anunciaron nuevas fases del PSE, que se prorrogaron hasta finales del sexenio de De la Madrid.

Hacia mediados de 1988 la situación económica se enmarcaba en una evidente recesión que se manifestaba en forma dramática en las grandes urbes, especialmente en la capital del país, en donde gran porcentaje de ciudadanos repudió el ajuste fondomonetarista, lo que se tradujo en apoyo para los candidatos opositores al sistema de gobierno.

La Carta de Intenciones con el FMI de 1986 no evitó que la deuda se incrementara ya que, debido a un paquete de 7 700 millones de dólares más facilidades contingentes por valor de 1 700, ésta creció. Durante este periodo el gobierno mexicano presentó propuestas consideradas inaceptables, por los acreedores entre las que destacan:

a) El servicio de la deuda de los préstamos antiguos se realizaría sobre la base de una

corriente de pagos de valor de presente constante que incluirían intereses y

principales, extendiéndose por un periodo que podría ser hasta de 25 años. b) La corriente de pagos resultante con el procedimiento de valor presente constante se

modificaría de acuerdo con la evolución de la razón entre el precio del petróleo y las

tasas de interés. c) El margen sobre las tasas básicas se eliminaría o por lo menos se reduciría

considerablemente. d) Con el fin de satisfacer los requerimientos de dinero nuevo se sugería que los

bancos aceptaran como aval un bono cupón cero del Banco Mundial o de la

Tesorería de Estados Unidos, con un valor igual al monto del dinero nuevo tomado

prestado a su vencimiento.

Estas propuestas mexicanas causaron conmoción y rechazo, pero la estrategia del Plan Baker requería de una muestra objetiva para comprobar su eficiencia y el único país capaz de proporcionar operatividad a tales expectativas parecía ser México. En efecto, en reuniones posteriores a agosto de 1986 se aprobó el acceso al paquete financiero por 700 millones de dólares y conjuntamente se renegociaron vencimientos del pago da la deuda vigente con prórroga hasta 1987 con pago de 20 años y siete más de gracia. Dichos acuerdos fueron benignos, pues impactaron el monto de la deuda y ésta se redujo en forma gradual el resto del sexenio.

No obstante lo anterior la economía se estancó, por lo que en diciembre de 1988 se iniciaron pláticas con los acreedores, primero con los organismos financieros internacionales y con el Club de París y después con la banca comercial. En este momento el Plan Brady entró en función a través de la Carta de Intenciones del 11 de abril de 1989, mediante la cual México obtuvo 7 mil millones de dólares en préstamo (2 mil del Banco Mundial, 2 mil del Eximbank, mil 700 del FMI y mil 300 aportó el propio Estado mexicano a través de un crédito puente). A fin de no mantener pasivos estos 7 mil millones de dólares, se destinaron a la compra de bonos cupón cero por un periodo de 30 años con intereses de 7.9% anual.

Como resultado de los diversos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Club de París, el Banco Interamericano de Desarrollo y la banca comercial, el saldo neto-de la deuda externa total de 1989 se redujo a 95 mil millones de dólares.

Saldo de la deuda externa en México (En miles de millones de dólares)

120

105 107.5 100.4

104.1 103.1 10190

95.1 93.7

75

60

45

30

15

0

imagen1

Fuente: SHCP

A partir de 1989 nuestro país aseguró recursos anuales con aplazamientos de amortización promedio de 10 años más cinco de gracia. Con la banca comercial la amortización del principal de la deuda reestructurada se difirió hasta el año 2019, y su pago ya está garantizado por los bonos cupón cero renegociados en 1989. Adicionalmente se puso en operación un programa de cobertura de riesgo contra incrementos en las tasas de interés para la deuda pública externa con duración hasta 1995, medida que pretende reducir la vulnerabilidad de la economía ante contingencias adversas. También se realizaron diversas transacciones domésticas para reducir la deuda y estimular la inversión nacional y extranjera, entre las que podemos señalar:

a) Cancelación de duda externa del sector público mediante el programa de

intercambio de deuda pública por inversiones de capital (swaps).

b) Amortizaciones netas del sector público durante 1989.

c) Variaciones del tipo de cambio del dólar con respecto a otras monedas.

d) Venta de empresas paraestatales que fueran desincorporadas.

Al proceso de renegociación con el FMI, Banco Mundial, Club de París y la banca comercial, de mayo a julio de 1989, se debe una sensible mejoría en la solvencia financiera de México, lo que le permitió contratar créditos en términos cada vez más favorables, ya su vez significó que, en cuanto el pago de la deuda, obtuvieran un mayor margen de maniobra para generar recursos de capital y consolidar el crecimiento económico.

En el contexto interno, para propiciar el desarrollo nacional, el Estado impuso medidas evidentemente neoliberales, tal es el caso del llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico del 13 de diciembre de 1988, el cual se ha readecuado con las nuevas perspectivas orientada a la incorporación en un mercomún de América del Norte y la integración a la Cuenca del Pacífico. Estas modificaciones han llevado a lo que se conoce como el Pacto para la Estabilidad, la Competitividad y el Empleo, que en 1993 se convirtió en el esquema que rige la política económica de la nación.

imagen2

  1. Anota y explica, por lo menos tres problemas actuales originados por las “sugerencias” que el Plan Baker hizo a la administración de De la Madrid.
  2. Investiga y elabora un breve informe sobre la función que desempeñó el petróleo en relación con el monto de la deuda externa durante el “desarrollo con planeación” de De la Madrid.
  3. ¿Por qué los diversos pactos y programas aplicados en México obedecen al modelo neoliberal?

Deja un comentario