1.3.1 Ruptura epistémica del paradigma Aristotélico-Ptolemáico-Tomista


Como ya antes hemos indicado el problema del desmoronamiento del mundo medieval, significo un cambio en la visión que del hombre, la sociedad y la naturaleza se había tenido o soportado en Europa, durante toda la Edad media. Esa visión o paradigma medieval que era una combinación o mescolanza ideológica de Física y Lógica aristotélica tradicional, de la Astronomía geocéntrica de Ptolomeo, y del tomismo como la doctrina filosófico-religioso cristiano de Tomás de Aquino. Y que ya en el siglo XVI y XVII, con el Renacimiento se comienza a deconstruir o “romper”; en primera con la Reforma protestante que ya hemos abordado, y en segunda con la Revolución filosóficacientífica de la cual nos ocuparemos ahora en este tema 1.3.”Ruptura epistémica del paradigma medieval”, significa que la visión o interpretación que del hombre, la sociedad y la naturaleza, o en una sola palabra, del mundo se tenía; ahora en el Renacimiento, en el inicio de la modernidad, y especialmente con la Revolución filosófica-científica – como serie de cambios, descubrimientos e inventos, en la Filosofía, la Ciencia y la Tecnología: comenzaba a ser sustituido, destruyendo, deconstruyendo lo medieval y construyendo lo moderno, la modernidad.

El paradigma o visión medieval del mundo era sustituido por el paradigma del mundo de la modernidad, que se iniciaba con el Renacimiento. Del teocentrismo con Dios en el centro de todas las actividades humanas, se pasa al antropocentrismo. El paradigma medieval era teísta y el paradigma moderno humanista. En el paradigma medieval, el hombre y la sociedad, la vida del hombre, estaba determinada por Dios, el hombre no era más que un hijo de Dios y estaba obligado, en esa ética cristiana, a vivir como Dios manda a través de su Iglesia. La naturaleza era obra de Dios y debía ser preservada y respetada como tal y hasta el prejuicio.

En cambio con la ruptura epistémica, en el paradigma de la modernidad el hombre y sus facultades, especialmente con su razón, libertad y voluntad, que eran cualidades humanas inmensas, daban al hombre (y éste tenía ahora modernamente) la posibilidad de ser dueño de su individualidad, su sociedad y su historia. La naturaleza era considerada como obra de Dios, pero bien podía y debía, ser estudiada,, transformada y utilizada en pro de la solución y satisfacción de los problemas y necesidades humanas.

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