1.2.3 IMPORTANCIA DE LA BALANZA DE PAGOS.


México mantiene gran diversidad de relaciones comerciales con otros países; en éstas se presentan dos aspectos importantes: exportaciones e importaciones. Pero, ¿en qué documento y cuál es la importancia del registro de estos dos aspectos? Dentro de la política comercial se ubica uno de los objetivos más sobresalientes, lograr un equilibrio en la balanza de pagos, ya sea aumentando o disminuyendo la demanda de bienes y servicios e incidiendo en los niveles de consumo. Es necesario hacer algunas observaciones sobre este aspecto.

La balanza de pagos enumera y cuantifica en el lado del activo todos los rubros por medio de los cuales los residentes de un país recibieron poder de compra externo a través de las mercancías y servicios proporcionados y por la venta de títulos y valores (importación de capitales). Al mismo tiempo, enumera y cuantifica, en el lado pasivo, todos los usos que los residentes de dicho país le dieron a su poder de compra externo, por concepto de importación de bienes y el pago de servicios recibidos y por la exportación de capital (importación de títulos).10

La balanza de pagos comprende las siguientes balanzas:

1. Balanza de transacciones en cuenta corriente. Ésta registra el valor de todos los pagos que hace un país al exterior por concepto de la totalidad de aquellas operaciones que representan la compra-venta de mercancías y servicios, es decir, comprende las balanzas comercial y de servicios.

Cuadro 3. La paridad: diciembre 1982- agosto 1985.

Fecha Evento Tipos de Cambio Controlado Libre
20/12/82 Establecimiento de paridades controlada, libre especial. 31/12/82 Fin de año 16/03/83 Unificación de tipos de cambio controlado y especial 22/09/83 Empieza el deliz de tipo libre a un ritmo de 13 cents./ día 31/12/83 Fin de año 06/12/84 Aumento de deliz del libre y controlado de 13 a 17 cents./día 31/12/84 Fin de año 06/03/85 Aumento de deliz del libre y controlado de 17 a 21 cents./ día 01/07/85 Casas de cambio bancarias empiezan a operar en mercado paralelo 10/07/85 Desaparición del tipo libre, sustitución por tipo paralelo 24/07/85 Devaluación del tipo controlado en 20% 05/08/85 Empieza flotación controlada del tipo controlado 95.00-95.10 96.48-96.58 106.28-106.38 130.88-130.98 143.88-143.98 188.14-188.34 192.56-192.76 203.34-203.54 228.12-228.32 230.01-230.21 279.49-279.83 281.80-282.14 148.50-150.00 148.50-150.00 148.50-150.00 147.60-149.10160.60-162.10 205.55-207.05 209.97-211.60 220.10-221.60244.88-246.38246.77-248.27 359.00-364.00 342.00-346.00

10 Torres Gaytán, Ricardo: Teoría del comercio internacional. Siglo XXI Editores, México, p. 205.

a) La balanza comercial enumera y cuantifica el valor monetario de la totalidad de las compras y las ventas únicamente por las mercancías que un país intercambia con el exterior.

b) La balanza de servicios registra el total de pagos que hicieron los residentes de un país a los del exterior y los que a su vez recibieron de éstos los nacionales, por concepto de prestación de servicios.

  1. La balanza de capitales registra el movimiento de fondos entre un país y los demás, por concepto de préstamos, inversiones y por pagos y devoluciones.
  2. El rubro de errores y omisiones es un agregado necesario para igualar el total del debe (ingresos) con el total de haber (egresos) de la balanza de pagos, por las diferencias en los registros contables, debido al registro inexacto, tanto en los valores por exportaciones e importaciones de bienes y servicios (contrabando), como en los movimientos de la cuenta capital.
  3. Reservas monetarias. Conjunto de valores líquidos internacionales. Lo integran oro y medios de pago (dólares) con los que cada país líquida en definitiva los saldos finales de sus cuentas con el exterior.11

Las reservas monetarias tienen la función de liquidar los saldos internacionales, servirle de apoyo al tipo de cambio y regular el volumen de medios de pago nacionales. Otro objetivo es cubrir la disminución de dólares en el país, necesarios para realizar las transacciones comerciales y financieras. También se tiene la posibilidad de absorber el excedente de dólares cuando la oferta de éstos supera su demanda.

Por otro lado, las reservas monetarias varían de acuerdo con el resultado que se presente entre las balanzas de transacciones en cuenta corriente y de capital, ya que si el saldo es negativo la reserva disminuirá y si es positivo aumentará, es decir, por un lado debilita y por el otro lado refuerza la liquidez (capacidad de pago) del país frente al exterior, afectando o beneficiando al tipo de cambio.

El siguiente es un ejemplo sobre el desarrollo de la balanza de pagos en México desde 1990 hasta el segundo trimestre de 1993, en el cual se observa que en los últimos años se presenta un aumento del déficit de la balanza de transacciones en cuenta corriente de

– 7 113.9. – 18 788.7 y – 22 809.0 de 1990, 1991 y 1992, respectivamente y para el segundo trimestre de 1993 un déficit de – 10 054.6 millones de dólares, debido a los cambios estructurales, es decir, al proceso de cambio tecnológico que corresponde a la importación de bienes de capital que son mayores ante las exportaciones.

Por otro lado, hasta el segundo trimestre de 1993 el superávit en la cuenta de capital ascendió a 16 191.5 millones de dólares, mostrando un aumento del 35% con respecto al segundo trimestre de 1992, por la entrada masiva de capitales extranjeros a partir de 1991 y por las privatizaciones llevadas a cabo por el Estado; asimismo, a la reducción de la deuda, tanto externa como interna. Esto se tradujo en un comportamiento favorable para llevarse a cabo la consolidación de las reservas monetarias del Banco de México

11 Torres, op.cit.

que hasta el segundo trimestre ascendía a 3 963.5 millones de dólares, lo cual fortaleció la base monetaria y permitió establecer un delizamiento de 20 centavos diarios con respecto al ritmo devaluatorio (véase el Anexo.)

Países superavitarios y países deficitarios

Ni el déficit ni el superávit significa beneficio para las economías que lo padecen o lo practican, por el contrario, favorecen la desproporción de la participación de la ganancia, sin incremento correspondiente del producto y del salario, que podría lograrse si el comercio fuera equilibrado. Para que exista un equilibrio en el comercio internacional, sin déficit ni superávit, se debe aprovechar las ventajas del intercambio para el incremento de la producción y del consumo de los países que comercian entre sí.

El país deficitario con paridad cambiaria sobrevaluada (cuando el índice inflacionario es mayor al ajuste cambiario frente al dólar) persistirá con el exceso de las importaciones, sin poder liquidar los créditos contraídos.

Los desequilibrios externos son, en consecuencia, de paridades cambiarias subvaluadas de los países superavitarios y sobrevaluadas de los países deficitarios, que hacen posible que el precio de las mercancías importadas estén por debajo de las relaciones de productividad y, que el precio de las exportadas sean más alto del que correspondería a la productividad (cantidad de producto elaborado por unidad de materia prima por horahombre). Por lo tanto, con el mecanismo de créditos internacionales no hay forma de determinar el tipo de cambio adecuado, porque éste se fija arbitrariamente por consideraciones ajenas a la oferta y demanda de mercancías.

Las dificultades para que los mercados ajusten los precios y la posibilidad técnica de un mercado para fijación del tipo de cambio, sugiere la necesidad más o menos rígidas del comercio exterior, con la finalidad de procurar importar en la medida que se desee explotar, fijando prioridades y precios para conciliar el equilibrio natura, en términos de mercancías con el aspecto monetario.

La devaluación sólo es recomendable cuando el desequilibrio interno es consecuencia de la desproporción del crecimiento del salario nominal, respecto a la productividad, a fin de buscar una paridad de equilibrio. La práctica de las devaluaciones nivela la balanza de mercancías y servicios, tienen consecuencias negativas en el desenvolvimiento de la economía, que en última instancia entorpece la posibilidad de conseguir un equilibrio externo perdurable.

El caso de México

México se encuentra en el grupo de los países deficitarios y como muchas naciones subdesarrolladas han participado en el comercio mundial, tradicionalmente como exportador de materias primas y como importador de productos manufacturados y tecnología.

Su posición en el comercio exterior guarda estrecha relación con su estructura productiva, la cual presenta insuficiencias que impiden su desarrollo económico. Por ello, está obligado a recurrir al exterior a fin de adquirir tanto los bienes que requiere el funcionamiento de su economía como su funcionamiento.

Cualquier intento por parte de los países subdesarrollados para industrializarse implica una necesidad de divisas, es decir, dólares en cantidad mayor a la que pueda obtener por las exportaciones realizadas, cuya demanda y precios internacionales son irregulares. Es por ello que el desequilibrio externo se hace crónico en estos países. Así, las políticas de libre cambio y devaluación para corregir dicho desequilibrio son inoperantes, ya que tienden a producir inflación, recesión y desempleo.

Como se dijo, los productos que exportan los países subdesarrollados son de origen primario: derivados de la agricultura; sus precios se determinan externamente, y ante ello la devaluación tiene un efecto casi nulo, ya que la necesidad de devaluar el peso frente al dólar implica recibir más divisas por las exportaciones, pero los precios no son fijados internamente, éstos generalmente están por debajo de sus costos de producción. En cuanto a las importaciones de productos manufacturados y maquinaria, la devaluación las encarece porque se pagan más divisas, además, son mayores las importaciones que las exportaciones. Una alta tasa de inflación en México, con una baja tasa de inflación en otros países (principalmente Estados Unidos) trae consigo el riego inherente de devaluación de la moneda. En el proceso inflacionario el peso pierde al día competitividad con las monedas extranjeras a menos que haya una devaluación. Por lo tanto, la inflación determina la necesidad de devaluar al peso en relación con el dólar. Por ejemplo, imaginemos que en el año 1, el valor del dólar fuera equivalente al peso. A su vez, en Estados Unidos el precio de una barra de chocolate es de un dólar, en México de un peso. Supongamos también que entre el año 1 y el año 2 la inflación en Estados Unidos es del 10% y de México 60%. Esto implica que el precio del chocolate en Estados Unidos fuera de 1.10 dólares y en México de 1.60 pesos.

Ahora bien, si se mantuviera constante el tipo de cambio entre los dos países y hubiera un mercado de libre exportación e importación entre ambos, nadie compraría el chocolate mexicano, por que cuesta 45% más que en Estados Unidos, siendo la relación MN $1.60 contra US $ 1.10. Asimismo, para evitar la quiebra de la industria chocolatera mexicana sería necesario equipar los dos tipos de cambio, devaluando el peso mexicano contra el dólar precisamente en el 45% mencionado. Este porcentaje representa el diferencial entre la tasa de inflación en México y la tasa de inflación de Estados Unidos, es decir: México 1.60/Estados Unidos 1.10 = 1.45.

Al llevar a cabo una devaluación del 45%, restauraríamos el poder de compra del peso contra el dólar.

Por otro lado, la reducción del déficit público está encaminada a disminuir las presiones de la demanda sobre los precios, las importaciones y el tipo de cambio, a fin de asegurar su estabilidad y poder atraer capitales externos y evitar la fuga de capitales. La entrada de importaciones derivada de la apertura externa y de la paridad cambiaria existente, contribuye a disminuir los problemas de producción interna y evitar las presiones inflacionarias que éstos originan, por lo que disminuyen las presiones sobre el mismo tipo de cambio.

Al iniciar el Pacto de Solidaridad Económica (PSE), la paridad can subvaluada (cuando la inflación es menor que la devaluación del peso frente al dólar) como para coadyuvar a la reducción del gasto público y evitar que su posterior rigidez afectara el crecimiento de las exportaciones. Durante 1988 la paridad cambiaria se mantuvo fija, pero a partir de 1989 se empezó a deslizar un peso diario, que resultó menor que la inflación. Posteriormente el deslizamiento disminuyó 0.80 centavos; luego .40 y por último 0.20 centavos diarios, a partir de noviembre de 1991, en aras de reducir la inflación a un dígito en 1992. Por consiguiente, se reduce el deslizamiento del peso para al mismo tiempo se reduce la inflación, dado su efecto sobre los costos de los insumos o materia prima y productos importados, los costos financieros y el servicio de la deuda externa.

Al aumentar los precios internos en mayor proporción al ajuste cambiario, la paridad cambiaria pierde sus niveles de subvaluación y termina por estar sobrevaluada (cuando la inflación es mayor que la devaluación).

El tipo de cambio subvaluado se ha conformado debido a que el ajuste cambiario se ha dado en menor proporción que el crecimiento del índice de los precios internos, en relación con los precios de Estados Unidos lo que han favorecido los precios relativos de dicho país.

Al analizarse el comportamiento de los precios de México y Estados Unidos así como la variación del tipo de cambio desde 1987 –fecha en que se inició el PSE, y se estabilizó el tipo de cambio-, se evidencia el nivel de sobrevaluación de 38.6%, cuando se encontraba el tipo de cambio en $2 227.50 pesos por cada dólar contra $3 086.40 pesos en diciembre de 1991. Mientras que la inflación tuvo un incremento del 182.5% en el mismo periodo, hay que tomar en cuenta que sólo en 1987 la inflación fue de 158.4% (el índice más alto hasta la fecha); 1988, 51.6%; 1989, 20.3%; 1990, 29.9% y 1991, 18.8%, que como se ve sigue siendo dos dígitos, según datos del Banco de México.

Al instaurar una paridad cambiaria de “equilibrio” tendría que realizarse una devaluación, la cual rompería con la política de estabilidad y de promoción a la entrada del capital extranjero, que ha venido predominando. Se puede afirmar que es mejor mantener la paridad cambiaria actual para evitar un clima de desestabilización.

1. En relación con los “pesos”, ¿la política monetaria de “quitarle” tres ceros a nuestra moneda fue para simplificar las operaciones comerciales y financieras o para establecer el poder de compra del peso; o bien, porque la acumulación del índice inflacionario, así como la devaluación llegaron a ser tan altos que el gobierno no tuvo otra opción que sanear su sistema monetario?

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