1.3 LOS SOLES


Nahui Océlotl (Sol de Tierra)

5 Soustelle, J.: El universo de los aztecas. FCE, México 1982, p. 52.

El Universo era alumbrado por un Sol crepuscular e inerte. Los dioses decidieron darle movimiento, por lo cual uno de ellos debía convertirse en Sol. Tezcatlipoca convertido en ocelote fue el primero de los dioses que se hizo Sol. A partir de entonces se contaron los años. Los hombres en este periodo eran gigantes, no sabían cultivar la tierra, arrancaban árboles con las manos, se alimentaban con frutos y raíces silvestres. El término de esta era o sol se dio cuando los ocelotes devoraron a los gigantes y el Sol desapareció. A este día se le llama 4 Tigre.

Nahui Ehécatl (Sol de Viento)

Nuevamente se restauró o creó el Cosmos. El dios creador de esta era fue Quetzalcóatl; se transformó en Sol y dio luz a la Tierra. Los hombres se alimentaban de piñones. La destrucción de este Sol se dio cuando Tezcatlipoca, convertido en ocelote, derribó al Sol de un zarpazo produciendo fuertes vientos, tiró árboles y elevó a los hombres por los aires; los que no murieron por el viento se convirtieron en monos. Este día fue 4 Viento.

Nahui Ollin (Sol de Movimiento)

Para restaurar el Universo y levantar el cielo caído sobre la Tierra, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca llamaron a otros dioses e hicieron cuatro caminos que convergían en el centro de la Tierra. Al no lograrlo, porque era muy grande, crearon cuatro hombres para ayudarlos. Tezcatlipoca y Quetzalcóatl se convirtieron en árboles gigantes para sostener al cielo. El primero se transformó en Tezcacuahuitl (árbol de espejos) y Quetzalcóatl en Quetzalhuéxotl (sauce precioso). Como recompensa, Tonacantecutli los convirtió en estrellas de la Vía Láctea.

Quinto Sol O “Edad En Que Vivimos”

La Piedra de los Soles, conocida también como Calendario Azteca, representa las creaciones y destrucciones del Cosmos; es una síntesis de los cuatro soles o épocas anteriores, así como de los cuatro rumbos del Universo, y los cuatro elementos.

Primer círculo: Al centro está el rostro de Tonatiuh como Nahui Ollin (Quinto Sol). Segundo círculo:En los cuadrángulos aparecen los cuatro soles destruidos. Tercer círculo: Contiene los glifos de los días. Cuarto círculo: Aparecen “piedras preciosas” o chalchiuitl (jades). Quinto círculo: Rayos solares. Sexto círculo: Dos “serpientes de fuego”, cerrando el signo de totalidad.

Para presentar la parte final de este mito cosmogónico, recurriremos a la versión de Eduardo Galeano (apoyada en León-Portilla)6.

“El Sol y la Luna Al primer Sol, el Sol de Agua, se lo llevó la inundación. Todos los que en el mundo moraban se convirtieron en peces. Al segundo Sol lo devoraron los tigres. Al tercero lo arrasó una lluvia de fuego, que incendió a la gente. Al cuarto Sol, el Sol del Viento, lo borró la tempestad, las personas se volvieron monos y por los montes se esparcieron. Pensativos, los dioses se reunieron en Teotihuacan.

– ¿Quién se ocupará de traer el alba? El Señor de los Caracoles, famoso por su fuerza y su hermosura, dio un paso adelante.

-Yo seré el Sol- dijo.

– ¿Quién más? Silencio. Todos miraron al Pequeño Dios Sifilítico* ‘el más feo’, despreciado de los dioses y decidieron:

-Tú. El Señor de los Caracoles y el Pequeño Dios Sifilítico se retiraron a los cerros que ahora son las pirámides del Sol y de la Luna. Allí, en ayunas, meditaron. Después los dioses juntaron leña, armaron una hoguera enorme y los llamaron. El Pequeño Dios Sifilítico tomó impulso y se arrojó a las llamas. En seguida emergió, incandescente, en el cielo.

6 Galeano, Eduardo: Memoria del fuego I. Siglo XXI Editores, México.

* Por ser una cita no se altera este término.

El Señor de los Caracoles miró la fogata con el ceño fruncido. Avanzó, retrocedió, se detuvo. Dio un par de vueltas. Como no se decidía, tuvieron que empujarlo. Con mucha demora se alzó en el cielo. Los dioses, furiosos, lo abofetearon. Le golpearon la cara con un conejo, una y otra vez, hasta que le mataron el brillo. Así el arrogante Señor de los Caracoles se convirtió en la Luna. Las manchas de la Luna son cicatrices de aquel castigo. Pero el Sol resplandeciente no se movía. El gavilán de obsidiana voló hacia el Pequeño Dios Sifilítico:

¿Por qué no andas? Y respondió el despreciado, el purulento, el jorobado, el cojo:
Porque quiero la sangre y el reino. Este Quinto Sol, el Sol del movimiento, alumbró a los toltecas y alumbra a los aztecas. Tiene garras y se alimenta de corazones humanos”.

La forma de concebir el Cosmos, el tiempo y el espacio dentro del mito cosmogónico de “La leyenda de los Soles” es una concepción original que da forma a todos los aspectos de la cultura náhuatl. La construcción de Tenochtitlan, por ejemplo, está organizada de acuerdo con los cuatro soles o puntos cardinales, colocando en el centro al Templo Mayor como eje de orden y equilibrio, que representa al Quinto Sol. Asimismo, su organización política dependía de las ceremonias y ritos que aseguraban la estabilidad del Cosmos. Todas las actividades sociales reflejan el mito cosmogónico de diversas formas, desde la concepción religiosa que permea sus valores morales hasta sus manifestaciones artísticas que siempre refieren a las deidades.

Como se ha visto, el mundo social es una réplica de la organización del Cosmos, que se tomó como fundamento de todas las actividades humanas, las cuales tenían un tiempo sagrado; por ejemplo, la fecha calendárica Ce-Técpatl (1-Pedernal) se dedicaba a Huitzilopochtli (Dios colibrí brujo) por ser el día de su nacimiento, coincide con la fecha mítica del día y año de salida de los mexicas de Aztlán, su peregrinación, la fundación de Tenochtitlan y también con el nombramiento de su primer tlatoani, Acamapichtli. Como fecha sagrada queda representada en el calendario dedicada a Huitzilopochtli, como su dios protector.

Este proceso de inscribir los hechos o actividades humanas se dio a partir de la necesidad de recordar los acontecimientos, los cuales están ligados al perfeccionamiento de la escritura jeroglífica, al cálculo de la Astronomía, a la construcción de sus calendarios, y a la organización social y la política cada vez más compleja y desarrollada. En este sentido, no se prioriza solamente el tiempo y el espacio sagrados, sino también se estudia el tiempo y el espacio que registran acontecimientos terrenos (profanos).

Todos los hechos significativos se relacionan con las cosmogonías, “para tener realidad” en las fechas calendáricas simbólicas y fuerza sagrada, que les daban significado verdadero que, por ser hechos profanos, necesitan ser enmarcados por las creencias míticas y religiosas que les dieran fundamento.

La mentalidad mítica náhuatl parte de que todo hecho tiene una significación, trasciende el tiempo y el lugar donde está ubicado, es decir, funde la nación humana con lo sagrado. Esto se puede entender en la ideología guerrera y expansionista de Tlacaélel que se fundamenta en la idea de mantener la vitalidad del Quinto Sol y para ello es necesario alimentarlo con la sangre de los guerreros prisioneros en combate; asimismo, los sacrificios se transforman en sustentadores del orden cósmico, por lo cual toda la cultura náhuatl estuvo construida como defensa del equilibrio cósmico, su función era mantener el orden mítico que se estableció desde el momento de la creación. En el pensamiento náhuatl, la temporalidad no se toma como historia, porque todo fue dispuesto y ordenado en la “creación cósmica”.

El mito del Quinto Sol es retomado por los aztecas, ya que su misión era mantenerlo en movimiento por medio de sacrificios humanos, al ofrecerle el “líquido sagrado”, como sustentar del orden y equilibrio para evitar la destrucción del Universo. La fundación de Tenochtitlan es un ejemplo de cómo los aztecas retomaron el mito para mantener viva la tradición de sus antepasados.

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1. Retoma lo visto hasta este momento y responde las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo justificarías que las leyendas del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl son teogonías o cosmogonías nahuas?.
  • Explica cómo representaban al mundo los nahuas. Señala sus regiones.
  • Relata cronológicamente “La leyenda de los Soles” y señala cuál es el significado de cada uno. Puedes ilustrar tu relato.

Fundación De Tenochtitlan

Los aztecas o mexicas fueron elegidos para recordar y preservar la cultura de sus antecesores (toltecas, teotihuacanos, olmecas, chichimecas). Este hecho mítico e histórico del que eran portadores, los mantuvo unidos desde su salida de Aztlán y Chicomostoc, lugares geográficamente míticos (asentamientos que obedecen al designio de los dioses), para emprender la larga peregrinación que inició en el año Ce-Técpatl, 1Pedernal (1116 d. C.), y que terminó 208 años después, es decir, cuatro siglos indígenas de 52 años.

La fundación de Tenochtitlan ocurre en el año 1-Técpatl (1324-1325); otro acontecimiento importante registrado 52 años después fue el nombramiento de su primer monarca, Acamapichtli, año Ce-Técpatl (1376).

Como mencionamos anteriormente, esta fecha estaba dedicada a Huitzilopochtli, por ser el día de su nacimiento, así como al dios de los toltecas, Quetzalcóatl, quien se llamabaCe-Ácatl, 1-Caña.

Para los aztecas, el año que se llamaba como su dios era considerado sagrado e importante para la vida de la tribu; así, la peregrinación, la fundación de la Gran Tenochtitlan y la creación de la monarquía, tuvieron gran significación mítico-histórica en la vida cotidiana del pueblo.

A partir de su fundación, Tenochtitlan fue gobernada por una monarquía. Su primer tlatoani o monarca fue Acamapichtli (el que empuña la vara), quien gobernó 21 años y fue sometido por los tepanecas de Azcapotzalco que exigían tributos difíciles de cumplir. Huitzilihuitl (pluma de colibrí) le sucedió en el gobierno y duró 21 años. Chimalpopoca (escudo que humea) fue el siguiente gobernante, quien fue asesinado por guerreros de Azcapotzalco, enemigos de los aztecas. El siguiente monarca, Izcóatl (víbora armada de pedernal), pensó en rendirse frente a sus enemigos. La unión de Tlacaélel, Moctezuma I, Izcóatl y Nezahualcóyotl logró la derrota de los tepanecas de Azcapotzalco.

Esta etapa fue el punto de partida de la grandeza de los aztecas, momento en que apareció Tlacaélel, creador de la visión místico-guerrera que haría de los mexicas el pueblo que dominó el Altiplano, Xochimilco y Chalco.

A partir de este momento se distribuyó la tierra, se implantaron nuevas formas de producción, el comercio y las artes alcanzaron un nivel muy alto y se reunieron ricos botines de oro, plata y piedras preciosas. En esta época también se esculpió el Calendario Azteca, y se mostró gran interés por la religión, la ciencia del cálculo calendárico, la arquitectura, la medicina y la poesía acerca del sentido de la vida, la muerte, la educación y la soledad del hombre.

La nueva visión místico-religiosa aportada por Tlacaélel e Izcóatl permitió cambios en la organización política y económica, y en las formas de culto a os dioses, pues su propósito era construir un pueblo con gran sentimiento nacionalista y una visión del mundo basada en la religión del poder.

“El tiempo de la ignominia y la degradación ha concluido. Llegó el tiempo de nuestroorgullo y nuestra gloria. Ya se ensancha el Árbol Florido. Flores de guerra abren sus corolas. Ya se extiende la hoguera haciendo hervir a la llanura del agua. Ya están enhiestas las banderas de plumas de quetzal y en los aires se escuchan nuestros cantos sagrados. ¡Que se levante la aurora! Sean nuestros pechos murallas de escudos. Sean nuestras voluntades lluvia de dardos contra nuestros enemigos. ¡Que tiemble la tierra y se estremezcan los cielos, los aztecas han despertado y se yerguen para el combate!”7.

El ideal ético que los aztecas proyectaron para cumplir con su misión en la tierra generó una conciencia histórica que creó un imperio en Mesoamérica que abarcó los dos océanos y Guatemala. Con esta filosofía, los aztecas resumieron la herencia de sus antepasados, con una identidad propia y actitud nacionalista unidas a la naturaleza y al Universo que necesitaban de ellos para existir; Todos los actos y pensamientos se ofrecían a los dioses para así retrasar el gran cataclismo o fin del mundo.

Después de aproximadamente ciento cincuenta años de ser un pueblo desconocido, gente sin rostro, los aztecas se convierten en el poder hegemónico de la región y se constituyen en el Pueblo del Sol.

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