1.2.2 EL FENÓMENO Y EL NOÚMENO


Kant plantea una Filosofía que no solamente lleve al aprendizaje de las filosofías, sino al acto mismo del filosofar. De ahí que la raíz misma del sistema kantiano se encuentre en la Crítica de la razón pura, obra que le llevó 12 años aproximadamente en madurar y que representa su trabajo filosófico más relevante. En éste, Kant considera que las condiciones de posibilidad de la Ciencia se fincan en las estructuras del conocimiento, teniendo como punto de partida las cosas y que define como los seres no conocidos.

Éstas estructuras poseen dos aspectos importantes en relación con el sujeto cognoscente: el fenómeno y el noúmeno. El fenómeno es lo que aparece de la cosa, ser-para-mí, esto es lo único captable por el sujeto; mientras que el noúmeno es el seren-sí de la cosa, lo cual no puede ser conocido por medio de los sentidos sino que se infiere a través de la razón.

Cuando te enfrentas a una cosa como podría ser el bolígrafo que utilizas, lo que puedes captar de él son sus características que percibes por medio de los sentidos –color, textura, figura, etc.-, lo que correspondería a los que Kant llama el fenómeno; pero lo que es en sí el bolígrafo sólo lo deduces mediante tu razón, como sería: el que es un instrumento que se utiliza para escribir con tinta y en última instancia, en que hay algo que soporta o subyace a las características que percibes por los sentidos, un ser (ente).

Estas consideraciones sugieren la pregunta: ¿qué es lo que se puede conocer?, Y lo que en cierto modo es el problema de los límites del conocimiento: ¿qué es lo que no puedo conocer?. Como se mencionó anteriormente, la respuesta kantiana es que el ser humano únicamente puede conocer el fenómeno pero no el noúmeno. Kant reconoce la influencia de Hume en su pensamiento diciendo que la Filosofía de este autor lo despertó de su sueño dogmático racionalista para ubicarlo en la experiencia.

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figura 4 Hume despertó de su sueño metafísico o dogmático En sus “Prolegómenos a toda metafísica futura” Kant declara “…confieso con franqueza que el empirismo de Hume interrumpió mi sueño dogmático y dio a mi investigación filosófica una orientación completamente distinta”

Por ello Kant sostuvo que el sujeto cognoscente es activo puesto que crea al objeto mediante sus estructuras de conocimiento, las cuales son a priori y están en el sujeto independientemente de su relación con las cosas, no son producto de conocimientos empíricos. Cuando el ser humano nace ya trae consigo una serie de estructuras que le permiten conocer las cosas, de tal manera que puede conocer cosas que los demás animales no son capaces de comprender. Estas estructuras se encuentran en el cerebro y sirven al sujeto para organizar los datos que percibe de las cosas, formando así los objetos que conoce.

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