Filosofía 2

Filosofía 2 – Sexto Semestre

ACTIVIDADES DE REGULACION


  1. Menciona la noción de Naturaleza que se tenía en la Edad Media.
  2. Menciona la noción de Naturaleza que se concebía en el Renacimiento.
  3. Enuncia las principales diferencias entre el Protestantismo y la Iglesia romana de la época renacentista.
  4. A través de un ensayo explica el significado de la ruptura epistémica del paradigma aristotélico-ptolemaico-tomista.
  5. Analiza y caracteriza el humanismo y la utopía del Renacimiento
  6. ¿A qué problemas responde la Utopía de Tomas Moro?
  7. Analiza y caracteriza el derecho de gentes.
  8. ¿A qué problemas responde el derecho de gentes de De Vitoria?
  9. Analiza y caracteriza la ciencia política renacentista.
  10. ¿A qué problema responde la teoría política de Maquiavelo?
  11. Analiza la tesis centrales del Empirismo.
  12. ¿Cómo y a qué problemas responde el Racionalismo de Descartes?
  13. Analiza las tesis centrales del Racionalismo.
  14. ¿Cómo y a qué problemas pretende responder el Empirismo de Hume?
  15. ¿Cuáles son las características del pensamiento de la modernidad?

 

RECAPITULACION


LA FILOSOFÍA EN EUROPA ENTRE LOS SIGLOS XVI Y XVII
CONTEXTO HISTÓRICOCULTURAL LA REFORMA DE LUTERO Y CALVINO REVOLUCIÓN FILOSÓFICACIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA EL RACIONALISMO Y EL EMPIRISMO LA UTOPIA, EL DERECHO DE GENTES Y EL INDIVIDUALISMO
1. CARACTERÍSTI.CAS DEL RENACIMIENTO. 2. SE RETOMA LA FILOSOFÍA, LA CIENCIA Y LAS ARTES DE LA ANTIGÜEDAD. 3. SE INICIA EL TRANSITO DEL TEOCENTRISMO AL ANTROPOCENTRISMO. 4.EL HUMANISMO 5.ÉPOCA DE GRANDES DESCUBRIMIENTO S GEOGRÁFICOS. 6. SE COMIENZA A DECONSTRUIR EN EL PLANO HISTÓRICOSOCIAL EL PARADIGMA MEDIEVAL. 7. INICIO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL PARADIGMA DE LA MODRNIDAD. 1. LOS ABUSOS DE LA IGLESIA CATÓLICA MEDIEVAL. 2. LAS 95 TESOS REFORMISTAS DE MARTIN LUTERO 3. LA IGLESIA REFORMADA CONTINUADA Y ESTABLECIDA POR JUAN CALVINO 4. LA ÉTICA PROTESTANTE Y EÑ ESPÍRITU DEL CAPITALISMO. 5 .EL INICIO DE LA RUPTURA EPISTÉMICA EN EL PLANO ECLESIÁSTICO RELIGIOSO. 6. SE CONTINÚA CON LA GESTACIÓN DEL PARADIGMA DE LA ÉPOCA MODERNA 1.GRANDES FILOSOFOS Y CIENTÍFICOS, MARCAN EL NACIMIENTO DE LA CIENCIA Y LA FILOSOFÍA MODERNAS. 2.SE ENFATIZA LA INEFICACIA DE LA ESCOLÁSTICA 3.LA FÍSICA ARISTÓTÉLICA ES SUPERADA POR LA NUEVA FÍSICA MATEMÁTICA 4.VISIÓN HELIOCÉNTRICA DEL UNIVERSO QUE DEJAATRÁS EL ANTICUADO SISTEMA PTOLEMÁCO 5.ÉPOCA DE GRANDES INVENTOS TECNOLÓGICOS Y ESTABLECIMIENTO DE GRANDES PROGRESOS EN LA INVESTIGAC. CIENTÍFICA 1. LA POLÉMICA EN TORNO AL PROBLEMA DEL ORIGEN Y FUNDAMENTO DEL CONOCIMIENTO HUMANO. 2.SUPERACIÓN DE LA POLÉMICA MEDIEVAL RESPECTO DE QUE SI LA VERDADERA CIENCIA Y CONOCIMIENTO SE ENCUENTRA EN LA FE O EN LA RAZÓN. 3.DIVERSOS PENSADORES FILOSÓFICOS Y CIENTÍFICOS 4. SÍNTESIS KANTIANA RESPECTO DE LA POLÉMICA EMPIRISMORACIONALISMO, EN EL SENTIDO DE QUE “TODO CONOCIMIENTO COMIENZA CON LOS SENTIDOS PERO SE ORIGINA EN EL ENTENDIMIENTO” 1. PROBLEMAS FILOSÓFICOSOCIALES, FILOSÓFICOJURÍDICOS, Y FILOSÓFICOPOLÍTICOS, QUE SON SIGNIFICATIVOS DE L HUMNAISMO RENACENTISTA. 2. TOMÁS MORO Y OTROS PENSADORES. LAS UTOPÍAS COMO IDEALES DE UNA VIDA Y SOCIEDAD FELIZ. 3. FRANCISCO DE VITORIA Y LA JUSTICIA JURÍDICA PROPUESTA EN EL DERECHO DE GENTES EN CUANTO A LA LEGETIMIDAD E ILEGITIMIDAD DE LA SOBERANÍA ESPAÑOLA SOBRE LOS PUEBLOS Y TERRITORIOS CONQUISTADOS. 4.EL INDIVIDUALISMO DEL REALISMO POLÍTICO PROPUESTO POR NICOLÁS MAQUIAVELO

Como podemos fácilmente inferir del esquema inmediato antecedente y de todo lo expuesto en este capítulo, LA FILOSOFÍA EN EUROPA ENTRE LOS SIGLOS XVI Y XVII, se encuentra amplia y significativamente determinada por el contexto históricosocio-político-cultural del Renacimiento.

En primera, el lugar de las características del Renacimiento son determinantes para la prefiguración de los rasgos esenciales que distinguen al paradigma de la modernidad. Algunos de esos rasgos son: a) se retoma la filosofía, la ciencia y las artes de la antigüedad; b) se inicia el transito del teocentrismo al antropocentrismo; c) el humanismo; d) es una época de grandes descubrimientos geográficos; e) se comienza a deconstruir en el plano histórico-social el paradigma medieval, y f) da inicio la construcción del paradigma de la modernidad

En segundo lugar tomemos en cuenta que la Iglesia romana fue la institución más representativa del paradigma medieval, y que el advenimiento de la Reforma eclesiástica-religiosa, impulsada por Martín Lutero y continuada por Juan Calvino, favoreció el surgimiento del paradigma de la modernidad. Aspectos asociados con dicha reforma son: a) los abusos de la iglesia católica medieval; .b) las 95 tesos reformistas de Martín Lutero; c) la Iglesia reformada fue continuada y establecida por Juan Calvino; d)) la ética protestante y el espíritu del capitalismo; e) el inicio de la ruptura epistémica en el plano eclesiástico religioso, y f) se continúa con la gestación del paradigma de la época moderna.

En tercer lugar consideremos que en el Renacimiento se gestó y desarrolla la llamada Revolución filosófica-científica, caracterizada por: a) El surgimiento de la grandes filósofos y científicos que, con su obra, marcan el nacimiento de la ciencia y la filosofía modernas; b) Se enfatiza la ineficacia de la escolástica; c) La física aristotélica es superada por la nueva física matemática; d) Visión heliocéntrica del universo que deja atrás el anticuado sistema ptolemáico, e) Época de grandes inventos tecnológicos y establecimiento de grandes progresos en las investigaciones científicas.

En cuarto lugar no olvidemos que parte fundamental de la Revolución filosófica-científica lo fue la polémica entre los racionalistas y los empiristas, entre cuyos rasgos debemos destacar: a) la polémica en torno al problema del origen y fundamento del conocimiento humano; b) superación de la polémica medieval respecto de que si la verdadera ciencia y conocimiento se encuentra en la fe o en la razón; c) diversos pensadores filosóficos y científicos, y d) la síntesis kantiana respecto de la polémica empirismo-racionalismo, en el sentido de que “todo conocimiento comienza con los sentidos pero se origina en el entendimiento”.

En quinto lugar tomemos muy en cuenta que tres de los más significativos problemas filosóficos del renacimiento son la Utopía, la Justicia jurídica, y el Individualismo. De los cuales destacamos los siguientes rasgos: a) problemas Filosófico-Sociales, Filosófico-Jurídicos, y Filosófico-Políticos, que son significativos del humanismo renacentista; b) Tomás Moro y otros pensadores, elaboran utopías literarias como ideales de una vida y sociedad feliz; c) Francisco de Vitoria y la justicia jurídica propuesta en el derecho de gentes en cuanto a la legitimidad e ilegitimidad de la soberanía española sobre los pueblos y territorios conquistados; d) el individualismo del realismo político propuesto por Nicolás Maquiavelo.

Por último no olvidemos que todos estos rasgos renacentistas y propios del proceso de deconstrucción del paradigma medieval y construcción del paradigma de la modernidad, no se dan u ocurren aisladamente sino que van surgiendo estrechamente vinculados y, prácticamente en forma simultánea.

1.5.4. La Filosofía Política


¿La política debe sujetarse a normas morales? ¿La moral debe subordinarse al Estado o por el contrario éste debe subordinarse a la moral? ¿La política y la moral son independientes? ¿El fin justifica los medios? Podrás contestar estos cuestionamientos tras estudiar el siguiente apartado.

Originario de Florencia, Italia, Nicolás Maquiavelo (1469-1521) es uno de los escritores más representativos del Renacimiento, y se le considera como uno de los iniciadores de la ciencia política moderna. El deseo más ferviente de este político e historiador era resucitar la República romana que en ese momento se encontraba dividida. Fue uno de los más genuinos portavoces de la modernidad:

Es la más profunda negación de lo medieval: representa al materialismo que se oculta como doctrina, pero se le conoce de hecho estando presente en todas las vicisitudes de

40 Idem. 41 Ibidem, p. 131.

42 De Vitoria, Francisco: “Carta a Miguel de Arcos”, en Escuela de Salamanca, Carta Magna de los indios, Ed.

L. Pereña, Madrid, CSIC, 1988 pp. 37-40.

la vida… ésta era la tendencia: considerar al hombre y a la naturaleza en sí, librando a la vida de todo elemento sobrenatural y sobrehumano, un naturalismo que es exigido poderosamente por el estudio de la antigüedad y por el progreso de los conocimientos y la cultura.43

A Maquiavelo le angustiaba la situación por la que atravesaba su patria, y se preguntaba constantemente ¿cómo hacer para que Italia se convierta en un Estado fuerte y unido como lo era la República romana, o al menos como lo es España o Francia? Para lograr su fin debía sacrificarse todo sin importar los medios, pues lo verdaderamente importante era lograr un Estado unificado y fuerte.

Era imprescindible eliminar la prudencia, la Ética, la Metafísica y la Teología del mundo de la política, y postular la doctrina de la fuerza. Esa fuerza que era necesaria para establecer, consolidar y sostener la dictadura del gobernante, del poder del gigante estatal o Leviatan. Tales tesis son expuestas principalmente en sus dos obras más conocidas: El príncipe y Los discursos sobre la primera década de Tito Livio, esta última de carácter histórico, por la cual se le atribuye a Maquiavelo la función de la historiografía moderna.

Escribió obras de diversos géneros: Literatura: Diálogo de la lengua; novela: la fábula de Belfagor Arcidiavolo; novela histórica: La vida de Castruccio Castracani; drama: La mandrágora; sobre estrategia militar: El arte de la guerra, y algunas poesías.

Añoraba ese gran modelo de buen gobierno que fue la República romana, su maravilloso sistema de frenos y contrapesos, la concertación, colaboración y alianza de los tres principios de gobierno: la monarquía representada por el consulado, la aristocracia por el Senado y la democracia por los tribunos.

La recíproca independencia y dinámica confrontación de estos poderes serían una garantía para los ciudadanos. Maquiavelo creía que éstos eran los ingredientes que habían hecho grande y potente a la República romana. Pero aunque para Maquiavelo la tesis ideal era la República, se decidió por la hipótesis desesperada y pesimista del principado despótico y tiránico.

En su obra más famosa, El Príncipe, abordó la cuestión de “cómo obtener y conservar el poder” -que en el fondo es el problema de la reconstrucción del nuevo Estado italianoocupándose además de la soberanía del “Estado”.

A Maquiavelo se le atribuye la fundación de la Ciencia Política empírica moderna. La política se desarrolla con leyes propias ante las cuales es en vano revelarse; el objeto específico de estudio de la Ciencia Política moderna es precisamente el “Estado”. Afirma en El Príncipe que él se ocupará de lo que en realidad es la política mas no de lo que debe ser. Pretende conocer lo que realmente es la política, anteponiéndose a la realidad efectiva. Sin embargo, no puede decirse que su obra haya sido propiamente científica, a lo sumo se puede señalar que fue uno de los precursores de la Ciencia Política positivista moderna.

43 Von Hippel, Ernest: Historia de la Filosofía política en sus capítulos señeros, p.1.

Maquiavelo trata de estudiar al Estado como lo había un biólogo, buscando descubrir las leyes que rigen su nacimiento, su desarrollo y su muerte. La Ciencia Política estudiará el mejor de los regímenes políticos, su proceso legal, cómo se produce, se conserva y mantiene por la fuerza. El método que utilizó para ello es una especie de empirismo y racionalismo práctico que consistía en la observación directa, guiada por el sentido común y la astucia. Maquiavelo cree que la vida humana está determinada por dos factores: La virtud y la fortuna.

El príncipe debe saber aprovechar la fortuna y aplicar su destreza. También debe reconocer las regularidades que se dan en las situaciones históricas. Su crudo empirismo y su naturalismo animal son la raíz de su política de fuerza, de su autoritarismo y totalitarismo. Pero no se contenta sólo con codificar la práctica política habitual, como algunos han dicho. Además toma partido, juzga, aconseja, aprueba o desaprueba.

¿Cómo debe actuar el gobernante para obtener y conservar el poder? Según Maquiavelo, el gobernante debe ser más temido que amado, porque los hombres son ingratos, simuladores, cobardes e interesados; los hombres son siempre malos por naturaleza, por eso hay que ganárselos o suprimirlos. Debe ser como la fiera más dañina, ya que vive entre lobos. Igual que Plauto, cree que el hombre es lobo del hombre, igual que Calicles, cree en la ley del más fuerte.

El príncipe debe gobernar con la potencia de la bestia y la inteligencia del hombre. Fuerte y pérfido, debe ser mitad hombre y mitad bestia, como el centauro que es la mezcla de hombre y caballo, debe tener la fuerza del león y la perfidia de la zorra:

Siendo, pues, necesario que un príncipe sepa servirse bien de la bestia, debe, entre las bestias, escoger al zorro y al león, porque ni el león puede defenderse de las trampas, ni el zorro de los lobos. Zorro hay que ser, por tanto, para conocer las trampas y león para amedrentar a los lobos.44

El príncipe debe sacar ventaja del lobo, de la violación de los tratados, de la traición, del crimen, de la mentira, del engaño y de la adulación.

Mientras que los premios deben darse con cuentagotas para que se disfruten más, el castigo debe hacerse rápido, pronto, de ser posible de golpe, para que no se sienta tanto. Cuando sea necesario, no hay que dudar en someter al país a un baño de sangre. Maquiavelo concibe a la política como un arte y, aunque en lo individual mantiene intacta la ética cristiana, en el terreno de la política propone: un “arte” que necesita hacer uso del mal para contrarrestar el mal, es un arte cuya obra es el Estado, el artista es el gobernante, el príncipe o el político.

La política considerada como una técnica o arte pertenece al dominio del producir, más que del hacer. Es un arte liberado de la ética, en oposición a la filosofía aristotélica, para la cual la política era esencialmente una conducta ética. Así como el escultor modela el mármol, así el político modela el poder o el Estado. La moralidad está en el pueblo, pero no en el príncipe. Su visión es contradictoria e inmoral. Asimismo, como los valores

44 Maquiavelo, Nicolás: El Príncipe, Porrúa 3ª. ed. México, 1973, cap. XVIII, p. 30.

morales no pueden aplicarse en política, se extirpan por completo. El artista de la política debe aprender a ser malo, a estar por encima de la moral, su arte es supramoral.

Su tesis puede expresarse en el enunciado: “el fin justifica los medios” y como el celo por el Estado lo devora, el fin es la construcción del Estado. La perfidia y la crueldad son medios que se justifican para alcanzar el fin primario y absoluto que es el crecimiento y conservación del Estado. Más que el bien común, lo que importa es el poder, el cual parece identificarse con el bien común.

Maquiavelo afirma que es el “bien lo que hace grandes a las ciudades”, lo que importa es la prosperidad y grandeza del Estado. La moralidad es inmolada a favor del bien político. Con éste la técnica o arte político supramoral adquiere teóricamente pleno derecho o arte político supramoral y se convierte en normas y reglas plenamente justificadas. Esta es la realidad y la verdadera moralidad del hombre político, esa es la ley de la política. Lo que hace Maquiavelo es tener conciencia del hecho, reconocerlo, aceptarlo y sancionarlo como algo normal.

La inmoralidad política es un hecho normal porque lo político es esencialmente amoral. He aquí una de las más graves contradicciones latentes en su pensamiento, en el cual se percibe un desgarramiento interior: una ética cristiana en lo individual y un arte político en lo social, arte en el que lo importante es la eficacia “racionalmente calculada”. Con tal de que no se hunda el barco y siga navegando, tira todo por la borda y afirma que por su propia naturaleza la política es inmoral, amoral o supramoral.

La política de fuerza existió y existirá antes y después de Maquiavelo, “en múltiples ocasiones los príncipes y los conquistadores no vacilaban en hacer uso de la mala fe, de la perfidia, de la falsedad, de la crueldad y del asesinato; en fin, cometer todos los crímenes de que es capaz la carne y la sangre del hombre, para llegar al poder, éxito y satisfacer su codicia y ambición”.45

Sin embargo, antes de Maquiavelo el crimen no se había elevado a nivel de norma, y los gobernantes por lo menos tenían razones para sentirse culpables y con remordimientos de conciencia. A partir del florentino estas razones parecen desaparecer, al menos teóricamente. Después de él los malos políticos podrán suponer que cumplen con su deber como artífices y dirigentes políticos y harán a un lado o pondrán entre paréntesis sus convicciones morales importando sólo el engrandecimiento del Estado.

Aunque no puede culparse a Maquiavelo por las acciones de los gobernantes, muchos de ellos se han inspirado en sus teorías, desarrollándose una corriente de pensamiento y estilo de gobierno denominada “maquiavelismo”.

Maquiavelistas fueron: Enrique VIII e Isabel, Federico el Grande, Catalina de Rusia, Talleryand, Hitler y Mussolini. También existen algunas ediciones de El Príncipe comentadas por Napoleón.

Mussolini escribió un prefacio para una edición de El Príncipe, y Hitler decía que El Príncipe era un libro indispensable para todo hombre político, que era como una purga

45 Meritain, Jacques: El alcance en la razón, p.213

del espíritu, ya que este libro le había liberado de ideas falsas y de prejuicios. Sólo entonces comprendió lo que era realmente la política, le abrió los ojos.

Las tesis de Maquiavelo, que implicaban esencialmente el uso “racional y artístico” del mal, serán sustituidas por el uso del mal y la fuerza, de modo altamente “irracional” de inteligencias vulgares, brutales, salvajes y nada “artísticas”. Gobernantes y gobernados se hundirán en una “ética putrefacta, que llama bien al mal y mal al bien, y que constituye el maquiavelismo común de nuestros días”.46

Muchos son los comentarios que se pueden hacer a la teoría maquiavélica, señalaremos algunos brevemente:

  • El maquiavelismo tiende a la larga, por su propia dinámica, a destruir al cuerpo político, conduce a la autoaniquilación y tiende a corromper a todo el cuerpo social.
  • En cambio, la justicia y la moral son la salud y el bienestar del cuerpo social.
  • Así como la medicina lleva salud y vida al cuerpo a través de la sangre, así el veneno o el mal es causa de la enfermedad de todo el cuerpo, aunque éste se introduzca a través de un pequeño punto de la piel.
  • De igual forma la civilización carga y paga las faltas y errores del pasado; sufre o goza, se daña o se beneficia, se cura o se enferma, mejora o empeora, se contamina o se mantiene sana.
  • Una auténtica democracia o comunidad de hombres libres se funda en la justicia y el derecho, que es totalmente incompatible con el maquiavelismo. Esto lo tuvo muy claro De Vitoria.
  • Si comparamos las tesis de Maquiavelo con las De Vitoria, resalta la verdad de las tesis de este último, quien fue ilustre maestro de la Universidad de Salamanca, en España.
  • Entre el derecho, la justicia y el bien común por un lado, y la perfidia, la fuerza y la ambición de poder, por otro, sin duda habría que optar por lo primero.
  • Dice don Antonio Gómez Robledo que es sobre los principios de De Vitoria en los que se ha construido con espantosas peripecias el Estado y la comunidad internacional y no sobre los de Maquiavelo, del cual sus teorías han sido refutadas por las acciones desinteresadas de un pequeño e imperceptible hombre: Gandhi.47
  • Maquiavelo tiene una visión idealizada, estrecha y deformada de la historia y de la República romana. Cree en la ley del eterno retorno, según la cual se vuelve siempre a formas analógicas y degeneradas de gobierno.
  • Al generalizar la experiencia de su época y de su país, no comprende cómo la corrupción condujo a la República a convertirse y degenerar en un imperio. No entendió que cuando se dejan de lado las virtudes y la moral en el arte de la política, se corrompe todo el cuerpo social: fue así como se corrompió la República romana.

A la larga, el Estado Maquiavélico termina siendo víctima de sus propios errores, ya que la injusticia se vuelve contra el que la comete. Así podemos constatar, al transcurrir el

46 Ibidem. 47 Gómez Robledo, Antonio: Nicolás Maquiavelo en su quinto centenario, p. 47.

tiempo, que el maquiavelismo no tiene éxito, como no lo tuvieron los totalitarismos, llámense fascismo, nazismo, estalinismo.

A través de la historia hemos visto que ha habido un progreso jurídico y moral de la humanidad. La justicia y el derecho han ido impregnando la comunidad humana, muy lentamente si se quiere, contrario a lo que decía Maquiavelo, pero el autor de El Príncipe no tuvo ojos para percibir este proceso.

Con los argumentos de Maquiavelo bien puede justificarse el uso nefasto de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki o la actitud que asumieron muchos conquistadores. Maquiavelo confunde el bien con el mal, incluso parece contradecirse pues el fin nunca justifica los medios. Para que un acto sea bueno deben ser buenos la intención, el objeto y las circunstancias.

El Estado no es una simple obra de arte sino el resultado de conductas humanas quepertenecen al dominio de la Ética y el derecho, la ley moral es la misma para el individuo y para la sociedad, no hay una ley para el individuo y otra para el político.

Si el hombre es malo lo es sólo accidentalmente, pues en realidad es esencialmente bueno y perfectible. Perfectible quiere decir que puede mejorar o también degradarse, realizar actos buenos y actos malos, pero por naturaleza tiende a su pleno desarrollo, al bien.

La autoridad sólo se justifica por el bien común y el fin de la política es el bien común. En un Estado de derecho, el Estado está sujeto a la ley. Sería ilógico que el fin de la política fuera el mal común, el poder del Estado fundado sólo en la fuerza bruta no es legítimo.

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Contesta adecuadamente cada uno de los siguientes reactivos:

  1. Contesta lo siguiente en relación con la lectura hecha a la Utopía. a) ¿Puede el hombre aspirar a una nueva sociedad mejor y más justa? b) ¿La república protesta por Moro es comunista o liberal individualista? c) ¿Cuáles son los pasos que sigue Moro en su obra?
  2. Elabora una crítica de la sociedad actual.
  3. Haz un breve ensayo en el que propongas soluciones a los problemas de la sociedad actual.
  4. Investiga y elabora una breve síntesis biográfica de Moro.
    1. Describe las características de los siguientes aspectos de la república utópica de
      1. Escribe una “utopía” en la que describas tu república modelo, o en otras palabras ¿cómo te imaginas que debería de ser la sociedad modelo o perfecta?
      2. ¿Qué es el derecho de gentes?
      3. ¿Qué es el derecho natural?
      4. ¿En qué consiste la justicia?
      5. ¿Qué es el estado de derecho?
      6. ¿Por qué se dice que De Vitoria fue el fundador del derecho internacional?
      7. ¿En qué sentido es democrática la teoría del Estado De Vitoria?
      8. ¿En qué estriba la actualidad De Vitoria? a) Describe la sociedad a través de la analogía del cuerpo. b) Haz una biografía de Francisco de Vitoria.
      9. Define los conceptos que a continuación se te presentan (causas de la sociedad
Moro:
a) Religioso e) Legal y jurídico
b) Político f) Moral
c) Social g) Educativo y cultural.
d) Urbano

política). Final

Eficiente

Formal

Material

16. En relación con lo postulado por De Vitoria explica lo siguiente: Derechosnaturales

Derecho de gentesA partir de información periodística, describe cómo es la política.

  1. ¿La política es independiente de la moral?
  2. ¿Por qué el fin no justifica los medios?
  3. ¿Cuál es el método que utiliza Maquiavelo para estudiar el Estado?
  4. ¿En qué consiste el arte de la política para Maquiavelo?
  5. ¿Cómo debe ser la política?
22. Completa el siguiente cuadro. Anota los conceptos correspondientes:
Aspecto De Vitoria Maquiavelo Moro
Finalidad de la política
Política y Moral
Fin y Medios
Hombre
Autoridad
Estado de Derecho
Derecho de gentes

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En el Renacimiento las utopías (como las de Tomás Moro, Tomaso Campanela y Francis Bacon), el Derecho de Gentes de Francisco De Vitoria, y la filosofía política expuesta por Nicolás Maquiavelo; significan respectivamente en la filosofía social, jurídica y la del liberalismo individualista; una nueva forma de replantear la realidad histórica-sociopolítica y cultural. Ello con la finalidad de arribar a una vida social cada vez más justa en el sentido de la modernidad.

Respectivamente esas tres problemáticas filosóficas, prefiguran distintas vertientes, entrelazadas por cierto, del Humanismo renacentista, para la búsqueda permanente del ideal de justicia social, jurídica y política, que en tanto búsqueda, es rasgo esencial que distingue al paradigma de la modernidad.

Esas tres problemáticas filosóficas, social, jurídica y política, significan la lucha moderna por un mundo mejor. La cual en el mejor de los casos, se manifiesta como un ideal de realización que orienta la labor del hombre moderno. Aunque en el peor de los casos ello no quede más que como un deseo ideal que nunca se ve plenamente satisfecho o realizado. O si se prefiere: como un proceso y proyecto de vida perfectible o, peor aún, como un sueño frustrado y nunca realizado plenamente; porque como sueño del ideal, era en sí mismo irrealizable para todo hombre por muy renacentista o moderno que fuere.

El Humanismo renacentista deposita gran confianza en las posibilidades de realización de las facultades humanas. Se tiene inmensa confianza en la razón, la voluntad y la libertad humanas. Es un humanismo que considera que el hombre es capaz de ser y realizar todo: ser el creador de su trayectoria existencial, el dueño y transformador de la naturaleza.

Con los hombres del Renacimiento, el antropocentrismo moderno se expresa de muy diversas maneras en el arte, la ciencia, la filosofía, en todas las ramas de la actividad humana, y prácticamente en todas las formas de la cultura. Especialmente el humanismo renacentista se manifiesta en la vida y obra de Tomás Moro, Francisco De Vitoria, Nicolás Maquiavelo, Leonardo da Vinci, Giordano Bruno, Francis Bacon, Galileo Galilei y Nicolás Copérnico, por mencionar sólo algunos de tantos.

1.5.3. La justicia y el derecho de gentes


Otro tema que ha inquietado a los hombres, a los filósofos y a los juristas es la justicia. ¿Cómo saber qué es lo justo? ¿Cuándo algo es justo? ¿Cuándo o en que circunstancias tengo derechos? ¿Cuándo se comete una injusticia con una persona o nación? ¿A qué criterio se deben ajustar las cosas y las acciones para que sean justas?.

Como ya señalamos, el descubrimiento del nuevo mundo fue ocasión para que se planteara nuevamente “un conjunto de problemas morales, jurídicos y políticos, y para una revisión a fondo de las viejas formulas medievales, doctrinalmente superadas por Santo Tomás (de Aquino), en el siglo XIII, pero que seguían vigentes en la práctica”33

En la isla La Española, hacia el año de 1521 retumbó la voz de Antonio de Montesinos, cuestionando y perturbando la conciencia de los conquistadores al expresar:

Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muerte y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Estos no son hombres? ¿No tiene ánimas racionales?

Fue tal la turbación y conmoción que causaron estas palabras al llegar a España, que fue necesario replantear los problemas sobre la constitución del Estado y la autoridad civil y eclesiástica, la personalidad humana y sus derechos individuales, familiares y sociales, sobre el derecho a la vida, a la liberta y a la propiedad.

Francisco de Vitoria (1492-1546) en sus famosas Reelecciones llevó la discusión al terreno de los principios y de las ideas, en busca de que la verdad prevaleciera por encima de los intereses particulares.

32 Cfr. Alcalá, Manuel: op. cit., p.28.

33 Guillermo, Fraile: Historia de la Filosofía española, p. 282.

Las Reelecciones eran conferencias magistrales que debían presentar cada semestre los profesores de la prestigiada Universidad de Salamanca. Se exponían algunos problemas de actualidad, perfeccionando y tomando como base las “lecciones” de los cursos universitarios.

En la época De Vitoria las Reelecciones eran una simple rutina. Él hizo de ellas algo especial al introducir la modalidad de presentarlas por escrito, dándoles así mayor seriedad, nivel y calidad. El impacto que se produjo en los ambientes culturales europeos fue notable.

Al retomar y reformular la filosofía de Tomás de Aquino, Francisco de Vitoria creó lo que hoy se conoce como la teoría del “estado de derecho”, del “derecho de gentes” (o internacional), de la “comunidad universal” e inclusive aportó conceptos clave y básicos a la teoría “democrática del Estado”. Tiene Francisco de Vitoria una concepción teleológica del Universo, según la cual “todo absolutamente existe por algún fin… en la que hay que buscar su razón de ser y su necesidad”.34

Distingue dos órdenes: el natural y el sobrenatural, el humano y el divino; el civil y el eclesiástico, el filosófico y el teológico, el de la razón y el de la fe. Estas distinciones, tomistas en sus orígenes, recibirán una formulación más perfecta por parte de De Vitoria: los dos órdenes no se excluyen ni se contradicen, más bien, aunque son distintos, se complementan. En el hombre mismo deben distinguirse esto dos órdenes, el natural, propio de la naturaleza humana, y el sobrenatural, de la gracia de Cristo.

Para De Vitoria existen dos vidas, dos sociedades y dos órdenes jurídicos distintos: una sociedad natural, con un orden jurídico natural, un fin, potestad y autoridad también naturales y otra sociedad sobrenatural con un orden jurídico sobrenatural y un fin, potestad y autoridad sobrenatural compuesta por los bautizados. Por consiguiente, hay, pues, dos sociedades perfectas, es decir, dos sociedades que se bastan a sí mismas y entre las que no caben intromisiones. De igual forma existen dos clases de derechos: naturales y sobrenaturales; los primeros son individuales y sociales y nacen de la naturaleza humana, prescindiendo de si se es o no cristiano o de cualquier otra religión, en tanto los segundos son también individuales y sociales.

Asimismo, para De Vitoria, como para Santo Tomás de Aquino, igual que para Aristóteles, el hombre es un “animal racional”; el alma racional es la forma y el cuerpo es la materia, por lo que la esencia sustancial o la naturaleza del hombre no es sólo el cuerpo, ni sólo el alma, sino el compuesto sustancial, ya que el hombre es un solo ser, es una sola sustancia y entidad, es decir, una persona.

No son las cosas las que tienen derecho, sino el hombre; por consiguiente, el derecho se funda en el hombre, en el orden de su naturaleza para alcanzar su fin, en su racionalidad y libertad.

De la naturaleza del hombre brotan sus derechos naturales: a la vida, a la integridad corporal, a la perfección, a la propiedad común o privada, y a la libertad. Desde luego también se incluye la libertad de creencia o de religión. Ningún hombre puede ser por

34 De Vitoria, Francisco: Relaciones teológicas. De la potestad civil, p. 154.

naturaleza esclavo. Los derechos naturales, dice fray Francisco de Vitoria, no se pierden por el pecado ni por motivo religioso o de infidelidad.

Entiende la sociedad como un “cuerpo social” en el que cada elemento tiene su función. Late en la concepción social vitoriana una idea organicista y solidaria, en la que “unos” ínterdependen de “otros”, todos los miembros participan de los bienes y de los males de cada uno.

Señala De Vitoria que el hombre es un ser con una naturaleza esencialmente social que tiende a agruparse, ya que aislado no puede alcanzar su pleno perfeccionamiento. Según la concepción social jusnaturalista o del derecho natural de fray Francisco de Vitoria, la sociedad brota espontánea y naturalmente de la naturaleza humana.

Pero la sociabilidad humana no se satisface con la familia, ya que ésta es insuficiente. Se requiere, pues, de una sociedad más perfecta, como lo es la sociedad política. Así, el hombre constituye “sociedades parciales: grupos, fratrías, tribus, ciudades, naciones, las cuales se organizan internamente y se desarrollan con independencia de las demás”.35 Para comprender la concepción social de Francisco de Vitoria, conviene recordar la teoría aristotélica de las causas, según la cual se conoce verdaderamente algo cuando se conoce su causa. Existen cuatro tipos de éstas: dos son extrínsecas: la eficiente y la final, las otras dos son intrínsecas: la formal y la material.

Cada causa responde a una pregunta: la eficiente responde a la pregunta ¿quién o qué ha producido ese ser?, la final, ¿para qué?; la formal, ¿qué es? y la material, ¿de qué está hecho?

Aplicado a la sociedad política, tenemos:

¿Qué o quién ha producido a la sociedad política? La respuesta sería: la naturaleza, la cual a su vez ha sido creada por Dios. Aquí hay que hacer notar dos causas eficientes: la próxima y la remota. La causa eficiente próxima de la sociedad es la naturaleza humana y la causa eficiente remota es Dios.

¿Para qué se constituye la sociedad política? Para el bien común, el cual es el fin o causa final de la sociedad. En la sociedad unos ínterdependen de otros “Unos llevan las cargas de otros”,36 los miembros y los órganos colaboran para el bien de todo el cuerpo, si sufre o goza un miembro, sufre y goza todo el cuerpo, el cuerpo no puede conservar su integridad sin una fuerza ordenadora que componga “todos sus miembros, unos en provecho de otros, y todos en su provecho de todo el hombre”.37

En la sociedad todos participan, todos tienen una parte en la constitución del cuerpo social, unos serán pie, otros ojo, otros corazón, pero todos son parte de ella y reciben sus bienes y sus males.

35 Fraile, Guillermo: op. cit., p. 293. 36 De Vitoria, Francisco: op. cit., p. 157. 37 12 Ibidem, p. 157.

¿Qué es aquello que en definitiva constituye a la sociedad política? La autoridad, facultad o derecho a gobernar es la forma del Estado o causa formal que especifica la sociedad política.

¿De qué está hecha la sociedad política? De la república, de la cosa (res) pública misma, y ésta es la causa material de la sociedad.

La autoridad nace y tiene como fin el bien común que reside en la sociedad misma. Por consiguiente, su función es dirigir a la sociedad hacia su fin, es decir, orientarla al bien colectivo. La autoridad reside como en su sujeto natural en la sociedad misma. De Vitoria no admite reyes ni emperadores por derecho divino, ya que los representantes y administradores de la autoridad la reciben directa y libremente de la sociedad o del pueblo, para alcanzar el bien común. Asimismo, su origen es directamente de derecho natural y sólo proviene de Dios remotamente, en la medida que es el creador de la naturaleza del hombre como ser social.

No existen dos potestades, una del gobernante y otra de la comunidad, es una misma; y si el gobernante abusa del poder y se olvida del bien común o lo usa en perjuicio del pueblo, la comunidad puede deponer al tirano, incluso mediante la violencia. Tanto el individuo como la sociedad tienen derechos naturales, los derechos naturales sociales no eliminan los derechos naturales individuales. Ni el individuo pierde sus derechos frente al Estado.

De Vitoria reconoce las prerrogativas del gobernante en su función orientadora del bienestar de la sociedad y de promotor del bien común, pero la sociedad conserva siempre la potestad de retirarlas en caso necesario. El hombre, la sociedad y el Estado están sometidos a una ley natural, es decir, al derecho natural, que son las exigencias implícitas en la naturaleza humana.

El derecho es el objeto de la justicia y precisamente ésta consiste en darle a cada uno su derecho, lo suyo, lo justo, la cosa o acción debida.

Al deducir las conclusiones y hacer aplicaciones inmediatas del derecho natural, surge el derecho de gentes, que es común a todas la naciones (o gentes) del orbe. Es en estos conceptos que radica la creatividad De Vitoria: un Estado que está sujeto al derecho, un derecho común a las naciones, una comunidad del orbe, un poder que radica originariamente en la sociedad o el pueblo.

Tomás de Aquino y Alberto Magno establecieron en su filosofía del derecho la distinción entre el derecho natural primario y el secundario; llamaron derecho natural al primario y derecho de gentes al secundario, a las conclusiones próximas y obvias del derecho natural.

Los derechos naturales entre los individuos son: derecho a la vida, a la integridad corporal, a la honra y a la libertad. Son derechos naturales entre naciones o derechos de gentes: la autonomía, la soberanía o independencia, la integridad territorial y la honra.

De Vitoria subrayará el aspecto internacional del derecho de gentes, el cual es “el derecho natural entre gentes o naciones como tales sin excluir ninguna”.38

Todos los hombres pertenecen a la misma comunidad universal, ya que tiene una misma naturaleza social que es anterior a las naciones. La relación entre éstas y la misma comunidad universal están sujetos al derecho natural y al derecho de gentes. Cuando una nación pisotea el derecho de otra, el país injuriado puede hacer la guerra para restaurar su derecho. La guerra en este sentido debe entenderse como un acto de justicia reivindicatorio. Tres son las condiciones para que sea justa: causa justa, autoridad legítima para declararla y recta intención. Por el contrario, consideró que no son causa justa de la guerra: ni la diversidad de religión ni el deseo de ensanchar el territorio ni la gloria o el provecho del gobernante.

En el caso de la conquista de América, consideró muy dudosa la justicia de la guerra contra los pueblos indígenas; planteó la cuestión de igual a igual y enfrentó los derechos naturales de los indios y de sus estados contra los derechos naturales de los españoles y su Estado. “Antes de la llegada de los españoles (los indios) eran verdaderos dueños, y aducir pecado, infidelidad o demencia para quitarles sus posesiones y gobiernos, no legitima nada de ello”.39

De Vitoria dividió en dos los títulos o razones según los cuales los españoles tenían autoridad sobre los indios: los legítimos y los ilegítimos.

I. Los ilegítimos que rechaza rotundamente son:

  1. La autoridad del emperador sobre el mundo.
  2. La autoridad temporal del Papa sobre el mundo.
  3. El derecho de descubrimiento de tierras deshabitadas.
  4. La resistencia a recibir la fe cristiana.
  5. Los pecados de los indios contra la naturaleza.
  6. La elección o aceptación voluntaria de la soberanía española.
  7. La predestinación divina.

II. Los títulos legítimos posibles y condiciones son:

  1. El derecho de sociabilidad y libre comunicación
  2. El derecho de propagar la religión, la protección y tutela de los misioneros.
  3. El derecho de intervenir en favor de los convertidos.
  4. El derecho de dar un príncipe cristiano a los convertidos.
  5. El derecho de defensa de los inocentes para abolir los sacrificios humanos y el canibalismo.
  6. El libre consentimiento o aceptación de la corona española debidamente garantizado.
  7. Los tratados de alianza con otros pueblos indígenas.

La tutela sobre las naciones atrasadas sería tan sólo un título probable y transitorio. Estos títulos podrían justificar la intervención si se da la injuria contra el derecho de

38 Ramírez Santiago: El derecho de gentes. Examen critico de la Filosofía del derecho de gentes desde Aristóteles hasta Francisco Suárez, p. 195.

39 Beuchot, Mauricio: La querella de la conquista. Una polémica del siglo XVI, P. 28

gentes de cualquier nación, sea indígena, española o cualquier otra; pero sólo son posibles y condicionados, y si no hay injuria la guerra no es justa.

Según de Vitoria a lo único que tenían derecho los españoles “era a la presencia pacífica de las tierras recién descubiertas”.40 Hay quienes pretenden demostrar que sus tesis son pura “ideología esclavizadora”, afirman falaz y simplistamente que de lo que se trata es de justificar la conquista. La verdad es que no todo fue bueno ni todo fue malo. “Mientras a los conquistadores les interesaba apoderarse de los bienes de los indios, a los misioneros les interesaba salvar almas… (creían) que lo mejor que podían dar a los indios era la fe cristiana. Más aún, creían tener no sólo el derecho de ser escuchados sino también la obligación de predicar”.41

Al negar el dominio universal del emperador, De Vitoria y sus correligionarios, los frailes dominicos, se enfrentaban directamente a Carlos V, quien les prohibió ocuparse de estas cuestiones sin su permiso. De Vitoria afirmó en una carta no encontrar causa alguna de justificación para hacerles la guerra a los indios, al contrario todo ha sido mal habido y exige restitución.42

Aunque la intención de los misioneros de comunicar su cultura fue buena, lamentablemente los militares usaron mal el derecho a la predicación, al que convirtieron en excusa o pretexto para invadir, conquistar y esclavizar. No obstante, muchas de las tesis y principios de este gran teólogo y jurista español siguen siendo vigentes en la actualidad, y son base sólida y testimonio de la búsqueda de la verdad, la justicia y el bien común para todas las personas o pueblos.