CAPÍTULO 1. EL CRISTIANISMO Y LA FILOSOFIA


Como recordarás, los filósofos griegos trataron de explicarse, racionalmente, los fenómenos que ocurrían en la naturaleza. Posteriormente no sólo se refirieron al mundo natural sino que, además, trataron de entender de manera objetiva y sistemática el orden social. Las causas que producen los eventos naturales o sociales (morales, artísticos, etc.) se buscaron en los objetos mismos, no se recurrió a ninguna entidad desencarnada (por ejemplo, dioses o divinidades) para explicarlos. Este modo de proceder se extendió en gran parte de Europa. El Imperio Romano lo difunde aún más, e incluso llega a regiones tan lejanas como Egipto y la India.

Sin embargo, en Judea empieza a generarse un movimiento religioso que no solamente va a romper con otras creencias religiosas sino que, además, propone un nuevo modo de ver las cosas: el cristianismo. La religión cristiana ya no se va a preocupar por buscar la explicación de las cosas en las cosas mismas. El fundamento de este mundo ya no será el mismo. La explicación y base de todo cuanto existe va a ser Dios: creador de todas las cosas. Quien acepte esto lo aceptará por fe y no por algún tipo de comprobación.

Desde luego que la nueva religión dejó atónitos a los pensadores paganos. Ahora podrás preguntar e intentar responder, con base en lo que sabes, las siguientes preguntas:

  • ¿Qué reacción tuvieron los filósofos de aquel tiempo ante esta nueva religión?
  • ¿Qué hicieron los cristianos ante las críticas de los filósofos paganos?
  • ¿Es verdad que la creencia en la existencia de un Dios creador no requiere de ningún tipo de prueba?
  • ¿Qué elementos me puede proporcionar la experiencia sensible para creer en Dios?
  • ¿Qué garantías tengo sobre la existencia del Paraíso?
  • ¿Quién me garantiza que puedo acceder al Paraíso?

En las preguntas aquí planteadas el aspecto histórico-social no se ha tocado, pero se debe tener en cuenta que el cristianismo surgió durante el dominio del Imperio Romano: a medida que éste se debilita, aquél se fortalecía; sin embargo, cabe preguntar:

  • ¿Qué postura crees que tomaron los emperadores ante la nueva religión?
  • ¿Qué actitud tomaron los cristianos durante el dominio y caída del Imperio Romano?
  • ¿Por qué el Estado romano no aniquiló a los cristianos?
  • ¿La relación entre el Estado romano y la Iglesia cristiana fue siempre de enfrentamiento?
  • ¿Por qué razones salió triunfante el cristianismo?

Tal vez el hecho más importante en la historia de la humanidad fue la aparición del cristianismo. El mensaje de Jesús que muy pocas personas habían escuchado, encontró, por todo el mundo, una resonancia como ninguna otra religión la había tenido. El mensaje de Jesús no pertenecía a culto alguno, no estaba sustentado sobre ninguna filosofía, simplemente iba dirigido a todos los hombres de buena voluntad. La moral cristiana es precisada: Jesús originario de la ciudad de Nazareth, en la época en que Herodes reinaba, ofrecería en el “Sermón de la montaña”, la bienaventuranza a los pobres de espíritu, los mansos de corazón, los misericordiosos, los pacíficos, los que lloran, los que padecen hambre y sed de justicia, porque para ellos será el reino de los cielos. El cumplimiento de tal moral nos garantizará la salvación.

El cristianismo, ante los ojos atónitos de los pensadores que compartían las ideas de la Filosofía griega, irrumpió en el mundo como una religión revelada. Ya no se trataba de verificar por la experiencia, ni organizar racionalmente la doctrina que se difundía. Ya no fue preciso presentar el credo que se proponía como un sistema de creencias sólidamente fundadas sobre alguna filosofía. El punto central radicaba en una actitud diferente ante la vida y ante las personas. El punto que rige su doctrina es el amor y la fe a Dios ante todo y también a nuestro prójimo. La vía para llevar a cabo la fe y el amor es la práctica y no la teoría. El cristianismo nace como religión, no como reflexión filosófica. Podrás preguntarte ahora por qué se dice que el cristianismo nace como religión elevada. El cristianismo tiene su historia y al igual que crucificaron a Jesús, también atacaron la doctrina que él sostenía y difundían sus discípulos y seguidores.

La doctrina cristiana crece y se desarrolla en el Imperio Romano. Si bien ambos, el cristianismo y el Imperio Romano, tienen una historia paralela, podemos decir que ésta se dio en sentido inverso. Mientras que desde el surgimiento del cristianismo en Galilea podemos observar su continuo fortalecimiento, el Imperio se hundía cada vez más en un largo proceso de crisis que lo llevaría a su derrumbe.

Las figuras 1 y 2 te permiten ubicar la expansión del cristianismo como la del Imperio Romano en el siglo IV.

Ya mencionamos que el cristianismo surgió como una religión revelada que, en consecuencia, no necesita de ningún apoyo racional ni empírico para ser creída; sin embargo, al tomar fuerza y asentamiento, fue objeto de ataques por parte de aquellos que no estaban de acuerdo con sus creencias: desde ataques políticos hasta impugnaciones intelectuales que contaban con sólidas bases filosóficas. Las objeciones llegaron a tal grado que los cristianos, mejor preparados intelectualmente, se vieron obligados a dar una respuesta racional y, en todo caso, filosófica a aquellos que los cuestionaban. Para ello recurrieron a los elementos filosóficos que habían producido los pensadores griegos. Esto no quiere decir que los intelectuales cristianos hayan profundizado y estudiado con todo rigor la filosofía griega, sino que se sirvieron de ella a través de los filósofos neoplatónicos (ante todo Plotino y Porfirio) para dar respuestas y justificar algunos de los dogmas de la religión cristiana.

Entre los pensadores que respondieron los ataques dirigidos al cristianismo podemos citar, en primer término, a los Padres de la Iglesia del siglo II, conocidos como apologetas, quienes son considerados como los primeros filósofos cristianos no tanto porque innovaron esta actividad o fundaran un sistema de ideas racionalmente consistente, sino, más bien, por aprovechar, en pro o en contra, el arsenal filosófico de los intelectuales griegos.

Los representantes de estos primeros Padres que pueden ser considerados por sus posiciones ante el pensamiento griego son: Flavio Justino (100-164 d. C.), Tertuliano (probablemente 169-220 d. C.) y Clemente de Alejandría (probablemente 150-216 d. C.) Antes de hacer una breve exposición de su pensamiento, debemos aclarar que, si bien fueron defensores y enriquecedores del cristianismo, el uso que harían de la filosofía griega será diferente en cada caso.

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  1. Esboza brevemente las características fundamentales de la filosofía griega e identifica sus principales representantes.
  2. Si bien el cristianismo en su origen no tuvo ninguna relación con la Filosofía griega, qué causas determinaron que recurrieran a ella.

Flavio Justino

Originario de Neápolis de Siria se instruyó en la cultura griega. A los 30 años se convirtió al cristianismo y es ejecutado en Roma en el 164 d. C. A los treinta años comenzó a utilizar los rudimentos aprendidos de la Filosofía griega, lo que utilizó en la explicación de los misterios de la Revelación de la Trinidad. De este modo se encontraba en condiciones de exponer y defender la religión cristiana.

Este intento de Justino ya llevaba en ciernes un tema que sería tratado por San Agustín y ampliamente analizado en la Edad Media: la relación entre fe y razón.

Buen lector de Platón, aunque antes ya había penetrado en otros conocimientos de filosofía, e incursionó en la teoría platónica de las ideas del mundo inmaterial. Recurrió constantemente al uso de la terminología platónica, estableció una comparación entre ésta y el cristianismo y en fin, comparó a Sócrates con Jesucristo.

Tertuliano

Enemigo declarado de la filosofía griega, sostuvo que la fuente por la cual podemos avanzar en los terrenos incomprensibles de la Revelación es, únicamente, la fe. Y no sólo eso, puesto que la razón no tiene lugar en la religión cristiana, la verdad consiste, dice Tertuliano, en creer lo absurdo (Credo quia absurdum).

Clemente De Alejandría

Clemente de Alejandría, en cambio, veía la Filosofía como un regalo de Dios y a la razón como el instrumento por el cual podemos llegar a la verdad revelada. Pensaba, como Justino, que Platón había tomado sus conocimientos de Moisés.

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  1. Explica en qué consisten los misterios de la Revelación y la Trinidad.
  2. ¿En qué sentido entiendes la expresión de Tertuliano Credo quia absurdum (creo porque es absurdo)?

Como hemos podido observar, los casos presentados plantean de manera diferente el uso de la Filosofía griega; su posición ante el problema de la relación fe-razón, también es variable.

Los pensadores cristianos no poseían ninguna filosofía propia, tenían que recurrir a la de los griegos, especialmente a la de Platón y sus vertientes; la actitud ante ella resultaba divergente. En el caso de Justino, la Filosofía pagana (griega) podía ser utilizada para aclarar algunos misterios de la religión cristiana. Por lo tanto, el instrumental racional de la Filosofía griega resultaba útil al cristianismo. Para Tertuliano, la Filosofía griega representaba un mal para la humanidad, además de ser inútil, junto con la razón, para aclarar los misterios de la religión cristiana. Finalmente, Clemente, al sobrestimar la Filosofía griega y el poder de la razón, suponía que ésta podía penetrar en terrenos en los cuales, según el cristianismo, la fe impera.

De los apologetas, quien más influencia tuvo en San Agustín, además de haber sido su maestro, fue Flavio Justino. A pesar de ello, es con San Agustín con quien, por primera vez, aparece en el pensamiento cristiano una síntesis de las ideas que se venían generando desde el siglo II hasta el V. El pensamiento que va a tener preeminencia en la Patrística, es el de Platón. Aristóteles pasará a primer plano en la Edad Media (siglo V d. C.-siglo XV d. C.).

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