3.1 CONOCIMIENTO


Ante la fugacidad de la vida cabe preguntarse por el sentido de nuestro breve paso aquí en la Tierra. Reflexionar sobre la raíz, la verdad de la existencia que transcurre tan apresuradamente como un sueño.

¿Acaso algo de verdad hablamos aquí…?

Sólo es como un sueño, sólo nos levantamos de dormir,

sólo decimos aquí sobre la tierra…

Cantares mexicanos

In Tlaltícpac, “Sobre la Tierra”, no hay nada que permanezca:

Lo dejó dicho Tochichitzin,

lo dejó dicho Coyolxauqui:

sólo venimos a dormir

sólo venimos a soñar,

no es verdad, no es verdad que venimos a

vivir sobre la Tierra:

cual cada primavera de la hierba, así es nuestra hechura: viene y brota, viene y abre corolas nuestro corazón, algunas flores echa nuestro cuerpo: ¡se marchita!

Cantares mexicanos

¿Es entonces, ésta la vida? ¿Es este breve momento, en verdad, la vida? ¿Es verdad que se vive sobre la Tierra? No para siempre en la Tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la Tierra: sólo un poco aquí.

Nezahualcóyotl Cantares mexicanos

De poco sirven los logros materiales del hombre, pues también perecen. La gloria personal, la riqueza y el poder transcurren y se pierden en el tiempo.

Ido que seas de esta presente vida a la otra, oh rey Yoyotzin, vendrá tiempo en que serán deshechos y destrozados tus vasallos, quedando todas tus cosas en las tinieblas del olvido… Porque en esto vienen a parar los mandos, imperios y señoríos, que duran poco y son de poca estabilidad. Lo de esta vida es prestado, que en un instante hemos de dejar…13

¡Con este canto es la marcha a la región del misterio! Eres festejado, divinas palabras hiciste, ¡pero has muerto…!

Cantares mexicanos

Ante la preeminencia de la muerte, ¿qué tiene sentido?, ¿qué es lo verdadero? Para los nahuas lo verdadero es el conocimiento del fundamento, de la divinidad. Los demás saberes son útiles, y así lo demuestra el gran desarrollo político y cultural náhuatl, pero el verdadero saber es el que no está sujeto a la destrucción del paso del tiempo. Por eso los tlamatinime son los que se ocupan del conocimiento divino, sobrepasando los límites de la realidad material. Oir a Dios, al que sostiene el Universo, al dador de la vida, es la tarea del tlamatinime. El puente entre el hombre y Dios se establece no con la razón sino con la poesía, y es a través de la concatenación de imágenes que el hombre puede atisbar la divinidad; entenderla racionalmente rebasaría las posibilidades humanas. Cada tlamatini busca en su interior, ve, intuye, de algún modo, al dador de vida. Su imagen la expresa metafóricamente a partir de “flores y cantos”, es decir, de la poesía.

Así habla Ayocuan Cuetzpaltzin que ciertamente conoce al dador de la vida… Allí oigo su palabra, ciertamente de él, al dador de la vida responde el pájaro cascabel.

13 Poema antiguo citado por Ixtlilxóchitl, Fernando de Alba: Obras completas. Tomo II, pp. 235-236.

Anda cantando, ofrece flores, ofrece flores.

Como esmeraldas y plumas de quetzal,

están lloviendo sus palabras.

Cantares mexicanos

La alocución in Xóchitl in Cuícatl, flor y canto, nos da la “imagen” de poesía. Los nahuas, a través de disfracismos proponen dos imágenes que se refuerzan entre sí para acercarnos a lo que se quiere decir. Nuevamente vemos que para los nahuas es imposible aprisionar una idea en un término. Recordemos que la lengua náhuatl es asociativa; une palabras, conjuntado ideas, dado como resultado un lenguaje de imágenes más que de conceptos14. Para los nahuas la poesía, flor y canto, es un camino de conocimiento porque permite la introspección. Como producto que somos de la divinidad, ésta se encuentra inmersa en nosotros y habremos de llegar a ella mediante un proceso de búsqueda interior. En forma similar a lo que Sócrates llamaría “conócete a ti mismo”, los sabios nahuas buscan una verdad propia, la cual, obviamente, no puede ser igual para todos, y no puede ser objetiva como se espera de otras posturas filosóficas.

La respuesta quizás no sea verdadera, en palabras nahuas: ach ayac Nelly int iquitohua nican (puede que nadie diga la verdad en la Tierra), mas el camino del conocimiento, el de flores y canto, es el único verdadero. “Porque, en cualquier forma, la verdadera poesía implica un peculiar modo de conocimiento, fruto de una auténtica experiencia interior, o si se prefiere, resultado de una intuición. La poesía viene a ser entonces la expresión oculta y velada, que con las alas del símbolo y la metáfora, lleva al hombre a balbucir y a sacar de sí mismo lo que en una forma misteriosa y súbita ha alcanzado a percibir”15.

La verdadera poesía embriaga al hombre, sacándolo de sí, llevándolo al lado de lo divino. La poesía conduce al conocimiento por revelación, por eso la poesía es simbolismo y metáfora16.

Sacerdotes, yo os pregunto:

¿De dónde provienen las flores que embriagan al

hombre?

¿El canto que embriaga, el hermoso canto?

Cantares mexicanos

Sólo provienen de su casa, del interior del cielo,

sólo de allá vienen las variadas flores…

Donde el agua de flores se extiende,

la fragante belleza de la flor se refina con negras,

verdecientes flores y se entrelaza, se entreteje;

dentro de ellas canta, dentro de ellas gorjea el ave

quetzal (el ave divina).

Cantares mexicanos

14 Esto nos permite entender por qué los antiguos nahuas no necesitaron desarrollar una escritura exclusivamente fonética, siendo la ideográfica más adecuada para ellos. 15 León-Portilla: La filosofía náhuatl. Pp. 143-144. 16 Heidegger, el filósofo alemán, recuerda que “metá-fora” y “meta-física” tienen en el fondo y raíz una sola función: poner las cosas más allá (meta), “plus ultra”. Citado por León-Portilla, en La filosofía náhuatl.

“Comenzó entonces un intento de dar con el camino que conduce a decir palabras verdaderas en la Tierra. La vía religiosa de los sacrificios y ofrendas es desechada porque el Dador de la vida se muestra siempre inexorable. No era tampoco el raciocinio,

o la pretendida adecuación del pensamiento con la realidad de las cosas la manera como se podía responder al problema. Y esto porque si aquí ‘todo cambia, perece y es como un sueño’, siempre quedará sin una respuesta segura la eterna pregunta de los nahuas sobre el más allá: ‘¿Cuántos dicen si es o no verdad allí?’

Llegaron así los tlamatinime al borde mismo de la duda universal, que condujo a algunos de ellos a una posición de resignado ‘epicureismo’ en la que se afirma que lo único valioso es gozar y alegrarse un poco en la Tierra.

Mas frente a esta actitud de desesperanza intelectual, apareció al fin, conscientemente, la que llegó a ser respuesta característica de los tlamatinime al problema del conocimiento meta-físico. Se trata de una especie de intuición salvadora. Hay un modoúnico de balbucir de tarde en tarde lo verdadero” en la Tierra. Éste es el camino de la inspiración poética; ‘flor y canto’. A través de metáforas, concebidas en lo más hondo del ser, o tal vez ‘provenientes del interior del cielo’, “con flores y cantos, es como puede apuntarse de algún modo, a la verdad”17.

17 León-Portilla, La filosofía náhuatl, p. 319.

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1. El siguiente es un ejemplo de “Flor y canto” donde el poeta se pregunta por el sentido de la vida de los hombres ante la inevitable muerte. Léelo y contesta las preguntas que se encuentran al finalizar el poema:

¡Oh tú, dueño de cuanto nos rodea!

¡Oh tú, dueño de cuanto nos rodea!, oh tú, el que está junto a todo! Te damos homenaje: nada es desdichado junto a ti, oh dador de la vida, tú, cual flores, nos estimas sólo nos marchitamos nosotros, tus amigos. Tú los vas destrozando como a las esmeraldas, y también cual pinturas los vas borrando tú: todos se van unidos al Reino de los Muertos, allí, donde está el sitio de todos nos perdemos. ¿En qué nos valoras, oh dios? Así vivimos y así también morimos. ¿A dónde vamos a perdernos, nosotros, tus vasallos? ¿Dónde iremos al fin? Lloro, pues cuando sientes hastío, dador de la vida, las esmeraldas se quiebran, las plumas finas se desgarran. Tú te estás mofando: ¡nada somos, en nada nos estimas, nos destruyes aquí! Todo florece en tu solio y en tu trono: la nobleza en medio de la llanura, la realeza, el señorío, se entrelazan con tus flores: ¡son flores que amarillean! Nada de cierto decimos sobre la tierra, oh dador de la vida, cual en un sueño dormitamos, cual si durmiéramos hablamos: nada cierto decimos sobre la tierra. Aunque esmeraldas se nos dieran, aunque perfumes tuviéramos, aunque con sartales de flores te rogáramos, nada cierto diríamos de ti. No viva yo altaneramente, antes bien, sea sufrido en presencia del que da la vida: ¡él nos da placer, y él nos muda, despojándonos de su poder, de su fama y de su gloria, aquí, en la tierra! Sabedlo todos juntos: yo tengo que dejaros, oh amigos míos. Nadie tiene poder en su presencia:

poco a poco nos despoja de su poder y de su gloria: sabedlo todos juntos: un día dejaremos la tierra.

Anónimo.

  1. ¿Por qué se rinde homenaje al “dueño de cuanto nos rodea”, aún cuando nos quita la existencia?.
  2. ¿El autor conocía el sentido de la vida del hombre? ¿Lo conoces tú?
  3. Si así es, ¿cómo podrías explicarlo?
  4. Según el autor, ¿cuál es el destino del hombre?
  5. ¿En qué sentido las preguntas anteriores son ejemplos de la problemática filosófica?

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